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![]() Cyber-shot DSC-H5Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 3072 x 2304 p. Objetivo (35 mm): 36,0-432,0mm Zoom: 12x (óptico) En dos palabras Una excelente compacta de tipo SLR, con una óptica envidiable y prestaciones avanzadas, aunque con el perenne problema del ruido Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Sony Cyber-shot DSC-H5 con nuestras 45 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
martes, 16 de enero de 2007 Una cámara casi sin pegasTras un año de andadura, Sony decidió dar el relevo a una de sus cámaras más exitosas, la Cyber-shot DSC-H1. Y lo hizo, además, por partida doble, con las Cyber-shot DSC-H2 y H5. Convertida esta última en el nuevo buque insignia de las compactas de la marca (con el premiso de la contundente Cyber-shot DSC-R1, claro está), la H5 mantiene intacto su potente objetivo de 12 aumentos estabilizados, aunque su firma corre a cargo ahora de la prestigiosa Carl Zeiss. El resto de novedades hay que buscarlas en la resolución (7 megapíxeles), la sensibilidad (hasta 1000 ISO) y la pantalla (3 pulgadas). Argumentos reforzados que convierten a este modelo en uno de los más interesantes a la hora de hacer frente a la dura competencia que plantean las réflex de gama baja. Está claro que Sony apuesta siempre por el caballo ganador. Mientras se mete en el pelotón de cabeza en lo que a ventas de compactas se refiere, empieza a dejar sentir el morro en el segmento de las réflex. Todo ello sin abandonar el terreno de las denominadas compactas de tipo réflex, en el que la Cyber-shot DSC-H5 se erige como renovado baluarte de la compañía nipona.Y es que, aunque muchos nos empeñemos en augurar un futuro poco prometedor para este tipo de modelos, con la H5 entre las manos estas predicciones pierden gran parte de su fuerza. Antes incluso de probar exhaustivamente la cámara, ya teníamos la sensación de que nos encontrábamos ante un cuerpo con el que da gusto trabajar. Hacia la ecuación perfecta Que resulta utópico concebir la cámara perfecta es algo que ya hemos repetido en innumerables ocasiones. Es éste un tema demasiado subjetivo: mientras unos apostarían por las dimensiones reducidas, otros querrían más autonomía y algunos se centrarían exclusivamente en la calidad de imagen. Pues bien, algunas de esas características están en la H5. Así es, el año que separa a la pionera H1 de la renovada H5 ha servido a Sony para concebir una nueva cámara de zoom largo provista de interesantes mejoras. Unos cambios que, sin embargo, respetan los números del objetivo, erigido obviamente como uno de los pilares fundamentales de esta cámara. No varían las focales (unos interminables 36-432 milímetros que resultan en un potente zoom de 12 aumentos ópticos) ni la luminosidad (unos más que interesantes diafragmas de f2.8-3.7). Lo que sí ha cambiado, curiosamente, es la firma estampada en ese potente objetivo. Si en la H1 era la propia Sony quien asumía la autoría, ahora es la prestigiosa Carl Zeiss la que pone su nombre a este zoom Vario-Tessar. Cambio real o simple maquillaje marquetiniano, lo que es incontestable es la calidad que rezuma este inmenso zoom, al que hay que sumar una excelente luminosidad y -como veremos más adelante- un eficaz estabilizador. También cambia la sensibilidad, elevada ahora hasta un valor máximo de 1000 ISO (la H1 se conformaba con 400 ISO), así como la resolución del CCD SuperHAD, que se atreve con los 7 millones de puntos (la H1 presumía de 5) aun conservando sus dimensiones. La pantalla también aumenta su tamaño hasta alcanzar las 3 pulgadas (media más que en la H1), con un notable incremento de la resolución: de 115.000 a 230.000 píxeles. Una mano ganadora Empecemos por lo que tradicionalmente dejamos para el final: el consumo energético. Y es que pese al portentoso zoom de accionamiento electrónico, la autonomía ha sido uno de los puntos que más