Corsino Corsino
4,8 Puntuación total
Ergonomía y diseño
Imagen
Objetivo
Prestaciones
Pantalla y visor
OPINIÓN DE USUARIO15 de junio, 20062.596

Algo más sí que salto.

Tardó en llegar una semana más de lo prometido, pero acabó llegando. En Redcoon tienen un servicio de chat que te permite estar convenientemente informado sobre las evoluciones de tu pedido, y recibiendo más o menos largas y regates puede uno ir gestionando su ilusión de tenerla de una vez por todas en las manos. Dijeron dos semanas, y fueron casi cuatro, pero dos semanas bien valen los casi 300 euros de diferencia al comprarla en tienda física.

Tampoco traía las instrucciones en castellano ?uno supone que obtienen los precios que obtienen a base de comprar en otros mercados- pero ya había tenido la precaución de descargarlas aquí.

Total, que llegó.

A primera vista es un aparato precioso.

En las manos es una cosa sólida.

Funcionando, tiene sus cosas.

Se tarda-o tardé yo- en cogerle la cosa al disparador. Tratando de llegar al punto medio, al principio, uno se encuentra que ha disparado. Después, con no muchas fotos, uno acaba por cogerle mucho, mucho gusto, a ejercer esa presión sutil que le recuerda que la cosa en cuestión ?la fotografía- es delicada y hay que prestarle la debida atención.

Para manejar los controles de balance de blancos y flash, uno tiene que dejar lo que está haciendo, o instalarse un sexto dedo junto al pulgar. No se llega si estás asiendo el objetivo de la forma clásica. Tienes que soltar, mirar ?al principio- hacer la operación y volverte, cosa en la que pierdes unos segundos preciosos.

El flash ?bastante potente pese al tamaño- parece delicado cuando lo devuelves a su sitio, y conviene hacer esa nota mental: cuidado con el mecanismo del flash. Es demasiado ligero, no ofrece prácticamente resistencia, lo que se agradecería, y da la sensación de que un movimiento no demasiado brusco lo descuajeringaría.

La pantalla es más sólida, pero debe hacerse la misma nota mental: es algo que va a abrirse y cerrarse miles de veces y conviene observar siempre un cuidado especial en aras de un menor deterioro paulatino que será, por lo demás, inevitable y obligatorio. Su nitidez y contraste son más que buenos, y la posibilidad que ofrece de ?robar fotos? situando la cámara al nivel de la cintura es un divertimento espectacular. Si no saben que van a ser atacadas, las presas rumian relajadamente.

El visor, con el pertinente corrector de dioptrías, es más que correcto.

Los distintos modos de pantalla que ofrecen ambas opciones son una gozada, y según mi entender tienen algo muy destacable: no se opta definitivamente por uno de los tres, sino que se viaja por ellos según las necesidades. Por el modo simple, si no queremos que nos ?moleste tanta información?, por el modo Histograma si estamos ante tomas difíciles de iluminación radical, que nos ofrece además el patrón cebra, que nos muestra las zonas sobreexpuestas que vamos ?borrando? a base de compensar la exposición, y por el modo ?total?, que indica, además de las preceptivas velocidad y diafragma, el tiempo de batería, la calidad de imagen seleccionada, modo de enfoque, flash, balance de blancos, etc?

El empleo de los tres diales se hace sencillo. A mi entender la ubicación del dial secundario y que se haya optado por situar en él la función de compensación de la exposición, que está así muy muy accesible, evita muchas vagancias. Se usa más la compensación de la exposición que con un dial más alejado de la mano, y la fotografía gana. Este dial, no obstante, es en principio algo duro para mi gusto, y demasiado ruidoso, pero se disfruta mucho, en el modo reproducción, accionándolo junto con el joystick y observando como las fotos tomadas se amplían y se amplían mostrando unos colores y una nitidez fantásticos.

Con poca luz, no enfoca. Se pone uno triste al descubrir que la F90, con sus más de 10 años, lo hace muchísimo mejor.Se hecha de menos el láser. Mi flash tiene un sistema de medición bastante mejor que el de la cámara, y eso es una pena.

Después de tenerla un rato entre las manos, después de jugar un rato con ella procurando no babarla, se lee uno las instrucciones de pe a pá planeando cual va a ser, en lo venidero, la mecánica más adecuada para su empleo.

Yo he optado como punto de partida por el modo P.La medición ponderada al centro y el area de enfoque central, combinadas por el botón de bloqueo de ambas ?este, sí, más accesible- y la compensación de la exposición, me ofrecen la flexibilidad suficiente como para hacerlo ?todo? y tenerlo controlado.

