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4,4 Puntuación total
Ergonomía y diseño
Imagen
Objetivo
Prestaciones
Pantalla y visor
OPINIÓN DE USUARIO23 de abril, 20053.303

Zoom largo, precio corto, me encanta

Hace bastantes años que uso cámaras digitales. Hasta el mes pasado llevaba siempre conmigo una estupenda compacta, la Minolta F200, pero acabé llegando a una conclusión: es demasiado grande para el bolsillo, es demasiado pequeña para ser una cámara de verdad. Así que decidí venderla y comprarme dos cámaras, una de bolsillo en el sentido estricto y otra de zoom largo. Pues bien, la Minolta Z20 es mi cuarta cámara digital y estoy encantado con ella, porque echa por tierra muchos de los inconvenientes clásicos de mis anteriores cámaras, y de las digitales en general:



-Es rápida. Se enciende en un segundo, tiene un autofocus rápido, e incluso tiene un AF constante para situaciones con objetivos en movimiento.



-Las pilas duran. Porque no lleva dos, sino cuatro AA. Cuando me compré la cámara sabía que no era de bolsillo, así que no me importa que pese un poco más a cambio de más autonomía. Pues bien, cuatro pilas alcalinas normales me duran una semana con esta cámara, lo que supone cientos de fotos en todas las condiciones posibles.



-Es ergonómica. Se agarra muy bien, los botones están distribuidos con lógica -exceptuando el de encendido- y es ligera, porque pesa sólo un poco más que mi anterior Minolta F200 y es considerablemente más voluminosa. Con un zoom tan largo es importante poder sujetarla con firmeza.



-Es galáctica. Habrá a quien le gusten las formas de esta cámara, habrá -supongo que mucha más gente- a quien no. Pero a mí me da igual. Porque la estética de la cámara está subordinada a su ergonomía y lógica interna. El plástico es suficientemente rígido para que no parezca un juguete y la goma de agarre está perfectamente colocada.



-El flash me encanta. Funciona razonablemente bien a distancias de más de dos metros y no quema nunca las fotos.



-La óptica se queda dentro del cuerpo. No sobresale cuando se enciende ni se guarda al apagar la cámara para ocupar menos. Cosa que me encanta, porque las lentes extensibles se me hacen frágiles -no sé, igual una manía personal- y hacen tardar más a la cámara en encender y apagarse.



Los contras, como decían por aquí, son puntuales. La calidad de imagen en general es digna (un pelín de aberración, un poco de ruido) y por ahí no tengo mucha queja. Eso sí, algunos fallos son tan tontos que me vuelvo loco ¿Cómo se les ha podido pasar por alto?



-La tapa del objetivo no tiene cuerda. Vale, anécdota, piensas al principio. Pero acabas pasando más tiempo buscando la tapa que el mando de la tele. Además, salta con facilidad y no es ninguna broma buscarla en el suelo de un bar de copas lleno de gente. Es en ese momento cuando me acuerdo del señor Konicaminolta y de sus ancestros.



-El botón de on/off está debajo de la pantalla. Recordemos que ésta es una cámara que se lleva colgando de una correa al cuello. Al caminar, va haciendo plof plof contra la barriga de cada uno. Vale, sé que es una posibilidad entre un millón, pero a mí ya se me ha encendido un par de veces.



-Otro tema derivado de llevarla al cuello todo el día: ya no me acordaba de lo contraproducente que puede ser comer o beber con el cacharro colgando. Bueno, pasa con todas las reflex, así que cuidado con las cáscaras de las pipas.



-La pantalla... sí, es mala. Tiene pantalla LCD y visor electrónico, que tengo entendido que viene a ser un espejo que refleja la pantalla... no sé, yo uso el visor normalmente, porque tengo la pose cogida de las reflex y porque la luz ambiental no molesta. En todo caso, no me importa mucho el tema pantalla. Al ser pequeña consume mucho menos y para ver bien las fotos ya tengo el ordenador.



-La tapa del objetivo es de 43 mm de diámetro. Importante, porque esta cámara admite filtros, pero son muy difíciles de encontrar en ese tamaño. Lo único que he encontrado es un ultravioleta, pero seguiré buscando. Si encuentro un polarizador sería feliz, llevo toda la vida deseando uno...



-El modo vídeo no tiene sonido. Y, sinceramente, no lo echo en falta. El vídeo era una cosa que hacía mucha ilusión cuando compré mi anterior cámara, pero he de reconocer que no manejo el lenguaje audiovisual, y con la calidad que da una cámara de fotos tampoco vale la pena. Si es una cámara de fotos, es de fotos.



-No tiene modo bulb. Y la exposición máxima es de 4 segundos. Que también me parece una tontería ¿Sale más caro incluir un modo B o qué?



En conclusión: por 250 euros tengo una cámara de 8x con la que hacer fotos "de verdad". Muy cómoda con su correa, su ergonomía y su autonomía, funciona genial de día y de noche. La calidad de imagen es estupenda -vale, tiene ruido- y los colores... no sé, yo ya estoy acostumbrado al color Minolta. En fin, que no hay quien me la quite del cuello y desde que la tengo he ido hasta al mercado con la cámara haciendo plof plof contra la barriga.

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