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Digimax Pro815

Características
Punt. usuarios: 4,29032258064516 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD de 8,00 MP
Máx. res.: 3264 x 2448 p.
Objetivo (35 mm): 28,0-420,0mm
Zoom: 15x (óptico) / 4x (digital)
En dos palabras
Una Samsung con serias aspiraciones fotográficas: su objetivo y unas prestaciones más que generosas dan fe de ello
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Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Samsung Digimax Pro815 con nuestras 42 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
martes, 29 de noviembre de 2005

La cámara definitiva (para algunos)

Ahora que el megapíxel está en horas bajas y que los superzooms son patrimonio de todo hijo de vecino, el arma preferida por las marcas empieza a ser la pantalla. Samsung debe saberlo muy bien, ya que ha dotado a su estrella mediática, la Digimax Pro815 de un enorme monitor de 3,5 pulgadas, digno de un ordenador de bolsillo. Y no está sola: la acompañan un superzoom de 28-420 milímetros (con una deslumbrante luminosidad de f2.2-4.6) y un sensor de 8 megapíxeles. Quién da más.

La Samsung Digimax Pro815 causa sensación allí por donde pasa. Poco importa que sea buena o mala cámara. Todos la recuerdan, aunque sólo sea por sus generosos atributos. No hace falta tenerla entre manos mucho tiempo. Con sólo echarle un vistazo, uno se da cuenta de que esta cámara de factura Samsung no es un juguete y que -desde luego- hace fotos.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

Llamada a ser la cámara perfecta y definitiva para unos -aficionados avanzados- y la de reserva para otros -profesionales-, la Digimax Pro815 cuenta con una serie de características que contentarán tanto a los que buscan en este modelo la culminación de su presupuesto fotográfico, como a los que anhelan una máquina capaz de sustituir -cuando sea preciso y en muy determinadas circunstancias- a las pesadas réflex digitales.

Una cámara difícil de mirar

La Pro815 está, como buena cámara que aspira a abarcarlo todo, equipada con todas las opciones de trabajo posibles: desde los automatismos más completos hasta el control manual de todos los ajustes, pasando por algunos modos escénicos ya configurados.

A todas estas modalidades de trabajo puede accederse mediante el típico dial situado en la parte superior, de fácil manejo.

Debido sobre todo a sus dimensiones -y en especial a las del objetivo-, utilizar la Pro815 es bastante cómodo. Aunque su manejo requiere casi indefectiblemente del empleo de ambas manos, la disposición de los mandos está bastante bien estudiada. Aun ostentando un tamaño mayor que el de otras cámaras de este segmento, las largas jornadas fotográficas son menos duras para nuestras extremidades.

Superpantalla

Quizás la característica más llamativa a simple vista de la Pro815 sea su gigantesca pantalla, de 3,5 pulgadas y 235.000 píxeles de resolución.

El monitor, aparte de ser un magnífico reclamo publicitario, cumple a la perfección con su cometido, ofreciendo con un refresco perfecto imágenes de gran tamaño -que nuestros esforzados ojos fotográficos agradecerán- y un fantástico nivel de detalle, tanto durante el encuadre como en el momento de visualizar la toma realizada. Sus colores, aunque gratamente reales, son tal vez algo apagados.

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La pantalla, sin embargo, no es perfecta. Amén de las molestas bandas a contraluz, el maldito efecto espejo vuelve a aparecer, y lo hace en consonancia con la pantalla: a lo grande. Un día medianamente soleado plantea todo un reto a la hora de visualizarla.

Aparte de la citada pantalla y del pequeño visor electrónico de 235.000 píxeles, la Pro815 incorpora -atención- una tercera pantalla en la parte superior de su cuerpo. Es ésta toda una innovación que de veras desearíamos ver en otras cámaras de este nivel.

Aun siendo de dimensiones realmente pequeñas, este monitor permite encuadrar y disparar con la cámara colocada a la altura de la cintura. Sin duda, los amantes de la fotografía de aproximación sabrán apreciar esta maravilla "made in" Samsung.

Pero eso no es todo. Al igual que la inmensa pantalla, este monitor complementario permite revisar las tomas grabadas e incluso navegar por los menús, aunque -eso sí- con letras en miniatura. Todas estas prestaciones pueden aplicarse al visor electrónico.

La sensibilidad, a contracorriente

Aunque la Pro815 rompe moldes en cuanto a pantalla o zoom, en lo tocante a la sensibilidad sigue al pie de la letra los dictados del mundo digital compacto (recordemos que, aunque el cuerpo es grande, el sensor sigue siendo de compacta).

La cámara soporta un rango de sensibilidades que abarca desde los 50 hasta los 400 ISO. El rendimiento de la sensibilidad en relación al ruido electrónico generado es, lisa y llanamente, pasable. Tal vez en una compacta de gama baja o media no nos habría sorprendido, pero en la Pro815 esperábamos algo mejor.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

El sensor CCD de 8 megapíxeles genera imágenes de alta resolución, alcanzando la interesante cifra de 3264 x 2448 píxeles. Su calidad, como esperábamos, raya el sobresaliente, ofreciendo un nivel de detalle bastante bueno, unos colores francamente reales y una nitidez muy elevada.

