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4,2 Puntuación total
Ergonomía y diseño
Imagen
Prestaciones
Pantalla y visor
OPINIÓN DE USUARIO19 de diciembre, 20064.559

Un claro paso adelante

El negocio de las cámaras réflex digitales es un apetitoso pastel para los fabricantes del mundo de la fotografía. Las compactas dejan poco margen, por lo que fabricar una réflex digital barata es el objetivo, con un cuerpo plastificado (ya no hay ni chasis metálico), con mayor o menor calidad, una prestaciones correctas, y un objetivo de serie muy "normalito", simplemente para cumplir, y salir al mercado a un precio competitivo... las ganancias vendrán después, con la venta de objetivos y demás accesorios. A la vista de esta realidad, ¿compensa entrar en el mundo réflex digital?. La contestación es... depende. Si, depende del uso que se le vaya a dar, pues en el mercado existen compactas y "prosumer" (compactas con zoom muy potente), que cumplen igual, e incluso mejor, que muchas réflex digitales.



Canon ha presentado hasta ahora dos modelos de gama "popular", dentro del grupo réflex digital, la 300D y la 350D, con algunas carencias importantes, aunque correctas para el segmento al que iban dirigidas. Ahora saca al mercado la 400D, con mejoras significativas, y que eclipsará a los dos modelos precedentes, aunque siempre dejándonos el dulce en la boca, pues también es mejorable en algunos aspectos.



El cuerpo es de plástico integral, bien realizado y acabado, como nos tiene acostumbrados la marca japonesa, y bastante ergonómico. Curiosamente, y a diferencia de otras réflex, la distribución de mandos y menús se asemejan más a una compacta o "prosumer" que al segmento que representa. Esto es sin duda una importante ventaja, pues siempre es más fácil adaptarse casi de inmediato a su uso, incluso para los menos iniciados en el mundo de la fotografía. La pantalla LCD de color ha mejorado tanto en dimensiones como en resolución (2,5" y 230 KP). Los programas manuales y automáticos van acompañados de otros especiales, o de tipo SCENE, tan habituales hoy en día.



Un CMOS de 10 MP permite bastantes alegrías para poder ampliar zonas de la imagen, sin perder mucha calidad. La electrónica va apoyada por un procesador potente, que le otorga gran rapidez de funcionamiento, y un amplio rango de velocidades de obturación, y muchos ajustes, aunque falta la exposición de tipo "puntual", tan necesaria en determinadas ocasiones. Otro "pero" es una marcada tendencia a la subexposición que, dentro de lo malo, es mejor que la sobreexposición, pues es más fácil de corregir, bien en la cámara con la compensación EV, o bien en el ordenador posteriormente. Donde hay información, hay solución... Un punto de mejora muy notable son esos 1600 ISO de tope de sensibilidad. No es un jarrón puesto de adorno, ni mucho menos, dado que la calidad de la imagen entre 400 y 1600 ISO es francamente buena, sin apenas ruido en los valores más elevados.



A falta de un estabilizador de imagen, la asignatura pendiente en una réflex digital, Canon ha dado el paso de incluir un sistema de limpieza automática del CMOS... menos mal, ya llegó. Es similar al de Olympus, pero no tan refinado en su conjunto, pareciéndose más al de la nueva Sony Alfa 100. Este sistema se activa al encender o apagar la cámara, e incluso manualmente en los menús de la pantalla LCD de color, aunque la marca no ha especificado donde queda el polvo desprendido del filtro que existe delante del CMOS, y que vibra con un sistema electro-cerámico. ¿Se queda perdido por interior de la cámara hasta volver a depositarse en el sensor, o se recoge adecuadamente como hace el sistema de Olympus?. No se especifica este tema por parte de la marca. Como complemento, el software que acompaña a la cámara permite también la eliminación de manchas en la imagen producidas por la suciedad presente en el sensor, de una manera fácil y rápida, siendo como el segundo cartucho de reserva para solucionar este molesto problema presente en las réflex digitales.



La sorpresa viene esta vez por parte de la óptica de serie que acompaña a esta nueva Canon EOS 400D. Aunque de cuerpo plástico integral también, y no muy luminoso, este 28-90 mm real (F3,5-F5,6) se comporta bastante bien, dando imágenes de buena calidad. Lo dicho, toda una sorpresa, nada habitual en ópticas de serie de réflex digitales del segmento "popular".



El almacenamiento se encomienda a las robustas y fiables tarjetas de memoria CF (Tipo I y II), o Microdrive, sin recurrir de momento a las SD o MMC de las nuevas generaciones de réflex digitales de su categoría. La batería es potente, y la carga tiene una autonomía elevada, lo cual es de agradecer en largas sesiones de trabajo. El flash integrado es de correcta potencia, y lleva una zapata para poder insertar unidades externas, normalmente de la marca, o bien de terceros, pero que sean compatibles con este modelo para poder realizar correctamente la lectura de exposición tipo TTL.



En resumen, una cámara con buena base, magníficas virtudes para el precio que tiene, aunque mejorable en algunos aspectos. No obstante, dentro del segmento en el que se mueve, será una óptima candidata de compra para aficionados, noveles o avanzados, que deseen una réflex digital cómoda, muy manejable, con buenas prestaciones, y a un precio razonable, todo ello sin notar un salto traumático de uso con respecto a una compacta o "prosumer", ya que es como la continuación de ellas, pero en un entorno distinto.



Quien desee ver las imágenes que he sacado en esta prueba, puede visitar mi web (http://www.juancarlosmartinmartin.com), o bien directamente el enlace a este álbum: http://www.1001fotos.com/jcm/album.asp?album=16312



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MMasmiquel
MMasmiquel | 10 de octubre, 2013
Lo importante es tu encuadre
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MMasmiquel
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Me encanta, no lo voy a disimular. Sin querer generar polémicas estériles, este modelo concreto me ha servido para ilustrar foto-reportajes diversos. La cámara es dura dura, la he usado en lugares...