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![]() Cyber-shot DSC-U10Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 1280 x 960 p. Objetivo (35 mm): 33,0mm Zoom: En dos palabras Una cámara que entra por los ojos, especialmente destinada al usuario aficionado. Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Sony Cyber-shot DSC-U10 con nuestras 8 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
jueves, 30 de enero de 2003 Licencia para fotografiarLa Cybershot DSC-U10 no es uno de aquellos productos que se presentan en sociedad a través de las películas del agente 007 para luego comercializarlos fuera de ellas, como las motos y los coches BMW o el móvil Nokia Comunicador 900 y pico. No obstante, seguro que ésta es una de las ideas que le pasan a uno o una por la cabeza nada más verla: una cámara para Bond, James Bond. Esta miniatura fue presentada en Japón poco antes de la feria Photokina 2002, junto a su hermana gemela, la Cybershot DSC-U20. Entre ellas se distinguen, exclusivamente, por la resolución de sus sensores de imagen, de 2 megapíxeles efectivos para la mayor –la DSC-U20- y 1,26 para la que tenemos aquí entre manos. O mejor dicho: en la mano. La Cybershot DSC-U10 es un producto bastante peculiar, puesto que su clasificación como cámara fotográfica digital se halla en algún lugar perdido entre la coquetería, el gadget freak –por definirla de algún modo- y la fotografía impulsiva y funcional.Microcámara Insistir en que se trata de una cámara ultracompacta resulta, a estas alturas, una redundancia. Pero es que así es. En una mano pequeña –incluso la de un niño- sigue pareciendo diminuta. ¿Por qué tanto? Según la marca, una de las características destacadas de la maquinita es haber sido diseñada para poder llevarla siempre encima y utilizarla fácilmente, con una sola mano. Algo así como un móvil. De modo que basta con deslizar con dos dedos la tapa frontal y despertamos a la criatura: se encenderán entonces la pantalla TFT y una lucecita verde. Con el gesto, además, quedan al descubierto la óptica equivalente a 33 milímetros –en paso universal-, el mini flash y la lucecita del autodisparador. La cámara ya está lista para disparar. No hemos mencionado, en este proceso, dos pasos tan previos como obvios: primero, cargar la tarjeta MemoryStick de 8 MB que incorpora la DSC-U10 de serie en su ranura correspondiente; segundo, colocar las dos baterías de hidruro de metal –tamaño AAA- respetando las polaridades indicadas. (Sony, en efecto, no equipa a la DSC-U10 con la idiosincrásica pila de infolitio.) Para simplificar todavía más la operación, ambos accesorios comparten la tapita de acceso a sus respectivos habitáculos. ¿Ajustes? Los aficionados a la fotografía no han conocido, hasta la fecha, nada más sencillo de ajustar. Las funciones de la cámara se concentran en un único conmutador principal de tres posiciones: "Play", "Still" y "Movie". Mediante éste, podemos escoger la opción para fotografiar (modo "Still") en resoluciones de 1280 x 960 ó 640 x 480 píxeles. Desde este modo, pueden escogerse distintos parámetros de disparo: el modo de autoenfoque o 4 distancias de enfoque prefijadas (infinito, 1 metro, y 0.5 y 0.2 metros); el disparo simple o en ráfagas (3 imágenes por segundo, con un máximo de 5 fotos), y la activación –o cancelación- de uno de los cuatro efectos incluidos (blanco y negro, sepia, negativo y solarizado). La obturación y la velocidad son, obviamente, totalmente automáticas. En la posición "Movie", existe la posibilidad de crear secuencias de 15 segundos de vídeo MPEG1 sin audio. Con la tarjeta de memoria incorporada, la capacidad total alcanza los 5 minutos y 20 segundos. Lo cierto es que, sin ser espectacular, mejora algo las prestaciones habituales en este campo ofrecidas por otros modelos, aunque –como es lógico- la calidad de imagen es muy discreta. Para ver las imágenes almacenadas en la MemoryStick, hay