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![]() iPod 80 GB (generación 5.5)Características ![]() Punt. usuarios: Capacidad: 80 GB Prod. rel.: iPod 30 GB (generación 5.5) Autonomía máxima: 20 horas En dos palabras El iPod procura conservar su hegemonía con escasas mejoras (autonomía, pantalla) y los inconvenientes de siempre Precios No hay precios disponibles Análisis
jueves, 21 de junio de 2007 Generación XLa generación 5.5 del iPod de Apple mejora varios aspectos de la 5, aunque más bien en el terreno anecdótico. Una pantalla un 60% más brillante, la reproducción de colores más fidedignos o la función "gapless" son algunos de los añadidos de este iPod, que sigue exhibiendo grandes limitaciones sonoras. Con una autonomía mejorada que alcanza las 20 horas musicales y las 7 horas en la modalidad de vídeo, el iPod de 80 GB en su versión 5.5 está un punto por debajo en términos de calidad de lo que cabría esperar del líder del sector. Apple advirtió durante su presentación que los nuevos iPod no representaban un cambio generacional claro, sino más bien una revisión con respecto a la anterior generación.Sin ninguna novedad estética, sus mejoras quedan limitadas únicamente a ciertos detalles, como un mejorado monitor para la visualización de los vídeos, una nueva función de búsqueda alfabética y la reproducción sin saltos entre temas, también conocida como "gapless". En QUESABESDE.COM hemos podido analizar a fondo la versión de 80 GB del iPod 5.5. Diseño intocable En el cuerpo del nuevo iPod seguimos encontrando la cruceta táctil de control tan idiosincrásica de la firma de la manzana mordida. Un mando que es el responsable del dominio integral del dispositivo. La parte frontal del reproductor también queda definida por la gran pantalla, de idéntico tamaño e igual resolución que en la versión anterior (2,5 pulgadas y 320 x 240 píxeles). No obstante, la función de reproducción de vídeo resulta ahora más atractiva, debido al aumento de brillo del que se ha beneficiado la pantalla (un 60% mayor que en la versión anterior). El aumento del brillo no es gratuito. Aunque la generación 5 ya poseía una pantalla de bella factura, la nueva da una vuelta de tuerca más en términos de calidad, provocando que este iPod sea uno de los reproductores MP3 con prestaciones audiovisuales más llamativos del mercado. Los colores también son más reales, más vivos que en el iPod video pionero, aunque disminuye la excesiva saturación representada en el monitor del modelo precedente. En cualquier caso, la resolución es más que suficiente para un visor de 2,5 pulgadas. Los arañazos en la carcasa son también una tónica general de este iPod. Aun transmitiendo una sensación de excelente construcción, los materiales de los que está constituido -aluminio y magnesio- acarrean este indeseable contratiempo. Controlando lo incontrolable El sistema de control es el típico y clásico de los iPod. Haciendo girar la rueda y presionando el botón central, el usuario puede acceder a todos los menús y funciones del MP3. El control del volumen sigue pasando por esta rueda, por lo que resulta difícil seleccionar con atino un nivel determinado. Incluso es posible que elevemos accidentalmente el volumen al máximo, poniendo en peligro la integridad de nuestros tímpanos. Posicionarse en un menú concreto también es tarea difícil. Con la práctica, eso sí, podemos controlar eficientemente el dispositivo, aunque la excesiva sensibilidad del panel hará que en numerosas ocasiones tardemos más de lo debido a acceder a una determinada función. Los menús, como de costumbre, están muy bien estructurados: música, vídeo, ajustes, extras... todo está ordenado en el iPod, y esto es de agradecer. Cabe remarcar que Apple ha introducido un nuevo acceso denominado "Búsqueda", consistente en un pequeño panel con el abecedario mediante el cual el usuario puede elegir una determinada canción en tiempos realmente récord. Sin mejoras acústicas Lo que más sorprende en el iPod 5.5 es que sigue ofreciendo un nivel de sonido muy alejado de lo deseable en un reproductor de semejantes características -y precio. En el paquete se incluyen unos nuevos auriculares, ahora más cómodos y -técnicamente hablando- algo mejores. Aun así, siguen siendo de gama baja y ofrecen un sonido que seguramente no hará las delicias de los más exigentes. Pero los auriculares incorporados no representan el gran problema