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![]() Cyber-shot DSC-V3Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 3072 x 2304 p. Objetivo (35 mm): 34,0-136,0mm Zoom: 4x (óptico) / 2x (digital) En dos palabras Una de las mejores opciones en el segmento de sucedáneas de cámaras SLR, con 7 MP y un altísimo rendimiento Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Sony Cyber-shot DSC-V3 con nuestras 33 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 20 de diciembre de 2004 Arrodillaros ante ellaPasada la era de los 5 megapíxeles, nace, como quien dice, la de los 7 y 8 millones de puntos. La Cyber-shot DSC-V3 es una de estas máquinas, una cámara que, junto a esa millonada de fotodiodos, incorpora una serie de prestaciones que la encaraman por méritos propios a la cima de las cámaras digitales "compactas". Gran resolución, alta nitidez, ausencia de defectos de imagen, bajo ruido electrónico y un sinfín de posibilidades manuales -de exposición y efectos creativos- conforman un surtido que -pensamos- debería ser inherente a toda máquina digital con aspiraciones de grandeza. Hay un dicho que afirma que la verdadera grandeza no es no caer nunca, sino levantarse cada vez que se cae. Parece que la división fotográfica de Sony ha aprendido de sus propios errores y acaba de poner sobre la mesa una máquina que hace olvidar a la controvertida -recalcamos lo de controvertida- Cyber-shot DSC-F828. Hablamos de la Cyber-shot DSC-V3, una cámara compacta, que no pequeña, que va a dar mucho que hablar.Las opciones de trabajo disponibles en la V3 son un aperitivo de lo que nos espera. Un modo manual, prioridades, automatismos y programas se unen con un buen puñado de modos de escena prefijados para que todos -absolutamente todos- los fotógrafos que tengan la suerte de tocar esta máquina puedan exprimirla con plenitud. Una más que convincente calidad de imagen Sin duda, lo primero que deja entrever esta nueva piedra angular de la oferta fotográfica de Sony es su resolución. Y es que 7 megapíxeles metidos en un CCD de 1/1,8 pulgadas no son moco de pavo. La V3 genera imágenes de hasta 3072 x 2304 píxeles en los formatos JPEG, TIFF y RAW de una calidad francamente sorprendente. Ello no significa que la V3 suponga una nueva concepción de la gestión de imagen, ni tampoco un avance en lo que a resolución se refiere; pero sí es un chorro de aire fresco en un segmento -el de las compactas de gama alta- cada vez más encorsetado. Un segmento en el que una alta resolución suele verse acompañada, indefectiblemente, de alguna merma en forma de ruido, más ruido y falta de nitidez. La V3, asimismo, es un desierto de aberraciones, tanto cromáticas como geométricas. Incluso en condiciones extremas de contraluces, el molesto halo violeta brilla por su ausencia, y sólo en situaciones lumínicas muy extremas puede acaso atisbarse un pequeño reducto de aberración. También es parca en ruido. Sus sensibilidades recorren el completo abanico de 100 a 800 ISO, con unos resultados excelentes. Un valor mínimo de 50 ISO, eso sí, hubiera redondeado la nota final. Cierto es que, como cabía esperar, a partir de 400 ISO el ruido se deja ver, aunque -insistimos- a niveles muy tolerables. Mención aparte merece el ruido en exposiciones largas. A 100 ISO, las exposiciones de 30 segundos son literalmente perfectas. Si hay un algoritmo de reducción de ruido, éste no deja huella en la toma. En lo referente a nitidez, la V3 deja también un buen sabor de boca: detalles precisos y contornos bien definidos caracterizan las imágenes que captura. La combinación lente-sensor es, en definitiva, francamente buena. Otra de las notas positivas la pone el buen hacer del procesador de color. Los tonos de las capturas son fieles a la realidad, con un puntito de saturación francamente apetecible. Se mire por donde se mire la Sony DSC V3 parece nacida para sentar cátedra. A pesar de nuestras reticencias