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Cyber-shot DSC-N1

Características
Punt. usuarios: 4,63846153846154 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD SuperHAD de 8,00 MP
Máx. res.: 3264 x 2448 p.
Objetivo (35 mm): 38,0-114,0mm
Zoom: 3x (óptico) / 3x (digital)
En dos palabras
La pantalla táctil de 3 pulgadas es el principal argumento de la N1, cuyas prestaciones no defraudarán al fotógrafo aficionado
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Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Sony Cyber-shot DSC-N1 con nuestras 35 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
lunes, 23 de enero de 2006

La fotografía a dedo

Aunque, ciertamente, no era nada que los usuarios estuvieran pidiendo a gritos, Sony se ha traído al mundo de los mortales una cámara con una particularidad que podría marcar un antes y un después en el panorama fotográfico. Ni sus 8 megapíxeles, ni su sensibilidad de hasta 800 ISO la convierten en novedad. El as en la manga de la Sony Cyber-shot DSC-N1 es su imponente pantalla táctil de 3 pulgadas.

Siempre hemos pedido pantallas grandes en las cámaras digitales, y muy especialmente en las compactas. Desde la escasa pulgada con la que empezaron los primeros modelos hasta las 2,5 que ofrecen actualmente muchas de las cámaras ultracompactas de bolsillo, ha llovido mucho. Ahora tenemos, más o menos, lo que queríamos.

Cierto es -y en esto hay pocas dudas- que dotar a una cámara de pantalla táctil puede verse, hoy día, como una frivolidad; una de esas cosas que sólo sirven para encarecer un producto que, en muchos casos, compensa con estas pequeñas perlas sus carencias fotográficas.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

La N1, no obstante, transmite una buena sensación global. Suficiente para que servidor se atreva a vaticinar que, al igual que pasó con el aire acondicionado en los coches, el monitor táctil se convertirá con el tiempo en un estándar para la fotografía.

Y es que tras los discretos intentos de Toshiba hace ya años y la más reciente EasyShare-One de Kodak, la N1 de Sony nace con idéntica vocación de marcar el principio de una nueva era en el panorama de las cámaras compactas digitales.

Pocos botones

A primera vista, la Cyber-shot DSC-N1 es una compacta de cuidado aspecto. Del tamaño de un paquete de tabaco, pero algo más delgada, su carcasa externa es metálica y luce un acabado muy cuidado. Su cuerpo lo rematan distintos tonos de gris y un pequeño rayado circular casi invisible.

La parte frontal es parca en adminículos. Amén del objetivo retrácil, sólo hay lugar para el flash y la luz de ayuda al autofoco, que hace las veces de iluminador del temporizador. La vanidad de Sony concede un hueco para un grabado en relieve no sólo del nombre de la marca, sino también del número de megapíxeles del sensor.

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La parte superior de la N1 se limita a albergar el botón de encendido y el disparador. El costado izquierdo, el altavoz. La conexión para el ordenador se encuentra en la base de la cámara.

Finalmente, junto al compartimiento para las tarjetas MemoryStick Duo y la batería, el lateral derecho de la cámara alberga el mando que permite elegir entre los modos de captura de fotos y vídeo o la revisión de archivos.

Con todo el protagonismo para la pantalla, la parte trasera de la N1 es prácticamente un desierto de botones. Monitor aparte, es ahí donde se encuentran el mando del zoom (bastante pequeño y en ocasiones incómodo de pulsar), el botón que activa el menú táctil y otro que permite elegir los distintos modos de visualización de la pantalla (que, aunque parezca mentira, puede desactivarse).

"Touché"

Precisamente la pantalla, el "alma mater" de la N1, es un escaparate de 3 pulgadas y 230.000 puntos de resolución. Siendo como es el principal exponente de la cámara y dado que ésta carece de visor directo o electrónico, las expectativas puestas en ella son -a priori- bastante elevadas.

De entrada, al ser táctil, no cuenta con ningún refuerzo ni protección externa que pueda evitar pequeños golpes o ralladuras. A pesar de ello, y teniendo en cuenta los continuos golpecitos a los que está sometida al usar el modo táctil, durante nuestras pruebas no ha padecido el más mínimo desperfecto.

El monitor, eso sí, se convierte en una suerte de imán de huellas dactilares. Un pequeño inconveniente que tiene remedio a priori (Sony suministra un puntero con la cámara) y a posteriori (limpiarla con un paño seco es un sensato remedio).

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En cualquier caso, responde de forma bastante adecuada a los toques suaves del dedo. No es necesario ningún lápiz ni nada parecido, aunque también funciona perfectamente con él. Los botones virtuales son lo suficientemente grandes como para que el usuario no tenga dificultades de pulsación, y además están perfectamente separados entre ellos.

