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![]() A700Características ![]() Punt. usuarios: Tam. sensor: 23,50 x 15,60mm Máx. res.: 4288 x 2856 p. Factor: 1,50x Pantalla: TFT de 3,00 pulgadas En dos palabras La primera propuesta en el segmento réflex de gama media de Sony convence, aunque carece de Live View y su autofoco es mejorable Precios Mejor precio: 1009 €Ver precios Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Sony A700 con nuestras 43 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
martes, 26 de febrero de 2008 Un serio rivalSi la primera incursión de Sony en el mundo de las réflex digitales, la A100, se instaló en este segmento con un interesante equilibrio entre precio y prestaciones, ahora llega el momento de ir un paso más allá. La A700 revalidaba a finales de 2007 la apuesta SLR de la multinacional, y lo hacía con argumentos más potentes y una seriedad incuestionable. Sus 12 megapíxeles, la construcción del cuerpo, el estabilizador mecánico y un contenido precio la convierten en un rival con aspiraciones ante la Nikon D300 o la Olympus E-3. Frente a su excelente calidad de imagen -reforzada por el buen rendimiento con altas sensibilidades y el amplio rango dinámico-, la carencia de Live View y el mejorable autofoco aparecen como sus puntos más débiles. Hacerse un hueco en el mercado de las cámaras réflex digitales es muy complicado, e intentarlo con los modelos de gama media que pretenden seducir al profesional se antoja una tarea titánica. Habiendo heredado la montura y gran parte de las ópticas de Konica Minolta, Sony se lanza a esta batalla con la nueva A700.Más que de un relevo de la A100 se trata de una SLR totalmente nueva que poco tiene que ver con aquella primera y modesta -aunque completa- tentativa réflex de Sony. Más resolución, un cuerpo mejorado, más velocidad de enfoque y disparo, estabilización también perfeccionada... A priori, la A700 tiene todas las papeletas para convertirse en una candidata más al disputado segmento medio de cámaras. Aunque el exceso de colorido de la caja y el llamativo naranja de la montura pueden asustar a más de un fotógrafo acostumbrado a la sobriedad de otras compañías -Sony es una multinacional de la electrónica de consumo, no lo olvidemos-, la A700 apunta maneras. ¿Es posible considerarla rival directa de la Nikon D300 -con la que comparte alguna tecnología-, la Olympus E-3 o, apuntando un poco más abajo, la EOS 40D de Canon? ¿O bien sus competidoras naturales serían más bien la E-510 de Olympus y la Pentax K20D? Un cuerpo cómodo En un primer contacto con el cuerpo de la A700, sorprende el corte anguloso y algo agresivo de sus formas. A su vez, llama la atención el reducido peso del conjunto (690 gramos) en comparación con el de otros modelos de esta gama (la D300 pesa 825 gramos, por ejemplo), que se complementa con la ligereza del objetivo Sony SAL 18-70 f3.5-5.6 DT. Un objetivo que, como veremos más adelante, pese a su buena relación calidad-precio, se queda un poco corto -sobre todo en luminosidad y velocidad- para las prestaciones que ofrece la A700. El agarre de la A700 es cómodo. Su ligero peso y una ergonomía bien trabajada favorecen un uso prolongado sin complicaciones, pero también le confieren una robustez menor que la que ostentan otras réflex de la competencia. Sin embargo, este último detalle bien podría revelarse como una mera impresión, porque Sony asegura que su A700 está sellada y es resistente al polvo y las salpicaduras, tal como corresponde a una réflex de este nivel. Mención aparte merece la empuñadura opcional VG-C70AM. No es sólo que mejora su ergonomía y le otorga un aspecto mucho más serio: es sin ninguna duda la empuñadura más completa disponible actualmente para una réflex digital. Y es que no se limita a ofrecer las opciones básicas, sino que además duplica muchos de los mandos principales -incluido el joystick trasero de la A700- para conseguir que la manejabilidad sea casi tan cómoda en posición vertical como horizontal. Logro al que contribuye también el giro automático de los menús de su pantalla al cambiar el cuerpo de posición. Lástima que la versión europea de la A700 esté desprovista del sensor de activación que en el modelo original pone en marcha la cámara y el enfoque automático nada más asir la empuñadura del cuerpo o el "grip" opcional. Eso sí, no renuncia al sensor