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![]() NV24 HDCaracterísticas ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 3648 x 2736 p. Objetivo (35 mm): 24,0-86,5mm Zoom: 3,6x (óptico) / 5x (digital) En dos palabras A pesar de su brillante currículum (angular de 24 mm y pantalla AMOLED, por ejemplo), no convencen su enfoque ni su estabilizador Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Samsung NV24 HD con nuestras 29 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
jueves, 23 de octubre de 2008 Un curioso cóctelEs una de las grandes desconocidas del actual escaparate de compactas provistas de óptica angular, pero curiosamente es también una de las mejor dotadas. Nada más y nada menos que un objetivo de 24 milímetros rematado por un elegante diseño, la función de grabación de vídeo en alta definición (720p) y una espectacular pantalla de tecnología OLED, por ahora única en el mercado, configuran su currículum. ¿Qué separa a este interesante cóctel de poco más de 200 euros de la perfección? Además del sempiterno ruido con sensibilidades medias y altas, un sistema de enfoque y un mecanismo de estabilización que no están a la altura de las circunstancias. Pocas veces una compacta con tantas prestaciones exclusivas en su haber ha pasado tan inadvertida.Y es que la aún joven NV24 HD de Samsung no sólo puede presumir de ser la única compacta en estos momentos que emplea una pantalla con tecnología OLED (el único precedente se remonta a la ya descatalogada Kodak EasyShare LS633), sino que quienes busquen una aproximación menos tecnológica y más fotográfica descubrirán aquí uno de los pocos angulares de 24 milímetros operativos a día de hoy. Así, aunque son la Ricoh GX200 y la más reciente Panasonic Lumix DMC-LX3 las que acaparan las miradas a la hora de hablar de angulares extremos en cámaras compactas, también Samsung está presente en este exclusivo segmento. Con un precio mucho más comedido que sus presumibles competidoras, a la NV24 HD sólo le falta demostrar que debajo de esta impresionante lista de prestaciones -en la que tampoco faltan los controles manuales- hay una compacta con mucho potencial. Diseño exclusivo Tal y como corresponde a un modelo de la saga más exclusiva de Samsung, la NV24 HD luce un cuerpo metálico con unas líneas muy cuidadas y un diseño que, en general, seduce a primera vista. Negro mate -en nuestro caso- o plateado, entre las manos esta cámara convence por su robustez. En el manejo, presenta una buena ergonomía para su control con una sola mano, con un buen punto de anclaje para los dedos de la mano derecha y el disparador en una posición excelente para facilitar el trabajo. Peor suerte sufre el botón del zoom, en el que el diseño ha eclipsado la comodidad de manejo. Demasiado pequeño y esquinado, el objetivo de 24-86,5 milímetros -pieza clave del conjunto- merecía un mando mucho mejor. La NV24 HD cuenta con dos diales en la parte superior. A la derecha, el dedicado a los modos de disparo, en el que conviven automatismos, escenas, grabación de vídeo, estabilización y una modalidad de control totalmente manual. La segunda rueda, situada en el otro extremo, tiene un uso bastante peculiar, puesto que se destina exclusivamente a los ajustes de color de la toma. Aunque de entrada da la sensación de que se está desaprovechando este control por no orientarlo a un uso más habitual -la sensibilidad, por ejemplo-, la parte positiva es que, de esta forma, se utilizan más frecuentemente ajustes y efectos en escenas en que, de otra manera, posiblemente no nos apearíamos del modo automático. También en esta zona superior se esconde un pequeño y elegante flash que suma a los modos habituales de las compactas un sistema de sincronización lenta muy interesante. Pese a su pequeño tamaño, el flash no crea sombras ni viñeteos, incluso trabajando con el objetivo en 24 milímetros, y ofrece una iluminación muy correcta en entornos oscuros. Control casi táctil, pero poco manual El resto de los controles de la cámara se encuentran regidos por el original sistema Smart Touch de navegación de Samsung. A medio camino entre la pulsación tradicional