Espacio de color sRGB. 10 megas. Nitidez y Contraste normales. Avance foto a foto. Salida del flash, manual. En el visor alterno Framing y Preview guiado básicamente por el capricho. A veces quiero saber lo que va a pasar antes de que pase, y a veces quiero probarme, y llevarme la sorpresa.

Como la mayoría de las funciones a emplear durante la toma de imágenes están ?fuera? del menú, en botones repartidos por el cuerpo, un reglaje básico de las mismas hace que el menú se visite poco, y mejor así, aunque no me resultó ni bien ni mal la ubicación de las funciones en sus diversas páginas: buscas algo, lo encuentras pronto, lo modulas fácilmente.

Como accedes al menú cuando tienes tiempo para ello, no resulta engorroso ni todo lo contrario.

Si voy a hacer alguna foto o serie de fotos, sigo una rutina clásica, nada espectacular. Primero encender y después balance de blancos, ¿Dónde estamos? En la calle bajo un sol radiante. Pues eso.

Una vez hecho esto, a disfrutar.

Lo que más me gusta es el silencio, y le he quitado todos los ?bips?.

Disparas, y escuchas un ?clic? diminuto, que no produce vibración alguna y te permite emplear velocidades bastante bajas y pasar desapercibido hasta en habitaciones silenciosas.

El accionamiento del zoom me parece perfecto, no así tanto el del anillo de enfoque, que carece de topes. Uno tiende a mecanizar la operación de enfocar cuando lo hace manualmente teniendo siempre esas referencias. Ups, estoy en infinito, ups, todo lo contrario. Como uno se ha mirado cien veces las imprimaciones de la distancia en su objetivo, acaba sabiendo donde está sin necesidad, como aquí, de prestar atención a la indicación en pantalla.

Volviendo a la F90, esta disparaba su haz de luz, sabía a que distancia estaba el objeto a enfocar y te avisaba, cuando empleabas en enfoque manual, de que lo habías conseguido de forma precisa. Aquí se amplía la imagen, y eso ayuda, pero falta un aviso que dé seguridad.

Sin topes, a mi entender, uno tiene que dedicar una atención que antes no dedicaba a la operación de enfoque manual. Como no tenemos pentaprisma, y pantalla y visor son digitales-de calidad, pero digitales- la operación se complica.

La cámara tiene la opción de enfocar manualmente y apretar el botón central de elección de los modos de enfoque para que entre el automático a corregir y fijar, pero esa opción es lenta, y no es siempre útil.

En cuanto a calidad, nitidez, niveles de ruido, yo contentísimo. Trabajo siempre a sensibilidades bajas y recurro a las altas cuando quiero ?pintar? con ruido y a bajas velocidades imágenes abstractas, cosa que me encanta, y recurso que echaría de menos si no lo tuviera. Lo ideal, evidentemente, sería tener que añadirlo después a partir de una toma perfecta, pero la cosa, aún así, no va mal.

Hasta 400 en buenas condiciones de luz, bien. Con poca luz, mal, pero igual que un coche sin gasolina, cosa de esperar.

El zoom digital x2 es, a mi entender, de una calidad extraordinaria. Algo se pierde, evidentemente, pero ofrece fotos muy utilizables.

En resumen, y temiendo haber sido ya algo pesado, y sabiendo que me dejo muchas cosas en el tintero: creo que la R1 ofrece todos los pinceles.

Unas posibilidades de gradación tan amplias como satisfactorias y unos resultados excelentes.

Un juguete divertidísimo y muy agradecido, con el pero-gran pero- de la lentitud del enfoque en condiciones de baja luz.

Yo, que la empleo a diario y a pie de calle, sin dedicarla en exclusiva a ninguna variante fotográfica, me lo estoy pasando como un enano.

A ver si no se desmonta, o se cae el objetivo. Si no tengo la mala suerte de que me haya tocado la aguja del pajar.

Ando como deben suponer: un niño con zapatos nuevos.

No me daba el bolsillo para unos Air Jordan, he tenido que bajar un par de escalones, pero tengo igualmente la sensación aquella.

-Caray, con esos debes correr más y saltar más alto ?solían decir los cachondos-



Uno respondía con evasivas, pero pensaba que sí, que saltaba más alto.



Y en esas andamos.



Un saludo de este humilde aprendiz, espero haberles servidor de algo.

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