El balance de blancos, por su parte, también responde a las expectativas. Su rendimiento es bueno, aunque nos decantamos ligeramente por el modo prefijado. El automático, sin ser malo, no está a la altura del de otras máquinas de la competencia.

Superlativo objetivo

Con el nombre de Schneider-Kreuznach inscrito en el objetivo, la Pro815 cuenta con un tremendo cañón que no sólo alcanza la importantísima cifra de 420 milímetros con una luminosidad de f4.6, sino que parte de un magnífico angular de 28 milímetros y un diafragma de f2.2, cifra -esta última- difícil de ver en un zoom de tal envergadura.

Muchos echarán de menos un auténtico sistema de estabilización óptica en la Pro815, sobre todo teniendo en cuenta semejante zoom de 15 aumentos. A modo de sucedáneo, Samsung ha decidido dotarla de un modo de trabajo que, bajo las siglas HS, permite reducir el efecto de las vibraciones en según qué situaciones.

La forma de ajustar la distancia focal -léase zoom- es similar a la de los objetivos réflex. Un anillo envuelto en goma antideslizante se gira a derecha e izquierda para modificar la focal de la óptica.

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Aunque ligeramente más duro de lo deseado -para gustos, colores-, es muy de agradecer un zoom de este tipo. Con toda seguridad, un zoom controlado mediante botones -el típico de las compactas- habría sido un fracaso debido al peso de las lentes y la ingente cantidad de energía -y tiempo- necesarios para moverlas.

Suponíamos que el ahorro energético que conlleva incorporar un mecanismo manual de regulación del zoom repercutiría para bien en el enfoque, aumentando su velocidad y precisión. La Pro815, sin embargo, tiene un severo problema con el enfoque sencillo: es lento y muchas veces poco preciso.

Este inconveniente resulta todavía más incomprensible cuando al revisar las tomas realizadas (todas ellas con confirmación de la máquina de que el enfoque se había realizado correctamente), uno descubre que un importante porcentaje de las mismas aparece con una clara y evidente falta de foco.

La cámara, en suma, afirma lo que la realidad niega. Resulta incomprensible que un objetivo de tan buena calidad pueda exhibir un fallo tan profundo.

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No obstante ello, el enfoque continuo es de quitarse el sombrero. Quien escribe ha hecho memoria y no recuerda una cámara que no sea réflex con un enfoque continuo tan rápido y -sobre todo- preciso. Un diez para Samsung en este aspecto.

El enfoque macro, por último, está sólo disponible para un determinado rango focal y su rendimiento es pasable. Esperábamos algo mejor, aunque tampoco puede criticarse a la Pro815 por sus habilidades en macrofotografía.

En general, el conjunto de lentes que monta esta cámara es de una calidad soberbia, aunque con matices. Que da imágenes nítidas y con calidad es evidente. Que aberra cromáticamente -y aunque en menor medida, también geométricamente- tampoco es ningún secreto.

Una de cal y otra de arena para un objetivo que, teniendo en cuenta el cuerpo del que forma parte, debería haber dado -por lo menos- dos de cal.

El alimento de la bestia

Haciendo juego con sus enormes atributos -pantalla y objetivo-, la Pro815 cuenta con una potentísima batería ión de litio de 1900 mAh. Tal es su capacidad que Samsung no se cansa de asegurar que la Pro815 es la cámara que incorpora la batería más potente de la oferta fotográfica actual.

Tras una carga completa de alrededor de 3 horas, la autonomía es -especialmente si pensamos en la cantidad de energía que devoran la pantalla y el autofoco- más que notable.

Así, una sola carga da para muchas decenas de fotos y un profuso uso del visionado de las mismas.

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Apuntando maneras, la Pro815 incorpora asimismo una zapata para el empleo de una unidad de flash externa. El flash integrado, de tipo pop-up, demuestra estar a la altura de las circunstancias, tanto en angular como en telefoto. Ofrece una iluminación más o menos uniforme (lógicamente, a mayor focal, más riesgo de subexposición) y un digno reciclaje en todo tipo de situaciones.

64 MB es la capacidad de la tarjeta CompactFlash que se suministra de serie. La Pro815 es, de hecho, compatible con las tarjetas pertenecientes al estándar CompactFlash de Tipo I o II, un coto de caza casi exclusivo de las réflex digitales.

Sin precedentes

No hay duda alguna de que la Samsung Digimax Pro815 se ha ganado su propio hueco en los modestos libros de historia fotográfica que se están escribiendo. Su pantalla, su zoom, su calidad general… Pequeños -o no tan pequeños- granos de arena que conforman una montaña de buena reputación.

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A pesar de algún que otro notorio inconveniente, estamos seguros que tan buenos argumentos permitirán a este modelo brillar con luz propia.

Sin embargo, una duda nos asalta: ¿se decantará el mercado final por este tipo de modelos, o borrará de un plumazo todo lo que se mueve entre las auténticas compactas y las réflex digitales?

TEXTO Y FOTOS: Eduardo Parra

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