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![]() Cyber-shot DSC-P5Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 2048 x 1536 p. Objetivo (35 mm): 39,0-117,0mm Zoom: 3x (óptico) / 2x (digital) En dos palabras Una cámara compacta que basa su atractivo en el zoom de 3 aumentos y la conocida calidad de Sony Precios No hay precios disponibles Análisis
jueves, 21 de marzo de 2002 Más delgada y con más autonomíaLa DSC-P5 es aún más pequeña que su cámara predecesora, la que fuera pionera de la saga P de las Cyber-shot de Sony: la DSC-P1. Con ella, comparte el mismo sensor y la misma óptica. La actualizada DSC-P5, además, ofrece un cuerpo más estilizado, un mejorado modo de grabación de secuencias de vídeo sin límite temporal, una luz auxiliar de autoenfoque y una nueva batería de infolitio que le atorga más autonomía. Muchos y muchas confundirán, por sus especificaciones básicas, a la DSC-P5 con la DSC-P1. Diseño y reformulación ergonómica aparte, las principales características de la cámara –una compacta totalmente automática- se mantienen, de hecho, intactas. Así, la DSC-P5 perpetúa el sensor SuperHAD CCD de 3,21 megapíxeles efectivos, con una máxima resolución óptica de 2048 x 1536 píxeles. Del mismo modo, la óptica de la DSC-P5 es la misma que la de su antecesora: una lente de distancia focal variable de 8 a 24 milímetros (39 a 117 mm, en formato de 35 mm), es decir, con un zoom óptico de 3 aumentos.A pesar de mantenerse fiel al patrón definido por la sin duda exitosa DSC-P1, la DSC-P5 añade significativas mejoras, las más destacables de las cuales son –a juzgar por la publicidad de Sony- el ligeramente menor tamaño de la cámara, la mayor autonomía que le atorga la nueva batería de infolitio (más de una hora en disparo continuo), y el modo de grabación sin límite temporal de piezas de vídeo, conocido como MPEG EX. Respecto al último punto –sinceramente, el que da más por hablar-, la DSC-P5 ofrece al mismo tiempo ventajas e inconvenientes. Así, es de agradecer la posibilidad de grabar vídeo contando como único límite con la capacidad de almacenamiento de la tarjeta de memoria, así como de poder grabarlo conjuntamente con el sonido ambiente y escucharlo después a través del pequeño altavoz de la cámara. No es plausible, sin embargo, que la cámara no pueda realizar el zoom mientras está grabando. Un límite de poca relevancia, ya que, no lo olvidemos, se trata de una cámara fotográfica; pero ello seguramente molestará a más de un usuario. Otra pega respecto al vídeo: el nivel de compresión de la imagen es bastante elevado, sobre todo en la resolución de 320 x 240 píxeles. Para solventar este pequeño inconveniente, que afecta directamente a la calidad de la imagen grabada, Sony ha provisto a la cámara con un modo de grabación de vídeo con límite de 15 segundos, a la misma resolución. Pero claro, ya no es lo mismo. Por cierto, y hablando de secuencias animadas de imagen: la DSC-P5 también permite capturar secuencias en formato GIF, compuestas por un total de 2 ó 10 imágenes. Por otro lado, la cámara ofrece un modo de disparo en ráfaga, pero un tanto limitado: sólo puede capturar un máximo de 2 imágenes seguidas, a una velocidad de 0,6 frames por segundo. A prueba de usuario La DSC-P5 luce el inconfundible cuerpo alargado de buena parte de las cámaras Cyber-shot de Sony, con poco más de 3,5 centímetros de grosor. Es, sin duda, una atractiva cámara de bolsillo, con un peso que supera ligeramente los 200 gramos, y un concepto ergonómico que le pone las cosas fáciles al usuario. En efecto, la DSC-P5 sigue la misma distribución de botones que su antecesora, la DSC-P1, con un dial de control básico de los modos de disparo en su parte superior; un navegador de 4 direcciones situado a la derecha de la pantalla LCD, y los dos botones de zoom in y zoom out, también ubicados en el costado trasero