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![]() Cyber-shot DSC-H1Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 2592 x 1944 p. Objetivo (35 mm): 36,0-432,0mm Zoom: 12x (óptico) / 2x (digital) En dos palabras Una compacta de excelentes prestaciones y calidad, con un zoom estabilizado y muy luminoso de 36-432 mm Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Sony Cyber-shot DSC-H1 con nuestras 40 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
martes, 27 de diciembre de 2005 La pistola más rápida del oesteDesde hace unos cuantos meses -tal vez un año- las voces fotográficas claman por abandonar la carrera del megapíxel en pro de otros atributos, todavía un poco abandonados. No queremos más píxeles; queremos más sensibilidad, menos ruido, zooms más largos, rápidos y precisos… Sony parece que ha hecho los deberes, porque la Cyber-shot DSC H1 ofrece lo que muchos pedían: una aceptable resolución de 5 megapíxeles, un superzoom de 36-432 milímetros -rápido y dotado de estabilizador- y un autofoco ciertamente preciso. Envuélvamela, que me la llevo. Con ese aspecto de mini-réflex futurista que a las marcas tanto les gusta, la Sony Cyber-shot DSC-H1 se planta ante nosotros con unas muy interesantes prestaciones. Dicho de otro modo, su tarjeta de presentación no tiene mucho que envidiar a ciertas cámaras compactas de gama más alta.La H1 no puede catalogarse de cámara de bolsillo, pero tal vez sí puede decirse de ella que es compacta, sobre todo por su zoom retráctil, que permite sostenerla cómodamente en la palma de la mano. Meter tanto en tan poco sitio es una máxima que los fabricantes de cámaras aplican a rajatabla. ¿La habrán aplicada correctamente en la H1? Efectivamente, el cuerpo de la H1 emula el de una cámara réflex, adaptando los mandos y accesorios a su tamaño y rediseñando sus formas para que cumpla con su cometido y se adapte a las nuevas tendencias. De esta forma, encontramos en ella un potente objetivo que, visto de frente, ocupa prácticamente la mitad de su superficie. La pantalla, en la parte trasera, igualmente se extiende por prácticamente la mitad del respaldo. Exceptuadas pantalla y óptica, pues, los otros elementos sí son pequeños. Empuñar la H1 significa perder indefectiblemente el dedo meñique en el vacío. Aunque ello no impide una sujeción firme, no deja de resultar algo incómodo. Concebida para usarse con una sola mano -todos los mandos se distribuyen en el lado derecho-, el diseño de la H1 invita a utilizar las dos manos, aunque sólo sea para ganar estabilidad. Pese a no ser excesivamente pesada, su sujeción con una sola mano durante un tiempo prolongado no es para nada confortable. En cualquier caso, todos los mandos y botones pueden manipularse con los dedos de la mano derecha. Y no es menos cierto que algunos de ellos -el de encendido, por ejemplo- sí que requieren de alguna postura de la mano más bien extraña para que puedan pulsarse sin tener que quitar el ojo del visor o la pantalla. Una de las dos excepciones Como decíamos, la H1 sólo cuenta con dos elementos que se salen de la filosofía de la miniaturización. Uno de ellos es la pantalla. Hablamos, en concreto, de un monitor TFT de 2,5 pulgadas y 115.000 píxeles de resolución. Maldecido por el "efecto espejo" que provoca la lámina que lo protege de los roces, su refresco y calidad están fuera de toda duda, ofreciendo muchísima información antes y después del disparo. La imagen que ofrece -durante y después del encuadre- es nítida y de alta calidad, aunque en el apartado de la reproducción de los colores cabe decir que son ligeramente apagados y no son del todo fieles a la realidad. Del visor electrónico -la H1 carece de visor directo- puede decirse lo mismo que de la pantalla, pero aplicándolo a un tamaño mucho más reducido. De hecho, el visor es sorprendentemente pequeño para los tiempos que corren. Los menús siguen el patrón de Sony punto por punto, por lo que su comprensión resulta muy fácil si se ha utilizado previamente algún otro modelo de la marca. Así, los principales parámetros fotográficos se despliegan en cascada desde una barra principal, de tal forma que con muy pocos clics podemos realizar los ajustes pertinentes. El resto de opciones -la fecha y hora, la función de grabación de vídeo - se agrupan en cinco submenús organizados por categorías cuya comprensión, en ningún caso, plantea problema alguno. Como buena cámara de gama relativamente alta, la H1 ofrece un modo de uso totalmente manual y las prioridades a la abertura y la velocidad, además del típico modo programado. Sin dejar de lado al fotógrafo más inexperto, también incluye una modalidad automática de disparo, así como varias escenas prefijadas, desde la típica para fotografía deportiva a alguna más especial, como la dedicada a fotografías con iluminación de velas. Todas estas opciones de trabajo pueden seleccionarse mediante el dial de modos, situado detrás del botón de disparo. Más rápida que una bala La parte frontal de la H1 aloja, como ya hemos dicho, el otro gran atractivo de este modelo. Sin duda, uno de los reclamos más llamativos para el fotógrafo es el potente zoom de 12 aumentos, marca de la casa. La firma de Carl Zeiss, habitual en las ópticas incorporadas en las cámaras de Sony (la Cyber-shot DSC-R1, por ejemplo), brilla por su ausencia. El objetivo, cuyas focales equivalen a 36-432 milímetros en el formato de 35 milímetros, es un poco corto en angular. Sin embargo, se agradece -y mucho- su holgada luminosidad: mientras que en esos 36 milímetros el diafragma se sitúa en