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![]() Cyber-shot DSC-W170Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 3648 x 2736 p. Objetivo (35 mm): 28,0-140,0mm Zoom: 5x (óptico) / 2x (digital) En dos palabras Inusual en la oferta de Sony, el angular de 28 milímetros salva de la mediocridad a esta sencilla y correcta compacta Precios Mejor precio: 183 €Ver precios Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Sony Cyber-shot DSC-W170 con nuestras 42 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 26 de mayo de 2008 Angular, por finLas prestaciones más interesantes se cuelan a veces en un catálogo de la forma más inesperada. Éste podría ser el caso de la sencilla Sony Cyber-shot DSC-W170, que sin grandes pretensiones y con un funcionamiento totalmente automático, acerca a las compactas de la firma -¡aleluya!- un auténtico angular de 28 milímetros. Esta propiedad, que para algunos usuarios será más que suficiente para decantarse por esta compacta de 10 megapíxeles, no permite disimular un rendimiento general que no va más allá de la corrección y que se ve atenazado por el omnipresente ruido. No siempre las modas conllevan la introducción de nuevas prestaciones de dudosa utilidad. Si en su día el estabilizador de imagen se fue popularizando hasta convertirse en una pieza ya casi indispensable incluso en las compactas más sencillas, ahora parece que ha llegado el turno de las ópticas angulares.Algunas marcas -véase Panasonic- hace años que han hecho de esta cualidad uno de los pilares de su oferta. Otras, como Sony, se han resistido a introducir los angulares de 28 milímetros en su catálogo, carencia que ha relegado incluso a sus Cyber-shot DSC-H a un injusto segundo plano tras la competencia, que sí ha tomado buena nota de la importancia de estas ópticas. Pero algo podría estar cambiando con la llegada de la reciente Cyber-shot DSC-W170. Desvelada a principios de año en la feria PMA junto a una nueva hornada Cyber-shot, esta compacta puede presumir de ser (con el permiso de la difunta Cyber-shot DSC-R1) la primera de la compañía en ofrecer un objetivo de 28 milímetros. Un paso adelante que llega de la mano de una cámara relativamente asequible -aunque tampoco es el precio su mejor don- que hará las delicias de los "cazapostales" que quieran evitar grandes preocupaciones. El objetivo marca la diferencia Puesto que es la óptica la que marca distancias en este modelo, empecemos por aquí la revisión de su rendimiento. La W170 incorpora un zoom de 5 aumentos firmado por Carl Zeiss que rinde unas focales equivalentes a 28-140 milímetros. Interesante comienzo, teniendo en cuenta que una de las típicas carencias de los zooms que apuestan por el angular es que se quedan algo cortos en el alcance del teleobjetivo. Menos vítores merecen su algo escasa luminosidad (f3.3-5.2) y la pronunciada distorsión de barril que puede apreciarse notoriamente en las tomas angulares. Afortunadamente, las aberraciones cromáticas están bien controladas, la pérdida de nitidez en los bordes de la imagen es tolerable, y en líneas generales se puede hablar de un buen rendimiento óptico, habida cuenta de que se trata de una compacta para aficionados. El enfoque automático es correcto cuando hay suficiente luz, pero se ralentiza, y lo que es peor, llega a ofrecer falsos positivos cuando la iluminación es más escasa. La respuesta del zoom, por su parte, es moderadamente rápida, aunque insuficiente si pretendemos afrontar alguna toma de acción. Completan el capítulo óptico un enfoque macro bastante pobre para los tiempos que corren (10 centímetros) y el siempre eficaz y conocido estabilizador Super SteadyShot. Según las pruebas realizadas, es posible obtener entre 2 y 2,5 pasos de mejora respecto a la velocidad de disparo recomendada. Más allá de la óptica ¿Y después del objetivo? La verdad es que no mucho. La W170 llama la atención por su acabado brillante, su magnífico remate y un aspecto de ésos que son dignos de enseñar. Alejada del diseño tan espectacular de la saga Cyber-shot DSC-T, lo cierto es