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![]() NV3Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 3072 x 2304 p. Objetivo (35 mm): 38,0-114,0mm Zoom: 3x (óptico) / 5x (digital) En dos palabras Dirigida a los amantes de los "gadgets", la NV3 cumple en el apartado fotográfico gracias -sobre todo- a la calidad de su objetivo Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Samsung NV3 con nuestras 33 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
martes, 28 de noviembre de 2006 Fusión en fríoEl mundo multimedia se arremolina cada vez más en torno a la fotografía digital. La Samsung NV3 es una de las pruebas más recientes y evidentes de la materialización de esta tendencia. De aspecto atractivo, perfil estilizado y 7 megapíxeles de resolución, la más pequeña de la nueva y cuidada serie NV traspasa las fronteras de una cámara digital al uso. Reproductor multimedia, visor de textos y MP3 portátil se dan la mano en un "gadget" que tiene en el diseño y su naturaleza polifacética los mejores argumentos. Con las fronteras que separan los dispositivos electrónicos de consumo cada vez más difuminadas, es lógico que surjan aparatos como la Samsung NV3. Del mismo modo que en la telefonía móvil la captura digital está cada vez más presente, las cámaras compactas no le hacen ascos al audio. Prueba de ello es esta NV3, una cámara multimedia que aúna imagen y sonido en unos pocos milímetros de grosor.Hay que reconocer, no obstante, que Samsung no ha inventado nada con la NV3. De hecho, no hay que salirse del catálogo de la compañía surcoreana para encontrarse con una Digimax i6 PMP que, pese al cambio de estilismo, guarda muchas similitudes con la nueva NV3. Aunque el tiempo del que hemos dispuesto para este análisis ha sido anormalmente breve, hemos de reconocer que la experiencia ha sido -en general- satisfactoria. "Cool" Empezando por el cuerpo, que es lo que llama la atención tras un escaparate, la NV3 destaca por un diseño compacto y fino de sólo 17,5 milímetros de grosor. Su delgadez no llega al nivel de -por ejemplo- algunos modelos de la serie Cyber-shot T de Sony, pero cabe en cualquier bolsillo sin especial dificultad. El diseño es atractivo al ojo, con un acabado mate bien rematado y pocos embellecedores. No los necesita: la cámara es ciertamente hermosa. Aunque la NV3 alcanza casi el "summum" de la belleza, no se puede decir que sea también el paradigma de la comodidad. Y es que, pese a que tampoco puede criticarse de forma feroz, la ergonomía no es una de las grandes bazas de este modelo, en el que -intuimos- ha pesado más la estética que cualquier otro factor. Los mandos de control se disponen al lado derecho de una enorme pantalla de 230.000 puntos y 2,5 pulgadas. El monitor, con un buen refresco, ofrece un terriblemente molesto efecto espejo que dificulta su visualización en exteriores. Los menús de pantalla, por su parte, no son del todo cómodos, debido en parte a algunos pequeños detalles que dificultan la navegación a través de ellos. Menús complicados En la pantalla de la NV3, un menú principal aloja unas cuantas funciones, muchas de ellas referentes al funcionamiento de la cámara, como la fecha o el formato, mientras que otro se ocupa de cargar una serie de efectos especiales, como marcos o filtros. Un tercer menú permite variar los aspectos fotográficos más técnicos, entre los que se encuentran la sensibilidad o el balance de blancos. Para terminar de complicar el tema, el uso de algunas funciones bloquea la modificación de otras. Así, al utilizar los marcos ornamentales, no podemos modificar -por ejemplo- la sensibilidad de la toma. Menús al margen -tal vez con el tiempo y la práctica no sean tan engorrosos como parecen al principio- la pantalla ofrece una muy destacable calidad, tanto durante la captura como en la reproducción de las tomas, y dispone de un gran repertorio de información. La parte superior de la NV3 ya empieza a desvelar sus propósitos multimedia. Además del disparador, se localizan en esta zona dos pequeños altavoces muy bien integrados que, sin desentonar con la estética del modelo, permiten disfrutar de la reproducción de archivos MP3 sin tener que utilizar los auriculares suministrados de serie. Otro de los aspectos llamativos -aunque no sabemos si es un defecto puntual de la unidad testeada- es el rápido calentamiento que padece la NV3. Cinco minutos con la cámara conectada son suficientes para notar el calor en el lado derecho, justo donde se sujeta la máquina para disparar y donde está ubicada la batería. Calidad óptica, aunque a paso de tortuga El zoom, por su parte, dispone de una estructura vertical, por lo que permanece oculto dentro del cuerpo en todo momento. Samsung, como tantas otras marcas que han optado por esta distribución óptica, procura de este modo respetar la estilizada estética del modelo. De enfoque bastante rápido y preciso, incluso cuando la luz no es la más adecuada, la NV3 no puede presumir de tener un zoom especialmente rápido. De hecho, el cambio de focal mediante un pequeño mando es tediosamente lento, espacialmente teniendo en cuenta que la distancia focal se reduce a unos sencillos 38-114 milímetros, con unos diafragmas de f3.5-4.5. A pesar de esa lentitud a la hora de moverse, el objetivo de la NV3 puede presumir de calidad. Las