gratamente nos ha sorprendido de esta H5. Con sólo dos baterías recargables de tipo AA, la H5 ofrece un rendimiento soberbio, permitiendo varios centenares de disparos sin necesidad de pasar por el cargador. Sony habla de 340 fotos con las baterías incluidas serie, y a la vista de los resultados, no seremos nosotros quienes llevemos la contraria a las especificaciones oficiales. Un buen punto de partida que se suma a los agradables recuerdos que aún conservamos de la H1. El objetivo también tiene su protagonismo en el recopilatorio de aciertos. De calidad sobresaliente, cuenta con una relativamente baja carga de aberraciones cromáticas y -en menor medida- geométricas, amén de un enfoque preciso y rápido. Cierto es que hubiéramos agradecido que esos 12 aumentos incluyeran algo más de angular, aunque fuera a costa de sacrificar parte de la focal del teleobjetivo. Sin embargo, las excelentes luminosidades máximas (f2.8-3.7) bien pueden servir para eclipsar este detalle. Estabilización "made in" Sony Sin salir aún del objetivo, el sempiterno estabilizador Super SteadyShot de Sony -cuya esencia aún permanece algo en penumbra, sin acabar de ser puramente mecánico ni tampoco sólo electrónico- vuelve a hacer acto de presencia. El sistema, ya implementado en muchos otros modelos de Sony, cuenta en la H5 con una efectividad muy interesante -equivale a un paso de velocidad o incluso dos-, aunque no tan elevada como en ciertos modelos más consolidados de otras marcas. En lo que al objetivo se refiere, cabe citar el excelente macro de 2 centímetros del que hace gala la H5. Toda una baza para una cámara que se deja querer no sólo por los amantes de la fotografía lejana, sino también por los fotógrafos de lo más pequeño. Rápida es -quizás demasiado- la respuesta del mando del zoom. Este control, situado en la esquina superior derecha de la parte trasera de la cámara, se muestra excesivamente sensible al tacto. Como consecuencia, resulta demasiado fácil pulsarlo de forma involuntaria con la parte interna de la mano cuando se está trabajando con la cámara. Unido a su extraordinaria velocidad, un pequeño despiste puede hacer que el zoom pase de cero a cien en un suspiro. Toda una espada de doble filo que puede llegar a resultar molesta hasta que uno no le coge el tranquillo. Tal vez sea ésta la excusa perfecta que algunos no durarán en utilizar para reclamar a Sony anillos mecánicos para las focales y el enfoque. Aunque sería de gran ayuda, un cambio de esta magnitud obligaría a un replanteamiento integral de la cámara. Lo que Sony mejor sabe hacer Antes de adentrarnos en el sistema de captación, no podemos dejar de mencionar la pantalla de 3 pulgadas como otro de los aciertos de la Sony H5. Destaca de forma muy positiva, pues ha mejorado su tamaño y resolución respecto al modelo predecesor. Ofrece una calidad y nitidez excelentes, y presume de una reproducción del color -durante la captura y la reproducción- muy acertada. No resulta tan satisfactorio, eso sí, el refresco de la pantalla cuando la luz no es óptima. En estos casos, la imagen deja de ser fluida y avanza a saltos y trompicones. El sensor SuperHAD de 7,2 megapíxeles permite capturar imágenes de hasta 3072 x 2304 puntos, con una calida excepcional y ricas en detalle. De su almacenamiento se encarga la testimonial memoria interna de la cámara (34 MB) y tarjetas opcionales de los estándares MemoryStick Duo y Pro Duo. El formato RAW, no obstante, sigue reservado para la ya citada R1 y la Alpha A100, la primera -y única hasta la fecha- réflex de la compañía. Se trate de una estrategia para marcar distancias respecto a éstas o bien de simple continuismo respecto a sus predecesoras, lo cierto es que se echa de menos esta posibilidad en una cámara que pretende ser de altos vuelos. Sin que pueda calificarse de excepcional el rango dinámico de las imágenes, las fotografías sí ofrecen un agradable degradado en los tonos. Unos resultados, en