de la cámara. Poniendo una cámara al lado de la otra, sin embargo, vemos a simple vista que la DSC-P5 es más austera en lo que a controles se refiere. Efectivamente, la renovada Cyber-shot de Sony simplifica la botonera de su hermana mayor, concentrando el núcleo de actividad de la cámara en el control multiuso de 4 direcciones. Mediante dicho control, no tan sólo podemos navegar por los menús de la pequeña pantalla LCD (pequeña, porque ofrece el mínimo estándar de 1,5 pulgadas); podemos, además, seleccionar los siguientes parámetros de la cámara: pulsando hacia arriba, determinamos el modo de disparo con flash; hacia abajo, optamos por el disparo mediante temporizador de 10 segundos; hacia la derecha, escogemos el modo de enfoque macro, para obtener imágenes nítidas de objetos situados a una distancia de tan sólo 10 centímetros del objetivo de la cámara; finalmente, pulsando el botón hacia la izquierda, revisamos las imágenes capturadas y almacenadas en la tarjeta MemoryStick a través de la pantalla LCD. Como hemos dicho, el flash puede seleccionarse mediante el control de 4 direcciones. Concretamente, es posible apagarlo, mantenerlo en posición "on" y utilizarlo como flash de relleno, o delegar toda la responsabilidad al modo de disparo con flash automático. Los más avispados habréis notado que, en este escueto listado de modos de disparo con flash, se echa en falta algo. En efecto: el flash con el sistema de reducción del traidor efecto de los ojos rojos, que en la DSC-P5 debe seleccionarse desde –atención- el menú del monitor LCD. Es decir, este tipo de flash se establece o deshabilita de forma fija, pudiéndose combinar así con los otros modos de disparo con flash. Botones aparte, la DSC-P5 conserva el sistema de batería y tarjeta de memoria en uno, es decir: un solo compartimiento para insertar –en espacios separados, lógicamente- la tarjeta MemoryStick y la batería de infolitio, ambos dispositivos marca de la casa (de Sony, se entiende). Algunos detalles Existen algunos aspectos –positivos y negativos- de la DSC-P5 que merecen la pena ser comentados. En primer lugar, a pesar de tratarse de una cámara eminentemente automática, como ya se ha señalado, pueden regularse manualmente ciertos parámetros de disparo o exposición. Es el caso de la sensibilidad del sensor, que puede incrementarse hasta 200 ó 400 ISO (está fijado en 100 ISO por defecto), o el balance de blancos, que puede realizarse de forma totalmente manual. Por otro lado, más vale que nos encomendamos al autoenfoque, puesto que el modo de enfoque manual de la cámara consiste en 5 limitados planos de enfoque prefijados en 0'5, 1, 3 y 7 metros y en el infinito. En relación con el almacenamiento de las imágenes, subrayamos un par de aspectos positivos, y uno de negativo, además de previsible. Se trata, comenzando por lo bueno, de la posibilidad de almacenar las imágenes en archivos TIFF, es decir, sin compresión. Para ello, están disponibles los tamaños de imagen 2048 x 1536 y 2048 x 1360 píxeles. Una vez almacenadas, podemos visualizar, lógicamente, las imágenes en la pantalla LCD. Pero ahí Sony ha aportado una prestación interesante: además del típico mosaico de imágenes en pantalla, es posible contemplarlas de 3 en 3, con la información básica de los parámetros de exposición, tamaño, etc. de cada una. Sin duda, una forma muy cómoda y agradecida de repasar con calma las fotografías almacenadas. Por el contrario, no es de agradecer –y ahí va la crítica prometida- la tarjeta de memoria estándar con la que se acompaña la cámara. Se trata de una MemoryStick de Sony, con la paupérrima capacidad de 8 MB. Un fallo, común en la mayoría de fabricantes, que Sony capea con la habitual inclusión de una buena –muy buena- batería recargable de infolitio, también de propiedad. quesabesde.com |
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