situado en el ocular del que ya disfrutaban la A100 y algunas de las extintas réflex digitales de Konica Minolta. Gracias a este mecanismo, basta con aproximarse al visor para que la pantalla LCD se desconecte. A pesar de que el visor ha mejorado respecto a lo que la A100 ofrecía en tamaño y luminosidad -se nota el uso de un pentaprisma en lugar de un pentaespejo-, se conforma con una cobertura del 95% cuando la mayoría de las cámaras de este nivel ya ofrecen la totalidad de la escena. Más allá de que la imagen encuadrada no es tan nítida en los bordes como en la zona central, se echa de menos la posibilidad de comprobar a través del visor ciertos ajustes, como los relativos a la sensibilidad y el balance de blancos. La pantalla, de cine La pantalla trasera ostenta 3 pulgadas de diagonal y la escalofriante cifra de 920.000 puntos de resolución. Unos datos que coinciden con los de la D300 y que hacen pensar que la comunicación entre ambas compañías no se ha limitado al sensor CMOS que emplean sus respectivas réflex. Semejanzas aparte, la calidad de la pantalla es excepcional, con colores reales y una nitidez excelente. Atributos que se mantienen incluso al ampliar una zona determinada o contemplar una serie de miniaturas. ¿Apreciamos esta resolución triplicada? Posiblemente, no... hasta que colocamos al lado una pantalla de poco más de 200.000 puntos y comprobamos la diferencia. Es una pena que estas cifras tan espectaculares no hayan sido aprovechadas por Sony para subirse al tren del Live View con esta A700, como Nikon y Canon ya han hecho siguiendo la iniciativa de Olympus y Panasonic. La compañía declara que no es necesario para un cuerpo con talante profesional. El caso es que, necesaria o no, a nadie molesta disponer de esta prestación en el estudio o a la hora de realizar una toma macro, por ejemplo. La ausencia queda más en evidencia ahora que Sony ha desvelado sus nuevas A300 y A350, que no sólo incorporan -por fin- previsualización Live View, sino que apuestan por un innovador sistema con visos de ser, a día de hoy, el más eficaz a la hora de resolver el problema del enfoque. Cierto que, como pudimos comprobar en la feria PMA, el visor de las nuevas SLR se resiente en luminosidad. Aun así, la pantalla móvil de las nuevas Alpha y su citado sistema de previsualización deja un regusto amargo al tener entre las manos la teóricamente más avanzada A700. Menús y accesos directos A falta de una segunda pantalla en la parte superior -¡lástima!-, la A700 concentra toda la información de la toma, los menús y los ajustes en el referido monitor de 3 pulgadas. Aunque es cierto que para los no iniciados estos menús y el exceso de información puedan resultar un tanto confusos en primera instancia, un poco de práctica liberará a cualquier usuario de los temores iniciales. Además de este control centralizado en la pantalla, la A700 aprovecha el espacio libre de la zona superior para incluir un buen surtido de accesos directos que facilitan el manejo. Cambiar la sensibilidad, el balance de blancos o la velocidad de disparo de la ráfaga resulta tremendamente ágil gracias a estos botones y los diales frontales y traseros de la cámara, situados al perfecto alcance de los dedos. Destaca también el pulsador encargado de controlar el tipo de medición, de dimensiones relativamente generosas; el botón de función configurable de la zona posterior, y el práctico joystick, que permite navegar por todos los menús o modificar el punto de enfoque. Menos alabanzas merecen el mando del estabilizador Super SteadyShot o el interruptor de la cámara: pese a ser muy accesibles, nos siguen pareciendo demasiado toscos para una réflex de más de 1.000 euros. No obstante sus aspiraciones semiprofesionales, la A700 no renuncia a los guiños hacia los usuarios noveles, e incluye en su dial principal de modos media docena de escenas con las que complementa los clásicos modos de exposición manual, automático y con prioridad a la velocidad y la abertura. Muy poco ruido Centrándonos en la calidad de la imagen, la A700 poco o nada tiene que envidiar a sus competidoras. El CCD de 10 megapíxeles incorporado en la A100 cede ahora su lugar a un nuevo CMOS de 12 megapíxeles que mantiene el tamaño APS-C y el factor de multiplicación focal de 1,5x. Bautizado como CMOS Exmor, el captor viene acompañado del conocido procesador de imagen Bionz