![]() |
|
||||||||||||
|
|||||||||||||
Buscar:
|
![]() NEX-5Características ![]() Punt. usuarios: Tam. sensor: 23,40 x 15,60 mm Máx. res.: 4592 x 3056 p. Factor: 1,50x Pantalla: LCD de 3,00 pulgadas En dos palabras Un estreno firme y prometedor de Sony en esta joven categoría, conjugando la calidad de las SLR con el tamaño de las compactas. Precios Mejor precio: 399 €Ver precios Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Sony NEX-5 con nuestras 35 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
martes, 22 de junio de 2010 La siguiente generaciónPanasonic y Olympus abrieron el camino con su sistema Micro Cuatro Tercios; después llegó Samsung con las NX, y ahora es Sony quien se sube al tren de las cámaras de ópticas intercambiables sin espejo réflex con las casi idénticas NEX-5 y NEX-3. Tecnicismos al margen, la idea de la compañía japonesa es hacerse un hueco en este segmento a medio camino entre las compactas y las SLR, apostando por la facilidad de uso y un precio muy tentador. Dirigidas a los aficionados, sus CMOS de 14 megapíxeles y tamaño APS-C admiten menos pegas que un diseño que no parece gustar a todos y unas ópticas que pagan la factura de un sensor de tamaño considerable. Con todo, Sony ha conseguido un conjunto equilibrado y barato que, sin duda, removerá los cimientos de esta joven categoría de cámaras. Son dos de los estrenos más esperados de la temporada. Anunciadas a principios de año, las nuevas NEX-5 y NEX-3, las primeras cámaras de Sony con óptica intercambiable y sin espejo réflex, están a punto de llegar a los escaparates.Con una carta de presentación que hace hincapié en el reducido tamaño y el moderado precio (sin duda, dos excelentes argumentos para llamar la atención), su curioso diseño y el estreno en el catálogo de Sony de una nueva categoría de cámaras generarán más de una duda. Tras haber convivido y viajado durante unas cuantas semanas con la NEX-5 y las dos primeras ópticas para este sistema, llega el momento de intentar resolver todas estas cuestiones. Cuerpo extrafino (más que las ópticas) Una de las claves de esta cámara (sobre todo en el caso de la NEX-5, algo más pequeña que su hermana menor, la NEX-3) es la extremada delgadez de su cuerpo. Pese a que utiliza un sensor de tamaño más grande que los modelos del estándar Micro Cuatro Tercios, Sony ha conseguido imponerse en este terreno. Así, ciñéndonos sólo al cuerpo, la NEX-5 es, con diferencia, la cámara de ópticas intercambiables más pequeña del momento. Tanto, que incluso colocada al lado de más de una compacta, esta peculiar NEX ganaría la partida del tamaño. Pese a las reticencias iniciales ante un diseño tan centrado en la reducción del volumen que incluso convierte la bayoneta en una especie de apéndice, hay que reconocer que el agarre de la cámara no se resiente. Es ligera y fácil de transportar, y entre las manos se asienta sin problemas. Pero, ¿qué ocurre con las ópticas? La reducción de tamaño en este caso choca con la inquebrantable física: si el sensor es más grande, el círculo de imagen también ha de serlo, y consiguientemente la óptica acaba pagando esta factura. El Sony E 16 mm f2.8 resuelve bien la papeleta del tamaño, y de hecho consigue crear un conjunto muy ligero y perfecto para llevar siempre en la bolsa. Pero es el zoom estándar Sony E 18-55 mm f3.5-5.6 el que mejor evidencia esta cuestión. Sus dimensiones son considerables –en comparación con el cuerpo, claro- y el resultado es un curioso conjunto que recuerda a aquellas veteranas Cyber-shot DSC-F727 y F818, con mucha óptica y poco cuerpo. El limitado peso de los objetivos –a cambio de demasiado plástico en su construcción- consigue que el conjunto no quede desequilibrado entre las manos, como podría pensarse a primera vista. Su estética un poco menos fotográfica (comparada con la Olympus E-PL1, por ejemplo) y más moderna seguro que suscita aplausos y silbidos a partes iguales. Manejo simplificado Las primeras NEX están claramente pensadas para los usuarios aficionados que quieren dar el salto desde una cámara compacta. Esta idea empaña todos y cada uno de los detalles, y ni la ergonomía ni el funcionamiento general quedan –lógicamente- al margen. Aclarada esta cuestión para evitar decepciones posteriores, lo cierto es que el manejo resultará extremadamente sencillo para quienes no quieran complicarse mucho la vida. La NEX-5 tiene pocos mandos, unos menús claros y coloridos y explicaciones suficientes para que la curva de aprendizaje no sea cuesta arriba. A los usuarios medianamente experimentados les parecerá que Sony ha caído en el exceso. Por ejemplo, dada la escasez de mandos dedicar uno solo a “consejos de toma” es a todas