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Xacti VPC-E60

Características
Punt. usuarios: 4,7 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD de 6,00 MP
Máx. res.: 3680 x 2760 p.
Objetivo (35 mm): 38,0-114,0mm
Zoom: 3x (óptico)
En dos palabras
La gran pantalla de 3 pulgadas y la facilidad de uso son los principales argumentos de esta sencilla compacta
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Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Sanyo Xacti VPC-E60 con nuestras 36 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
lunes, 23 de octubre de 2006

Minimalismo estético (y funcional)

La Xacti VPC-E60 de Sanyo combina un sensor de 6 millones de puntos capaz de generar, por interpolación, imágenes de 10 megapíxeles. Equipada con una pantalla de 3 pulgadas, es una apuesta clara por la sencillez de uso en el sector de las cámaras de apuntar y disparar. La escasa media docena de botones que pueblan su carcasa y el diseño minimalista y compacto del que hace gala resultan muy apetecibles para quienes no quieran complicarse la vida.

Sanyo ha puesto en escena una cámara golosa para un público muy amplio. Con contornos redondeados, un acabado mate muy atractivo y una simetría tan sólo alterada por una pequeña banda cromada que facilita el agarre, el aspecto frontal confiere a la Xacti VPC-E60 una inequívoca estética minimalista.

Estas características conjugan a la perfección con el reverso de la cámara, en el que se encuentran cuatro de los seis botones incorporados. Los controles están totalmente desplazados por la enorme pantalla, que no deja lugar para un visor directo (poco funcional, por otra parte, en este tipo de cámaras).

Discreta por delante, espectacular por detrás

Sanyo se ha esmerado en conseguir una pantalla de grandes dimensiones: nada menos que 3 pulgadas, perfectamente integradas en el diseño de la cámara.

Dotado de una visibilidad horizontal excelente en un ángulo de 90 grados y más que aceptable hasta casi los 180, el monitor adolece del eterno problema del efecto espejo, con una merma de la visibilidad evidente en condiciones de luz estándares que obliga a buscar una sombra.

El objetivo incorporado equivale a 38-114 milímetros y no es retráctil, confirmando así su condición de cámara compacta y ofreciendo una gran discreción. Está dotado de una abertura máxima de f3.3-4, un tanto limitada en angular.

El conjunto óptico disfruta de una sorprendente distancia mínima de enfoque de 1 centímetro y ofrece una calidad aceptable, tanto en el modo macro como si se selecciona el enfoque manual.

Las aberraciones son el gran problema de este objetivo. Así, los típicos efectos de descomposición de la luz en distintas longitudes de onda que se aprecian en los bordes de las imágenes con contraluces más o menos marcados se hacen muy evidentes, incluso en condiciones poco extremas.

Por otra parte, pueden constatarse perfectamente las deformaciones de barril que sufre la imagen cuando se usa la focal más corta. Afortunadamente, el uso de la focal más larga no comporta una deformación de cojín tan importante. También se observan las consecuencias del efecto "flare" cuando una fuente de luz muy fuerte incide en la óptica desde un ángulo oblicuo.

Tocar y enfocar

Como ya hemos adelantado, son seis los botones que presenta la E60 en su carcasa metálica, otra expresión más de la filosofía minimalista que profesa esta cámara. Tan sólo cuatro de ellos se encargan de controlar las posibilidades de captura; los otros dos son el disparador, complementado por la tecnología Touch Sensor, y el botón de encendido y apagado.

El sensor táctil del obturador, que puede activarse o desactivarse desde el menú, pone en marcha el enfoque automático con tan sólo tocar el disparador suavemente, sin que sea necesario presionarlo hasta la mitad de su recorrido. El grado de sensibilidad es muy alto, y en condiciones de baja luminosidad es más práctico desactivarlo para evitar continuos fallos de enfoque.

La citada economía de botones se traduce en una escasez de accesos directos que obliga a navegar por los menús de la pantalla, bastante intuitivos. De ello se encarga un único botón multidireccional que, en ocasiones, resulta demasiado lento para una cámara de apuntar y disparar.

Los controles que ofrece la E60 son también ínfimos. El control para compensar la exposición y el enfoque manual no hacen olvidar que esta compacta carece de un mínimo control manual sobre el obturador y el diafragma.

