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![]() Cyber-shot DSC-H3Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 3264 x 2448 p. Objetivo (35 mm): 38,0-380,0mm Zoom: 10x (óptico) / 20x (digital) En dos palabras A pesar de sus tentadoras especificaciones, la falta de angular y los problemas de ruido merman el potencial de la H3 Precios Mejor precio: 166 €Ver precios Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Sony Cyber-shot DSC-H3 con nuestras 39 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
martes, 04 de marzo de 2008 La H minúsculaSi bien en el momento de su presentación la Sony Cyber-shot DSC-H3 despertó grandes expectativas por su condición de compacta de bolsillo con zoom largo y controles manuales, lo cierto es que conviene acercarse a ella con menos pretensiones. La H3 puede presumir de concentrar en un cuerpo más pequeño y económico las ventajas de sus hermanas mayores de serie, pero acarrea unas limitaciones -presencia de ruido y ausencia de angular, para empezar- que ponen en entredicho sus aspiraciones al podio. La conocida saga Cyber-shot DSC-H de Sony siempre ha sido una apuesta segura en el segmento de las compactas de zoom largo. Tras las superlativas Cyber-shot DSC-H9 y H7, ahora la meta es concentrar esa misma filosofía en un cuerpo más pequeño y al alcance de un mayor número de usuarios.El propósito es sin duda interesante, pero la Cyber-shot DSC-H3 y la recién lanzada Cyber-shot DSC-H10 -que reproduce en gran medida la esencia de la primera- se dejan por el camino aspectos importantes que sus hermanas mayores no descuidaron. Pequeña y ligera Vaya por delante que estamos hablando de una compacta de algo más de 200 euros con un zoom óptico de 10 aumentos. Pedir metal y florituras en el cuerpo tal vez sería excesivo, así que no haremos ninguna objeción al plástico dominante en la construcción. Al fin y al cabo, nos gusta su figura, sus reducidas dimensiones y el cómodo agarre que ofrece su empuñadura lateral. Su diseño prescinde de adornos y es efectivo, a pesar del flaco favor que le hacen el mando del zoom -uno frontal que pudiera manejarse con el dedo índice sería mucho más práctico- y la ausencia de accesos directos. Habría que reconsiderar también la extraña posición del mando que activa la revisión de las imágenes y el carácter endeble que presenta el dial principal de modos: en ambos casos su pulsación o movimiento involuntarios pueden arruinarnos más de una toma. Visibilidad complicada La cámara está dotada de un monitor de 2,5 pulgadas de diagonal, cuyo equilibrado tamaño contrasta con una resolución notoriamente escasa. Son 115.000 los puntos que configuran la superficie de la pantalla, y posiblemente sea esta cifra la responsable de que su visibilidad sea realmente complicada en espacios exteriores a pleno sol. Esta insuficiencia afecta mucho más cuando no se dispone de un visor electrónico, como es el caso de la H3 y de la mayoría de cámaras de este segmento. Si bien se entiende el afán por recortar gastos en una cámara planteada como una versión asequible de las citadas H7 y H9, la verdad es que hoy en día los monitores de menos de 200.000 píxeles quedan fuera de lo que cabe medianamente esperar. 10 aumentos de bolsillo Pero, ¿cuál es el punto fuerte de la H3? Sin duda, su potente óptica de 10 aumentos, con un rango de focales equivalentes a 38-380 milímetros y una luminosidad máxima de f3.5-4.4. Unas cifras que, además del alcance de un objetivo embutido en un cuerpo realmente pequeño, ponen de manifiesto una de las limitaciones endémicas de la saga Cyber-shot DSC-H: la ausencia de un auténtico angular. Y es que esos 38 milímetros se quedan muy lejos de los atractivos 28 que aparecen cada vez con más frecuencia en todo tipo de compactas. Sin salir del catálogo de Sony, lo hemos encontrado recientemente en la Cyber-shot DSC-W180. A falta de un diafragma muy