luces prescindible. Más aún si tenemos en cuenta que no hay forma de personalizarlo para otorgarle otra función. Los accesos directos brillan por su ausencia, con lo que cualquier operación que se salga del manejo automático –cambiar la sensibilidad, el balance de blancos, el modo de toma, etcétera– obligará a pulsar por lo menos un par de botones y recorrer a los menús de la cámara, perdiendo unos preciosos segundos. Nada grave para los recién llegados a la fotografía, pero una zancadilla a tener muy en cuenta por los usuarios con más aspiraciones que se sientan tentados por el precio y tamaño de estas cámaras. Un rápido repaso Más allá de esta advertencia, tanto los clásicos modos avanzados PASM como el formato RAW están disponibles también en esta cámara, si bien algo más escondidos de lo que nos gustaría. Junto a esos modos, en el dial principal –es decir, la rueda virtual que aparece en pantalla- también hay un modo totalmente automático (iA), el barrido panorámico del que luego hablaremos, las típicas escenas y un modo especial que realiza seis disparos de una misma toma y los une para intentar reducir el ruido y evitar las imágenes trepidadas cuando la luz escasea. Además de esta especie de dial, el menú principal alberga cinco submenús que se reparten todos los ajustes de la cámara. Es importante memorizar la situación de cada una de las opciones si planeamos jugar mucho con ellas, puesto que los nombres elegidos no resultan del todo intuitivos a primera vista. Un ejemplo: la sensibilidad se encuentra en el menú “Brillo/color” de la cámara, junto al balance de blancos, la medición o los ajustes de rango dinámico, entre otras muchas opciones. A su favor hay que decir que la rueda de control trasera resulta bastante práctica. Un alivio, teniendo en cuenta que es el principal mando de la cámara. Además de cambiar las opciones –ajustes manuales incluidos cuando trabajamos en esta modalidad-, también alberga accesos directos al disparo en ráfaga, la compensación de la exposición y el control del flash. Y es que, pese a que ninguna de las NEX integra un flash en su cuerpo, Sony se ha sacado de la manga una idea bastante ingeniosa: un pequeño flash externo que acompaña de serie tanto a la NEX-5 como a la NEX-3 y que se coloca en un conector de la zona superior. Aunque este tipo de conexión propia cierra la puerta al uso de flashes con zapatas convencionales, hay que reconocer que la solución –pensando en el usuario aficionado, insistimos- es muy correcta. El flash es pequeño, no requiere de alimentación propia y se activa simplemente elevándolo unos 45 grados. Cierto que el sistema de agarre y anclaje no es ninguna maravilla, pero puesto que va incluido de serie moderaremos nuestro nivel de exigencia. Buena nota también para la delgadísima pantalla abatible de 3 pulgadas y 920.000 píxeles de resolución que Sony ha conseguido embutir en esta pequeña cámara. Su calidad y visibilidad resultan excelentes en todas las condiciones probadas, algo que se agrace a falta de un visor electrónico opcional. Detrás del monitor, por cierto, es posible leer una advertencia para evitar sustos innecesarios: la cámara se calienta bastante durante su uso, sobre todo en esta zona, pero se trata de un fenómeno normal (o eso dicen en Sony). Montura Sony E Exactamente igual que ha ocurrido con el resto de compañías que se han adentrado en este nuevo segmento de cámaras, las NEX también estrenan nueva bayoneta. Bautizada como Sony E, por ahora sólo dos ópticas conforman su oferta: el zoom estándar 18-55 mm f3.5-5.6 y el angular fijo 16 mm f2.8, que se vende como acompañante de las NEX-5 y NEX-3 en el kit más económico. Además de esta pareja, Sony también comercializa un adaptador que permite utilizar los objetivos con montura Alpha y Minolta, aunque sacrificando el enfoque automático. De todos modos, igual que ha ido ocurriendo con el sistema Micro Cuatro Tercios, ya comienzan a llegar noticias sobre adaptadores que permitirán montar en las NEX objetivos con otras bayonetas. Pero centrándonos en los actuales Sony E, el zoom estabilizado de 18-55 milímetros es el compañero ideal para dar los primeros pasos con estas cámaras. Con una cobertura equivalente a 27-82,5 milímetros una vez aplicado el factor de conversión de 1,5x, su rendimiento es correcto. Dicho de otro modo: similar al que podríamos encontrar en las ópticas de serie de la mayoría de réflex de gama baja y media, aunque con una deformación geométrica bastante acusada. A diferencia de las SLR de Sony, ahora se elimina el estabilizador mecánico del cuerpo de la cámara y se apuesta por la estabilización óptica. En este sentido, el rendimiento del zoom es muy bueno, con