Fotografía digital   |   Vídeo digital   |   Mundo móvil   |   Cine en casa 
entrar/registrarse
Buscar:

Cyber-shot DSC-T100

Características
Punt. usuarios: 4,05 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
Ver opiniones
Sensor: CCD de 8,00 MP
Máx. res.: 3264 x 2448 p.
Objetivo (35 mm): 35,0-175,0mm
Zoom: 5x (óptico)
En dos palabras
Con las limitaciones propias de las ultracompactas, la T100 enfrasca un zoom estabilizado de 5x en un liviano y pequeño cuerpo
Precios
No hay precios disponibles
Ver ofertas en


Muestras
Pulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución original
Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Sony Cyber-shot DSC-T100 con nuestras 46 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
jueves, 09 de agosto de 2007

Ambición en frasco pequeño

Los más sibaritas están de enhorabuena. Presentada en el ocaso del pasado mes de febrero, la Cyber-shot DSC-T100 renueva y recicla la gama más elitista de las compactas de Sony. Con ligeros retoques respecto a modelos anteriores -procesador Bionz, tecnología de detección facial, una sensibilidad de hasta 3200 ISO, un zoom estabilizado de 35-175 milímetros y una conexión por vídeo componente-, la última perita en dulce de la firma nipona abraza el mercado dispuesta a ser la más especial de un segmento para los muy especiales.

Tapa deslizante y silueta estilizada vuelven a sumar fuerzas en una cámara de Sony. La Cyber-shot DSC-T100 supone un paso más en el seno de la gama fotográfica más elitista de la marca, adjudicándose la tecnología de detección facial -tan en boga últimamente-, un potente teleobjetivo de 175 milímetros y una sensibilidad máxima de 3200 ISO, entre otras bondades.

Aunque escueta, la lista de novedades en esta compacta justifican su lanzamiento. Más allá del marketing, la T100 es una cámara digital que llega enseñando los dientes; habrá que ver si es capaz de morder o sólo se queda en un gruñido.

Quizás el más llamativo de sus encantos sea ese 3200 ISO, quizás el zoom Carl Zeiss Vario-Tessar de 35-175 milímetros que no sale proyectado del cuerpo.

Sea lo que fuere, lo que no llama ya la atención son sus 8 megapíxeles de resolución. Si bien son una cantidad interesante, quedan encastrados en el segmento de la normalidad a la espera de que esa maldita interferencia llamada ruido los deje florecer -o no- en todo su esplendor.

Diseño

Si hay algo que define a la serie T de Sony es su diseño. Todas las compactas que lucen este apellido presumen de un cuerpo delgadísimo y elegante, y de una pantalla grande, generalmente de excelente calidad. Algunos de los modelos también incorporan una tapa deslizante que protege los elementos más sensibles -léase objetivo- de la parte frontal de la carcasa.

La T100, fiel a todas estas premisas, apela descaradamente al público aficionado gustoso de la estética como su principal cliente potencial.

En lo tocante a la pantalla, esta Cyber-shot da cabida a un contundente ejemplar de 3 pulgadas y 230.000 puntos de resolución. Aunque no es táctil (como si lo fuera el de la Cyber-shot DSC-T50), este monitor ofrece un refresco de imagen muy bueno cuando la luz acompaña. También son reseñables la fidelidad cromática y el elevado nivel de detalle.

Subdivididos en dos apartados principales -uno relativo al manejo y el otro más técnico- los menús presentan un aspecto más moderno respecto a los de modelos anteriores. Están estructurados en una sucesión de opciones en cascada, y su uso puede resultar algo incómodo. Como suele ocurrir con las novedades, cuesta un poco adaptarse a ellos.

Junto a la pantalla, el poco espacio disponible deja lugar a pocos botones y a muchas menos florituras. Así, aparte del mando del zoom -quizás demasiado pequeño- y del multiselector que permite navegar por las distintas opciones que aparecen reflejadas en el LCD, sólo hay espacio para los botones de activación de los menús y el botón "home", otra suerte de acceso a varios apartados generales.

Como siempre ha ocurrido en la serie T de las Cyber-shot, la búsqueda del mínimo tamaño mezclado con una pantalla de dimensiones tan generosas provoca que el agarre no resulte cómodo, y en algunos casos, que parte de la pantalla quede invadida por el pulgar. Es ésta una asignatura todavía pendiente -y quizás irresoluble- en esta familia de compactas.

Desnudo frontal

A nivel externo, la T100 no cede más de lo necesario. Haciendo gala de una filosofía minimalista extendida a lo largo de toda la gama, en su parte frontal apenas si hay lugar para la tapa deslizante -que hace las funciones de interruptor y cuyo desplazamiento involuntario resulta demasiado fácil-, el flash, la luz de apoyo al autofoco y -cómo no- el objetivo.

El conjunto óptico, precisamente, es otro de los aspectos más relevantes de este modelo. Dispuesto verticalmente en el interior del cuerpo -otra característica idiosincrásica de la saga T-, la novedad reside en su poderoso rango focal de 35-175 milímetros, que llega acompañado por una abertura de f3.5-4.4 y complementado por el sempiterno sistema de estabilización Super SteadyShot.

Dejando aparte lo limitado de esta luminosidad -especialmente ese f3.5 de la posición angular-, cabe destacar que el objetivo permanece en todo momento en el interior de la carcasa y no sale proyectado hacia delante a lo largo de esos 5 aumentos de zoom.

