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Cyber-shot DSC-HX1

Características
Punt. usuarios: 4,40625 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
Ver opiniones
Sensor: CMOS Exmor de 9,10 MP
Máx. res.: 4000 x 2248 p.
Objetivo (35 mm): 28,0-560,0mm
Zoom: 20x (óptico) / 2x (digital)
En dos palabras
Quienes puedan sobrevivir sin RAW hallarán en esta HX1 una de las compactas de zoom largo más versátiles del momento
Precios
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Muestras
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Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Sony Cyber-shot DSC-HX1 con nuestras 28 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
martes, 13 de octubre de 2009

Equilibrio a golpe de ráfaga

En un escaparate repleto de cámaras de zoom largo casi clónicas, la Cyber-shot DSC-HX1 de Sony es una de las pocas que consigue destacar con un surtido de prestaciones realmente impresionante. Aunque esperábamos algo más de su nuevo CMOS de 9 megapíxeles, a falta de grandes mejoras en la calidad o el rendimiento con sensibilidades altas, la buena noticia es que la velocidad del captor permite a este modelo ofrecer herramientas inéditas para crear panorámicas espectaculares o fusionar varias fotos para mejorar el resultado final. La calidad de la óptica de 28-560 milímetros estabilizada es otro de los puntos fuertes de esta cámara, que además tendrá que esforzarse para hacernos olvidar la ausencia de formato RAW.

Tímidamente, los sensores CMOS se van haciendo un hueco entre las cámaras compactas, abonadas hasta hace poco sólo a los captores CCD. La Cyber-shot DSC-HX1 ha sido la primera de Sony en subirse a este tren, que promete mejoras en la calidad de imagen, la grabación de vídeo y la velocidad. Por ahora, sólo estas dos últimas han demostrado no pertenecer sólo al ámbito de la teoría.

Con el permiso de las recientes Cyber-shot DSC-WX1 y TX1, que asumen algunas de las funciones de esta cámara, la HX1 es la niña bonita del catálogo de compactas de Sony. Más allá de su potente objetivo de 20 aumentos, de su contundente diseño y de la interesante pantalla abatible, esta Cyber-shot lleva la idea de compacta de zoom largo un paso más allá con una lista de prestaciones que exprime el potencial del nuevo CMOS, con ráfagas de hasta 10 fotos por segundo y grabación de vídeo Full HD.

Casi como un guante

La HX1 recuerda –como tantas otras cámaras de su segmento- a una réflex en miniatura. Claro que, visto el volumen de su cuerpo, igual miniatura no es el término descriptivo más correcto.

Gracias a su pronunciada empuñadura, la sujeción de la cámara es excelente. El cuerpo, aun siendo una mezcla de elementos metálicos y plásticos, transmite robustez, y en general se nota que Sony ha querido mimar los acabados de su nuevo buque insignia compacto.

El número de controles y accesos directos es numeroso y está bien distribuido, aunque no resulta fácil dar con ellos en situaciones de poca luz. Su tacto también nos ha parecido un poco más duro de lo deseable.

Justo lo contrario ocurre con el tacto del botón de disparo, demasiado suave en nuestra opinión. Tanto, que en muchas ocasiones –al menos hasta que uno se acostumbra- es difícil saber con certeza si hemos presionado para enfocar o no.

La tapa de la batería es uno de los pocos puntos flojos de este modelo, pues resulta un tanto endeble por su finura y construcción de plástico. Además, al estar cerca de la rosca del trípode, si tenemos puesto el soporte no podremos abrirla. Será necesario, por tanto, quitar y poner el soporte cada vez que queramos cambiar la tarjeta de memoria o la batería.

El sistema de menús no es especialmente intuitivo. Ni tampoco rápido. Algunas funciones importantes que se encuentran dentro del menú principal se abren con un ligero retraso de 2 ó 3 segundos. Esto, unido a los 2 segundos que tarda la cámara en encenderse, no colocan la HX1 entre las más ágiles de su clase.

Dotada de un flash integrado de activación y elevación electrónica, desgraciadamente Sony ha decidido prescindir de la zapara para flashes externos en esta cámara. Su lugar natural aparece ahora ocupado por un micrófono estéreo para los vídeos.

Mención aparte merece el repertorio de sonidos con que nos puede llegar a deleitar la HX1. Aunque dispone de dos ajustes de volumen (alto y bajo) no importa demasiado cuál escojamos: allí donde vayamos no lograremos pasar desapercibidos por la multitud de sonidos que esta cámara emite, sobre todo si entramos en el menú de pantalla. Resulta altamente recomendable, por tanto, desactivar el sonido nada más ponerla en marcha.