a hablar mal de la V3, no podemos ocultar una cierta decepción con el balance de blancos. Aunque en modo automático se defiende -no con mucha soltura, eso sí-, algunos modos prefijados tienen un comportamiento bastante mediocre, muy alejado de lo que cabría esperar en una máquina como ésta. El notorio grano de arena de Carl Zeiss El objetivo, un "enorme" 34-136 mm (4 aumentos de zoom óptico) en su equivalente en el formato de 35 mm, tiene una luminosidad de f2.8-4 y lleva el sello de Carl Zeiss. Aunque el zoom digital desempeña sus funciones más dignamente que de costumbre, insistimos en considerar esta característica un mero anzuelo comercial. La parte mecánica del zoom es de respuesta un poco lenta -se hubiera agradecido un zoom más rápido- y el autofoco tampoco ofrece un alto rendimiento, provocando que más de una foto capturada en condiciones de luz ligeramente bajas aparezca desenfocada. Para compensar esta última deficiencia, la V3 incorpora un práctico haz de rayos infrarrojos que asiste al sistema de autofoco. Sinceramente, no entendemos por qué existiendo esta opción otras marcas se empeñan en incorporar molestas lámparas de luz blanca o roja que no hacen más que deslumbrar al fotografiado. A gran cámara, grandes dimensiones La V3 no es una cámara precisamente pequeña. No cabe en un bolsillo y es más que recomendable usar las dos manos para encuadrar y disparar. Lo primero que llama la atención es el considerable número de botones que reposan sobre su carcasa. En la búsqueda de simplificar su uso al máximo, Sony ha dotado a la V3 de un botón para prácticamente cada función. Y no son pocas... La ergonomía no es el fuerte de este modelo. Como sucede con otros muchos modelos, el dedo meñique de la mano derecha corre el riesgo de quedar suspendido en el aire, debido al ajustado espacio reservado al agarre. El visor directo, curiosamente, es uno de los mejores de los últimos tiempos, y no porque sea de reseñable calidad, sino porque entre tanto microvisor testimonial se agradece encontrar un visor directo de dimensiones más o menos decentes. La pantalla TFT, por su parte, es de 2,5 pulgadas y casi 125.000 píxeles de resolución. Ofrece un buen refresco -no esperábamos menos de Sony- y un satisfactorio visionado en todas las condiciones que hemos probado, incluso bajo la luz directa del sol. Siguiendo la estela de las altas prestaciones, la función de grabación de vídeo de la V3 es francamente buena. La máquina es capaz de grabar archivos MPEG de 640 x 480 puntos de resolución, a 30 fotogramas por segundo, con sonido y con la única limitación del espacio disponible en la tarjeta. La Sony DSC V3 utiliza para su funcionamiento una batería de infolitio recargable. La relación consumo-carga está bastante ajustada y brinda una autonomía suficiente para largas sesiones fotográficas. Las fotos capturadas se almacenan en tarjetas CompactFlash de Tipo I y MemoryStick (a secas y en la variante Pro). Sorprendentemente, Sony no incluye tarjetas de ningún tipo con el embalaje estándar de la V3, que tampoco incorpora memoria interna. Para la descarga de las imágenes al ordenador, la cámara utiliza la ya estándar conexión USB 2.0. Una imperdible cámara de 7 megapíxeles Como decíamos al comienzo, la Cyber-shot DSC-V3 ofrece al fotógrafo avanzado todo lo necesario, lo que no lo es y algunas prestaciones en las que muchos ni siquiera habrán pensado. Salvo el balance de blancos y algún que otro detalle, abundancia de cualidades y calidad no están reñidas en esta compacta de gama alta. Obviamente, a nadie escapa que algunos aspectos podrían haberse mejorado y que, a buen seguro, serán enmendados en una hipotética V4. Pero esos pequeños inconvenientes son, a fin de cuentas, un argumento más para que la futurible sustituta de tan seductora máquina llegue al mercado por la puerta grande. TEXTO Y FOTOS: Eduardo Parra |
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