f2.8, la H1 puede presumir en la posición de tele de una impresionante relación de 432 milímetros y f3.7. Si hay una palabra que defina al zoom de la H1, ésta es velocidad. Aunque su encendido -algo lento- nos hacía presagiar lo peor, rápidamente despejamos cualquier sombra de duda al probar sobre el terreno el funcionamiento del zoom y el autofoco de la H1. Y es que esta compacta de Sony cuenta con un zoom de altísima velocidad y elevadísima precisión, especialmente si tenemos en cuenta el rango focal que posee y el peso de los cristales que se necesitan para construirlo. Amén de silencioso, el zoom de la H1 pasa de cero a cien -es decir, de angular a tele- en apenas 2 segundos, un registro que está al alcance de muy pocas cámaras. Por si fuera poco, el motor de enfoque rivaliza con el zoom en velocidad. La H1, en efecto, ofrece un autofoco preciso, rápido y silencioso en condiciones de suficiente luz. Las situaciones de penumbra parecen no intimidarlo; incluso por la noche, ayudado por la lámpara de apoyo naranja, está a la altura de las circunstancias. Además, el punto de enfoque puede seleccionarse libremente, desplazándolo sin ningún tipo de ataduras en un área central de aproximadamente el 75% de la pantalla. El modo de enfoque macro, por cierto, tiene un alcance de 2 centímetros. Los resultados obtenidos son realmente satisfactorios. Soberbia definición En lo referente a calidad, el objetivo de la H1 permite obtener fotografías con una soberbia definición, aunque un poco suavizadas para nuestro gusto. Las aberraciones cromáticas y geométricas -más las primeras que las segundas, y estas últimas sólo en angular- tampoco faltan a su habitual cita, aunque en este caso no supongan un grave problema para el fotógrafo. Por si todo lo dicho no fuera suficiente, la H1 monta en el objetivo un estabilizador óptico de excepcional funcionalidad. Basado en la tecnología Super SteadyShot, este sistema permite tomar correctamente fotografías en la máxima focal de 432 milímetros con una velocidad de obturación de tan sólo 1/20 de segundo. Ante estos números, huelgan más explicaciones. Para realizar el trabajo que se espera de ella, la H1 incorpora en su interior un sensor CCD SuperHAD de 5 megapíxeles efectivos de resolución, capaz de generar tomas de hasta 2592 x 1944 píxeles. Las fotografías tomadas rezuman una elevada calidad, con colores vivos y un interesante nivel de detalle. Las sensibilidades disponibles en este modelo de Sony cubren un rango de 64 a 400 ISO. Debemos confesar que, como casi siempre, hubiéramos deseado un extremo de 800 ISO. El motivo es sencillo de adivinar. La H1 tiene, en lo que respecta a la relación señal-ruido, una sensibilidad de 200 ISO perfectamente utilizable y otra de 400 ISO que sólo unos pocos desterrarán al olvido. Ante estas credenciales, no habría estado mal ver el comportamiento de esta cámara a 800 ISO. Sin duda alguna, sería un acicate más para los que se están planteando adquirir este modelo. Ya sabemos que de la reproducción del color tiene parte de responsabilidad el balance de blancos. En lo tocante a la H1, el balance de blancos funciona bastante bien en todas sus modalidades -automática y manual-, salvo en una de las opciones preconfiguradas. El modo automático para luces de tungsteno es especialmente esquivo con la realidad y amarillea los colores; tanto, que casi puede convertir en inservible la fotografía. El flash también tiene un papel destacado en la H1. Es de tipo pop-up y se activa automáticamente cuando es necesario o si lo determina el fotógrafo. Aunque en nuestras pruebas ha sufrido -en contadas ocasiones- para reciclarse y estar listo para un nuevo disparo, su potencia y eficacia quedan fuera de toda duda, ya que incluso en la máxima focal -con las limitaciones inherentes a esta circunstancia- resulta eficaz. De película Mención especial merece el modo de grabación de vídeo MPEG VX sin límite de tiempo, a 640 x 480 y con una velocidad de 30 fps. Aunque sólo puede explotarse al máximo con tarjetas MemoryStick Pro, y aunque el zoom óptico no puede utilizarse durante la grabación, la calidad del vídeo que graba la H1 es sobresaliente. Se trata de una grabación limpia, sin saltos ni transiciones extrañas. Todo ello en una máquina, recordémoslo, diseñada especialmente para tomar fotografías. Por último, aunque no por ello menos importante, puede citarse la autonomía de la H1 como un nuevo punto más a su favor. Con sólo dos baterías recargables Sony Stamina de 2100 mAh, la H1 permite realizar unas cuantas decenas de fotografías, abusando de la pantalla y del superzoom de 12x estabilizado. Si nos hubieran dicho que esto era posible sin haber probado la cámara, probablemente hubiésemos dudado. Más por menos Parece que, por fin, a ciertos mandamases se les están ablandando sus corazoncitos encorbatados y escuchan al pueblo llano. Una cámara como la Cyber-shot DSC-H1, con ese superzoom, estaría en cualquier otro momento y en cualquier otro lugar destinada a poseer un caro sensor de 8 o más megapíxeles, y vaya usted a saber cuántas funciones más de esas que hacen subir el precio como la espuma. Pero no. Alguien se ha dado cuenta, por fin, que no queremos más megapíxeles, que queremos más y mejores zooms, como el que ofrece la H1. Y, dentro de poco, quizás tengamos también más y mejores sensibilidades. La batalla por la resolución ya está más que combatida. Ahora toca sacar cámaras buenas de verdad y a precios competitivos. Y la H1 lo es. TEXTO Y FOTOS: Eduardo Parra |
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