Pantalla abatible

La cámara dispone de un discreto y pequeño visor óptico electrónico con ajuste para las dioptrías y 201.000 puntos de resolución. Como viene siendo habitual en este tipo de visores, la calidad deja bastante que desear, y el llamado “efecto túnel” es patente, situándose por detrás del que equipa -por ejemplo- la Canon PowerShot SX10 IS.

Más suerte hay con la pantalla LCD abatible, que goza de unas generosas 3 pulgadas de diagonal y unos discretos 230.000 puntos de resolución. Su comportamiento, aunque es más que correcto, tampoco brilla especialmente en situaciones de luz intensa, forzándonos a usar el visor electrónico en los momentos más críticos.

No obstante, la posibilidad de abatir este monitor contribuye a que nos olvidemos de estos pequeños inconvenientes cuando llega el momento de enfrentarnos a una toma elevada o queremos usarlo como visor de cintura. Claro que sería mejor disponer también de movilidad lateral, pero puestos a elegir entre un monitor fijo y este de la HX1, nuestra respuesta es evidente.

Sello "G"

El objetivo de esta Sony luce orgulloso el sello “G”, reservado para las mejores ópticas réflex de la firma japonesa. Proporciona una focal equivalente de 28-560 milímetros y una luminosidad de f2.8-5.6, y está formado por 13 elementos organizados en 10 grupos.

Su comportamiento es -en general- bastante bueno, a excepción de la parte final del zoom. En este caso, las imágenes obtenidas adolecen de pronunciadas aberraciones cromáticas laterales y un nivel de detalle en las esquinas bastante deficiente.

La distorsión de barril en la focal de 28 milímetros está muy bien controlada, así como el viñeteo a lo largo de todo el recorrido del zoom, que es casi inexistente.

Realmente rápida

En lo tocante a la estabilización, Sony ha apostado por incluir un mecanismo óptico que ofrece una mejora de unos 2 ó 3 pasos (en función de la focal que utilicemos y en el mejor de los casos).

La HX1 muestra un buen comportamiento en cuanto a la velocidad de autofoco se refiere. En condiciones de buena luz, se muestra realmente rápida y enfoca con precisión gracias a los 9 puntos de su sistema. Eso sí, el tiempo de respuesta en situaciones de luz escasa se demora algo más de la cuenta. Por suerte, gracias a la luz de apoyo no habrá motivo que se nos resista.

Una prestación muy cuidada en esta Sony es la detección facial. No sólo sabe diferenciar este mecanismo entre caras de adulto o de niño, sino que también es capaz de priorizar el foco entre uno u otro, e incluso memorizar rostros para futuras fotos.

Por otra parte, la HX1 aplasta literalmente a sus competidoras en cuanto a disparo en ráfaga se refiere. El procesador de imagen Bionz, heredado directamente de las réflex de la casa, parece ser el responsable de esas 10 fotos por segundo que esta Cyber-shot es capaz de capturar, una cifra que pulveriza a la mayoría de sus rivales, como la Canon PowerShot SX1 IS, que se queda en 4 fotos por segundo.

Atención, eso sí, porque después de apurar al máximo esa ráfaga de 10 fotos habrá que esperar casi 20 segundos para que la cámara se recupere y podamos volver a disparar.

Otra de las funciones más espectaculares de este modelo es el llamado “barrido panorámico”. El funcionamiento es simple: la cámara toma múltiples imágenes mientras el usuario va desplazándola en horizontal o vertical para ofrecer a los pocos segundos una imagen panorámica con una cobertura de 180 ó 224 grados.

También dispone de otros dos modos, todos accesibles desde el dial superior: el “crepúsculo manual”, que en situaciones de poca luz captura varias fotos y las fusiona para crear una imagen final con menos ruido electrónico, y el “desenfoque de moción”, que obtiene diversas tomas con diferentes puntos de enfoque para mezclarlas luego y ofrecer una única imagen con la máxima nitidez posible.

Tampoco falta un modo de optimización de rango dinámico, que al igual que en las cámaras réflex de la marca recibe el nombre de DRO (Dynamic Range Optimizer). La diferencia entre las distintas opciones que ofrece es muy sutil; tanto, que cuesta apreciarla, salvo quizás en los tonos medios.

¿Dónde esta el RAW?

