Cambios reversibles o irreversibles
Los cambios de modo de color son reversibles cuando nos limitamos a pasar de una profundidad de bits a otra mayor. Así, no se efectúan modificaciones en el color de ningún píxel cuando, por ejemplo, convertimos un bitmap o mapa de bits a una escala de grises, o cuando pasamos de una escala de grises o de una imagen de color indexado a otra en RGB.
En estos casos, simplemente, podríamos colorear una escala de grises después de pasarla a RGB, y, si nos arrepintiéramos, convertirla de nuevo en escala de grises, con lo que no habríamos perdido ninguna información de imagen en el camino.
Pasar una foto RGB a CMYK (ver el anterior artículo), algo usual cuando se va a imprimir con tecnología offset, sí que produce cambios en el colo. Aunque CMYK tiene una cantidad mayor de tonos, su gama es algo más pequeña, hay menos diferencia entre sus tonos más saturados, pero dispone de más pasos intermedios. Aparte de alterar el aspecto de esos tonos intensos próximos a los primarios RGB que no entran en la gama CMYK, si después pasamos de nuevo a RGB, perderemos valores intermedios y muchos píxeles no recuperarán su color.
Otros modos como el LAB, con una gama amplia que contiene en su totalidad la RGB y la CMYK, son útiles para hacer estas conversiones casi reversibles, aunque el problema de la continuidad no desaparece totalmente.


Un verde RGB con unos valores de 60/219/4 pasa a CMYK como 93/0/100/0. Devuelto a RGB, sin embargo, sus valores cambian a 67/157/61. La variación RGB-LAB-RGB es mucho menor: 59/220/2. |
De color RGB a escala de grises
La conversión de una imagen RGB a escala de grises podemos hacerla de varias formas con cualquier programa. He aquí cuatro soluciones rápidas para hacerlo con Photoshop:
- Utilizando el comando Desaturar. Aclaremos que no se trata realmente de un cambio de modo: la imagen continúa en RGB, pero los colores se neutralizan.
- Utilizando el comando Modo > Escala de grises. El programa se encarga de cambiar el modo de color.
- Cambiando primero al modo LAB (Modo > Color Lab), nos situamos luego en el apartado Luminosidad de la paleta Canales y pasamos al modo Escala de grises. Se eliminan así los canales cromáticos A y B, aislando el L, que contiene los valores de luminosidad perceptiva de los tonos.
- Visualizando desde la paleta los tres canales RGB, uno por uno, y situándonos en el que nos parezca mejor. Pasamos entonces a Escala de grises, eliminando los otros dos.
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| Fotografía original en RGB (izquierda) y desaturada. |
La creencia general, que yo compartí durante años, es que las funciones Desaturar y Modo > Escala de grises hacen lo mismo: promediar los tres valores RGB. Por otro lado, aislar el canal L del modo LAB conllevaría la ventaja de tener en cuenta que los diferentes tonos alcanzan su máxima intensidad a diferentes niveles de luminosidad.
Aunque esto último es cierto, Desaturar actúa siempre en los valores HSB (tono, saturación y brillo), ignorando el tono, anulando la saturación y calculando el brillo en relación a la saturación y el brillo en origen. De este modo, los seis tonos intensos RGBCMY, por ejemplo, dan el mismo gris. Esto implica que Desaturar, como método de conversión a grises o como paso previo a un virado o duotono es, en general, una mala opción.
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| Modo escala de grises (izquierda) y extracción del canal L desde el modo LAB |
La opción Modo > Escala de grises no promedia valores RGB, sino que adopta el valor L del equivalente tono LAB. La diferencia es que actúa independientemente de la gestión de color de nuestro sistema, mientras que si convertimos primero a LAB, el canal L tiene en cuenta el perfil del archivo y el espacio de trabajo, y aplica una corrección variando los valores L que veíamos en RGB.
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| Canales Rojo, Verde y Azul de la imagen original en RGB. |
Si optamos por fiarnos del ojo, elegir un canal RGB resulta algo limitado, pero hay comandos que conceden un mayor control. Es el caso del comando Calcular, con el que combinamos dos de los canales como si fuesen capas, jugando con la opacidad y creando un nuevo canal o archivo antes de convertir el modo.
Un paso más allá lo tenemos en Ajustes > Mezclador de canales, que combina sin problemas los valores de los tres canales en positivo o negativo y en porcentajes de hasta 200%. Podemos redefinir cualquiera de los canales o usar la opción Monocromo, que aplica el cálculo a los tres al mismo tiempo, neutralizando los tonos. Tampoco se trata de un conversor de modo, operación que realizamos después. Recursos como las capas de ajuste brindan posibilidades aún más avanzadas y flexibles.
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| Resultados obtenidos tras aplicar las funciones Calcular (canales Rojo al 100% y Verde al 30%, en modo trama) y Mezclador de canales (Rojo al 50%, Verde al 40% y Azul al 10%) en monocromo.. |
De escala de grises a bitmap
Al reducir los tonos a blanco y negro puros, obtenemos imágenes posterizadas, de máximo contraste, o bien simulaciones de la escala de grises con puntos negros tramados. En el primer caso, se aplica un umbral que convierte a negros todos los píxeles más oscuros que un valor determinado, y los de ese valor y superiores, a blanco. Si utilizamos el comando Modo > bitmap con la opción umbral, este valor será de 128, pero podemos modificarlo actuando previamente con el comando Ajustar > Umbral, que nos ofrece un regulador.