y es capaz de generar muestras de hasta 4288 x 2256 puntos de resolución. Con un rango de sensibilidades de 100 a 6400 ISO -el más amplio de su segmento, teniendo en cuenta que la D300 sólo llega a 100 ISO mediante un valor forzado-, la gestión del ruido en las tomas de sensibilidad elevada es uno de los aspectos más destacados de la nueva SLR de Sony. La calidad de la imagen se mantiene sin ningún problema, limpia de ruido y con un nivel de detalle y nitidez notable hasta 1600 ISO. Más allá de esta sensibilidad, el ruido se hace patente, aunque puede tolerarse si activamos el sistema de reducción del mismo y asumimos una leve pérdida de nitidez. Trabajando a 6400 ISO es posible apreciar también una considerable pérdida de contraste y color en la imagen, lo que sitúa el rendimiento de este valor un poco por debajo del observado en la D300. ¿Es la A700 -como se afirmaba desde Sony España- la cámara menos ruidosa de su categoría? Sería necesario colocar todas las candidatas frente a frente y bajo las mismas condiciones, pero por lo visto hasta ahora no parece descabellado que la A700 de Sony sea una de las más cualificadas para ocupar este puesto. Ruido aparte, las imágenes digitales obtenidas ofrecen un color real con unos degradados exquisitos y un nivel de detalle satisfactorio con el zoom 18-70 mm f3.5-5.6 utilizado. A la espera de poder probar el Sony SAL 16-105 mm f3.5-5.6 DT, presentado por la firma nipona como el compañero ideal y polivalente de la A700, lo cierto es que el Carl Zeiss 16-80 mm f3.5-4.5 DT con el que se realizaron las primeras muestras de la cámara nos parece ya un excelente complemento. La nitidez es otro de los aspectos que Sony se ha encargado de cuidar con mimo en esta A700. Los archivos JPEG muestran un nivel muy satisfactorio en este aspecto, que se mantiene incluso al trabajar con las sensibilidades más altas. En lo referente al balance de blancos, la A700 deja poco margen a la crítica. Tanto su modo automático como los ajustes prefijados tienen un buen rendimiento en la inmensa mayoría de las situaciones. Al modo automático únicamente se le resiste la luz de tungsteno, con la que deja unas dominantes bastante fuertes. Rango dinámico expandido Junto al mencionado acierto a propósito del ruido, el nuevo CMOS de 12 megapíxeles hace del rango dinámico otra de sus mejores cualidades. Cuenta, además, con la ayuda de la función DRO (Optimización del Rango Dinámico), que la A100 ya incluyó entre sus prestaciones. Esta prestación ofrece varios modos de funcionamiento: una posición automática y la posibilidad de graduarla en cinco niveles. Su efectividad es interesante, aunque lógicamente no cabe esperar milagros. Más útil para recuperar información de las zonas oscuras que de las luces altas, este sistema recuerda la tecnología de compensación de sombras que Olympus ha utilizado en su E-3 o incluso el llamado D-Lighting de Nikon. Sin embargo, con el DRO de Sony los ajustes se realizan durante el procesamiento de la imagen, aunque opcionalmente también se pueden realizar a través del software proporcionado con la cámara. La limpieza automática del sensor también se mantiene en la tabla de especificaciones de la A700. Al igual que las últimas réflex de Canon o la propia A100, el sistema se basa en la vibración del filtro de paso bajo, en lugar de incorporar un mecanismo exclusivo para esta función como hacen Panasonic y Olympus con su filtro SSWF. Aunque dos semanas de trabajo cambiando en varias ocasiones de óptica no es tiempo suficiente para poner la mano en el fuego, por ahora podemos hablar de una eficacia notable -capaz de reducir los problemas de la suciedad en el sensor-, aunque menor que la de otros mecanismos. A toda velocidad Las ráfagas y el enfoque automático también merecen destacarse necesariamente entre los aspectos que la A700 ha mejorado notablemente en comparación con la A100. Es cierto que el sistema de enfoque de 11 puntos de forma romboidal se queda bastante por debajo del de 51 puntos que ofrece la D300. No obstante, nos ha sorprendido gratamente su velocidad, precisión y sigilo, incluso al trabajar con una óptica relativamente sencilla como el zoom de 18-70 milímetros. Aun así, este buen rendimiento cae en picado cuando la A700 tiene que afrontar un entorno de iluminación muy justa. En ese caso, las mejoras en el enfoque automático -con la óptica