Sony ha aprovechado la ocasión para sacar a relucir su CMOS Exmor de 9,1 megapíxeles y con un tamaño de 1/2,4 de pulgada. De este modo, la HX1 se convierte en la primera Cyber-shot que sustituye el CCD por este nuevo tipo de captor. Claro que después de observar las especificaciones de cámaras como la Casio Exilim EX-FH20 o la Ricoh CX1, nos quedamos con la duda de si este CMOS no nos es ya familiar.

Curiosamente, el alarde de prestaciones fotográficas -y de vídeo, como veremos a continuación- de esta HX1 no llega acompañado de una función que muchos usuarios avanzados consideran imprescindible. Efectivamente, pese a sus controles manuales y su precio elevado, el formato RAW es el gran ausente en la lista de especificaciones.

Más allá de este contratiempo, el comportamiento del CMOS de esta HX1 no aporta –como nos temíamos- un salto muy notable en lo que a la calidad de imagen se refiere, aunque sus ventajas sí se dejan notar en las ya mencionadas ráfagas o en la grabación de vídeo.

Y es que esta Cyber-shot puede presumir de ser una de las contadas compactas que a día de hoy se atreve con la grabación de secuencias en Full HD. Un dato que habría que matizar, puesto que la resolución real es de 1440 x 1080 píxeles (y 30 fotogramas por segundo), cifra que se interpola posteriormente para alcanzar los 1920 x 1080 puntos.

Afortunadamente, se puede usar el zoom sin ninguna limitación. Eso sí, ralentizando automáticamente su motor para evitar que el ruido que produce quede registrado por el micrófono estéreo, que está situado –como ya hemos señalado- en la parte superior del cuerpo.

El rendimiento general de la función de grabación de vídeo es notable, salvo en escenas con mucho movimiento. Ahí se ve mermada la fluidez de las secuencias, que transmiten la sensación de que se avanza a tirones. Sony recurre –por cierto- al formato H.264/AVC para la compresión de los vídeos, dando lugar a ficheros con extensión MP4.

Y llegó el CMOS

El principal problema de este tipo de cámaras suelen ser las limitaciones impuestas por su diminuto sensor. La HX1, pese a la nueva tecnología CMOS empleada, tampoco se libra de estos inconvenientes. Disparando a 125 y 200 ISO los resultados son bastante aceptables, pero es tan agresivo el sistema de reducción de ruido aplicado que se pierde gran parte de las texturas y del detalle de la imagen, y aparecen además artefactos.

Salvo que dispongamos de buena luz, 400 ISO vuelve a ser el límite razonable que no deberíamos sobrepasar para obtener resultados de calidad. Si fuera imprescindible recurrir a sensibilidades más altas, lo mejor sería entonces echar mano de la función “crepúsculo manual”.

Es una lástima no poder disponer de un mayor control sobre el sistema de reducción de ruido. Y es que, aun ajustándolo al mínimo, éste compromete y emborrona los detalles más delicados de la imagen.

Es en este tipo de situaciones cuando más echamos en falta la posibilidad de disparar en RAW. Además, el hecho de no poder modificar el grado de compresión de los archivos JPEG tampoco facilita demasiado las cosas.

Versatilidad

La Cyber-shot DSC-HX1 no es precisamente una cámara económica, y como hemos visto su calidad de imagen se topa con muros insalvables (hablamos sobre todo del ruido y el excesivo procesamiento, que se lleva por delante parte del detalle de las fotografías).

Pese a ello y a que el nuevo captor CMOS no supone un salto revolucionario respecto a lo visto hasta ahora en este tipo de modelos de zoom largo, los amantes de esta categoría verán en la HX1 una cámara muy interesante y una dura competidora para la Canon PowerShot SX1 IS.

Aunque la ausencia de grabación en formato RAW espantará a algunos fotógrafos, el resto acogerá encantado una lista de prestaciones que incluye un zoom óptico potente, estabilizado y de calidad y funciones inéditas (el barrido panorámico y el crepúsculo manual, por ejemplo) que exprimen, ahora sí, todo el potencial de esas ráfagas de hasta 10 fotogramas por segundo que es capaz de desarrollar el CMOS de la HX1.

De acuerdo: por ese precio casi es posible encontrar una sencilla réflex digital capaz de batir sin problemas a esta Cyber-shot en lo que respecta a calidad de imagen. Pero para los potenciales usuarios de estos modelos de zoom largo, la versatilidad es lo más importante. Y de eso la HX1 sabe un rato.

TEXTO: Sergi Monsegur
FOTOS: Álvaro Méndez

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