Los diferentes modos de escena, por otro lado, ayudan a resolver la mayoría de situaciones a las que el modo automático no llega. Los filtros disponibles son la única posibilidad de alterar los parámetros de imagen, siempre de forma preestablecida.

La modificación de la sensibilidad en condiciones de baja luminosidad repercute en cambios muy importantes de los valores de exposición para una misma escena, que pueden desembocar en una ligera sobreexposición (a 400 ISO) o una importante subexposición (a 50 ISO).

Veloz y eficaz con buena luz

Estar siempre a punto ha de ser la principal premisa de cualquier cámara de apuntar y disparar que se precie. Esta capacidad viene determinada principalmente por la velocidad de respuesta, la rapidez de enfoque y la celeridad en el procesamiento de los archivos.

Si la mayoría de cámaras compactas actuales presentan un muy correcto tiempo de respuesta al disparador, este modelo de Sanyo se encuentra dentro de esos límites.

La E60 tiene un motor de enfoque preciso y muy rápido con buenas condiciones de luz, lo que la convierte en una cámara suficientemente ágil. Sin embargo, con escasez de luz el enfoque falla una y otra vez, lo que puede hacernos perder alguna que otra instantánea.

En la modalidad de disparo único, la E60 permite capturar 1 fotograma cada segundo y medio con el enfoque establecido. El modo de disparo en ráfaga, por otro lado, registra 3 tomas consecutivas en menos de 1,5 segundos, ofreciendo resultados satisfactorios si se tiene un poco de experiencia.

10 millones por interpolación

Aunque la resolución real del sensor de la E60 es de 6 millones de puntos, también es posible interpolar este valor hasta alcanzar los 10 megapíxeles. En cualquier caso, lo que está claro es que la Xacti 60 es capaz de conseguir imágenes impresas mayores de 20 x 30 centímetros a una resolución de 300 puntos por pulgada.

Estas elevadas cifras, combinadas con la pequeña superficie del sensor de una compacta como ésta, hacen que la aparición de ruido electrónico en las imágenes sea uno de los talones de Aquiles de la E60. Se trata, sin duda, del defecto más importante en cuanto a la calidad de imagen de esta cámara.

Incluso con una sensibilidad de 50 ISO es posible apreciar ruido en zonas de valores medios, si éstas quedan subexpuestas. No obstante, y aunque es cierto que el efecto se dispara de forma alarmante al usar sensibilidades elevadas, también hay que reconocer que en las zonas bien iluminadas el control del ruido es muy bueno, incluso a 400 ISO.

La falta de nitidez en las imágenes es otro de los problemas más evidentes del modelo. Un defecto que se atenúa sensiblemente si se aplica el filtro de nitidez, modificando así los parámetros originales de procesamiento de la imagen.

El balance de blancos, por su parte, resulta más eficaz si se seleccionan manualmente los valores preestablecidos para cada tipo de iluminación. La opción automática es, en este caso, menos recomendable.

La E60 tiene un puerto USB 2.0 para la descarga de imágenes al ordenador. Junto con la cámara, la marca japonesa ofrece un cable de alimentación que se conecta directamente. Una opción muy poco práctica para quienes deseen disponer de una segunda batería, ya que no es posible cargarla de forma independiente.

Para el usuario que viaje con la E60, el cargador opcional que ofrece Sanyo es casi imprescindible, sobre todo teniendo en cuenta que la autonomía se ve un tanto mermada por el consumo de la enorme pantalla.

Atractiva opción

Desgranados todos sus detalles, queda claro que la Xacti VPC-E60 de Sanyo es una alternativa interesante entre de las compactas de apuntar y disparar que renuncian a las grandes pretensiones y abogan por el diseño.

Por poco más de 300 euros ofrece un cuerpo compacto, minimalista y atractivo, una pantalla de 3 pulgadas de diagonal y una envidiable velocidad de enfoque. Características como el peculiar Touch Sensor o el enfoque macro de 1 centímetro suman algún punto más a esta lista de argumentos favorables.

El rendimiento de esos 6 millones de píxeles se traduce en una calidad de imagen aceptable, sobre todo en condiciones óptimas de iluminación. Todo ello pese a que la nitidez y el ruido electrónico son, en ocasiones, críticos, y que también se agradecería un flash algo más potente, capaz de aclarar las sombras en situaciones de alto contraste.

TEXTO: Ivan Sánchez
FOTOS: Iker Morán

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