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![]() A900Características ![]() Punt. usuarios: Tam. sensor: 35,90 x 24,00 mm Máx. res.: 6048 x 4032 p. Factor: 1,00x Pantalla: TFT de 3,00 pulgadas En dos palabras Peso pesado entre las réflex de gama alta, ofrece muchas de las prestaciones de la Nikon D3X a un precio mucho menor Precios Mejor precio: 2610 €Ver precios Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Sony A900 con nuestras 35 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
miércoles, 06 de mayo de 2009 Rompiendo mitosCon media decena de cámaras réflex en el mercado, la A900 es la prueba definitiva de que la entrada de Sony en este segmento no era capricho de un día. Buque insignia de la familia Alpha, la contundencia de sus formas, su espectacular lista de prestaciones y el relativamente moderado precio hacen que esta SLR de formato completo sea una parada obligatoria para todos aquellos que se plantean dar el salto al mundo del 24 x 36 milímetros. Con un rendimiento general excepcional –siempre que la óptica esté a la altura, claro-, sólo la presencia de ruido con sensibilidades altas, algo superior a la de la competencia, y la llegada de la EOS 5D Mark II, con un precio muy competitivo y grabación de vídeo, pueden poner en jaque a este peso pesado. Durante mucho tiempo fue un territorio exclusivo de Canon. Nikon dio después la campanada y se adentró en el mundo de los sensores de formato completo con un éxito que, a estas alturas, es ya incuestionable. Ahora es el turno de Sony, que a modo de tercero en discordia ha convertido su A900 en todo un símbolo de sus pretensiones en el mundo de la fotografía profesional.Un modelo que, de entrada, se ha llevado por delante unos cuantos mitos instaurados en un segmento que hasta ahora –o todavía ahorasigue siendo coto privado de esas dos grandes marcas. Decían que sólo Nikon o Canon podían jugar esta baza del formato completo. Decían que era imposible estabilizar mecánicamente un sensor de estas dimensiones. Decían que era imposible disparar 5 fotogramas por segundo con esos 24 megapíxeles. Sony ha demostrado que estaban equivocados. Las cosas claras Si hay algo que llama la atención de la A900 desde el primer momento son esas rígidas líneas que conforman un diseño que a nadie deja indiferente. Más cercana a las veteranas SLR que a los moldes más actuales, seguramente el usuario al que va dirigida la cámara acogerá de buen gusto esta exhibición de contundencia. Robusta y pesada entre las manos, colocarle en la bayoneta un Carl Zeiss 24-70 mm f2.8 acaba de dar el toque final a un conjunto al que algunos, con mucho acierto, han comparado con el Rolls Royce de las réflex digitales. Sobre el diseño y la ergonomía ya hemos hablado largo y tendido en los sucesivos encuentros que hemos tenido con esta réflex desde su presentación, así que no hace falta volver a entrar ahora en detalle. A modo de resumen, salta a la vista que Sony ha querido reforzar la estela de seriedad que rodea a esta cámara dotándola de un gran número de mandos. Curiosamente, lejos de dificultar las tareas, esta idea de asignar cada función a un solo mando hace que el proceso de aprendizaje sea relativamente sencillo. Los menús de control también son un poco más austeros que los vistos en otros modelos, pero no tiene mucho misterio llegar a hacerse con el control de las funciones más básicas. Especialmente cómodos resultan los numerosos accesos directos repartidos por el cuerpo y las opciones de personalización que ofrece la cámara, incluso desde el dial principal. Menor suerte ha habido con los ya clásicos interruptores de Sony –una cámara de este nivel merece algo mejor-, la raquítica pantalla de la zona superior y la falta de información que luce el visor. Un visor que, eso sí, se codea sin ninguna vergüenza con el de la Nikon D3 –hasta ahora el mejor del mercadogracias a su cobertura del 100% y a un tamaño y una luminosidad sencillamente espectaculares. Tampoco hay que olvidarse de la pantalla de 3 pulgadas, que como ya ocurre en casi todos los modelos de gama media y alta, eleva su resolución hasta más allá de los 900.000 puntos. A falta de previsualización Live View, en este caso la revisión de las imágenes es la función que más sale ganando gracias a este monitor. 