Los
objetivos tele, comúnmente llamados teleobjetivos, son aquellos que cuentan
con las distancias focales más elevadas. Hablando en equivalencias de 35
milímetros, un teleobjetivo empieza a serlo más o menos a los 80
ó 90 milímetros, alcanzando enormes distancias focales de 1200 milímetros
e incluso más. En nomenclatura digital, los teleobjetivos se nombran empleando
un número seguido de un aspa: la famosa “x”. Esta marca indica
el numero de veces que hay que multiplicar la distancia focal más baja
del objetivo para saber la distancia focal del tele. Así, por ejemplo,
un objetivo 3X en una cámara cuyo angular es de 35 mm, montará un
tele de 105 milímetros.
Es cierto que la función principal de los teleobjetivos es acercar la
escena al fotógrafo, pero tal como ocurría con los objetivos angulares,
los tele tienen una serie de efectos secundarios que no sólo es necesario
conocer, sino que resulta imprescindible saber utilizar.
Olympus E-20, ISO
80 f3.2, 1/8 s, distancia focal de 140 mm (paso universal) 

En más de una ocasión nos encontraremos
con situaciones en las que el cuerpo pide acercarse al sujeto pero causas
de fuerza mayor nos lo impiden. Es en estos casos cuando apreciemos la
calidad y "potencia" de nuestros teleobjetivos. |
Efectos secundarios
La primera y principal característica de los objetivos tele es la inversa
de la de los angulares: acercan la escena y reducen el ángulo visual.
De esta forma, cuanto mayor sea el teleobjetivo, más podremos acercar
la escena. Sin embargo, la porción de imagen que aparezca será
más pequeña.
Olympus E-20, f.3.6,
1/125 s, ISO 320, distancia focal de 140 mm (paso universal), flash Metz
54 Mz3 

Los retratos son uno de los mejores ejemplos de
uso del teleobjetivo. Por una parte, capturamos una porción de
escena muy pequeña -el rostro-, y por otra, no tenemos que acercarnos
al sujeto, evitando así que éste se sienta “ahogado”. |
Esta reducción del ángulo implica que las vibraciones a las que
la cámara es sometida se vean amplificadas en la toma de imagen, afectando
irremediablemente los resultados finales de forma más acentuada que con
un objetivo angular. Ello sucede incluso cuando se utilizan velocidades que
generalmente no producen trepidaciones, tales como 1/80 e incluso 1/100 segundos.
La perspectiva también resulta afectada por el uso de un teleobjetivo.
Así, los planos que componen una escena se contraen al usar teleobjetivos,
dando la sensación de que están mas próximos los unos de
otros. Como consecuencia, se generan ambientes mas claustrofóbicos y
angostos. Sin embargo, y contrariamente a lo que sucede con los angulares, el
uso de los teleobjetivos no implicará deformaciones en los objetos.
Olympus E-20, f2.8, 1/125
s, ISO 320, distancia focal de 35 mm (paso universal)
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Olympus E-20,
f3.6, 1/160 s, ISO 320, distancia focal de 140 mm (paso universal)
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Los planos se contraen al usar teleobjetivos. De esta forma, podemos lograr
que los espacios separados vuelvan a estar juntos. Este efecto es muy
util para meter al sujeto fotografiado en medio de la acción en
espacios amplios. |
La luminosidad es otra de las víctimas de los objetivos de distancia
focal larga –montados, por cierto, en la mayoría de cámaras
digitales compactas. Salvo en objetivos profesionales de alta calidad, las distancias
focales más elevadas supondrán una reducción física
de la relación entre la apertura efectiva de la lente –el diafragma-
y su distancia focal, lo que deriva en un número f más cerrado
y, como vimos en artículos anteriores, en una profundidad de campo mayor.
Mano digital
El zoom digital es una herramienta que incorporan las nuevas máquinas
digitales y que es, hoy por hoy, ajeno a las cámaras de película.
Esta opción permite acercar la escena superando los limites del zoom
óptico en tele, falseando la imagen para simular el uso de una mayor
distancia focal. Aunque es frecuentemente empleado como reclamo publicitario,
el zoom digital montado en las máquinas digitales es una herramienta
que más que ayudar perjudica al fotógrafo y a la fotografía
resultante de nuestro trabajo. El motivo es sencillo.
Los objetivos “tradicionales”, es decir, los ópticos, utilizan
una serie de movimientos de las lentes que están en su interior para
acercar o alejar la imagen. Al variar la posición de estas lentes, la
luz atraviesa el objetivo de una u otra manera, por lo que se producen esos
efectos secundarios que se veían claramente con los angulares: deformaciones,
separación de planos, etc. Sin embargo, el zoom digital sigue un proceso
totalmente diferente en el que las lentes no se mueven ni un milímetro.
Para que nos entendamos, este zoom simula la típica herramienta “lupa”
presente en cualquier programa de retoque fotográfico, recortando la
imagen para que parezca más cercana. Sin embargo, tan sólo es
una imagen aumentada, generalmente de menor tamaño real y/o de peor calidad.
Canon Digital Ixus 330, f2,
1/30 s, ISO 320, distancia focal de 35mm 

El zoom digital no sólo reduce la calidad
de la imagen; muchas cámaras también disminuyen paralelamente
su resolución. Dado que podemos simular el zoom digital mediante
el PC, el uso del zoom digital quedará restringido para casos excepcionales. |
En resumen, los angulares, grandes angulares y ojos de pez van mas allá
del mero hecho de alejar al sujeto de la cámara. Son toda una fuente
de posibilidades creativas que deben ser explotadas ahora que contamos con ellos
en nuestras nuevas máquinas.
Eduardo Parra (Nividhia)
Fotoperiodista
* Ojo de pez: dícese del
objetivo que puede llegar a cubrir más de 150 grados, con una profundidad
de campo casi infinita.