resumidas cuentas, que permiten hablar de calidad para la inmensa mayoría de los fotógrafos, posicionándose la H5 como una apuesta segura para los aficionados que no se decidan por una SLR. Grandes pequeños detalles La ergonomía de la H5 se rige por las clásicas líneas de esas réflex miniaturizadas que tanta guerra dieron hace no demasiado tiempo. Su agarre es bueno, aunque quizás es algo pequeña, y los mandos están al alcance de los dedos. Su uso con una sola mano es, por tanto, cómodo y practico. No obstante, y gracias a su aspecto réflex, el agarre a dos manos es también posible y brinda una estabilidad total para las tomas más largas. Los menús de pantalla siguen fieles al estilo tradicional de Sony, organizados en submenús desplegables en forma de cascada. En este sentido, resulta muy interesante que se permita el acceso a los ajustes de la exposición más importantes (balance, sensibilidad, nitidez ), mientras la cámara sigue mostrando el encuadre de la imagen en pantalla. Otro tipo de configuraciones, como el formato del vídeo o la fecha, se reservan para dos menús de acceso y manejo algo más enrevesados. El visor electrónico disponible en la H5 sufre, casi de forma gemela, las virtudes y defectos de la pantalla, ofreciendo -igual que ésta- un refresco mejorable, con una calidad de imagen y un color muy acertados. Sobre él se sitúa un pequeño flash de levantamiento automático. Pese a su tamaño y a las clásicas limitaciones que se espera de ellos, presenta un buen funcionamiento en todas las situaciones, sin ofrecer una subexposición muy pronunciada al utilizarlo con focales largas ni dejar sombras -siempre que no usemos el parasol que Sony suministra con la cámara- en las posiciones angulares. Más allá de la óptica Si la H1 tenía entre sus flaquezas un rango de sensibilidades muy reducido, Sony ha tomado buena nota y su H5 se presenta con unos valores situados entre 80 y 1000 ISO. Unos ajustes que no ofrecen demasiadas sorpresas: niveles de ruido bajos hasta los 400 ISO, siendo a partir de este punto cuando las interferencias electrónicas se dejan notar. A 800 ISO la nitidez se reduce notablemente por efecto del sistema de reducción de ruido, y los resultados a 1000 ISO son bastante nefastos. Como era de esperar, la sensibilidad sigue siendo el talón de Aquiles de este tipo de compactas frente a las réflex, y la H5 no es una excepción. O al menos para aquellos que vayan a superar con cierta frecuencia la barrera de 400 ISO. Respecto al balance de blancos, la H5 rinde de forma muy aceptable, con unos colores que salen bien parados en todas las condiciones de iluminación. Incluso a la hora de trabajar con el modo automático en entornos con luces de tungsteno o fluorescente, la cámara se desenvuelve con éxito. Destinada, como hemos dicho, a un amplio abanico de usuarios, la H5 cuenta con un surtido de modos de trabajo a la altura de las circunstancias: incluye varias escenas prefijadas, así como los modos típicos de prioridades y programas, y no faltan un ajuste totalmente manual y otro automático. ¿Futuro incierto? Decíamos al principio -y no somos los únicos- que el mercado de las compactas de tipo SLR está de capa caída. El envite de las réflex de gama baja, con sus prestaciones, calidad y versatilidad, hacen que la competición esté muy desequilibrada. Sin embargo, tras empuñar esta Sony y ver los resultados que es capaz de ofrecer, resulta obligatorio reflexionar sobre esta cuestión. La sencillez de manejo, la ligereza en la bolsa, las amplias posibilidades de uso y, sobre todo, la calidad que ofrece, podrían hacer que ese pronosticado fin no sea tal o -por lo menos- no llegue tan pronto. Quienes busquen, precisamente, todas estas características y estén dispuestos a convivir con algo de ruido al elevar la sensibilidad, tienen en la Cyber-shot DSC-H5 una opción muy plausible. TEXTO: Eduardo Parra |
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