24,6 megapíxeles de formato completo Pero superado el impacto inicial del diseño y acostumbrados a los casi 2 kilogramos que pesa el conjunto formado por el cuerpo de la cámara y el citado zoom Carl Zeiss, si hay algo que hace especial a esta A900 es su CMOS de formato completo y 24,6 millones de puntos. Pese a que las posteriores Nikon D3X –con la que presumiblemente comparte captory Canon EOS 5D Mark II ya se han acercado a estos niveles de resolución, en su momento esta Alpha batió no sólo un record de megapíxeles, sino que también acercó esta gama a un público más amplio gracias a un precio oficial que rondaba inicialmente los 3.000 euros. Las ventajas son evidentes. El nivel de calidad y detalle que es capaz de ofrecer esta cámara está fuera de cualquier duda y se sitúa entre los mejores del momento. Basta echar un vistazo a las imágenes recopiladas durante nuestro periodo de pruebas para comprobar que, sobre todo con sensibilidades bajas y medias, los resultados son excelentes. Más aún si nos armamos de paciencia y dejamos a un lado los JPEG que ofrece la cámara (en ocasiones demasiado procesados y, curiosamente, un poco suaves de nitidez) y ponemos a prueba el rendimiento de nuestro ordenador procesando los archivos RAW de casi 40 MB que genera esta A900. Y es que acceder al mundo del formato completo no es sólo una cuestión de cámara. De entrada, las ópticas son una parte vital de la ecuación y esta A900 pide a gritos objetivos de calidad, como el Carl Zeiss de 24-70 milímetros probado o los más veteranos Minolta G reconvertidos por Sony. Las consecuencias que todo ello tiene para el bolsillo del fotógrafo son previsibles. Pero tampoco hay que olvidar que el almacenamiento y procesamiento de las imágenes también se complica. Trabajar con la A900 requiere un buen surtido de tarjetas CompactFlash –o MemoryStick, si queremos aprovechar la doble ranura y elevar más aún el presupuestoy un ordenador capaz de soportar imágenes que en TIFF y a 16 bits pueden rozar los 150 MB. De 100 a 6400 ISO Pero tras pagar todos esos peajes se accede a un territorio que hasta hace nada sólo aceptaba el pasaporte de Canon o Nikon (acompañado de unos cuantos miles de euros). Además de la elevadísima resolución y el buen rendimiento cromático de la cámara, trabajar en RAW también evidencia el buen trabajo del CMOS respecto al rango dinámico. Según las explicaciones de la compañía, su generoso tamaño permite elevar la resolución sin sacrificar por ello el tamaño de cada fotodiodo, que con casi 6 micrones es similar al de una réflex con captor APS-C y 12 megapíxeles. Así, la recuperación de información en luces y sombras a partir de un archivo RAW es muy efectiva y permite estirar el rango dinámico de las tomas para situarlo entre los mejores del mercado. Y si preferimos los JPEG, siempre se puede echar mano del sistema de optimización del rango dinámico (DRO), que ofrece tres niveles de intensidad. Aunque los resultados saltan a la vista, hay que recordar que su eficacia afecta sobre todo a las sombras, sin que las luces altas se beneficien en exceso del automatismo. El nivel más alto, por su parte, también resulta un tanto excesivo y provoca la aparición de un ruido demasiado pronunciado en las zonas de sombra. Pese a estas características del sensor y la tecnología EXMOR de Sony -que presumiblemente contribuye a la reducción del ruido-, éste es uno de los puntos más débiles de la A900. Los resultados con valores de 100 y hasta 800 ISO son muy buenos, pero a partir de este punto la Alpha queda claramente por detrás de sus competidoras. Llama la atención, sobre todo, la diferencia que en este campo se produce entre la citada D3X de Nikon y la A900, teniendo en cuenta que las dos emplean un sensor de formato completo de características aparentemente idénticas. En este sentido, parece que el procesamiento aplicado por Nikon es superior a la hora de mantener controlado el ruido cromático de la imagen que aparece en las tomas de la A900 con los valores más altos. De hecho, uno de los principales problemas de esta SLR es que el sistema de reducción de ruido –regulable en tres niveleses demasiado agresivo con el detalle de la imagen, aunque no estemos forzando la sensibilidad en los ajustes más altos. Estabilización de serie Pero no todo es resolución. La cámara puede presumir, por ejemplo, de ser la primera y por ahora única SLR de formato completo con un sistema de estabilización mecánico en el sensor. Las pruebas realizadas evidencian su eficacia, que como suele ser habitual con estos mecanismos, se sitúa entre los 2 y 3 pasos de mejora respecto a la velocidad de disparo tradicional. Es cierto que los sistemas ópticos son capaces de ofrecer un rendimiento algo superior, pero no hay que olvidar que las ópticas profesionales con estabilizador son siempre más caras