Si con algunas novedades en fotografía digital se paga la novatada (conectividad Wi-fi sin cobertura efectiva, sensores de 8 megapíxeles o más que generan mucho ruido…), en lo referente a pantallas táctiles la lección está muy bien aprendida. O al menos en el caso de Sony.

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Además de las funciones de "cuadro de mandos", la pantalla sirve de improvisado editor gráfico, permitiendo añadir a una toma algunos efectos o trazos de pincel que pueden realizarse a "dedo alzado". Del mismo modo, la N1 permite crear pases de diapositivas personalizados con música, adaptándolos a los gustos de cada usuario.

Respecto al retardo en la reproducción de la imagen, la pantalla de la N1 ofrece un refresco perfecto en tiempo real. No tiene saltos y presenta una imagen fresca y fluida; simplemente, excelente.

Aunque durante el encuadre la imagen aparece -según nuestra impresión- algo menos nítida, el visionado de las imágenes capturadas con este monitor es de lo mejorcito. Colores, nitidez y detalle, se mire por donde se mire.

Buena nitidez y enfoque preciso

El objetivo incorporado es un conjunto óptico Carl Zeiss de 38-114 mm y f2.8-5.4. No hay que ser muy observador para darse cuenta de que esa luminosidad de f5.4 en telefoto es toda una losa para las características generales de esta cámara. Además, el diafragma de f2.8 sólo está disponible en la posición más angular, aumentando a f3.2 a la primera pulsación del zoom.

En cuestiones de calidad, la óptica de la N1 padece un índice de aberración geométrica fácilmente visible y un nivel de distorsión cromática moderadamente bajo. El nivel de detalle y nitidez ofrecido por el objetivo es correcto, sin más. En cualquier caso, es más que suficiente para el usuario al que va dirigida la N1.

El enfoque es bastante rápido y preciso, permitiendo ajustar el tiro incluso con luz escasa, sobre todo gracias a la luz de apoyo de color naranja.

La respuesta del zoom, por otra parte, es cuestionable, ya que su modo de desplazamiento de una focal a otra se basa en pequeños saltos -no se trata de un auténtico zoom continuo- que hacen imposible disfrutar de un control preciso sobre la distancia focal.

El índice ocho

El sensor que equipa la N1 es un CCD SuperHAD que cuenta con la interesantísima resolución de 8,1 megapíxeles efectivos, lo que se traduce en la captura de fotografías de hasta 3264 x 2448 puntos.

La calidad de imagen obtenida es más que suficiente para casi cualquier fotógrafo. La N1, así es, ofrece colores vivos -aunque reales- y una nitidez consistente. El nivel de detalle es adecuado y no presenta carencias dignas de mención.

El rendimiento del sistema de balance de blancos, por su parte, es cuestionable. Eso sí, funciona bastante mejor -sin que sea perfecto- en el modo automático que en los distintos modos prefijados disponibles.

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La sensibilidad, otra de las grandes bazas de Sony para atraer adeptos a la N1, abarca desde 64 hasta 800 ISO. Si bien no teníamos muchas esperanzas de que un sensor pequeño como el de la N1 pudiese brindar imágenes de buena calidad a tan elevadas sensibilidades, lo cierto es que hasta 400 ISO el ruido electrónico es bajo, y a 800 ISO, tolerable. Aunque el ruido se deja notar, las fotos tiradas a esa sensibilidad son perfectamente válidas.

El modo de grabación de vídeo, por otro lado, permite obtener clips -sin límite de tiempo prefijado- a una máxima resolución de 640 x 480 píxeles y a 30 fotogramas por segundo. La calidad de los vídeos es buena, aunque el enfoque se pierde fácilmente. No es muy recomendable, así pues, para aquellas situaciones en las que tengamos que mover la cámara rápidamente.

La batería se oculta junto al zócalo para tarjetas MemoryStick Duo. Pese a la buena fama que precede a Sony en el ámbito de la autonomía, la N1 paga el precio de la gran pantalla táctil que incorpora. Aunque mentiríamos si dijéramos que la N1 disfruta de poca autonomía, lo cierto es que algo más de carga no estaría nada mal.

¿El inicio de una era?

Al igual que el resto de cámaras -unas pocas- dotadas de pantalla táctil, la Sony Cyber-shot DSC-N1 nace con la intención de marcar un antes y un después en la vida de las cámaras digitales. Aunque su panel de 3 pulgadas puede parecer una excentricidad concebida para sacarnos los euros, debemos admitir que se trata de una prestación más que interesante.

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Más allá de su pantalla, la N1 es una buena compacta que difícilmente defraudará al fotógrafo aficionado. Sus 8 megapíxeles de resolución y la buena calidad de imagen que éstos brindan en combinación con el objetivo Carl Zeiss la sitúan en un buen lugar.

TEXTO: Eduardo Parra
FOTOS: Iker Morán

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