Claro que, precisamente por este particular diseño óptico, el usuario debe cargar con un zoom excesivamente lento y una importante carga de aberraciones cromáticas en las capturas.

Afortunadamente, y contrariamente a lo que habíamos previsto, la distorsión geométrica tiene una incidencia relativamente baja. Por otro lado, el nivel de detalle de las imágenes no es -como esperábamos- especialmente elevado, aunque sí resultará aceptable para el usuario arquetípico al que va dirigida la T100.

Como ya hemos adelantado, el sistema de enfoque utiliza la nueva tecnología de detección facial de Sony para ajustar la nitidez, el balance de blancos y la intensidad del flash al rostro de los sujetos fotografiados. Hasta ocho caras puede detectar el sistema en una misma escena, asegura la firma.

Por desgracia, parece que Sony tendrá que continuar trabajando para mejorar su rendimiento, que en la T100 es bastante mediocre. Seguimos confiando en el módulo de autofoco tradicional, que en este caso se muestra rápido y preciso, aun con luz escasa.

8 millones de puntos

El sensor CCD que incorpora la T100 presume de 8 megapíxeles de resolución, lo que traducido al lenguaje pagano resulta en imágenes con un tamaño máximo de 3264 x 2176 puntos.

Y acompañando al sensor, el procesador Bionz, que Sony incorporó por vez primera en la Alpha A100, la única cámara réflex de Sony hasta la fecha. Su incidencia se deja notar -por lo menos- en una plausible agilidad generalizada, especialmente notoria en el momento de encender la cámara y de transmitir las imágenes al ordenador a través del puerto USB.

Con una calidad de imagen aceptable -aunque un tanto carente de nitidez y con tonos generalmente apagados-, esta Cyber-shot cuenta con un abanico de sensibilidades que va desde 80 a 3200 ISO.

Tal como temíamos, tanta sensibilidad y tanta resolución en un sensor pequeño no invita al optimismo. Y ciertamente, mas allá de 400 ISO las imágenes inmortalizadas por la T100 pierden calidad a pasos agigantados. La presencia de ruido es moderada, sí, pero a costa de reducir drásticamente la nitidez de la toma.

Así, el valor de 1600 ISO es prácticamente inutilizable y el modo a 3200 ISO afecta tanto a la calidad de imagen que hasta cambia los colores.

En lo referente al balance de blancos, la T100 presume de tres configuraciones para luz fluorescente, amén de las típicas opciones prefijadas para luz natural y de tungsteno. Su rendimiento es -en general- adecuado, y su efectividad con luces artificiales incluso aumenta al optar por el modo automático en vez de los prefijados.

Las imágenes capturadas se almacenan en tarjetas MemoryStick Duo y Pro Duo. Sony ha dotado a su T100, por cierto, de una efímera memoria interna de 31 MB.

Para aficionados

La T100 es una cámara eminentemente automática, dirigida básicamente a aficionados con pocos o ningún conocimiento fotográfico.

No es de extrañar, así pues, que en su repertorio de modos de trabajo tan sólo haya un par de opciones automáticas -con más o menos flexibilidad para modificar sensibilidades y balances- y unas cuantas escenas prefijadas. Tampoco sorprenden las explicaciones a modo de guía que van apareciendo en la pantalla a medida que navegamos por las distintas opciones.

Uno de los rasgos distintivos de esta T100 respecto a otras ultracompactas de la competencia es la inclusión de una conexión por vídeo componente para disfrutar de la reproducción en alta definición de las capturas en un televisor. Sony no incluye de serie, por cierto, el cable necesario.

Por desgracia, la captura de vídeos se realiza a 640 x 480 píxeles y su reproducción en un televisor debe realizarse a través de la conexión VGA convencional.

La autonomía que ofrece la batería de ión de litio, por otro lado, es más que aceptable, y permite realizar unas 300 tomas con una sola carga. Una cifra muy de agradecer, sobre todo teniendo en cuenta las contundentes dimensiones de la pantalla, y que se debe en parte a la mayor eficiencia que otorga a la T100 el anteriormente citado procesador Bionz.

El flash, por otro lado, funciona satisfactoriamente a corta distancia, pero no es capaz de operar con efectividad a distancias medias.

La importancia del diseño

Fiel a sus predecesoras, la Cyber-shot DSC-T100 combina con más que menos éxito una estética muy cuidada con una calidad de imagen suficiente para el usuario aficionado. Sin aportar demasiado aire fresco al sector de las ultracompactas, el diseño sigue siendo el principal reclamo de este nuevo retoño de la estilizada serie T.

Sony, además, se ha preocupado de adornarla con un zoom de 5 aumentos -poco ortodoxo en una cámara de estas dimensiones- y con prestaciones más llamativas que realmente útiles, como la tecnología de detección facial o un rango de sensibilidades que se atreve con valores de 1600 y 3200 ISO.

Con las limitaciones previsibles en una cámara de semejantes características, la T100 postula para convertirse en el nuevo referente del tantas veces frívolo escaparate de las ultracompactas de diseño.

TEXTO Y FOTOS: Eduardo Parra

Comenta este análisis en el foro

suscripciones
boletines
Para suscribirte a los
boletines debes registrarte antes.
Si ya eres usuario de
QUESABESDE.COM,
haz clic aquí.
RSS
publicidad