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![]() Cyber-shot DSC-H9Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 3264 x 2448 p. Objetivo (35 mm): 31,0-465,0mm Zoom: 15x (óptico) / 2x (digital) En dos palabras La carencia de formato RAW y el agresivo sistema de reducción de ruido conviven con un potente zoom y una soberbia pantalla Precios Mejor precio: 301 €Ver precios Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Sony Cyber-shot DSC-H9 con nuestras 42 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 09 de julio de 2007 Compacta superlativaLlevar las prestaciones al extremo debió ser la idea de Sony al concebir su DSC-H9. Convertida por derecho propio en el buque insignia de las Cyber-shot, eleva las prestaciones de la popular saga DSC-H hasta situarse entre las compactas más potentes del escaparate. El objetivo Carl Zeiss Vario-Tessar de 15 aumentos estabilizados o la pantalla basculante de 3 pulgadas son los platos fuertes de una cámara que, pese a su buen rendimiento general, sigue arrastrando algunos problemas ligados al pequeño tamaño de su sensor. Resolución, pantalla y zoom. Aunque no sea éste un trío especialmente original, hay que reconocer que Sony se ha decantado por unos puntos realmente efectistas a la hora de forjar los pilares que sustentan la renovación en su catálogo de zoom largo.De este modo, la Cyber-shot DSC-H9 llega provista de un impresionante zoom óptico de 15 aumentos con una luminosidad máxima de f2.7-4.5, reforzado por el conocido sistema de estabilización Super SteadyShot de Sony. Aunque no consigue superar los atributos ópticos de la Olympus SP-550 UZ -que en el momento de publicarse estas líneas sigue ostentando el récord con un zoom de 18 aumentos-, lo cierto es que la H9 puede presumir no sólo de su segunda posición, sino también de ser el nuevo buque insignia de las compactas de Sony. Presencia contundente Una pequeña réflex o una gran compacta. Con este conocido y paradójico binomio podría definirse el cuerpo de la H9, excepcionalmente concebido, diseñado y rematado. El agarre es magnífico; la posición de los mandos, perfecta (salvo algunas excepciones), y en términos generales se adapta a las manos sin ningún problema. La empuñadura -de generoso perfil- o el gran dial de modos -situado en la zona superior del cuerpo- son detalles que, sin duda, hacen ganar prestancia a esta cámara en el combatido segmento de las compactas con aspiraciones réflex. Con un tamaño bastante comedido, la más potente de las Cyber-shot padece el mismo problema que ya comentábamos al hablar de la Lumix DMC-FZ8 de Panasonic: colocar el parasol conlleva convertir la cámara en un desproporcionado cuerpo y sacrificar la baza de la portabilidad, que la distingue de las SLR. Pese a las más que acertadas líneas generales, hay unos cuantos detalles de la construcción que no nos acaban de convencer. Tal es el caso del control basculante para manejar el zoom, que resulta -a todas luces-demasiado pequeño y no está a la altura de una óptica como la que emplea la H9. Más aún si tenemos en cuenta que es precisamente el objetivo el argumento más potente de la cámara. Mejor suerte corre el dial giratorio trasero, que aporta bastante agilidad a la hora de adentrarse en los menús de la cámara. No obstante, la proximidad de éste a la inmensa pantalla hace que su giro y su manejo resulten más complicados de lo deseable, a no ser que aprovechemos la movilidad del LCD para alejarlo del cuerpo. La base de la cámara, por su parte, alberga en un mismo zócalo -siempre es más cómodo y accesible dejar la tarjeta en el lateral de la cámara- la ranura para la MemoryStick Duo y la batería. Sorprende mucho el pequeño tamaño de la batería, sobre todo al comprobar que es la misma que incorpora la Cyber-shot DSC-T100. Con la pantalla de 3 pulgadas y el potente zoom estabilizado, no es de extrañar que la limitada autonomía de la H9 sea uno de los problemas que el usuario percibe más rápidamente. Pantalla con mayúsculas Aunque la óptica ocupa los grandes titulares de esta cámara, lo cierto es que el inmenso monitor abatible es su mejor argumento visual. Con una diagonal de 3 pulgadas y una resolución de 230.000 puntos, su calidad es extraordinaria. De hecho, las imágenes se reproducen con tal nitidez y colorido que, en más de una ocasión, la posterior visualización de las fotografías en la pantalla del ordenador puede provocar alguna decepción. Y es