y el control táctil, la verdad es que esta tecnología resulta más sencilla de utilizar que de explicar. El método es bastante intuitivo y ágil tras unas horas de manejo. Como si de dos ejes de coordenadas se tratara, con los mandos de la zona inferior de la pantalla se selecciona el menú a modificar, mientras que con los laterales se ajusta el parámetro concreto. Sin embargo, no todo son virtudes. Los usuarios de manos grandes, por ejemplo, se encontrarán con más de un problema para arreglárselas con estos mandos. En el mejor de los casos, habrá que repetir el ajuste; en el peor, si no estamos atentos, puede que seleccionemos un valor erróneo. Otro inconveniente a tener en cuenta es que cuando la cámara está colocada en un trípode puede resultar complicado acceder a los controles de la zona inferior. Además, el sistema de control puede llegar a ser algo tedioso si se trabaja en modo manual y hay que modificar la velocidad de obturación entre dos valores muy separados. De todas maneras, no es esta limitación el principal problema del llamado "modo manual" de la NV24 HD, sino el escaso control que se tiene sobre el diafragma. De hecho, sólo podemos escoger entre dos valores f, y por si fuera poco, la exposición queda limitada a 1 segundo. Una lástima que se desvirtúe así una de las características más peculiares de esta compacta, que -y esto sí es más excusable- tampoco se atreve con el formato RAW. Pantalla excepcional Lo que no admite ninguna objeción es la pantalla de tecnología AMOLED que Samsung ha estrenado en esta NV24 HD y que -a día de hoy- luce en exclusiva en el escaparate de compactas. Contenida en sus moderadas 2,5 pulgadas -más que suficientes, en cualquier caso-, nos encontramos con una pantalla de nitidez y contraste excepcionales, que además parece inmune a los clásicos problemas de visualización en entornos con demasiada luz. El otro punto fuerte de este monitor es su excelente visibilidad desde cualquier ángulo. En cuanto a la información que aparece sobreimpresa en él, es abundante y bien distribuida, y se mantiene bajo el control del sistema Smart Touch ya mencionado. Se echa de menos, eso sí, la posibilidad de ver el histograma de la toma, que ni siquiera está disponible en el momento de la revisión. Gran angular, peor enfoque Unida al selecto club de los 24 milímetros, la NV24 HD luce un objetivo Schneider-Kreuznach con un zoom óptico de 3,6 aumentos que rinde unas focales equivalentes a 24-86,5 milímetros en paso universal. Si pedir algo más de tele -al menos hasta los 100 milímetros- podría parecer un mero capricho, no así criticar la algo escasa luminosidad de esta óptica, que empieza bien con un f2.8 pero sólo llega a f5.9 en la focal más larga. Pese al potentísimo angular, tanto el viñeteo como las aberraciones cromáticas o las de barrilete, aunque apreciables en situaciones extremas, se encuentran francamente bien controladas para una cámara de este tipo. Menos entusiasmo cabe tener a la hora de revisar la pérdida de nitidez que se produce en los bordes de la imagen. Si la luminosidad o el enfoque macro no son los mejores argumentos de este objetivo, es el sistema de enfoque automático el que merece el mayor reproche. Su comportamiento con suficiente luz no difiere demasiado de lo que suele ser habitual en cuanto a velocidad y precisión. Sin embargo, los resultados cambian radicalmente al empeorar las condiciones lumínicas. Efectivamente, no ha hecho falta enfrentar esta compacta de Samsung a situaciones extremas para descubrir los problemas que padece para hacerse con un punto de enfoque, y lo que es peor: ofrece falsas confirmaciones con demasiada asiduidad. Tampoco la estabilización sale bien parada del examen. El mecanismo que se encarga de ella -denominado ahora OIS en lugar de OPS, como en otras compactas de Samsung- puede activarse de dos formas: en solitario, con un mando propio en la parte trasera, o en combinación con un segundo, llamado DIS, dentro de un sistema dual que también juega así con la sensibilidad de la toma. Con todo, los resultados mostrados son bastante impredecibles. Para descartar cualquier error humano en