Fotografía digital   |   Audio portátil   |   PDA   |   Vídeo digital   |   Cine en casa 
entrar/registrarse
Buscar:

iPod 30 GB (generación 5)

Características
Punt. usuarios: 3,34 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
Ver opiniones
Tipo: reproductor de disco duro
Capacidad: 30 GB
Prod. rel.: iPod 60 GB (generación 5)
Autonomía máxima: 14 horas
En dos palabras
El primer iPod capaz de reproducir vídeo, con un puñado de buenas prestaciones y un talón de Aquiles: la autonomía
Precios
No hay precios disponibles
Ver ofertas en
Análisis
miércoles, 05 de abril de 2006

Vídeo, "ma non troppo"

La quinta generación del archiconocido reproductor de audio de Apple ha sido la encargada de introducir el vídeo en el universo iPod. Su familiar y atractivo diseño está definido por la famosa rueda táctil y una pantalla mucho mayor y de mejor calidad que en versiones anteriores. A pesar de su discutible calidad musical y de una autonomía del todo insuficiente en el modo de reproducción de vídeo -sólo 2 horas-, la última apuesta MP3 de Apple se alza con hambre de éxito. Y a buen seguro que lo ha conseguido.

iPod. El sonido de sus cuatro letras hace estremecer a cualquier aficionado a los MP3. Es el claro dominador en el sector del audio portátil, con una ventaja tan aplastante que poco a poco se va tomando dicho término como apelativo del MP3 portátil.

Detrás de él se encuentra la gran empresa de la manzana, Apple, con una feroz campaña de marketing que ha sido y sigue siendo una de las claves más importantes del cada vez más intenso fenómeno iPod.

Pero, ¿qué se esconde bajo esas siglas? ¿Es de veras un reproductor capaz de marcar tan abismal diferencia respecto a sus competidores? La respuesta no es sencilla, aunque como se suele decir, el cliente siempre tiene la razón. Y en este sentido, el cliente ha elegido iPod.

El reproductor de las mil caras

Nos encontramos ante la quinta generación del reproductor de Apple. Conocido también con la denominación iPod video, pues es el primero de la saga que admite la posibilidad de visualizar videoclips, la propia firma estadounidense prefiere su denominación a secas: iPod. Algo lógico, pues se trata de un término que se publicita solo.

Por si fuera poco, existe además un inmenso apoyo de terceras compañías, capaces de lanzar los periféricos más inverosímiles y aprovechar su tirón comercial.

Dos versiones, 30 y 60 GB, y dos colores, blanco y negro. Todo parece simple en el reproductor más elitista, y en parte no es una conclusión desacertada. QUESABESDE.COM ha tenido la posibilidad de analizar la versión con disco duro de 30 GB, que a priori se presenta como la más asequible –cuestión de euros- para el gran público.

Si algo destaca en este reproductor es el diseño, marcado por dos claras características: la pantalla de 2.5 pulgadas y la rueda táctil de control.

Y es que sorprende sobremanera la ausencia de más botones en los laterales o en la parte superior. Únicamente encontramos, en este sentido, el selector de bloqueo. El resto de las funciones y la navegación deben pasar irremisiblemente por la rueda táctil.

Una vez encendido, destaca la gran calidad que atesora la pantalla, con una claridad y nitidez dignas de mención. Cualidades que son de agradecer, debido a la cantidad de funciones visuales que presenta la última generación de la familia musical de Apple.

Control táctil: ¿amigo o enemigo?

Aprender a manejar el iPod es sencillo, aunque posicionarse en el menú elegido puede ser una tarea más complicada. La rueda sensible al tacto es, en ocasiones, extremadamente sensible -valga la redundancia-, y en algunos momentos tardaremos más de lo debido en situarnos sobre la canción o el menú elegido.

También es curioso el método de navegación circular que ofrece el reproductor y que se traduce en un avance o retroceso lineal en la pantalla. Esto, en un principio, puede llevar a alguna confusión, aunque familiarizarse con este modo de uso es algo que surge con naturalidad con el paso del tiempo.

Con pulsaciones en el botón central accederemos al menú elegido, retrocediendo si así lo deseamos mediante un ligero toque en la parte superior de la rueda. Los laterales y la parte inferior del panel circular quedan como uso exclusivo para la reproducción, pudiendo pausar o cambiar de tema en cualquier momento y sea cual sea nuestra posición en los menús.

En pantalla están todos los elementos muy bien estructurados: música, fotos, vídeo, extras… todo está separado para acceder fácilmente a la función escogida. Como curiosidad, en el menú principal se encuentra una etiqueta denominada “Ahora suena”, que nos lleva directamente a la pantalla de representación del tema en reproducción.

Como puede observarse, el contacto con el reproductor es continuo. Esto, unido al material del que está compuesto, hace que la aparición de arañazos sea habitual aun con un correcto uso.

iTunes: el gestor multiusos

El iPod es un reproductor de docilidad parcial. Todos y cada uno de los archivos que queramos reproducir en el dispositivo, ya se trate de música, fotografías o vídeo, deben pasar de antemano por el gestor propietario iTunes.

Aun así, es posible emplear el reproductor como medio de almacenamiento masivo eludiendo el uso de iTunes. En este caso, sin embargo, los archivos son tratados como datos y es imposible su reproducción.

El empleo de iTunes, por tanto, complica un poco la transferencia, ya que la siempre pesada tarea de importar y actualizar se hace necesaria. De todas maneras, es de agradecer la estabilidad y rapidez del programa, aunque una docilidad completa habría resultado más atractiva y cómoda.

La administración de la música se puede realizar bajo listas de reproducción o mediante el propio nombre del disco y el artista. La importación de las fotografías se consigue con la sincronización de una carpeta determinada del disco duro, que se actualiza en el iPod cuando realizamos cambios o incorporamos nuevas fotografías. La incorporación de vídeos es también sencilla, arrastrando los archivos al iTunes.