que esta W, como el resto de sus compañeras de serie, se muestra más bien sobria. Los menús, como era de esperar, también siguen la estela del resto de los modelos de la marca. Aunque suponemos que el objetivo no es otro que facilitar la labor del usuario, la verdad es que seguimos atados a esa doble estructura formada por los botones "menú" y "home". La pantalla de 2,7 pulgadas está a la altura de lo que cabe esperar: 230.000 puntos de resolución, una nitidez correcta y una buena reproducción del color. El refresco es bueno, y más allá del efecto espejo, no muy acusado, no ofrece mayores inconvenientes. Demasiado ruido La W170 alberga un sensor CCD SuperHAD de 10 megapíxeles capaz de generar imágenes de hasta 3648 x 2736 píxeles (sólo en formato JPEG, claro está). Como es habitual en las últimas compactas de la marca, el procesador Bionz es el encargado de acompañar a este captor. Teniendo en cuenta que este modelo es para aficionados, la calidad de la imagen es correcta. Pero si nos volvemos un poco más exigentes, nos toparemos con una nitidez algo mejorable, una excesiva saturación de los colores -aunque esto ya depende del gusto de cada usuario- y un rango dinámico bastante limitado. Pero es la sensibilidad -cómo no- uno de los principales puntos débiles de esta compacta angular. Con una optimista horquilla de 80 a 3200 ISO, incluso trabajando con 200 ISO ya puede notarse la presencia -leve, eso sí- de ruido en las sombras. Un efecto que se va acentuando progresivamente y que, unido al destructivo procesamiento y a las secuelas del sistema de reducción de ruido, conduce a hacer prácticamente inutilizables las fotografías con 800 ISO. Frío y calor Respecto al balance de blancos, esta compacta sufre un poco con la luz de tungsteno: enfría demasiado la imagen con el balance prefijado y ofrece tonalidades demasiado cálidas si se recurre al automatismo. Tampoco acaban de convencernos los resultados de los modos prefijados con luz fluorescente. Curiosamente, es mejor trabajar en estas situaciones con el modo automático. La autonomía es correcta, aunque sin batir ningún récord: unos 250 disparos con una sola carga de la batería. El flash, por su parte, también se suma a esta categoría de lo correcto. No muestra excesivos problemas de sobreexposición a corta distancia ni se queda corto en los disparos con el zoom al máximo. La grabación de vídeo, por último, se desenvuelve con una resolución de 640 x 480 píxeles y una cadencia de 30 fotogramas por segundo. La calidad de las secuencias es buena, aunque la imposibilidad de usar el zoom durante la grabación limita notablemente sus capacidades. Salvada por el angular La mala noticia es que la Cyber-shot DSC-W170 no es ninguna maravilla. La buena es que, gracias a su objetivo de 28 milímetros, se salva de caer en el plagado escaparate de cámaras compactas resultonas y de rendimiento meramente correcto. Eso sí, el angular no tiene que hacernos caer en el error de creer que esta compacta es un modelo con elevadas aspiraciones fotográficas. Una vez acostumbrados a su zoom, pocas cosas en su interior y en sus resultados conseguirán sorprender al usuario, cada vez más familiarizado con las pantallas grandes, los diseños que entran por los ojos y los automatismos más peculiares. Coja en algunos aspectos, su precio de más de 250 euros (en el momento de publicar este artículo) tampoco le hace un gran favor. Si estamos empeñados en hacernos con un angular de 28 milímetros -sin duda, una buena idea-, hay modelos igual de sencillos y automáticos por algo menos de dinero. La Olympus FE-350 Wide tampoco es una maravilla de la innovación, pero luce un objetivo de 28-112 milímetros por menos de 200 euros. ¿Otra opción aún más estilizada? La Nikon Coolpix S600. Aun así, a la W170 le corresponde la importante misión de comenzar a extender las ópticas angulares a lo largo y ancho del catálogo fotográfico de Sony. Si lo consigue, estamos dispuestos a excusar todas -o casi todas- sus carencias. TEXTO: Eduardo Parra |
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