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![]() SV-SD300Características Tipo: reproductor de memoria flash extraíble Ranura: SD Card Formatos: AAC, MP3, WMA Autonomía máxima: 23 horas En dos palabras De naturaleza y manejo sencillos, el SV-SD300 ofrece una elevada calidad de reproducción y 20 horas de autonomía Precios No hay precios disponibles Análisis
miércoles, 03 de mayo de 2006 Entre tarjetas anda el juegoComponente de la serie D-snap de Panasonic, el SV-SD300 emplea como único medio de almacenamiento tarjetas de formato SD Card de hasta 2 GB. Con una calidad de sonido muy destacable y 20 horas de autonomía, puede que la falta de funciones alternativas a la reproducción musical y el uso del gestor SD-Jukebox sean los principales "handicaps" de un dispositivo simple pero útil. En el mercado despuntan actualmente dos tendencias de reproducción claras: la primera, con el disco duro como razón de ser, y la segunda, basada en la memoria flash interna. Aun así, todavía existe un hueco para dispositivos que encuentran en el uso de soportes físicos de memoria extraíble su principal –o único, en este caso- método de almacenamiento.En este terreno se mueve el Panasonic D-snap SV-SD300, compatible con tarjetas estándar SD Card de entre 8 MB y 2 GB. Una filosofía de almacenamiento que en el mundo de la reproducción portátil de audio estaba reservada hasta hace poco a otros formatos sólidos, como el minidisc o la cinta de cassette, pero con un valor útil fuera de toda duda, gracias principalmente al progresivo abaratamiento de las tarjetas de memoria. Un diseño controvertido El SV-SD300 posee un diseño cuando menos poco común. En la parte izquierda de su cuerpo alargado se encuentra una pantalla LCD monocroma y retroiluminada con cuatro líneas de texto, quedando la derecha ocupada por el panel de control, con siete pulsadores. La calidad de la pantalla es ni más ni menos que la suficiente para mostrar el nombre y las características del tema que se está reproduciendo o para navegar a través de sus menús. Al no ofrecer funciones gráficas avanzadas, cumple su función, sin más. Los controles del panel permiten usar fácilmente el dispositivo mediante el botón central “Play/Stop”, los laterales de avance y retroceso y el de dirección superior e inferior, destinado durante la reproducción al control del volumen. El reproductor dispone además de dos pulsadores dentro de su panel, en las esquinas superior derecha e inferior izquierda, con la función de marcado de pistas y de entrada en el menú, respectivamente. Un último botón, situado en la parte lateral superior, está destinado a bloquear el dispositivo. Su diseño es ergonómico y los botones están bien posicionados, propiciando que el SV-SD300 pueda utilizarse con una sola mano. El tamaño, por el contrario, es algo superior a lo esperado en un dispositivo de estas características, aunque su peso no es excesivo. Lo fácil, si simple, dos veces fácil En el SV-SD300 no encontraremos funciones auxiliares como la radio FM, la grabación por línea o la integración de un micrófono para el registro de voz. Todas las características y funciones del reproductor están orientadas a la lectura de los archivos musicales almacenados en la tarjeta SD Card. Esto hace que no encontremos enrevesados menús o innumerables modos de configuración, algo que se agradece cuando no es realmente necesario en un reproductor. Por ello, mediante una pulsación corta del botón “MODE” accedemos a un menú desde el que es posible controlar todas las opciones de configuración del reproductor. Si, por el contrario, la pulsación se hace de forma continuada, el botón “MODE” muestra todas y cada una de las listas de reproducción que hayamos introducido en el dispositivo. Dentro de los menús la función de control de volumen se deshabilita, quedando destinados estos botones al posicionamiento del menú o de la pista elegida. Como dato interesante, si durante la reproducción hacemos una leve pulsación en el botón “MARK”, la pista activa queda marcada. De este modo, podremos reproducir en un futuro todas las pistas que hayamos marcado, como si de un nuevo listado o carpeta se tratara. Desde el menú principal también es posible acceder a la reproducción de todas las pistas almacenadas en la tarjeta o a las de un determinado artista, álbum o lista. Pero todo ello puede caer en saco roto si no hacemos bien las cosas con el SD-Jukebox, el gestor musical propietario de Panasonic. SD-Jukebox: la gestión musical según Panasonic La propia filosofía del reproductor hace imposible transferir directamente y sin peajes los temas musicales al SV-SD300. Se hace obligatorio el uso de la aplicación SD-Jukebox de Panasonic, un software de gestión musical algo complicado y lento. El procedimiento para introducir cualquier canción o álbum es siempre el mismo. Importamos, para empezar, las canciones al programa, y una vez reconocidas las transferimos –si queremos- al