aberraciones cromáticas son mínimas y la distorsión geométrica, poco aparente. Desafortunadamente, el procesamiento de las imágenes, no especialmente brillante, contribuye poco a ensalzar el buen rendimiento del sistema óptico. Por cierto, aunque el modo macro "sólo" permite enfocar a 5 centímetros de distancia, la modalidad supermacro, que reduce esta distancia a 1 centímetro y bloquea la focal en su posición más angular, permite obtener unos resultados impresionantes. El sensor incorporado es un CCD de 7,2 millones de píxeles que genera imágenes de hasta 3072 x 1728 puntos. En nuestros primeros días de contacto hemos descubierto varios defectos ciertamente sorprendentes relacionados con la tecnología de captura y procesamiento. El primero y principal es el mal funcionamiento del balance de blancos automático. Ni en escenas con luz de tungsteno, fluorescente o diurna este automatismo rinde bien, ofreciendo graves dominantes en todos los casos. Especialmente chocante resulta la dominante magenta al disparar con luz blanca. Esta falta de efectividad contrasta con los modos prefijados de fábrica, bastante adecuados y con un rendimiento que deja poco lugar a objeciones. En lo referente a sensibilidades y ruidos, la NV3 permite manejar un interesante rango que va desde 80 hasta 1000 ISO, sin necesidad de reducir la resolución como en otros modelos. El aumento de este valor no ofrece demasiado ruido como contrapartida, y es posible obtener tomas de calidad decente a 400 ISO cuando la luz es buena. Ciertamente, el sistema de reducción de ruido se deja notar: los colores se falsean y apagan, y se percibe una cierta pérdida de nitidez. No obstante, asumimos que para un aficionado que quiera disfrutar de la NV3 y sus prestaciones multimedia, esta pequeña pega no tendrá especial importancia. Poca definición En lo referente a calidad, las imágenes generadas por la NV3 no son malas -siempre pensando en el público objetivo al que va dirigida-, pero tampoco ganarán un concurso a la nitidez ni a la fidelidad del detalle. Incluso disparando a 80 ISO, la definición obtenida es netamente mejorable, tal vez porque el sistema de reducción de ruido empieza a actuar ya desde el primer momento. Los modos de trabajo, por otro lado, son algo especiales, debido entre otras cosas a la multifuncionalidad del aparato. Así, esta Samsung sólo cuenta con un modo programado y otro automático. La NV3 dispone de estabilización digital, a diferencia de su hermana mayor, la NV7 OPS, que estrena estabilización mecánica. Esta supuesta estabilización se sirve de un doble mecanismo que combina una velocidad de disparo más rápida (gracias a una sensibilidad elevada) y un procesamiento que añade nitidez a la imagen. Aunque sus resultados sí son apreciables, activar este modo supone ampliar notablemente el tiempo de espera necesario entre la toma de una foto y el siguiente disparo. Como era previsible, la NV3 apenas si deja modificar algún parámetro fotográfico, puesto que la obturación y el diafragma están controlados automáticamente. Sorprendentemente, sí permite modificar valores como los canales RGB antes de la toma, algo que no hemos encontrado en cámaras de mayor nivel. Respecto a la batería, además del mencionado problema con la temperatura, se comporta correctamente y permite realizar cerca de 300 tomas -la mayoría sin flash- con una sola carga. El tiempo de recarga no es, por cierto, especialmente elevado. El flash, por su parte, se rige por la misma fórmula que en la inmensa mayoría de compactas: cumple con su misión, aunque "quema" un poco a corta distancia. Multimedia Samsung despliega el carácter multimedia de la NV3 con una lista de prestaciones que incluye media decena de modalidades, sin contar la captura de imágenes y la grabación de vídeos. La reproducción musical -sólo de archivos MP3- es una de las opciones más logradas, gracias a los altavoces integrados y a la conexión para auriculares externos situada bajo una cubierta en el lateral de la cámara. La cámara dispone, además, de seis ajustes de ecualización del sonido. Igualmente, la NV3 también es capaz de aprovechar su monitor para reproducir secuencias de vídeo en el código Xvid MPEG4. El micrófono integrado, por otro lado, convierte a esta cámara en una grabadora de voz, prestación que comparte con otros muchos modelos que no lucen el distintivo de multimedia. Respecto a la visualización de textos, la estilizada compacta es capaz de abrir ficheros con extensión TXT. Lo que es más cuestionable es hablar de la NV3 como un "disco portátil", puesto que sus 15 MB de memoria interna se quedan un poco cortos para otorgarle este título. Otro paso hacia la unificación No es ésta la primera vez que nos encontramos ante un híbrido de audio y fotografía. Los teléfonos móviles van en cabeza en esta carrera, y las cámaras copian el éxito con más o menos suerte. En el caso de la NV3 de Samsung, la mezcla se hace con dosis de acierto y pellizcos de error. Pensada básicamente para aficionados, cojea en muchos aspectos fotográficos, ofreciendo una calidad que -en algunos aspectos- deja que desear. Todo sea por no encarecer demasiado un producto que, posiblemente, encante a los amantes de los cachivaches electrónicos y del "todo en uno". TEXTO: Eduardo Parra |
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