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Cyber-shot DSC-T3

Características
Punt. usuarios: 4,4 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
Ver opiniones
Sensor: CCD de 5,10 MP
Máx. res.: 2592 x 1944 p.
Objetivo (35 mm): 38,0-114,0mm
Zoom: 3x (óptico) / 4x (digital)
En dos palabras
Una versión realmente mejorada de la T1, con una buena calidad de imagen y una memorable pantalla de 2,5 pulgadas
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Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Sony Cyber-shot DSC-T3 con nuestras 22 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
lunes, 15 de noviembre de 2004

La versión 2.0 de la Sony DSC-T1

Convencidos de que la Cyber-shot DSC-T1 era una buena cámara -tal vez mal rematada-, los ingenieros de Sony le han dado un lavado de cara y han operado en ella un par de transplantes. Manteniendo la filosofía de un tamaño reducido y una estética agradable, atributos a los que complementa una enorme pantalla, Sony presenta una actualizada máquina que no está únicamente concebida para enamorar a quien la contempla. No. Y es que la Cyber-shot DSC-T3 nace dispuesta a ofrecer un buen rendimiento de color y unas imágenes de notable calidad, incluso a 400 ISO. En resumidas cuentas, la T1 cuenta con una más que digna sucesora.

Lo de la Cyber-shot DSC-T1 fue amor a primera vista. Un amor que, desafortunadamente, acabó en desengaño. Aprendida la lección, con la Cyber-shot DSC-T3 hemos ido con pies de plomo. A diferencia de lo sucedido con el plateado modelo precedente, intentamos contener nuestras ilusiones partiendo de un sano escepticismo.

Bonita, no cabe duda. Suave, agradable al tacto, ligera... La T3 hereda, uno a uno, los atributos que hicieron de la T1 una joya estética. Solo falta que haga bien su trabajo: brindar imágenes de calidad.

Diminuta pero estable

Exteriormente, la T3 es como una pequeña pila de tarjetas de crédito. A duras penas sobrepasa el centímetro de anchura y -sin la batería- los 145 gramos de peso. Destaca, por encima de todo, la "pequeña" pantalla de cine que lleva incorporada en su parte trasera, y destaca igualmente el zoom de orientación vertical que la convierte en una cámara compacta de verdad.

En pocas palabras y resumiendo, la T3 es, a simple vista, una T1 a la que le han extirpado la tapa deslizante que cubría el objetivo.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

Los mandos, escasos pero adecuados, están dispuestos a la derecha de la pantalla, de tal forma que es muy fácil manipularlos sin tener que separar los ojos de la pantalla y sin que peligre la estabilidad de la cámara, que ya de por sí -debido sobre todo a su reducido tamaño- puede sujetarse firmemente con una sola mano. Sin ir más lejos, en nuestras pruebas hemos realizado capturas libres de trepidaciones a velocidades de 1/8 de segundo y a la distancia focal equivalente de 114 mm. A pulso, se sobreentiende.

Una imagen mejorada

Un CCD de 5 megapíxeles se encarga de inmortalizar las capturas, que alcanzan los 2592 x 1944 puntos de resolución. El rendimiento cromático es un poco limitado. Salvo que las condiciones luminosas sean idóneas, la T3 tiende a apagar los tonos y dejar las fotografías un poco planas. No obstante, cuando la luz es abundante, los colores se saturan y se pierde detalle.

La T3 utiliza tarjetas MemoryStick Duo y Pro Duo para almacenar las imágenes. Se suministra con una unidad de 32 MB y un adaptador que la "convierte" en una MemoryStick convencional.

El balance de blancos ofrece unos resultados desiguales. En nuestras pruebas, hemos constatado que un mismo modo prefijado tiene rendimientos distintos en condiciones de luz similares, sin que hayamos encontrado una explicación razonable a tan inquietante "manía". El modo automático, por su parte, se merece una nota más que notable.

