Nuestra nueva y maravillosa máquina plateada reluce brillante nada más
sacarla de la caja. Miramos, remiramos y tocamos todos los botones. Probamos
todos los programas y hacemos decenas de fotos. Las descargamos en el PC y sacamos
conclusiones. Algo nos falla. Nuestras fotos aún no son las de un maestro. Probablemente
tardaremos más de lo que nos llevará leer estas líneas
en convertirnos en maestros, pero por algo se empieza. Y en eso estamos.
Como sabemos (y si no, lo contamos ahora), el diafragma o, hablando con propiedad,
la abertura del diafragma, indica la intensidad de luz que llega hasta
el CCD de la cámara. Las aberturas pequeñas se corresponden con
un número -llamado número f- grande y las aberturas grandes con
un número f pequeño. Por simple lógica, sabemos que a mayor
abertura más luz incide en el CCD, pero cuidado cuando uséis las
aberturas mayores de la cámara pues es posible que aparezcan distorsiones
en la imagen debido a aspectos puramente técnicos de las lentes. Dejando
esto aparte, el diafragma está asociado a la velocidad de obturación
de la cámara, de forma que en condiciones normales la variación
de uno de ellos implicará una variación "similar" del
otro, pero en sentido contrario. Aparte de todo esto, hablar del diafragma comporta hablar de otro concepto de importancia: la profundidad de campo.
La profundidad de campo se aplica a la zona de nitidez aparente de la imagen. La denominamos aparente porque el único punto nítido puro es aquel donde
la cámara enfoca, y tanto por delante como por detrás de él la
nitidez ya no será del 100%. De todas formas, es posible que esté tan cerca
de este porcentaje que a simple vista nos lo pueda parecer.
Aunque la profundidad de campo viene determinada por el diafragma, el tipo
de objetivo y la distancia de la cámara al sujeto, nosotros vamos a concentrarnos
-en esta ocasión- en los efectos causados por el diafragma. Si lo abrimos -recordemos: números
f menores-, disminuye la profundidad de campo, y si lo cerramos, aumenta.
El desenfoque, puerta abierta a la creatividad
Una de las diferencias que hay entre fotógrafos de "andar por casa"
y fotógrafos avanzados es el uso creativo de la profundidad de campo.
Los fotógrafos más novatos piensan que una foto es buena si todo esta
nítido, es decir, que tenemos profundidad de campo desde el primer plano
hasta el infinito, independientemente del tipo de foto que estemos haciendo.
Esta certeza puede ser correcta en caso de paisajes, por ejemplo, donde no hay
un plano que tenga especial relevancia sobre los demás.
f 6.3 - 1/320 s (prioridad a
la velocidad ), ISO 80


En los paisajes no hay ningún plano que prevalezca
sobre los demás. Desde el primer al último término
todo debe quedar enfocado. Para evitar fallos de profundidad de campo,
enfocaremos al punto más alejado que aparezca en el visor. Además,
siempre que podamos emplearemos un trípode porque al emplear altos
diafragmas necesitaremos velocidades de obturación relativamente
lentas. |
Sin embargo, en los retratos la profundidad de campo y el desenfoque diferencian
una foto con fuerza de una foto plana. La mejor forma -y muchas veces la única- de llamar la atención del espectador sobre un punto concreto es
dejar ese punto nítido y desenfocar todo lo demás.
f 3.6 - 1/200 s (prioridad a
la abertura), ISO 80


Esta imagen es el ejemplo más común
de retrato. El fondo no nos interesa para nada, y por eso lo desenfocamos,
para que la atención se vaya íntegramente al rostro y nada
nos distraiga. Aunque es un efecto sencillísimo en condiciones de
luz abundante, como puede ser en verano a las tres de la tarde, puede darnos
velocidades demasiado rápidas para nuestra máquina. Para paliar
un poco este "efecto secundario", utilizamos el ISO más
bajo de la cámara. |
f 11 - 1/20 s (prioridad a la
abertura), ISO 320


El fondo enfocado o muy ligeramente desenfocado permite
apreciar detalles. Estos detalles distraen la atención del motivo
principal y la imagen en conjunto quedará confusa y carente de fuerza.
Este fallo suele aparecer al emplear el modo de prioridad a la velocidad
o programa, ya que se selecciona una velocidad relativamente lenta, 1/100
ó 1/125 segundos, y nos olvidamos del diafragma. Cuando hagáis retratos
no olvidéis que tanto la velocidad de obturación como el diafragma
son igual de importantes. |
En las cámaras digitales este desenfoque es mucho más difícil
de conseguir que en una cámara de carrete, debido a consideraciones técnicas
debidas al tamaño del CCD. No obstante, es necesario concienciarnos
de que ese desenfoque existe, por leve que sea, pues una falta de nitidez en
el plano principal , por mínima que sea, echará por tierra toda
la imagen.
La mejor forma de emplear con profesionalidad el desenfoque es usando el modo
manual, aunque para empezar será mejor que usemos la prioridad a la abertura.
Este modo es sencillo y práctico: a una abertura que nosotros fijamos, la cámara
elige la mejor velocidad de obturación. Así, podemos seleccionar
un diafragma muy abierto para desenfocar un fondo y olvidarnos de él.
Aunque parece sencillo, hay que tener un ojo puesto en la velocidad de obturación,
pues si hay carencia de luz la velocidad puede ser demasiado lenta y si no
nos damos cuenta aparecerán trepidaciones... y entonces se fastidió
el tema.
Pero las grandes aberturas no son el fin del mundo, los diafragmas cerrados
también tienen su utilidad. Nos permiten, por ejemplo, reducir la intensidad
de la luz que llega al CCD, forzando a la cámara a usar velocidades de obturación
lentas para poder captar el movimiento en la toma.
f 8 - 1/640 s (prioridad a la
abertura), ISO 80


Empleando un alto diafragma, fácilmente podremos
sacar una foto enfocada de un cuerpo que se acerca o aleja de la cámara.
"Apuntaremos" al punto donde pensemos que vamos a disparar y luego
esperaremos a que el cuerpo en cuestión alcance ese punto. La ventaja
es que no tendremos que reenfocar constantemente ya que al contar con una
amplia profundidad de campo tendremos un margen más o menos amplio
para obtener nitidez, como se ve en este ejemplo, donde todo el tren está
a foco. |
Además, y siguiendo con la profundidad de campo, los diafragmas cerrados nos darán nitidez
en una amplia zona de la imagen. Esto nos es útil para fotos donde ningún
plano prevalece sobre el resto, como puede ser un paisaje o una foto de un gran
grupo de personas. Pero por si fuera poco, un diafragma cerrado nos va a permitir
hacer con facilidad tomas de sujetos que se acercan o alejan de nosotros. Esto
lo lograremos porque aunque tardemos en disparar después de enfocar y
el sujeto haya variado su posición, aún seguirá (depende
de lo cerrado que esté nuestro diafragma) en zona de nitidez. El diafragma
lleva a un mundo que a vosotros os toca descubrir. Adelante.
Eduardo Parra (Nividhia)
Fotoperiodista
* Ojo de pez: dícese del objetivo
que puede llegar a cubrir más de 150 grados, con una profundidad de campo
casi infinita.