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Cyber-shot DSC-H50

Características
Punt. usuarios: 4,63333333333333 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD SuperHAD de 9,10 MP
Máx. res.: 4224 x 2376 p.
Objetivo (35 mm): 31,0-465,0mm
Zoom: 15x (óptico) / 2x (digital)
En dos palabras
Sin cambios sustanciales respecto a la H9, la H50 esgrime una buena óptica y adolece de un muy agresivo procesamiento de la imagen
Precios
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Análisis
lunes, 30 de junio de 2008

Sólo para incondicionales

Más resolución, el mismo aspecto robusto y un idéntico zoom óptico de 15 aumentos firmado por Carl Zeiss. A primera vista, la carta de presentación de la Cyber-shot DSC-H50 guarda suficientes parecidos con la de la H9 como para tener ciertas dudas sobre la intención de Sony de resolver las asignaturas pendientes de aquella compacta. Por lo que se refiere a construcción, pantalla, enfoque automático y visor electrónico, la nueva H50 mantiene su primera posición entre las compactas de zoom extremo. Sin embargo, la ausencia de una focal angular y de la grabación en formato RAW, así como el agresivo tratamiento de la imagen, provocará que únicamente los fotógrafos más fieles a Sony dejen de plantearse traicionar a esta compacta de 9 megapíxeles.

Segundo asalto en el disputado escaparate de las compactas de zoom largo. Ahora que hasta Nikon ha colocado su nueva Coolpix P80 entre las contendientes, Sony retoma la lucha empezada por la Cyber-shot DSC-H9 con la reciente -aunque tan sólo ligeramente novedosa- Cyber-shot DSC-H50.

Con un objetivo de 15 aumentos, de entrada la batalla del zoom se presenta difícil. A las ya veteranas aspirantes de 18x (la Olympus SP-560 UZ, la Panasonic Lumix DMC-FZ18 y la FinePix S8100fd de Fujifilm), hay que sumarles el potente zoom de 20 aumentos de la Olympus SP-570 UZ.

Ante esta complicada tesitura, a la H50 sólo le queda haber hecho bien los deberes para aprobar aquellas asignaturas en las que la H9 se mostró más débil.

Formas contundentes

Si los cambios internos de la H50 no brillan por su abundancia ni su importancia, externamente su condición es aún más calcada a la de su predecesora. Con las mismas formas contundentes que ella, la construcción y la ergonomía siguen siendo dos de los puntos fuertes de la cámara.

Sólida entre las manos, su gran empuñadura y su estupendo monitor abatible de 3 pulgadas marcan distancias respecto a los modelos de la competencia.

Lástima que, como dijimos en su momento, no se haya ido un paso más allá y no se haya dotado de mayor movilidad a este LCD, que -por cierto- sigue acusando notorias aberraciones cromáticas al trabajar en entornos muy iluminados.

Otro de los grandes logros de la H50 es incorporar uno de los mejores visores electrónicos que hemos podido probar hasta la fecha. Ni rastro de la falta de nitidez ni del lamentable refresco que es habitual encontrarse en muchos otros modelos.

Enorme parasol

No cesan los aplausos tras este apoteósico comienzo y después de fijar nuestra atención en los accesorios incluidos en la caja de la H50. Así, esta Cyber-shot adjunta de serie un mando de control remoto que permite gestionar a distancia buena parte de los ajustes, así como por supuesto el disparo de la cámara.

Menos entusiasmo nos produce descubrir que un sobredimensionado parasol acompaña también a esta H50. Si bien estamos dispuestos a aceptar su utilidad (nos preguntamos, eso sí, por qué una cámara como la FZ18 de Panasonic prescinde de él), el sistema de anclaje es realmente incómodo.

Tanto que una página entera del manual se dedica, precisamente, a la colocación de este accesorio. Y es que cualquier error en su posición implica que su silueta se cuele en el cuadro de la imagen al utilizar las focales más cortas.

Menús por triplicado

Dotada tanto de controles manuales como automáticos, la introducción de algunas nuevas modalidades, como el "modo avanzado de deportes" -una buena opción para apurar la velocidad de enfoque y disparo-, el detector de sonrisas y el detector automático de escenas se cuentan entre las escasas novedades de esta cámara.

El manejo sigue guiándose por las mismas directrices que su predecesora, con nada menos que tres menús encargados de organizar los ajustes de la toma y las funciones de la cámara. Una opción a la que el usuario acaba adaptándose -qué remedio-, pero que resulta bastante liosa en un primer momento.

No es que la H50 carezca de accesos directos, sino que su uso es un tanto cuestionable. Resulta perfecto contar con un botón para controlar con un solo toque la medición y el disparo en ráfaga, así como para activar el modo NightShot.

El inconveniente es que para otros ajustes posiblemente más habituales, como la sensibilidad y el balance de blancos, la cosa se complica un poco más.

Angular que no llega

Dejando a un lado este tipo de detalles, el objetivo Carl Zeiss Vario-Tessar de 15 aumentos vuelve a ser la estrella del conjunto. Con unas focales equivalentes a 31-465 milímetros, la luminosidad máxima se mantiene a su vez en f2.7-4.5.