una mejora de entre 3 ó 4 pasos respecto a la velocidad de disparo habitual. No ocurre lo mismo con el nuevo Sony E 16 mm f2.8, que carece de ningún tipo de estabilización. Su luminosidad y su cobertura angular de 24 milímetros, unida a un precio muy moderado, lo convierten en una opción realmente tentadora para noveles e incluso usuarios avanzados. Puede que estos últimos, eso sí, se asusten un poco con el rendimiento de la óptica al emplear la máxima abertura o en las esquinas de la imagen. La escasa distancia del objetivo al sensor (18 milímetros) y el tamaño de éste son la causa más probable de la evidente pérdida de calidad en la máxima abertura y el viñeteo que se deja ver incluso cerrando el diafragma unos cuantos pasos. Pero trabajando a partir de f5.6 y contextualizando el objetivo en su segmento, están fuera de lugar las estériles polémicas creadas en torno a él. No es ninguna maravilla, pero estamos convencidos de que el aficionado que aterrice por primera vez en este campo y vea las posibilidades creativas de un 24 mm f2.8 estará encantado. ¿Y qué tal el sistema de enfoque automático de las nuevas NEX? En esta asignatura Sony ha conseguido situarse muy bien, con un funcionamiento en cuanto a velocidad y precisión que se coloca sólo un poco por debajo del de las cámaras Micro Cuatro Tercios de Panasonic, que siguen llevando la voz cantante en este asunto. Encendido lento, funcionamiento veloz La primera impresión al accionar el interruptor de la NEX-5 es un tanto preocupante: la cámara necesita casi 3 segundos –al menos en el modelo suministrado por Sony para realizar esta prueba- para ponerse en marcha y mostrar una imagen en pantalla. Lo mismo ocurre si entra en reposo y presionamos el disparador para hacerla revivir. Pero pasado este primer trago, su funcionamiento es bastante ágil en todos los aspectos. De hecho, la NEX-5 dispone de unas cuantas opciones vinculadas a la velocidad de su sensor CMOS y al procesador de imagen empleado. Así, aunque la cadencia de disparo con una tarjeta de alta velocidad es de 2,3 fotogramas por segundo (la ráfaga es ilimitada en JPEG y alcanza algo más de una decena de disparos seguidos si se trabaja en RAW), disponemos también de un modo de “prioridad a la velocidad” que eleva esta cifra a 7 disparos por segundo. En este caso, eso sí, el enfoque y la exposición se mantienen fijos. El tiempo de grabación tras soltar el dedo del disparador es muy rápido. En apenas 5 segundos la cámara se recupera y está preparada para volver a disparar. Panorámicas en alta resolución Otra de las prestaciones estrella heredada de las compactas es el barrido panorámico, que permite crear este tipo de imágenes realizando una ráfaga mientras desplazamos la cámara en sentido horizontal o vertical. La ventaja respecto a las compactas es que el tamaño final de la imagen es mucho más grande. No se trata de una captura de vídeo, sino de una ráfaga real –el repiqueteo del obturador así lo demuestra- a partir de cuyas imágenes se crea la panorámica. En el modo estándar sus dimensiones son de 8192 x 1586 píxeles, pero si activamos la modalidad ancha el montaje final se alarga hasta los 12.416 x 1856 puntos. El resultado es realmente espectacular, y seguro que durante los primeros días de uso se convierte en la función preferida de muchos usuarios. La velocidad de ejecución también es pasmosa. ¿Problemas? Al tratarse de imágenes de mayor tamaño, su fusión es más compleja que en las cámaras compactas, por lo que habrá que practicar un poco si queremos resultados decentes. Realizar el barrido a una velocidad bastante lenta puede ser un buen consejo. Imposible también no preguntarse por el efecto que sobre la vida de las cortinillas del obturador tendrá el uso desmedido de esta herramienta. Dentro de unos años podremos ver si los miedos son infundados o había fundamento para ellos. Menos entusiasmo cabe tener con otras funciones basadas en la fusión de varios disparos tras una ráfaga. El modo HDR Auto, que fusiona tres imágenes con diferente exposición para optimizar la captura de detalle en luces y sombras, no nos ha gustado demasiado. No es que no funcione, sino que -al contrario- resulta excesivo y da lugar a imágenes irreales, sin contraste. El modo DR Auto nos ha convencido mucho más. Tampoco los sistemas que unen media docena de imágenes para reducir el ruido o evitar la trepidación si trabajamos con velocidades lentas se han mostrado especialmente eficaces. Hasta 12.800 ISO Pero, más allá de todas las novedades que trae consigo esta nueva saga y su larga lista de funciones, lo que realmente interesará a la mayoría de potenciales usuarios es saber qué resultados ofrece esta NEX-5. Tal