Javier Javier
3,4 Puntuación total
Ergonomía y diseño
Imagen
Objetivo
Prestaciones
Pantalla y visor
OPINIÓN DE USUARIO3 de mayo, 20074.630

DECEPCIÓN

Soy usuario de cámaras reflex digitales desde hace ya bastante tiempo (concretamente, "canonista", para servir a Dios y a Vds., y reconozco estar muy satisfecho con los productos Canon).



Hace tiempo que estaba buscando una cámara compacta para poder llevarla encima sin tener que ir siempre cargado con la reflex, los objetivos, el flash, etc., para esas típicas situaciones en que queda "feo" ir con toda la artillería: reuniones familiares, excursiones familiares, etc. Buscaba ese ideal de cámara que tantas veces deseamos: integrar la facilidad de uso y transporte sin comprometer demasiado la calidad del resultado final. Cuando estás acostumbrado a la calidad que proporcionan las cámaras reflex, sabes que "saltar" a una cámara compacta puede suponer perder, no solamente capacidad de controlar ciertas variables a la hora de disparar (que sí te permite una reflex y que normalmente no te permite una compacta), sino que muchas veces hay que aceptar una pérdida de calidad en el resultado final.



Pues bien, por una serie de motivos que ahora no vienen al caso, me decidí a comprar esta compacta Leica D-Lux 3. Dudé hasta el final entre ella y la Canon Powershot G7. La decisión por la Leica se debió a que la Canon no permite disparar en formato RAW (capón para los señores de Canon), mientras que la Leica sí.



Adquirí la Leica unos días antes de la pasada semana santa. Esos días estuve de vacaciones fuera de España y me llevé tanto la Leica como una reflex digital Canon EOS 400D. Estuve 6 días disparando con ellas. Al principio, en una propoción de 50 por 100 para cada cámara. Según fueron avanzando los días, cada vez más con la Leica y menos con la reflex, hasta terminar dejando en el hotel la Canon y saliendo únicamente con la Leica. Los motivos son obvios: la Leica, por su tamaño, es mucho más manejable, no ocupa espacio (la puedes llevar en un bolsillo) y facilita la vida en unas vacaciones familiares. La Canon es más aparatosa, tienes que llevar una bolsa especial y causa hartazgo en los que te acompañan, que suelen terminar hartos del fotógrafo y de la cámara. Seguro que algunos saben de qué estoy hablando.



De vuelta a España, descargadas las fotografías en el ordenador y procesadas con Lightroom (Adobe) y editadas en Photoshop, toca sacar conclusiones.



1. Comparando las fotografías tomadas con la Canon y la Leica, los resultados son contundentes: la calidad de las fotografías Canon es muy superior a las fotografías tomadas con la D-Lux 3. Eso es algo que podía esperarme. Pero, ¿cuáles han sido los defectos observados en la Leica?



2. Antes de comentarlos, os tengo que decir que programé la Leica como aconseja Eric en el primer comentario que abre esta serie (aprovecho para darte las gracias).



3. Pues bien, el primer defecto serio que observo en la Leica es su importante cantidad de ruido. Si estás acostumbrado a Canon, donde el ruido es mínimo, la experiencia con la Leica es desoladora. Hay ruido por todas partes. Incluso en fotografías perfectamente iluminadas (sin sombras). Un ruido muy difícil de eliminar en la edición de la fotografía sin comprometer seriamente la nitidez. Si eso ocurre en fotografías con mucha luz, si hay sombras la cosa puede ser sencillamente frustrante. En cuanto abres las sombras para intentar rescatar detalles, se observa enseguida que lo único que rescatas es grano, grano y grano. Y tengo la sensación de que el ruido de color es menos importante que el ruido de luminosidad, que es gravísimo.



4. El segundo defecto grave que observo en la cámara es la falta de definición del objetivo. Si Leica tradicionalmente ha sido sinónimo de calidad de imagen, en este caso el objetivo presenta muchas deficiencias. Da una nitidez aceptable en el centro de la imagen, pero en cuanto te sales del centro, ya se percibe cómo se pierde calidad. Uniéndolo a la crítica anterior sobre el ruido, si la escena presenta zonas de luces y sombras, te encuentras en una situación comprometidísima porque entre el ruido que presentan las zonas de sombra y la falta de definición del objetivo, la fotografía que intentas trabajar se convierte en candidata con todas las papeletas para enviarla a la papelera de reciclaje.



5. Otro defecto (menos grave que los dos anteriores) es el tiempo excesivo que tarda la cámara en almacenar el disparo realizado en la tarjeta de memoria y estar lista para la siguiente toma.



6. Como consecuencia de lo que he comentado, las limitaciones creativas que encuentra el fotógrafo en el momento de la edición de las fotografías son importantes: hay que pensárselo mucho para rescatar detalles en las sombras, es casi mejor no oscurecer mucho el cielo para darle más intensidad porque en cuanto lo tocas el ruido se hace molesto, etc.



7. Sólo añadir que la duración de la batería es justita. Llenando una tarjeta SD de 2 Gb (unas 65 fotos) agotas la duración de la batería, así que es necesario llevar una de repuesto "por si acaso".



Por lo demás, la cámara es manejable, los botones están bien colocados, etc. Es decir, en cuanto al diseño, ergonomía, etc., no tengo ninguna queja. Las quejas son por lo que hay dentro, no por lo que se ve por fuera. Incluso hay que señalar que es una cámara bastante coqueta. Muy bonita.



Y en condiciones óptimas de luz, las fotos son "resultonas", ojo (a salvo del ruido). Pero fijaros que digo condiciones "óptimas". Es decir, algo que sólo encontramos de vez en cuando.



En conclusión, muy decepcionado con la cámara y valorando seriamente si no sería mejor venderla de segunda mano, porque creo que la voy a utilizar muy poco. El "problema" es que si la Canon Powershot G7, que sería otra de las cámaras que compiten por las medallas en esta categoría, no admite formato RAW y sólo puedes disparar en JPEG, parece difícil encontrar algo alternativo que merezca la pena. Yo, al menos, no lo conozco.



Un saludo.

Cargando comentarios
Otras opiniones (30) sobre esta cámara