reproductor. Esto, que en otros gestores se hace de forma rápida y sencilla, resulta bastante más pesado en el SD-Jukebox, debido a la lentitud del programa a la hora de reconocer los temas musicales. Tras importarlos al programa, el propio gestor los ordena según el nombre del artista y el álbum, aunque también podemos crear nuestros propios listados aleatoriamente. A la hora de transferir dichas carpetas, es necesario marcar la opción de creación de la lista de reproducción en la tarjeta SD Card, si queremos que nuestros archivos estén ordenados por álbum o artista en el dispositivo. Desde el gestor puede accederse también a la tarjeta insertada para realizar los cambios pertinentes o administrar y crear –si fuera necesario- carpetas musicales. El SD-Jukebox, por tanto, hace pesada la transferencia de los temas musicales. Ello, unido al cambio en la extensión de los ficheros una vez grabados en la tarjeta, hace que además resulte lenta e incómoda. Incómoda, en efecto, pues es imposible transferir dichos archivos a un ordenador distinto al de origen, debido al sistema de protección anticopia introducido por el gestor. Aun así, su docilidad parcial permite emplear el dispositivo como medio de almacenamiento externo, esto es, como si de un lector de tarjetas se tratase. La velocidad de transferencia que atesora el dispositivo, eso sí, es algo pobre: tarda algo más de dos minutos y medio para grabar 100 MB de archivos. Si se trata de temas musicales, la velocidad puede verse dividida algunos enteros debido al uso del SD-Jukebox, a la importación y a la reestructuración. Sonido grato, auriculares mediocres En un dispositivo con tan pocas prestaciones sería imperdonable que la calidad musical no fuera cuando menos correcta. Pues bien, el SV-SD300 cumple sobradamente en este aspecto, ofreciendo un nivel de reproducción acústica nítido y limpio, propio de los reproductores de gama alta. Además, su potencia de salida es elevada y suficiente en cualquier situación. El dispositivo reproduce fielmente los archivos en cualquiera de los códigos de audio soportados –MP3, WMA y AAC-, con una representación de frecuencias muy equilibrada. Quizás peque un tanto en exceso de graves, pero se muestran nítidos y profundos y en ningún caso saturados o exagerados. La separación de canales también es muy correcta y la claridad es alta, aunque con tendencia a sobreexponer un poco los sonidos que se encuentran en segundo plano. De todas formas, tanta calidad musical se ve mermada -y mucho¬- por los mediocres auriculares incluidos de serie. El sonido se desvirtúa por completo, acusando distorsión en las frecuencias bajas y poca nitidez en las medias y altas. No es aceptable que exista tanta diferencia de calidad entre el dispositivo y los auriculares incluidos, por lo que se hace imprescindible la sustitución de los de origen por otros de mayor calidad. Otro punto negativo es la carencia de más modos de ecualización. Tan sólo están disponibles dos ajustes prefijados de aumento de graves, un modo especial para viajes que evita la salida del sonido fuera del auricular y tres efectos de sonido envolvente y de compensación de la pérdida de calidad en los archivos comprimidos. Los modos de reproducción sí son amplios, y es posible realizar la escucha con repetición de un tema, de todas las canciones del listado o de dos puntos de una misma pista. También está disponible el clásico modo de reproducción aleatoria, e incluso de los 10 primeros segundos de cada canción. Este último modo es muy útil cuando se combina con la función de marcado de pistas. Con la música a todas partes Otro de los puntos positivos de este reproductor -calidad musical aparte- está relacionado con su batería. Para empezar, es completamente extraíble, lo que facilita su intercambio y sustitución. Además, puede recargarse tanto a través del puerto USB del ordenador como mediante la red eléctrica. La inclusión de un adaptador para la red es un aditamento muy de agradecer, ya que durante los viajes no siempre es posible disponer de un ordenador y es más sencillo encontrar una toma de electricidad. En cuanto a números, la batería del SV-SD300 produce unas cifras de algo más de 20 horas reales de reproducción continua de archivos de diverso tipo y calidad, a un volumen aceptable y libre de efectos. La autonomía es, por tanto, uno de los puntos fuertes de este reproductor de la serie D-snap de Panasonic. Sólo música, sin extras El Panasonic D-snap SV-SD300 no sigue la línea marcada por otros reproductores MP3 que pretenden integrar tantas funciones –acústicas y gráficas- como sea posible. Se trata de un reproductor portátil de música, tal cual, sin extras ni adornos y que cumple sobradamente con lo prometido. Lástima de los auriculares suministrados de serie, de muy dudosa calidad, y del gestor musical de la firma nipona, lento y pesado. TEXTO: Isidoro Martínez FOTOS: Iker Morán |
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