y como ya adelantamos en su momento, hay pocas sorpresas en este sentido. El sensor CMOS de 14 megapíxeles de la cámara muestra un rendimiento excelente tanto en condiciones de luz óptimas como cuando la escena se complica. Con ajustes de sensibilidad de 200 a 12.400 ISO, se puede trabajar hasta 3200 ISO sin ningún problema, e incluso los resultados a partir de este punto son perfectamente utilizables en la mayoría de ocasiones. Así, como cabía imaginar, este punto es uno de los argumentos a favor de Sony frente a la competencia de Olympus y Panasonic. Pero, eso sí, únicamente si nos fijamos en los resultados a partir de 800 ISO, porque en condiciones normales el sensor de 14 megapíxeles no aporta gran cosa a lo ya visto en las Lumix de Panasonic y sobre todo a las últimas Pen de Olympus. Sony parece apostar por un tratamiento algo más agresivo de la imagen, y esto, unido a las limitaciones de las ópticas de este sistema, hace que no se imponga con claridad a las cámaras Micro Cuatro Tercios. A no ser que apaguemos la luz y juguemos con las sensibilidades más extremas, claro. Comparaciones al margen, los resultados que ofrece esta NEX-5 (y por extensión, la NEX-3, con idénticos sensor y procesador de imagen) cumplen su objetivo: acercar la calidad de cualquier réflex de gama media a un tamaño de bolsillo. Vídeo AVCHD Tampoco falta entre las opciones de esta NEX la grabación de vídeo en alta definición. Una función que sin duda Sony ha querido destacar, puesto que en un diseño en el que los botones se cuentan con los dedos de una mano, uno de ellos está destinado precisamente a iniciar la grabación de clips de vídeo. La NEX-5 graba con una resolución máxima de 1920 x 1080 puntos a 50 fotogramas entrelazados por segundo utilizando el formato AVCHD, eficiente pero de manejabilidad y compatibilidad limitadas a la hora de editar las secuencias en el ordenador. Tal y como puede verse en las muestras de vídeo realizadas durante los días de prueba, los resultados en cuanto a color, nitidez y detalle son muy buenos. Sin embargo, la falta de cualquier tipo de control o ajuste sobre los clips –ni siquiera puede bloquearse la exposición para impedir fluctuaciones continuas- limita mucho su uso si nuestras aspiraciones son un poco serias. Respecto a la autonomía de la cámara hay buenas y no tan buenas noticias. Los datos oficiales sitúan en 330 disparos la vida útil de la batería, pero si abusamos del vídeo y usamos con cierta frecuencia el flash externo –que no dispone de batería propia- nos quedaremos entre las 250 y 300 imágenes. De todos modos, es interesante disponer en todo momento de un indicador que muestra el porcentaje exacto de batería restante. No es que ese detalle mejore la autonomía, pero al menos podremos calcular cuántas fotos nos quedan por delante antes de tener que buscar un enchufe. Un comienzo diferente Tal y como ya ocurrió cuando Sony se decidió a entrar en el mundo de las réflex con sus modelos Alpha, la llegada de las primeras NEX también está siendo bastante ruidosa. Al menos lo suficiente para evidenciar unos planes muy ambiciosos y poner en alerta al resto de pretendientes de este sector. Aunque los primeros pasos siempre son delicados y conllevan algún que otro tropezón que pagan los usuarios más impacientes, lo cierto es que la NEX-5 es desde el minuto cero una buena opción para los que busquen calidad y prestaciones en un tamaño reducido y con un presupuesto bastante ajustado. Los resultados son buenos incluso con sensibilidades muy altas, el enfoque es ágil y el manejo es muy sencillo. Además, Sony ha prometido que mediante una próxima actualización de firmware la NEX-5 también permitirá tomar fotografías en 3D para visualizarlas después en un televisor compatible. Sacada de su hábitat natural –no olvidemos que es una cámara para principiantes- también puede dar mucho juego, aunque con ciertos matices. Y es que los objetivos del sistema -en especial el angular de 16 milímetros- tienen ciertas limitaciones, y los menús no están pensados para los fans de los controles manuales. Pese a ello, seguro que más de uno ya estará pensando en las posibilidades de una cámara pequeña, con un 24 mm f2.8 montado en ella y capaz de trabajar más allá de 3200 ISO sin despeinarse. Tentador, pese a todos los peros que podamos ponerle a ese pequeño angular en cuanto a calidad. Pero, centrándonos en el segmento al que va dirigida y teniendo en cuenta sus prestaciones, rendimiento y precio (puede encontrarse por menos de 550 euros con el citado objetivo y menos de 600 con el zoom), se nos ocurren muy pocos argumentos para no recomendar esta cámara. TEXTO: Iker Morán FOTOS: Álvaro Méndez |
publicidad
|