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![]() Cyber-shot DSC-P92Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 2592 x 1944 p. Objetivo (35 mm): 39,0-117,0mm Zoom: 3x (óptico) / 4x (digital) En dos palabras Con mucha resolución pero pocas opciones manuales, una cámara para el usuario aficionado que busca imágenes de calidad Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Sony Cyber-shot DSC-P92 con nuestras 12 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
jueves, 12 de junio de 2003 Cinco megapíxeles que saben a pocoLa Cyber-shot DSC-P92 se presentó en su día como una todopoderosa cámara de 5 MP dispuesta a rivalizar con los contendientes más duros. Si bien es innegable la buena calidad de imagen que ofrece, la P92 puede considerarse una máquina de gama media con un corazón de gigante. Ciertamente, se echan en falta algunas opciones más que complementen tanta resolución, y es que el CCD no lo es todo. En el fondo, la Sony que nos ocupa en estas líneas es, a buen seguro, un atrayente y útil juguete para el aficionado poco avanzado. Una carcasa metálica, que la diferenciaba de otros modelos de plástico, y un CCD SuperHAD marca de la casa, se perfilaban como la punta de un iceberg cargado de sorpresas. A esto se le añadió una lente de alta calidad, de esas a las que nos tiene acostumbrados Sony, y se nos presentó finalmente una nueva cámara dispuesta a comerse el mercado. Refinado diseño –fiel a la línea de la gama DSC-P de la casa-, buena óptica y sobrada resolución. Un palmarés de prestaciones notable. Sin embargo, y como ya nos ha pasado tantas veces, la fotografía digital es un fabuloso generador de desilusiones; por desgracia, puede que la Sony P92 dé alguna que otra.El porqué de las cosas La verdad es que puede resultar chocante criticar a una cámara de cinco millones de puntos, pero, como ya hemos dicho, el CCD no lo es todo. Las sorpresas poco amables comienzan con el objetivo. Su calidad es excelente, eso nadie lo duda, pero su distancia focal, aunque alcanza los 117 mm, comienza en unos pírricos 39 mm; el angular, pues, brilla por su ausencia. En suma, el fotógrafo puede servirse de 3 aumentos ópticos y otros 4 digitales, de calidad bastante pobre. Por otro lado, el estupendo diafragma f2.8 que tenemos en la mínima focal cae rápidamente hasta un f5.6 en la posición tele. Otra de las bazas negativas es la sensibilidad, que parte de un decente 100 ISO pero tan sólo alcanza los 400 ISO, cuando lo deseable habría sido llegar, cuanto menos, a 800. Eso sí, a 400 la ausencia de ruido es más que notable. La selección del ISO, no obstante, puede realizarse a mano o, si el usuario lo prefiere, dejar que sea la cámara quien decida. No todo son contratiempos La Sony P92 conserva, exteriormente, un diseño similar al del resto de sus hermanas. Se la ha dotado de una carcasa metálica atractiva al tacto y resistente a los pequeños golpes, que cuenta además con una moderada ergonomía. El frontal acoge lo típico de las compactas digitales: el objetivo, el visor directo, un flash, el piloto del temporizador y el micro para la grabación de vídeos sin límite de tiempo (en formato MPEG y a una frecuencia de 16 fps). La ‘cara b’ de esta Sony la ocupan una pantalla LCD de 1,8 pulgadas, un pequeño altavoz para escuchar el sonido de los vídeos previamente grabados y, a su derecha, los principales mandos de control. Una palanca basculante de cuatro posiciones -fácilmente accesible- permite elegir entre el modo de visualización de imágenes grabadas, la grabación de vídeo, el modo de set up –léase configuración-, y el de la toma de fotografías. Bajo esta palanca, hay dos grupos de botones. A la izquierda, una columna de tres botones permiten -de arriba a abajo- acceder al menú de opciones, activar o desactivar la pantalla LCD, elegir el tamaño de la imagen -incluso después de haberla grabado-, o borrarla de la tarjeta. Al lado derecho de esta columna, hay otro grupo de cuatro botones dispuestos en círculo y otro más en su interior. Los mandos exteriores controlan el flash, el modo macro -diez centímetros-, el temporizador -de dos o diez segundos- y dan acceso a la revisión rápida de la última toma grabada en la tarjeta MemoryStick que alimenta a la cámara. El botón central hace las veces de control de confirmación para aceptar las opciones seleccionadas. Un último mando en la esquina superior derecha controla el zoom, mientras que en la parte superior la cámara sólo cuenta con el botón del obturador y el de encendido -un poco lento-. Mirando por dentro En lo que a tecnología pura y dura se refiere, la Sony P92 se vale de su CCD de cinco millones de puntos para generar imágenes de hasta 2592 x 1944 píxeles. Cuenta también con cuatro posiciones de balance blancos prefijadas, funcionando todas ellas de forma aceptable -incluido el modo automático. El usuario puede experimentar, además, con un disparo a ráfaga de dos fotogramas por segundo. (Aunque, en la práctica, no resulte ninguna maravilla, al menos la P92 lo incluye, no como en otros modelos que lo obvian.) Como aditamentos especiales para aquellos que gustan de hacer fotografías de lo más “cool”, la máquina cuenta con algunos modos de efectos especiales, del tipo negativo o blanco y negro. La P92 puede resultar, sin duda, una máquina mucho más que buena para el usuario amateur: de fácil uso, calidad respetable y alta resolución. Por el contrario, el usuario más avanzado y meticuloso encontrará algunas carencias –la baja sensibilidad ISO, por ejemplo- que probablemente le llevarán a decidirse por algún modelo superior. Eduardo Parra Eduardo Parra |
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