el momento de la toma, se han repetido insistentemente las pruebas, pero aun así, mientras en algunas instantáneas el mecanismo ofrecía una mejora de hasta 2 pasos, en otras ocasiones resultaba totalmente ineficaz. Correcto rendimiento En su interior, la NV24 HD esconde un sensor CCD de 10 megapíxeles que, en líneas generales, es capaz de producir imágenes con unos niveles de detalle, nitidez y precisión de color muy correctos. Con unos ajustes de sensibilidad de 80 a 1600 ISO (y un valor forzado de 3200 ISO y 3 megapíxeles), los resultados obtenidos en adecuadas condiciones de iluminación son francamente buenos para una cámara compacta, con imágenes en las que la relación entre ruido y pérdida de textura es tolerable incluso hasta 800 ISO. En peores condiciones, las fotografías a 400 ISO ya se muestran algo más afectadas, y a 800 ISO se produce un molesto efecto sobre el color de la imagen, como si el balance de blancos no acabara de entenderse del todo bien con el sistema de reducción de ruido. Es, de hecho, el agresivo procesamiento de las imágenes en la mayoría de las situaciones lo que obliga a hablar de un rendimiento simplemente correcto, que además no llega acompañado de una agilidad notable a la hora de disparar secuencias. Respecto al color, la cámara lidia bastante bien con las luces artificiales incluso recurriendo al balance de blancos automático. Con luces de tungsteno, los resultados son suficientemente decentes para lo que estamos acostumbrados a ver, tanto en modo automático como con el correspondiente preestablecido. Curiosamente, ante luces fluorescentes el valor automático permite obtener resultados más ajustados que cualquiera de los dos modos teóricamente optimizados para estas situaciones. Por otro lado, la autonomía de esta NV24 HD no es ninguna maravilla: unos 200 disparos si no se abusa de la pantalla o del flash. La recarga, por cierto, se realiza directamente en la cámara, sin necesidad de cargador externo. Un sistema con alguna ventaja -un cargador menos que perder-, pero bastante poco práctico si, por ejemplo, se quiere disponer de una batería adicional cargada. Vídeo de alta definición Aunque a estas alturas ya no es inusual encontrarse con compactas capaces de grabar vídeo en alta definición a 720p, lo cierto es que la NV24 HD se convirtió en una de las primeras en hacerlo cuando Samsung la presentó a principios de 2008. Si bien su calidad no es ninguna maravilla -como siempre, no es equiparable a lo que ofrece una sencilla videocámara-, lo cierto es que, combinada con el angular de 24 milímetros, la grabación en alta definición será un plus más a tener en cuenta por algunos usuarios. Una compacta diferente Es la Samsung NV24 HD una cámara difícil de catalogar. Si a primera vista podría pasar por una simple y bonita compacta -una más- que juega bien sus bazas de diseño, tanto la impresionante pantalla y un buen surtido de automatismos (incluida la detección de sonrisas y parpadeos) como la presencia de un angular de 24 milímetros y controles manuales obligan a replantear la cuestión. Situada a medio camino de estos dos mundos, el del diseño y el de las prestaciones, la mala noticia es que no acaba de rematar ninguna de las dos opciones: hay compactas más elegantes y hay modelos con un angular de 24 milímetros y un rendimiento general superior al de esta Samsung. El precio, en cambio, juega ahora mismo a su favor. Más allá de los 300 euros, la NV24 HD perdería mucha fuerza como experimento fotográfico de la firma surcoreana. Pero por los 200 euros por los que puede encontrarse en el momento de escribir estas líneas, cuesta trabajo no dejarse atraer por esta curiosa y original combinación de ingredientes. Sin ser la mejor en ninguna de las categorías a las que aspira y aun teniendo presentes las limitaciones de enfoque y estabilización ya descritas, la combinación de su angular, su diseño y su espectacular pantalla OLED hacen de la NV24 HD una cámara perfecta para quienes quieran salirse del menú habitual sin pagar demasiado por el arranque de exclusividad. TEXTO: Joan de la Malla |
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