abierto, de lo que sí puede presumir la H3 es de un excelente sistema de estabilización. Ni más ni menos que el de sobra conocido y probado mecanismo Super SteadyShot, que permite disparar a pulso entre 2 y 3 pasos por debajo de la velocidad recomendada sin inconvenientes. El sistema de autofoco tiene por su parte un rendimiento más que aceptable al trabajar con buena luz. Los problemas comienzan a aparecer, sin embargo, cuando la luz escasea o, sobre todo, al abusar del teleobjetivo. La velocidad y la precisión del enfoque requieren en estas circunstancias una segunda oportunidad. Si bien la nitidez demostrada por el conjunto formado por el CCD de 8 megapíxeles de resolución y este juego óptico es notable, hemos podido detectar bastantes aberraciones cromáticas (halos púrpuras) al reproducir paisajes con un marcado contraste. Control manual cuestionable Además de su potencia óptica, la posibilidad de que el usuario controle totalmente la exposición era uno de los aspectos más atractivos a priori de este modelo. Satisfacción a medias, pues con el modo totalmente manual sólo es posible seleccionar un par de aberturas de diafragma. Y la cámara carece de modos de exposición con prioridad a la velocidad o a la abertura. Respecto a la calidad de la imagen, pocas sorpresas. La parte positiva de esta fórmula es que los resultados son en general bastante buenos en lo que se refiere al detalle, color y nitidez de la toma siempre que haya buena luz. El sistema de medición se muestra bastante eficaz en la inmensa mayoría de las situaciones. El problema -cómo no- surge al acercarnos a la barrera de los 400 ISO. Por mucho que la H3 se atreva con hasta 3200 ISO, la verdad es que basta revisar las muestras realizadas a 400 ISO para descubrir que la combinación del mecanismo de reducción de ruido con una compresión JPEG excesiva -y no regulable, lo que es peor- acerca las fotografías peligrosamente al mundo de la acuarela. Ni que decir tiene que el formato RAW también brilla por su ausencia. Nada extraño, teniendo en cuenta que ni siquiera los modelos superiores de la saga apuntan en esta dirección. Así que habrá que seguir conformándose con llenar las tarjetas MemoryStick Duo y ProDuo con archivos JPEG. El balance de blancos tampoco invita a lanzar cohetes. Tal como puede apreciarse en las muestras publicadas, ninguno de los ajustes prefijados para luz artificial -y mucho menos el automático- consiguen "clavar" la escena. Más preocupante que estas insuficiencias -porque los problemas con la luz fluorescente o de tungsteno no son ninguna novedad- nos ha parecido la ausencia de una opción de balance de blancos manual capaz de lidiar con ellas y con las dominantes frías detectadas en algunas tomas a plena luz del sol. Respecto a la autonomía, tampoco es éste uno de los puntos fuertes de la H3. Con un uso moderado, hemos conseguido llegar a unos 200 disparos antes de consumir totalmente la carga de la batería. Sin pretensiones Tal como ocurre con muchas compactas, es necesario tener muy claro lo que Sony está realmente ofreciendo con esta Cyber-shot DSC-H3. A pesar de que al leer los datos técnicos podamos pensar que tenemos entre las manos un modelo avanzado de zoom largo y prestaciones manuales, lo cierto es que la H3 no aspira a tanto. Vista en cambio como una compacta sencilla dotada de un zoom de 10 aumentos que ofrece un fenomenal teleobjetivo y con un diseño más que interesante, el comprador quizás no se lleve una decepción. A esto hay que añadir un precio de poco más de 200 euros, que es lo que cuestan muchas compactas de diseño con prestaciones menos ambiciosas. Ahora bien, si lo que queremos es un control total de la toma, una óptica angular y una calidad de imagen a prueba de oscuridad y sensibilidades elevadas, la H3 no es la cámara que andamos buscando. TEXTO: Iker Morán |
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