que activar el modo "Play". Hecho esto, desde el menú principal que aparece en la pequeña pantalla TFT, es posible marcar ajustes de impresión (la DSC-U10 es compatible con el estándar DPOF) y gestionar el borrado parcial o total de las imágenes. Un auténtico juego de niños. Como funciones especiales, la DSC-U10 incorpora tres sencillos presets, seleccionables mediante un botón cursor –situado bajo la diminuta pantalla TFT- de dos direcciones, para tomar ligeramente el control de la exposición. Éstos están destinados, básicamente, a adecuar la exposición para retratos con iluminación frontal o fondo iluminado, así como para paisajes. El mismo botón nos permite seleccionar el tipo de flash, que puede funcionar en los modos automático, de reducción de ojos rojos y de relleno forzado. La navegación por el menú y el ajuste de todas las opciones es rápido, simple y práctico. Funcional Advirtiendo de antemano las limitaciones de la DSC-U10, su máximo atractivo es que transforma la fotografía en algo diferente a lo habitual. Si bien lo típico es hacer fotos como recuerdo, como placer estético o técnico, como actividad artística o afición, o como profesión, con la DSC-U10 surge una nueva filosofía: la fotografía como parte integral de la vida cotidiana. Pongamos un ejemplo: vamos conduciendo el coche y, en medio del más bullicioso de los atascos se nos planta delante, a través del parabrisas, la perspectiva más brutal, el encuadre más espontáneo y natural del día a día en la gran ciudad. Una mano busca en un rincón de la guantera y, tras un sutil desliz de tapita: ¡clic!, momento inmortalizado. Lo mismo en el tren, paseando por la calle, en la montaña, en la playa, desayunando en un bar, en el avión, en el trabajo, etc. Cada instante tiene su rincón, de rápido e instantáneo acceso, con la DSC-U10. Sin ajustes y sin pensar, sin preparativos: sólo encuadrar. Éste es, probablemente, el campo de acción de una máquina como esta. Y así lo publicita Sony. No es oro todo lo que reluce A pesar de su originalidad, un producto tan radicalmente peculiar presenta inconvenientes. El primer problema aparece con el diseño. Y es que, al estar situada la óptica en la esquina delantera izquierda, hay que fijarse constantemente para no acabar poniendo el dedo en el objetivo al manipular la cámara con las manos. Otro punto flaco es la pantalla TFT de la DSC-U10. Es proporcional al tamaño de la cámara, es decir, de mínima expresión, y cuesta apreciar en ella las zonas de enfoque más críticas. Es fácil tomar fotos desenfocadas, sobre todo las que se realizan con enfoque macro. Además, su visibilidad bajo fuentes de luz intensas, podría ser mejor. A nivel de exposición y balance de blancos, la DSC-U10 resuelve bien la mayoría de situaciones de luz -sobre todo aquellas en las que nos encontramos dentro de la zona de alcance del flash- pero presenta un notable problema con los reflejos de la óptica. Es demasiado habitual encontrar destellos en las fotos a plena luz del día. Por lo demás, la calidad de las imágenes -teniendo en cuenta la resolución y el tamaño del CCD- es, en general, aceptable, si bien podemos destacar un pequeño inconveniente: la imposibilidad de establecer manualmente el balance de blancos más adecuado para cada situación. Finalmente, y como sugerencia, Sony podría plantearse incorporar un visor óptico a esta cámara. Por su simplicidad de ajuste, la DSC-U10 sería idónea para utilizarlo y mejorar así la aceptable autonomía actual. Por contra, el tiempo de espera para la carga de las baterías es excesivo (12 horas aproximadamente). Acompañan de serie a la DSC-U10 un CD-ROM con drivers USB y software, cable USB, dos baterías AAA recargables de hidruro de metal, un cargador, una tarjeta MemoryStick de 8 MB –suficientes, dado el escaso tamaño de los archivos que pueden llegar a crearse- y una correa. Xavier Tomàs |
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