que, pese a ser uno de los mejores monitores que han pasado por nuestras manos, lo cierto es que la falta de realismo en la previsualización -y sobre todo en la revisión- puede llegar a ser un problema si el usuario no se acostumbra a ello. Por lo demás, a su excelente calidad cabe añadir su movilidad en sentido vertical. Un recurso que, además de asegurar una excelente visibilidad en casi cualquier condición, permite al fotógrafo adoptar puntos de vista más elevados o más bajos a la hora de encuadrar. Nueva interfaz Tal y como ya han hecho otras Cyber-shot de la última hornada, la H9 se zambulle de lleno en el nuevo sistema de menús de pantalla de Sony. Y como toda novedad, lo cierto que es que provoca cierto desconcierto inicial en el usuario. Más aún si se trata de un veterano de la marca acostumbrado a la interfaz anterior. Aunque visualmente los nuevos controles han ganado muchos puntos, y pese a su apariencia moderna y a sus supuestas claridad y manejabilidad, Sony ha optado por compartimentar demasiado las opciones, distribuyéndolas en diferentes menús. ¿Qué se salva de esta pequeña revolución? La clásica rueda de modos de la zona superior y los ajustes más básicos que aparecen sobreimpresionados en la pantalla durante la toma. Mediante la pulsación y la manipulación del dial posterior es posible manejar parámetros como la sensibilidad, la medición, el diafragma o la velocidad sin excesivos quebraderos de cabeza. No obstante, hay que insistir que estas réflex en miniatura piden a gritos algún tipo de dial situado en la empuñadura que permita realizar estos cambios con mayor comodidad. Ampliación por los dos extremos Ninguna de las citadas novedades consigue empañar la que, sin duda, es la principal aportación de la H9 respecto a sus predecesoras: el contundente zoom óptico, que amplía los 12 aumentos vistos en anteriores modelos -y en la inmensa mayoría de propuestas de la competencia- hasta alcanzar una cobertura de 15x. Tan interesante como la ampliación en sí misma es el hecho de que Sony no se haya limitado a mejorar el objetivo sólo en sus focales más largas, sino también en la siempre más complicada zona angular. El resultado de las mejoras es un zoom de 31-465 milímetros que, además, luce unas interesantísimas aberturas máximas de f2.7-4.5. Si bien el diafragma en tele es algo más ajustado que el de su predecesora (f3.7), puede que el sacrificio haya merecido la pena teniendo en cuenta el mayor rango focal y el más acusado angular. No obstante, esos 31 milímetros nos siguen pareciendo insuficientes. Pese a ser conscientes de que concebir un angular de 28 milímetros -o menos- implica un esfuerzo mucho mayor, estamos convencidos de que la evolución de este tipo de modelos extremos tiene que venir por este lado y no por ampliar teleobjetivos de focales más que suficientes. Claroscuros ópticos Anotado este leve tirón de orejas, y tras insistir que una óptica como la de la H9 merece un mando para el control del zoom algo mejor, no podemos olvidarnos del sistema de estabilización. Como no podía ser de otro modo, Sony ha recurrido a su conocida tecnología Super SteadyShot para aportar un poco de equilibrio a un objetivo que, en sus focales más largas, resultaría totalmente ingobernable. Gracias a este efectivo sistema de estabilización, la H9 consigue ganar entre 2 y 3 pasos a la hora de disparar a pulso. Es precisamente este detalle y el estupendo sistema de enfoque el dúo que más aplausos consigue acaparar en esta cámara. Y es que, efectivamente, el autofoco de la H9 funciona de manera rápida, precisa y silenciosa, incluso en las posiciones más extremas o cuando recurrimos al zoom digital para superar los 900 milímetros. En esta misma lista de aciertos habría que situar la comedida distorsión -algo elevada en la posición angular y controlada en tele- y la velocidad de reacción del objetivo en el momento de recorrer su largo abanico de focales. Y como problemas ópticos, dos bastante pronunciados: los terribles halos púrpuras, que aparecen con demasiada asiduidad al enfrentarnos a contraluces o a contrastes potentes, y una más que evidente pérdida de nitidez en los laterales de la óptica, según nos vamos alejando del centro de la fotografía. Menos ruido, menos detalle Dotada de un sensor de 8 millones de píxeles, la H9 es capaz de grabar archivos de hasta 3264 x 2176 píxeles en formato JPEG. Y es en este punto donde nos topamos con una de