del iPod. Y es que la representación de la música es deficiente, y más aún si tenemos en cuenta que se trata del reproductor estrella del mercado. Con unos auriculares de referencia de gama alta, resulta fácil identificar estos defectos, que empiezan con una distorsión clara en las frecuencias bajas, audible incluso sin el uso de ecualización. La nitidez tampoco es excesiva y la separación de canales resulta algo pobre. Por otro lado, la potencia de salida es escasa en determinadas situaciones, y las pre-ecualizaciones integradas distorsionan todos los niveles del registro acústico, por lo que su uso está desaconsejado en este reproductor. Como punto positivo, cabe destacar la ausencia de saltos entre tema y tema (siempre y cuando las canciones no tengan separación entre sí), lo que propicia que la escucha de -por ejemplo- álbumes en directo esté libre de tediosas micropausas. Esta prestación "gapless" supone una de las mejoras clave de esta revisión. Vídeo fluido y de calidad Si la calidad acústica es relativamente deficiente en este iPod 5.5, todo lo contrario se puede decir de la función de reproducción de vídeo. Aunque la pantalla es pequeña, su gran calidad -en todos los apartados- hace que sea posible disfrutar de vídeos de forma muy satisfactoria. El código utilizado para esta función es el AVC -denominado también H.264-, aunque está disponible el MPEG-4 de perfil simple, mucho menos optimizado que el primero. Hasta 30 imágenes por segundo y una tasa de bits superior a los 700 Kbps consolidan esta prestación. Es necesario el uso de programas para transcodificar los archivos de vídeo. Existe un gran elenco de software gratuito para este fin, aunque uno de los más demandados y versátiles es el denominado Videora iPod Converter. Las fotografías también tienen su lugar en el iPod, especialmente en el modo de galería con música. Para transferir las fotos al dispositivo, es necesario elegir una determinada carpeta del ordenador desde iTunes, el software gestor de Apple. iTunes por obligación Cualquier contenido multimedia que deseemos transferir a nuestro iPod debe pasar ineludiblemente por el gestor propietario iTunes. Esto, más que un inconveniente, provoca incomodidad en el usuario, ya que se ve prisionero de un software que no siempre es rápido y eficiente. La música se tiene que importar a la biblioteca de iTunes antes de su transferencia, al igual que los vídeos y las fotografías. Los datos, eso sí, se pueden grabar al disco duro del reproductor con el sencillo método de arrastrar y soltar del explorador. iTunes está íntimamente ligado al iPod, y es odiado y amado a partes iguales. Las limitaciones a la hora de sincronizar el reproductor en varios ordenadores o la pérdida de tiempo al importar los archivos compiten con esa interfaz agradable y sencilla que tanto agrada a ciertos usuarios. Alto rendimiento El gran talón de Aquiles de la saga musical portátil de Apple ha sido siempre la autonomía. En este iPod de 80 GB, lo que antes era un problema ahora se alza como un punto a favor. 20 horas de reproducción continua musical y hasta 7 horas de reproducción de vídeo son las cifras que QUESABESDE.COM ha contabilizado. Unos registros que otorgan una portabilidad bastante amplia al reproductor de la firma de Cupertino. La transferencia de archivos -iTunes aparte- es rapidísima, llegando a rozar los límites naturales del USB 2.0. Y es que este iPod permite almacenar 100 MB de datos en un tiempo de apenas 8 segundos. Con iTunes, el proceso es también rápido, aunque en menor medida. Este último "pero" se debe a los cambios que el programa introduce en los archivos musicales y de vídeo, que limitan -entre otras cosas- el acceso a los mismos desde otros ordenadores. Sólo 0,5 veces mejor Si bien es cierto que la generación 5.5 del iPod añade ciertas mejoras con respecto a la anterior, también lo es que deja de lado aspectos tan importantes como la calidad acústica, que sigue pareciéndonos mediocre. Aun así, a pesar de estar sobrevalorado y de carecer de prestaciones tan básicas como la recepción de radio o la función de grabación, el iPod sigue siendo uno de los reproductores más populares del mercado. El aumento de la autonomía -una de las lacras de esta saga- y las mejoras a nivel de pantalla procuran conservar la hegemonía de esta nueva generación. TEXTO: Isidoro Martínez |
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