Aunque no dejan de consistir en lo mismo, podemos pensar en dos situaciones típicas en las que manejamos la idea de transparencia: la interacción entre distintas capas de una imagen y la existencia de zonas invisibles en ésta (la supresión del fondo).
Como muchas otras cosas, las capas son un recurso para ablandar la rigidez propia de toda imagen de píxeles, que está obligada por definición a ser un rectángulo dividido en cierto número de zonas, cada una con un color concreto.
Gracias a las capas, podemos cambiar de posición una parte de la imagen sin que ello suponga perder los datos de lo que queda debajo. La situación normal es que el píxel que está encima sea opaco, y por tanto oculte al que está debajo.
Regular la opacidad
Sin embargo, la visibilidad de una capa se puede graduar. Si queremos que el píxel superior sea invisible y deje ver el inferior, diremos que es un píxel transparente. Opacidad y transparencia son, por tanto, dos situaciones bien diferenciadas.
Y ahora viene lo más útil: se puede definir una situación intermedia, descrita como un porcentaje de opacidad.
Normalmente, no será una opción para la capa de fondo, sino para cualquier capa superpuesta. Regulando su opacidad, visualizaremos una combinación con la capa inferior en la que cada par de píxeles superpuestos darán un resultado intermedio.
Un ejemplo de cómo se calcula el valor de negro
en una escala de grises, según la
opacidad de dos píxeles superpuestos.
Jugando con el regulador de opacidad, hacemos que una capa se vea más que la otra, o ambas por igual. Hay que decir que estos cálculos se hacen siempre canal por canal.
Si introducimos una tercera capa, también semitransparente, el resultado se calcula entre esta última y la combinación existente de las dos anteriores.
Las dos capas se ven por igual si la opacidad
de la superior es del 50%.
Máscaras: pintar la transparencia
Si queremos que una capa tenga diferentes grados de opacidad, es decir, partes más transparentes que otras, hemos de recurrir a una máscara de capa. La máscara es realmente un canal o mapa de visibilidad, que se anota como una escala de grises.
Donde la máscara es blanca, los píxeles de la capa son opacos, y por lo tanto visibles. Donde la máscara es negra, la capa es transparente.
Se puede hacer coincidir la parte visible con un trazado o selección, convirtiéndolos en máscara. De hecho, si hay una selección activa al crear la máscara, el programa lo hará automáticamente.
La principal ventaja de la máscara de capa es que no elimina los datos no visibles. Así pues, modificando la máscara podemos hacerlos aparecer o desaparecer en cualquier momento.
La máscara de capa se pintó de negro. Después, con un pincel semiblando, se hizo un trazo con gris medio y otro con blanco, en los que se hace visible la capa superior.
Una forma fácil de hacer una cortinilla o transición suave entre dos imágenes es pintando la máscara con un degradado. Con uno lineal, de negro a blanco, se crea una zona de transición cuya suavidad depende de la longitud del trazo aplicado.
Arrastrando de A a B, se hace un degradado de negro a blanco en la máscara que se traduce en una transición de visibilidad.
Las posibilidades aumentan si recordamos que a una máscara se le puede hacer un ajuste tonal con curvas o niveles, tratar con filtros de desenfoque o modificar con otros tipos de filtro.
Imágenes no rectangulares
Otra operación que tiene que ver con la transparencia es hacer que una imagen de píxeles no aparezca como un rectángulo.
Muchas veces, sobre todo en páginas web, queremos que un objeto se vea sin fondo. Un objeto vectorial no tiene esta limitación. Sin embargo, ningún formato de imagen bitmap puede ignorar las dimensiones totales del rectángulo, si bien hay maneras de que no muestre ciertas partes.
La solución es utilizar un trazado vectorial de recorte o un canal alfa. Trazado y canal se diferencian, al igual que las imágenes vectoriales o bitmap, en la forma de anotarse. Pero esta distinción ahora no nos preocupa, ya que un trazado se "rasteriza" al ser aplicado, como cuando una selección elíptica se convierte en máscara o canal.
Entre los formatos gráficos que funcionan en la red, JPEG no admite zonas transparentes, pero GIF y PNG sí que pueden incorporar un trazado o canal alfa. Es más, los programas avanzados de retoque permiten guardar para páginas web sólo las capas visibles de un documento, con sus efectos de transparencia, en GIF o PNG. Al guardarlos, se crea un canal alfa automáticamente.
De los dos, el formato GIF es el más compatible, pero su limitación a color de 8 bits resulta nefasta -precisamente- para las transparencias. Sólo admite un color invisible, por lo que los bordes de las figuras, aunque los hubiésemos suavizado, presentan siempre dentados o halos, y los típicos degradados de transparencia de las sombras sólo pueden simularse mediante un tramado.
Imagen GIF generada con la opción
Guardar para web, de Photoshop, con un tramado de difusión de transparencia.
Ésta es la razón de que tantas veces, cuando hay una sombra con grados de transparencia, sólo obtenemos un halo lechoso. Entonces, desistimos a suprimir el fondo y recurrimos a sustituirlo por el mismo color del fondo de la página. Pero si un día lo cambiamos, muchos GIF ya no nos servirán.
El formato PNG no tiene este defecto, porque tiene una profundidad de 24 bits. El inconveniente de este formato le viene de fuera: el explorador de Internet hoy por hoy mayoritario no lo interpreta bien, y se empeña en leer la zona transparente como rellena de algún color, normalmente un gris medio.
La misma imagen PNG de 24 bits con transparencia, vista con dos exploradores diferentes.
Esto lo puede comprobar fácilmente uno mismo. La última imagen que ofrecemos es el auténtico PNG que se muestra en la ilustración anterior. Si se visualiza como en el ejemplo de la izquierda, con fondo, no sería mala idea probar con otro explorador de Internet.
Imagen PNG real.
Paulo Porta
Paulo Porta es profesor de instituto. Imparte plástica y fotografía digital y es autor del manual 'Fotografía e Imaxe Dixital'.
Los artículos de la serie "Mapa de bits" se publican, normalmente, los días 15 y 30 de cada mes.