las limitaciones más notables de esta cámara. Por partida doble, además. Y es que la H9 no sólo limita sus formatos fotográficos a los archivos JPEG, ahuyentando así a los usuarios más avanzados que prefieren cocinar la imagen a partir de un fichero RAW, sino que no ofrece ninguna opción que permita controlar el grado de compresión de las tomas. De este modo, sólo la resolución de la fotografía puede ser modificada, mientras que el ajuste de calidad -compresión del archivo- parece dar prioridad al peso de los ficheros, más que a su calidad final. En cualquier caso, el ruido vuelve a ser -como en la inmensa mayoría de compactas- el muro con el que la Cyber-shot más potente vuelve a chocar. Para ser más exactos, el encontronazo es más con el sistema de reducción de ruido que con el archiconocido artefacto. Volvemos a encontrarnos en esta compacta con la terrible ecuación que conjugan un sensor pequeño (si no, la óptica tendría que ser mucho más grande), una resolución bastante elevada y unas pretensiones de sensibilidad que claramente superan las posibilidades reales del captor. Y el resultado de esta combinación es, como siempre, el mismo: ruido notable a partir de 400 ISO, que la H9 intenta paliar con un sistema de reducción tan agresivo que se lleva por delante gran parte del detalle de la imagen. A partir de este punto, no sólo se produce una notable pérdida en la cantidad de información recogida, sino que la imagen adquiere un aspecto totalmente empastado, más similar en ocasiones a una acuarela que a una fotografía. Ni que decir tiene, por tanto, que las capturas realizadas a 1600 y 3200 ISO son difícilmente utilizables. Más aún si retrocedemos unos cuantos párrafos y recordamos que, al efecto de la reducción de ruido, hay que sumarle la potente compresión del JPEG. Respecto al balance de blancos, la H9 no se sale de lo habitual en estos casos. Resultados sin problemas con luz diurna -e incluso con iluminaciones fluorescentes, recurriendo al automatismo o a cualquiera de los tres ajustes para este tipo de escenas- y alguna que otra limitación al lidiar con las bombillas de tungsteno. También es nueva -e incluso dispone de mando propio- la función Night Shot, más habitual en las videocámaras de la marca que en su catálogo fotográfico. Aunque sumar nuevas herramientas a un modelo es siempre bienvenido -si no se hace a costa de otras, por supuesto-, la verdad es que esta utilidad, que permite fotografiar en total oscuridad mediante una iluminación infrarroja, se nos antoja más como una mera curiosidad que como algo realmente útil. Siempre habrá, claro está, algún usuario más noctámbulo o centrado en aplicaciones muy específicas que sabrá sacarle provecho. Cuestión de exigencia Realizar una valoración global de una cámara con tantos aspectos a tener en cuenta es casi una tarea imposible. Sobre todo cuando -como en este caso- el rendimiento de algunas es sencillamente soberbio, mientras que otros detalles obtienen una nota bastante más pobre. Así las cosas, la Sony Cyber-shot DSC-H9 se coloca sin apenas dificultades como una de las cámaras mejor construidas de su segmento. Un título en el que su excelente pantalla móvil tiene un alto porcentaje de culpabilidad. Lo mismo ocurre con la óptica. Ampliado el zoom respecto al de su predecesora, y exceptuando las aberraciones cromáticas, su comportamiento en cuanto a cobertura, velocidad y enfoque es otro de los puntos más álgidos de la H9. Quien busque una cámara bien construida, consistente y con una óptica de gran alcance y velocidad, tiene en la H9 una opción sólida. Sin embargo, para aquellos usuarios que miren con lupa la calidad de las fotografías, es posible que a esta Cyber-shot aún le quede algo de camino por recorrer. Es innegable que los resultados a bajas sensibilidades son excelentes, incluso sin complicarse demasiado y recurriendo a los ajustes automáticos. A pesar de ello, si se quiere ir un poco más allá, la más potente de las Cyber-shot peca de intervencionismo. Así es, la reducción de ruido a costa de disminuir la calidad final de la imagen lleva a pensar que resulta peor el remedio que la enfermedad. Este apartado, junto a la ausencia de formato RAW o el limitado angular, podrían sembrar alguna duda entre los usuarios más exigentes. Todos los demás encontrarán casi todo lo que buscan en esta H9. TEXTO: Iker Morán FOTOS: Álvaro Méndez |
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