La sensibilidad, de 100 a 400 ISO, es otro plato fuerte en esta máquina; ya no por su elevado rango, sino por su casi inexistente nivel de ruido incluso a 400 ISO, sin que el habitual algoritmo de reducción haga mella en la definición final de la toma. Sin embargo, hay que puntualizar que la definición se ve levemente afectada, dejando patente en las capturas realizadas en la máxima sensibilidad un ligero desenfoque suavizado que puede apreciarse al ampliar un poco la imagen.

En cualquier caso, los ingenieros de Sony han mejorado el sistema, superando con creces el nivel de la T1.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

El objetivo, parte intrínsecamente implicada en la definición de imagen, es un zoom Carl Zeiss de construcción vertical con una parte de deslizamiento horizontal. Su distancia focal (38-114 mm, en paso universal) y una luminosidad un poco ajustada (de f3,5-4,4, en angular, y de f5.6-10, en tele) lo convierten en una óptica polivalente para cualquier aficionado.

A pesar de su peculiar construcción, el objetivo responde con bastante celeridad a las órdenes del mando del zoom, contando además con un enfoque relativamente rápido y bastante preciso. En el capítulo de la definición, pasa con una buena nota, bastante mejor que la de la malograda T1. Y lo mismo sucede en los apartados de aberraciones cromáticas -literalmente inexistentes- y distorsiones geométricas, aunque en este último caso sí puede apreciarse un poco de distorsión de barril.

Un monstruo de 2,5 pulgadas

La pantalla merece un punto y aparte. Este gigante monitor LCD de dos pulgadas y media elimina de un plumazo el visor directo -solución bastante razonable, puesto que casi nadie lo usa ya. Ofrece un satisfactorio refresco a tiempo real -no esperábamos menos- y un buen nivel de detalle, debido en parte a los 230.000 píxeles con los que cuenta. Debido a su gran tamaño, la T3 incluye una función que permite reducir la retroiluminación de la pantalla, minimizando de este modo su consumo.

Aparentemente, tanto la calidad como la fiabilidad a la hora de reproducir en el monitor las capturas realizadas han sido mejoradas respecto a la T1.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

Los modos de menú son un calco de los incluidos en los anteriores modelos de Sony. Una pequeña barra en la parte inferior de la pantalla permite elegir entre las diversas opciones de color, balance o compensación de la exposición, incluyendo además varios modos de escena prefijados.

El modo de grabación de vídeo, bastante bueno, permite grabar clips con sonido cuya duración está limitada solo por la capacidad de la tarjeta. Su resolución es de hasta 640 x 480 píxeles y su calidad ronda los 30 fotogramas por segundo. Otras pequeñas funcionalidades de las que puede hacer gala la T3 son el flash integrado, un poco pequeño aunque de carga rápida, o la base de carga y transferencia de datos al ordenador -a través del puerto USB- que viene incluida de serie.

La alimentación de la T3 es cosa de la batería incluida de ión de litio, que se recarga cuando colocamos la cámara sobre el citado soporte. El consumo es algo elevado, aunque nada alarmante. Si bien el monitor nos indica el tiempo de autonomía restante, las pruebas realizadas demuestran que no lo hace de forma muy precisa. De hecho, tiende a añadirle aproximadamente un 15% más de autonomía.

Algo más que una mera actualización

Ciertamente, bien podrían haber bautizado a este modelo con el nombre Cyber-shot DSC-T1 versión 2.0. Sony ha elegido una máxima: mejora lo bueno, cambia lo malo, y partiendo de la archiconocida T1 ha diseñado una cámara que da gusto sacar a pasear.

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Cierto es, no obstante, que a la Cyber-shot DSC-T3 aún le falta aquel "algo" que la podría convertir, definitivamente, en esa cámara memorable de la que todos guardaríamos un grato recuerdo. El momento, afortunadamente, parece estar cada vez más cerca.

TEXTO Y FOTOS: Eduardo Parra

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