y -en todo casoa veces no incluyen esta función en sus focales más cortas. Buena prueba de ello es el 24-70 mm f2.8 de Nikon, compañero natural de la D3X y la D700 –competidoras de esta A900y desprovisto de estabilización. La velocidad de disparo es otro de los puntos fuertes. La A900 es capaz de desarrollar ráfagas de hasta 5 fotos por segundo en la máxima resolución. Una cifra que deja en evidencia los 4 disparos por segundo que ofrece Canon con su EOS 5D Mark II e iguala los 5 fotogramas de la mucho más cara D3X. De nuevo, hay que recurrir a las comparaciones al hablar del enfoque. El comportamiento de sus 9 puntos es muy decente, tanto en velocidad como en precisión –al menos con el Carl Zeiss probado-, pero su eficacia queda muy lejos de los 51 puntos que ofrece Nikon en sus modelos de gama alta. Tampoco hay que olvidar que esta A900 hace suyo el sistema de limpieza del sensor empleado por todas sus compañeras de gama. Una prestación que tanto la EOS 5D Mark II como la D700 ofrecen, pero que la D3X obvia. Entre las asignaturas pendientes de la Sony, el balance de blancos se presenta como una de las más evidentes. Basta enfrentar la cámara a luces artificiales o mixtas para comprobar que el modo automático está aún lejos de ser perfecto. En estos casos, recurrir a uno de los diversos ajustes prefijados o incluso usar el modo manual puede ser una gran idea. Sin Live View (ni vídeo, claro) Pese a que hace bien poco hablar de previsualización o grabación de vídeo en una SLR era poco menos que anecdótico, ahora ya se han convertido en dos apartados de obligada mención al repasar las prestaciones de una cámara. Convencida de que el profesional no necesita Live View para encuadrar, Sony ha suplido esta función con un nuevo modo denominado “Intelligent preview”. A partir de una imagen capturada pero no almacenada en la tarjeta, el usuario puede ver en tiempo real los efectos que diversos ajustes (exposición, rango dinámico, etcétera) tienen sobre la fotografía y su histograma. ¿Útil? Puede llegar a serlo si el fotógrafo se acostumbra a incluir este paso en su flujo de trabajo y dando por hecho que la A900 está más pensada para moda o estudio que para trabajos que requieran gran velocidad. Pero en ningún caso esta función sustituye al Live View, que independientemente de su utilidad o del uso que le dé cada usuario, sí nos gustaría ver en esta A900. Sin embargo, parece que Sony ha querido dar a su A900 un toque de seriedad prescindiendo -precisamentede todas esas funciones de última generación que tienen menos arraigo en la tradición fotográfica. Estamos convencidos, no obstante, que el próximo modelo de la firma nipona ya no tendrá que pagar este tipo de tributos y llegará armado con esas funciones que otras réflex de Sony de gama más baja sí aportan. Aunque hablar de grabación de vídeo suene un poco absurdo –ninguna cámara la ofrecía cuando vio la luz esta A900-, el hecho de que su rival más directa, la EOS 5D Mark II, ya cuente con esta función obliga a incluirla en la lista de materias pendientes. El tamaño importa Son tantos los debates suscitados en torno a la primera réflex de formato completo de Sony que cuesta definir una sola línea argumental. ¿Es una cámara para profesionales? La propia firma ha pecado de timidez en este asunto y ha rehuido del enfrentamiento directo con Nikon y Canon, dirigiendo la A900 al aficionado avanzado y con un presupuesto holgado. Pese a ello, las prestaciones que luce y el rendimiento demostrado permiten englobar esta Alpha sin ningún complejo en el mismo ámbito en que se podrían situar la EOS 5D Mark II, la D700 (aunque son muy diferentes) o la D3X (con algún matiz). Siempre que la óptica empleada esté a la altura –no nos cansaremos de remarcar este puntoy que el presupuesto vaya –por tantomás allá de los casi 3.000 euros del cuerpo, la A900 es capaz de ofrecer un detalle, un color y un rango dinámico como pocas. Comparada con la D3X –que la supera en algunos aspectos, como el control del ruido-, la A900 es una auténtica ganga. El problema es que la más joven EOS 5D Mark II ha roto este encanto ofreciendo un rendimiento excelente y superando las prestaciones de la Alpha por algo menos de dinero. En cualquier caso, Sony ha conseguido dar el primer paso para colarse en un segmento muy cerrado y comercialmente muy complicado. Ahora sólo queda lo más difícil: mantenerse y hacerse con su propio espacio en este exigente paraíso del 24 x 36 milímetros. TEXTO: Iker Morán FOTOS: Álvaro Méndez |
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