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![]() Cyber-shot DSC-P93Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 2592 x 1944 p. Objetivo (35 mm): 38,0-114,0mm Zoom: 3x (óptico) En dos palabras Otra compacta más de Sony: abundantes megapíxeles (un total de 5) y resultados satisfactorios para el usuario aficionado Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Sony Cyber-shot DSC-P93 con nuestras 20 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
martes, 11 de enero de 2005 5 sencillos megapíxelesYa dijimos en otro reciente análisis que los 5 megapíxeles empiezan a ser, si es que no lo son ya, el pan de cada día en la oferta fotográfica digital. Posiblemente sean más de los necesarios, pero es lo que el público pide. Un público que parece estar ávido de píxeles y que está convencido de que eso de las opciones manuales es sólo para profesionales. Dicho y hecho, esto es lo que ofrece la Cyber-shot DSC-P93: 5 megapíxeles automáticos; 5 megapíxeles muy fáciles de manejar. La Sony Cyber-shot DSC-P93 es una cámara apta para casi todos los bolsillos. Ofrece un cuerpo sencillo y de material plástico de color gris metálico. Es del tamaño de un teléfono móvil -más o menos- y tiene un grosor de unos tres centímetros y medio, algo así como dos dedos juntos.No hay lugar para prácticamente ninguna estridencia que dispare el precio. No obstante, y haciendo buena la reputación de Sony, el acabado es excelente. La cámara se agarra bien con una sola mano y, por supuesto, puede controlarse perfectamente de este modo. No obstante, las pilas que la alimentan desplazan el centro de gravedad enormemente hacia el lado derecho. A pesar de tratarse de un fallo menor, no deja de poner en evidencia que el diseño -como en tantos otros modelos- podría ser mejor. Una pequeña -aunque no tanto- cámara La pantalla de la P93 es una TFT de 1,5 pulgadas que sobrepasa, por poco, los 120.000 píxeles de resolución. No ofrece unos colores del todo reales, pero su refresco es bueno. Como cámara moderna que es, la P93 puede presumir de brindar toda la información necesaria para el fotógrafo a través de la pantalla, incluido un histograma en tiempo real. El monitor, asimismo, puede observarse sin dificultades bajo condiciones adversas de iluminación. Al otro costado del cuerpo, el objetivo Sony luce un moderado zoom de 3 aumentos. Concretamente, abarca desde unos modestos 38 mm, en paso universal, hasta unos escasos 114 mm. Su luminosidad, por último, es de f2,8-5,2, tremendamente limitada en la máxima distancia focal. La óptica reseñada no pertenece al grupo de los zooms lentos, pero tampoco ganaría una carrera. Sí resultan perfectamente criticables su torpeza y lentitud a la hora de enfocar -la lámpara de ayuda, precisamente, no ayuda. Eso sí: la presencia de aberraciones destacables puede darse casi por descartada. Dejando aparte aquel "mal de muchos" que es el minúsculo visor directo de la P93, el punto más negativo de esta compacta a nivel de concepción es el compartimiento de las baterías. Las dos baterías de tamaño AA que alimentan la cámara -con gran efectividad, añadimos, al menos las Ni-MH de 2100 mAh de serie-, se alojan en posición paralela a la tarjeta de memoria. Para extraer esta última, es necesario abrir -evidentemente- la portezuela, por lo que inevitablemente interrumpimos el suministro eléctrico. Puede parecer una tontería, pero tener que apagar, esperar a que el zoom se retraiga, abrir, sacar, meter, cerrar, encender, extender el zoom y disparar se hace largo (hasta leyéndolo). El cerebro de la No diremos bestia, porque la P93 no lo es. Su CCD, sin embargo, sí es un buen cerebro. Sus 5,1 millones de píxeles generan fotos de hasta 2592 x 1944 puntos con una calidad que puede cualificarse de buena. Buena nitidez y buena calidad, eso sí, para una cámara que ni quiere ni puede ofrecer más. El nivel de ruido es tolerable, tanto a 100 como a 200 y a 400 ISO. Y, de hecho, estos tres son los únicos valores de sensibilidad de los que dispone la P93. A la luz de los resultados, no podemos evitar preguntarnos qué calidad ofrecerían las imágenes capturadas a una sensibilidad extendida de 800 ISO. El balance de blancos, por otro lado, exhibe un rendimiento acorde a los tiempos que corren. El automático es más efectivo que los prefijados; dentro de estos, el predeterminado para luz fluorescente es quizás el que mayor desazón puede suscitar. Los modos de trabajo son solamente tres, idénticos a los de su hermana mayor Cyber-shot DSC-P150: uno totalmente automático, otro manual y un tercero programado. A estos, se les añaden seis modos prefijados y unos cuantos efectos especiales. Pocas cosas más pueden comentarse de la Cyber-shot DSC-P93. Es una compacta sencilla, de 5 megapíxeles y con prestaciones más que holgadas para el usuario medio. ¿Un estándar? Quizás en un futuro. De momento, la calificaremos de otra compacta digital más. TEXTO Y FOTOS: Eduardo Parra |
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