Un apunte negativo en este aspecto es la imposibilidad de convertir directamente los vídeos al formato nativo del iPod mediante el iTunes, por lo que es necesario utilizar un conversor externo. Existen infinidad de programas dedicados a esta tarea, tanto de pago como gratuitos, como el PQ DVD iPod Video Converter o el Videora iPod Converter, todos ellos con resultados similares.

La música y la bestia

Uno de los aspectos más controvertidos de la saga iPod siempre ha sido su pobre representación de la música. Por lo que parece, tampoco esta quinta generación va a estar exenta de dicha controversia.

Para empezar, y en la parte positiva, encontramos una gran cantidad de códigos de audio soportados, desde los estándares comprimidos MP3 y AAC, hasta el código sin pérdidas Apple Lossless. Mediante el uso de este último, podemos comprimir el archivo sonoro hasta un 50% de su volumen original, sin que ello suponga ningún tipo de merma en el espectro acústico.

Los auriculares suministrados son de baja calidad, como es habitual en los periféricos incluidos de serie. El sonido que aportan es poco nítido y las frecuencias altas quedan muy agazapadas.

Con unos auriculares de mayor rango y precio, puede accederse a la verdadera calidad que proporciona el iPod de Apple. Para empezar, la potencia de salida del reproductor es más que suficiente en cualquier situación, aun en lugares muy exigentes acústicamente, como dentro de un avión o en el metro.

El control rotativo táctil es el usado para el ajuste del volumen durante la reproducción. Esto puede provocar algún que otro percance debido a la sensibilidad de la rueda, resultando en un aumento involuntario del volumen hasta perniciosos niveles. Este detalle, por cierto, se ha solucionado con el lanzamiento del firmware 1.1.1, aunque sólo parcialmente, pues si no limitamos en exceso el volumen tampoco zanjamos de raíz el problema.

Analizando de lleno la calidad acústica, encontramos un sonido menos brillante, más oscuro, que el ofrecido por otros reproductores de la misma gama. Los sonidos graves existen, pero con un nivel de distorsión algo notable, y más aún si hacemos uso de las ecualizaciones disponibles, en las que la distorsión aparece alarmantemente.

La representación de las frecuencias medias y altas sí es correcta, aunque la distorsión producida en los graves incide directamente en la calidad de ambas. La separación de canales tampoco es excesivamente limpia, aunque sin sonido residual, y la nitidez podría ser superior.

Podemos concluir, en este capítulo, que la calidad de sonido del iPod de Apple no va en concordancia con el resto de las funciones disponibles en el reproductor. Esto es algo que puede resultar determinante en su valoración final, pues aunque los tiempos exigen la integración de funciones visuales en la reproducción musical portátil, la calidad acústica debe estar siempre entre las características más importantes de un lector MP3.

iPod como centro multimedia

La piedra filosofal de la reproducción multimedia es la pantalla, y en este punto Apple cumple –sobradamente- las expectativas. Sus 2,5 pulgadas lucen brillantes y en alta resolución, aunque quizás se eche en falta un colorido más vivo.

Las fotografías pueden visualizarse en el modo de galería con música, o seleccionarse independientemente desde un grupo de miniaturas, con hasta 30 fotografías dispuestas al mismo tiempo en pantalla. Lamentablemente, no están disponibles las típicas funciones de zoom o rotación de las imágenes, debido a que el iTunes convierte automáticamente los archivos a la resolución de la pantalla (320 x 240 píxeles) durante su transferencia.

Los vídeos cobran una gran importancia en la quinta generación del iPod, y prueba de ello es que su visualización es realmente fluida y nítida, con hasta 30 secuencias por segundo y un bitrate máximo más que suficiente para el tamaño de la pantalla. Se nota que Apple ha hecho los deberes en este apartado.

Algo más que estadísticas

Según los análisis realizados por la propia Apple, el iPod de 30 GB ofrece una reproducción continua musical de hasta 14 horas, y realmente cumple lo que promete. Con la pantalla sin iluminación, sin ajustes de sonido y a un volumen relativamente alto, las cifras obtenidas con diferentes formatos y bitrates se encuentran muy cercanas a las 13 horas.

El problema reside en el modo de reproducción de vídeo, con el que se obtiene la escuálida cifra de apenas 2 horas por carga. Esto se traduce en una portabilidad escasa, que imposibilita casi por completo el uso de esta función durante los viajes. El modo de visualización de la galería de imágenes con música, también presenta una autonomía similar.

Probablemente Apple haya sacrificado tan importante prestación –la de la autonomía- en pro de un diseño de la carcasa más delgado. Y resulta evidente que las 2 horas de reproducción en el modo de visualización son claramente insuficientes para un reproductor portátil con vocación multimedia.

La tasa de transferencia de los datos es digna de mención, con unas cifras bastante altas de hasta 80 Mbps. Si la transferencia se realiza por medio del iTunes, esta relación baja algunos enteros, debido al propio consumo del programa y a los cambios introducidos por el gestor en los archivos que se desean reproducir.

Vídeo en el iPod

El iPod de quinta generación puede considerarse como el reproductor más completo salido bajo el sello de Apple. Aunque lejos de ser perfecto, sí se ajusta a la demanda actual del mercado.

Lástima de su pobre autonomía, sobre todo en el modo de visualización de imágenes y vídeo, y de una calidad musical algo mediocre. Sin duda son éstas las principales taras de un reproductor con un diseño y prestaciones excelentes.

TEXTO: Isidoro Martínez
FOTOS: Álvaro Méndez

Comenta este análisis en el foro

publicidad
publicidad