En
agosto de 1999, el catálogo de filtros Cokin contaba en su haber con
más de una centena de posibilidades. El fotógrafo amateur podía
convertirse en profesional por un día, y el profesional podía
afinar al máximo su capacidad técnica y creativa. Así,
se contaba con filtros útiles para todos -UV, Skylight o ND-, o tan sólo
para los que se ganaban la vida con las fotos -superspeed, máscara o
doble exposición.
El laboratorio, sin embargo, se dejaba casi exclusivamente para convertir la
imagen negativa en una película de celulosa, en una magnífica
copia fotográfica en papel lista para mostrar a todos aquellos que quisieran
verla. El trabajo a oscuras era lento, engorroso, pesado, caro y, en demasiadas
ocasiones, desagradecido.
Olympus E-20, f2,
1/20 s, ISO 320 WB luz diurna, con un filtro Rosco de corrección
30 Magenta 

Una de las funciones más importantes de los filtros era la variación
de la temperatura de color para adaptar las fuentes de luz a la película.
Hoy, gracias a las técnicas digitales, estos filtros están
en peligro de extinción. |
La consulta del doctor Mac
La constante mejora de los sistemas informáticos y de los programas
que los integran supuso una autentica revolución en el mundo del retoque
fotográfico. Ahora, con estos programas consolidados, el laboratorio
se pierde en el olvido, y los filtros, esos compañeros inseparables durante
tantos años, también. O casi...
En efecto, no todos los filtros están perdidos. Es cierto, como se ha
dicho, que la mayoría pueden ser emulados mediante el ordenador, pero
hay algunos que siguen siendo, hoy por hoy, insustituibles.
Compañeros inseparables
La gran mayoría de cámaras para aficionado no incorporan una
rosca para acoplar los filtros, y este es el principal problema que los usuarios
se encuentran cuando pretenden enlazar su cámara con un filtro. Aunque
sea más incómodo, sujetar el filtro delante del objetivo con cuidado
es tan perfectamente válido como enroscarlo a la lente.
El filtro básico que todo usuario de una cámara con rosca para
filtros debe comprar es el UV o Skylight. Este filtro reduce la tonalidad azul
de escenas fotografiadas en días nublados o en la sombra. También
ayuda a reducir el tono azul en tomas de escenas distantes y en fotografías
aéreas. Sin embargo, su función principal es la de proteger la
lente. Estos filtros tienen un precio reducido –entre 6 y 12 euros- y
serán la primera, y única, línea de defensa entre rayaduras,
golpes o esquirlas y el objetivo de la cámara.
Otro filtro a tener en cuenta es el polarizador. Al usar un filtro polarizador
se reducen e incluso eliminan reflejos en superficies –valga la redundancia-
reflectantes, excepto aquéllos provenientes del metal. Estos filtros
llevan un doble aro: uno de ellos es fijo, mientras que el otro gira y hace
girar el plano de polarización. De esta forma, se puede conseguir, dependiendo
de la calidad del filtro, la completa eliminación de los reflejos. Existen
dos tipos de filtro polarizador, el circular y el lineal; ambos cumplen la misma
función, aunque los resultados sean mejores para unas situaciones con
uno que con otro. Sin embargo, para los más aficionados este detalle
no tiene excesiva importancia y lo mejor es hacerse con el más barato
de los dos.
| Olympus E-20,
f2.4, 1/400 s y 1/640 s, ISO 80, WB luz diurna, ambas con filtro polarizador
en distintos planos: el primero, sin polarizar; el segundo, polarizando. |
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Un filtro polarizador circular da mayor intensidad a los colores,
elimina los brillos y satura el paisaje. Eso sí, la pérdida
de luz puede llegar a los dos diafragmas. |
Los filtros de densidad neutra –filtros ND- sirven para reducir la cantidad
de luz que llega a la cámara. Usándolos con acierto logramos que
aquellas situaciones en las que la cámara pide un alto numero f o una
elevada velocidad de obturación –o ambas cosas- acepten un diafragma
abierto o una velocidad lenta. Con un poco de ojo fotográfico y un juego
de estos filtros –suelen ofrecerse en paquetes con reducción de
medio a cuatro diafragmas- podremos controlar el “movimiento de la toma”
y la profundidad de campo casi a voluntad.
1.
Casio QV-2300 UX, : f5.6, 1/4 s, ISO 80, WB luz diurna, con un filtro
ND Rosco de 4 diafragmas  |
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2.
Casio QV-2300 UX, f2.8, 1/125 s, ISO 320, WB luz diurna
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El filtro ND no modifica ningún parámetro, salvo la
cantidad de luz que llega a la cámara. Son muy útiles para
tomas a pleno sol, si queremos captar efectos de movimiento. |
Los efectos especiales, por el contrario, apenas sí tienen cabida ya
en el fastuoso mundo de la imagen digital, pues, como se ha dicho, casi todos
pueden replicarse por ordenador. Sin embargo, el filtro estrella aún
está por perfeccionar. Este accesorio convierte todos los puntos de luz
–farolas, destellos o brillos- en estrellas, ofreciendo un resultado espectacular,
muy llamativo al principio pero que fácilmente satura y cansa al espectador.
Este filtro suele ser bastante caro y su precio es directamente proporcional
al número de puntas de las estrellas.
Eduardo Parra (Nividhia)
Fotoperiodista
* Ojo de pez: dícese del
objetivo que puede llegar a cubrir más de 150 grados, con una profundidad
de campo casi infinita.