Escala de grises. |
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Conversión a bitmap con umbral de 128. |
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Umbral previo de 75. |
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Umbral previo de 160. |
Otras opciones traman píxeles negros para simular varios niveles de gris. Las disponibles en Photoshop son las siguientes: Tramado de difusión, que distribuye los píxeles en cierta proporción pero aleatoriamente; Tramado de semitono, similar a los de la impresión offset, y Tramado de motivo, que aplica un patrón formal y puede implementar un diseño definido por el usuario.
En el ejemplo inferior, el motivo es una imagen vertical de 2 píxeles, uno negro y otro blanco, que repetidos generan un rayado horizontal.


Tramado de difusión. |
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Tramado de semitono. |
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Tramado de motivo. |
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Tramado de motivo (personalizado). |
Un consejo para disimular el tramado es subir la resolución en la conversión. Personalmente, considerando que en la conversión a bitmap el tamaño informático del archivo se reduce a un octavo, suelo duplicar la resolución, con lo que éste se cuadruplica. El resultado pesa la mitad que el original en grises, pero hay cuatro veces más píxeles negros para distribuir en los tramados.
De RGB a color indexado
El modo de color indexado incorpora en el archivo la paleta índice. Hay diferentes opciones para definir la gama de colores, desde paletas típicas para Windows, Macintosh e Internet con las que se busca que la imagen se integre bien en estos medios, a otras posibilidades que obedecen más a la imagen original, adaptando la paleta a los colores más presentes. Esto último, combinado con el control sobre el tramado, puede dar resultados bastante aceptables.


Original en RGB. |
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Indexado con paleta de Windows y sin tramado. |
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Indexado con paleta para web y con tramado de difusión. |
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Indexado con una paleta adaptable y con tramado de difusión. |
En las opciones adaptables, podemos además probar paletas con menos de 256 colores, recortando aún más de esta forma el peso del archivo. Es éste un método recomendable para guardar en formato GIF gráficos estadísticos de colores planos y pantallazos de los cuadros de diálogo en tutoriales para páginas web.
Sepia y otros virados
Partiendo de una escala de grises, también se pueden obtener imágenes monocromas interesantes, virados o duotonos. En la edición digital, es habitual convertir una imagen RGB a grises para anular la variedad de colores y volver a RGB para aplicar un matiz. Muchos abrevian estos dos pasos con la función Desaturar, pero, como hemos visto, es mucho mejor hacer la conversión directa o pasando por el modo LAB.
Tampoco es necesario volver a RGB. Se puede ir de grises a color indexado, que ocupa tres veces menos. Con los controles de Tono, Saturación y Luminosidad, lo primero que hacemos es marcar la casilla Colorear, con lo que se aplica a la escala el tono del primario Rojo como valor 0. Un virado a sepia creíble se consigue con un valor de tono entre 20 y 22, pudiendo bajar hasta un 16 ó 17, si lo queremos más bien de color teja, o subiendo a 25 ó 26, si lo preferimos más ocre. También debemos moderar bastante la saturación.
Al no estar sujetos a un repertorio limitado de productos químicos, el virado digital tiene cientos de posibilidades. Sólo hay que probar con los reguladores, especialmente el de tono.


Virado con tono 22 y saturación 20. |
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Virado con tono 175 y saturación 12. |
Los duotonos y tritonos simulan imágenes de tipo multicanal basadas en la superposición de tintas de impresión, normalmente de negro y uno o más tonos. Pueden conseguirse efectos más sutiles que con un virado simple, especialmente si se está familiarizado con las tecnologías de impresión.
Paulo Porta
Paulo Porta es profesor de instituto. Imparte plástica y fotografía digital y es autor del manual 'Fotografía e Imaxe Dixital'.
Los artículos de la serie "Mapa de bits" se publican, normalmente, los días 15 y 30 de cada mes.