utilizada, insistimos- son más difíciles de apreciar. Menos matices son necesarios a la hora de hablar de la velocidad de disparo de la cámara. Con una cadencia de 5 fotogramas por segundo, esta réflex de Sony se pone a la altura de la competencia, y en cuanto a la duración extrema de su ráfaga, la supera. En efecto, si se usa una tarjeta CompactFlash adecuada, el disparo en formato JPEG tiene como único límite la capacidad de la misma. En RAW la cifra se reduce notablemente a unos 20 disparos, y si se opta por el disparo combinado en los formatos RAW y JPEG la velocidad de 5 fotogramas por segundo sólo se mantendrá durante la primera docena de disparos. No hay que olvidar que la A700 es compatible tanto con las citadas tarjetas CompactFlash como con las MemoryStick Duo y Pro Duo. Aunque una doble ranura siempre es de agradecer para aumentar la capacidad o incluso jugar con diferentes formatos de captura, la elección de las MemoryStick responde claramente más a criterios corporativos (sucede lo mismo con Olympus y sus xD-Picture Card) que a cuestiones prácticas. Algo similar ocurre con la salida de vídeo HDMI, que permite ver las imágenes en alta definición al conectar la cámara a un televisor HD. Una característica sin duda muy comercial y acorde con el catálogo de televisores de la compañía, pero de utilidad cuando menos cuestionable en este segmento fotográfico. Cuerpo estabilizado De lo que no cabe duda es de la eficacia del sistema de estabilización Super SteadyShot que la A700 lleva incorporado. Además de su excelente rendimiento, este mecanismo basado en la movilidad del sensor permite que todos los objetivos compatibles con la montura SAL de Sony disfruten de sus favores. En pocas palabras: si en cámaras de otras firmas como Canon o Nikon la estabilización depende del desembolso económico adicional en objetivos con tecnología VR o IS, en esta Sony -igual que en algunas Pentax y Olympus- el mismo cuerpo ya se encarga de la estabilización. ¿Y funciona? Sin duda. A los avances introducidos -según Sony- en el estabilizador, cabe sumar la mejorada ergonomía del cuerpo, que permite obtener unos resultados excelentes. A tenor de las pruebas realizadas, es posible reducir la velocidad de disparo en 3 o incluso 4 pasos de diafragma sin que la imagen resultante exhiba signos de trepidación. Por último, la batería ha mostrado en las pruebas de QUESABESDE.COM un comportamiento un poco por debajo de lo que rezan las especificaciones oficiales. Así, frente a los 650 disparos que Sony defiende, en nuestras manos no sobrepasó las 500 tomas con un uso moderado de la revisión de imágenes en pantalla. Muy interesante, eso sí, es que se muestre el porcentaje de carga de la batería. Sony toma posiciones Tras una convivencia breve pero intensa con la Sony A700, la verdad es que pocas réflex han dejado un regusto tan agradable como el suyo en QUESABESDE.COM. Tal vez no sólo por los resultados obtenidos, sino también porque esperábamos algo menos de una marca que hasta ahora se limitaba a tontear con la gama media profesional sin apostar directamente por ella. El salto respecto a la A100 -y posiblemente respecto a la casi idéntica A200- es tan abismal que Sony ha conseguido alzarse en este segmento intermedio con un cuerpo que planta cara a modelos más establecidos. ¿Es comparable a la Nikon D300? A tenor de los resultados -y del CMOS tan semejante que ambas llevan incorporado-, parece claro que sí. El rendimiento al trabajar con sensibilidades altas -incluso con 1600 y 3200 ISO- es excepcional, y además la A700 tiene a su favor la estabilización integrada en el cuerpo y un precio más asequible. Por el contrario, la ausencia de la función de previsualización en pantalla, la menos consistente construcción del cuerpo y -sobre todo- su deficiente sistema de enfoque la colocan un paso por debajo del modelo nikonista. Con la llegada del prometido modelo de gama profesional de Sony en el horizonte -dotado de un CMOS de formato completo y 24 megapíxeles-, tras el despliegue de novedades de principios de año y en vista del rendimiento de la A700, pocas dudas cabe tener de que Sony se ha tomado en serio esto de la fotografía réflex. De ser cierto que la competencia acaba beneficiando a los usuarios, no cabe sino congratularse. TEXTO: Eduardo Parra e Iker Morán |
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