¿El problema? El mismo que el de la H9: esos 31 milímetros se acercan mucho, pero aún no alcanzan los 28 que cabría exigir a una compacta de este nivel. Máxime ahora que la competencia ya anda por los 26 y 25 milímetros, y que incluso la propia Sony -poco amiga de los angulares- ya ha hecho sus pinitos con la Cyber-shot DSC-W180.

No es que los 15 aumentos sean escasos ni que hagan falta unos 18x para poder competir, pero la insistente falta de angular ha supuesto una estupenda oportunidad desaprovechada para encaramar la H50 al podio de este segmento, al menos en lo que a especificaciones ópticas se refiere.

Veloz

Ahora bien, no todo son objeciones para esta óptica: consigue lidiar bastante acertadamente con las aberraciones geométricas y cromáticas (algún halo púrpura se aprecia ocasionalmente, pero nada preocupante), y tan sólo deja notar cierta pérdida de nitidez en los bordes si se abusa de las aberturas de diafragma más extremas.

De todos modos, uno de los puntos fuertes de la H50 vuelve a ser la velocidad y precisión del enfoque automático. Un mecanismo que, de nuevo, se coloca por delante de lo visto en los modelos de zoom largo de la competencia, sobre todo a la hora de utilizar las focales más largas o cuando la luz no es óptima.

Una ventaja que, combinada con el ya citado nuevo "modo avanzado de deportes" y las posibilidades de disparo en ráfaga -hasta 12 imágenes consecutivas antes de que el proceso se ralentice-, convierte esta Cyber-shot en una pieza interesante para aquellos aficionados que quieran jugar a ser los reporteros deportivos de la familia.

Agresivo JPEG

El nuevo CCD de 9 megapíxeles muestra un comportamiento similar a lo que ya ha venido a ser norma de Sony para sus modelos compactos: buen rendimiento general en escenas con suficiente luz, colores agradables. pero un procesamiento de la imagen -una vez más- demasiado agresivo.

La excesiva compresión de los archivos JPEG, que sigue sin ser regulable, unida a la reducción de ruido, hace que incluso en las sensibilidades más bajas -como puede comprobarse en las muestras adjuntas- se aprecien notoriamente sus efectos nocivos.

Es cierto que del ruido podría decirse que está controlado, incluso trabajando con 800 ISO. Sin embargo, el sacrificio de detalle que supone este control motiva que, en la mayoría de los casos, habríamos preferido soportar algo más de ruido para que la foto conservara un aspecto más sano.

De nada sirve, pues, el nuevo ajuste que permite moderar la intensidad del sistema de reducción de ruido.

Armada con el procesador Bionz que Sony también utiliza en sus SLR, la H50 dispone de dos ajustes que, en teoría, optimizan el rango dinámico de la toma. Como suele ocurrir, su efecto se deja notar en las sombras, donde las luces más oscuras sí parecen algo más "levantadas". Menos eficaz se muestra a la hora de recuperar información de las zonas quemadas.

Aunque el comportamiento del balance de blancos es más que aceptable con las siempre complicadas luces de tungsteno, más decepcionantes e irregulares son los resultados con luz fluorescente. Según las pruebas realizadas, ni el modo automático ni ninguno de los dos ajustes preestablecidos consiguen acertar con precisión.

Respecto al flash, la unidad incorporada hace lo que puede, y la verdad es que sólo flaquea con las focales más extremas. Su cobertura angular es suficiente y su potencia está bien controlada para impedir las clásicas zonas quemadas en primer plano. Atención, una vez más, si estamos usando el parasol, por el riesgo de que produzca sombras.

La autonomía que brinda la batería, por último, se queda un poco por debajo de los 300 disparos prometidos, máxime si recurrimos al flash. En cualquier caso, se agradece la precisa información de la que en todo momento podemos disponer sobre el estado de la misma.

Mismos aciertos, mismos errores

Lo positivo de estas tibias renovaciones es que las ventajas del modelo original pasan directamente a la nueva versión. Lo negativo es que las asignaturas pendientes corren el riesgo de quedarse ahí, y peor aún, de dejar la cámara en evidencia ante la competencia.

Algo así le ocurre a esta Sony Cyber-shot DSC-H50, que sigue dejando para mañana los dos grandes asuntos que la H9 descuidó: la cobertura angular y la grabación en RAW.

Es verdad que para algunos usuarios serán cuestiones secundarias, pero no es menos cierto que por un precio similar la competencia no hace ascos a los 28 milímetros ni se conforma con el formato JPEG.

La buena noticia es que la H50 modera su precio, y además, puede seguir presumiendo de ser la mejor de su segmento en cuanto a construcción, pantalla y enfoque automático. La modalidad de disparo NightShot, la nueva función de detección de sonrisas y la salida de vídeo en alta definición son buenos adornos, pero no logran suplir las carencias del modelo.

¿Es la H50 una mala compacta? Ni mucho menos. De hecho, por precio, prestaciones y rendimiento -haciendo la vista gorda respecto al rudo procesamiento de la imagen-, sus resultados y su óptica son muy notables. El problema es que no aporta cambios sustanciales respecto a la H9, y por tanto, no deja de quedarse un paso por detrás de la dura competencia.

TEXTO: Iker Morán
FOTOS: Álvaro Méndez

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