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![]() Digimax i5Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 2592 x 1944 p. Objetivo (35 mm): 39,0-117,0mm Zoom: 3x (óptico) En dos palabras Samsung da un importante paso adelante con la Digimax i5, una compacta de excelente diseño y contrastada calidad Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Samsung Digimax i5 con nuestras 26 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 17 de octubre de 2005 Exquisito diseño, gran calidadNo puede decirse que Samsung sea una marca muy dada a los grandiosos productos fotográficos. En cierto modo, le ocurre como a Casio, que por muy bien que lo haga, nadie -o casi nadie- las toma en serio. En el caso de la Digimax i5, Samsung ha puesto toda la carne en el asador, dispuesta a sacarse de un plumazo la escasa fama fotográfica que le precede. Esta compacta no sólo cuenta con un diseño simplemente excepcional, sino que ofrece 5 megapíxeles de grandísima calidad. De las de colgar en el cuello, pensamos en QUESABESDE.COM cuando recibimos la Samsung Digimax i5. Y poco más. Si hubiéramos dicho aquellas palabras en público, estarían ahora grabadas en el apartado de las periodísticas meteduras de pata, dando argumentos a decenas de bloggers fotográficos.Este modelo, y ese fue el error de juicio inicial de quien escribe, ofrece de primeras una sensación agradabilísima, con un cuerpo metálico de factura absolutamente impecable y una gran pantalla que, de entrada, invita a pensar que algo tan bonito -y de una marca hasta ahora poco dada a la fotografía- no puede ser especialmente bueno. La i5 es una cámara compacta al más puro estilo de la serie T de Sony, pero con su propia identidad. Ofrece un frontal limpio de adminículos que sólo concede lugar al espacio reservado para la lente y el flash, protegido a su vez por una lámina deslizante de metal que no rompe la armonía estética. Los bordes y aristas, así como los vértices, están perfectamente redondeados; sea cual sea la forma en que se coja esta cámara, la comodidad está prácticamente asegurada. Entra por los ojos El agarre, a pesar de no disponer la cámara de ninguna protuberancia especial, es cómodo y sencillo. El metal es sorprendentemente antideslizante, lo que disminuye el riesgo de que la i5, muy delgada, se nos caiga al suelo. Todos los mandos traseros quedan al alcance del pulgar derecho y el disparador se alcanza con total facilidad usando el dedo índice. La pantalla, de 2,5 pulgadas y 230.000 píxeles de resolución -aunque con tendencia a convertirse en un espejo-, ofrece una calidad elevadísima tanto en nitidez como en color, con una imagen en tiempo real auténticamente envidiable. En ella se nos ofrece una completa gama de iconos informativos, desde la hora hasta la compresión de imagen. La i5, por cierto, carece de visor directo. Los menús son sencillos, a la par de prácticos, aunque se estructuran en demasiadas secciones, induciendo a una navegación relativamente confusa hasta que nos quedamos con la copla. Además, y esto tampoco nos ha gustado, algunas opciones que deberían ser de uso puntual -seleccionas, haces la foto y se desactiva de forma automática- permanecen grabadas para posteriores fotos. Así, por ejemplo, si elegimos la utilización de algún marco creativo, éste permanecerá activo hasta su desactivación por parte del fotógrafo. Aparte de estos efectos especiales -curiosa, la opción para desenfocar el fondo-, la i5 no cuenta con modos de trabajo manuales o de prioridad, aunque permite elegir entre múltiples modos prefijados o disparar de forma totalmente automática. Además, incluye un modo SF -Safety Flash-, destinado a fotografiar de forma segura niños o elementos sensibles a la luz, como cuadros antiguos. Óptica con limitaciones, pero de calidad El zoom es de orientación vertical, cada vez más común en el segmento de las compactas digitales, posibilitando un diseño extremadamente delgado y compacto del cuerpo. Se trata, concretamente, de una óptica de 39-117 mm f3.5-4.5, corta a todas luces tanto en angular como en luminosidad. La respuesta al mando del zoom es buena, aunque el movimiento es demasiado lento para una cámara de estas características. El enfoque, aunque preciso, es también demasiado lento, incluso con buena luz, y tremendamente impreciso en cuanto la iluminación no es abundante. La lámpara naranja -por fin una lámpara que no es blanca- no ayuda demasiado. La calidad pura y dura del objetivo es soberbia, especialmente tratándose de una cámara compacta que, por poco, ronda los 300 euros. Ofrece una mínima distorsión geométrica tanto en angular como en telefoto, y una despreciable aberración cromática. Su nivel de detalle y nitidez son sorprendentes y poco tiene que envidiar aotros modelos de muy superior precio. Y qué decir de su macro de 1 centímetro para quitarse el sombrero. No deja de sorprender El sensor incorporado en este modelo es de 5 megapíxeles, capaz de tomar imágenes de hasta 2592 x 1944 puntos con una calidad sensacional. La gama cromática que la i5 ofrece está acorde al resto de prestaciones de la máquina, aunque sí que es cierto que hemos apreciado las fotos algo apagadas y bajas de contraste. El abanico de sensibilidades es de 100, 200 y 400 ISO. Aunque hubiera sido deseable un rango algo más amplio, hay que decir que los resultados obtenidos son satisfactorios, pudiendo tirar a 100 ó 200 ISO con absoluta tranquilidad. El ruido se hace visiblemente molesto a 400 ISO, debido en parte a la aparente inexistencia de un filtro reductor. De ello se beneficia la nitidez final de las tomas, aunque su "sonoridad" aumenta. El balance de blancos, por su parte, funciona bastante bien en los modos prefijados, aunque en ciertas situaciones -combinación de luces de distinta temperatura- tiende a liarse un poco. Especial relevancia tienen las dos opciones para luz fluorescente y la posibilidad de realizar un balance de blancos personalizado. El flash, incorporado y de pequeño tamaño -como no podía ser de otra forma-, cumple con su función de forma solvente incluso en condiciones de luz mínima. Su velocidad de reciclaje se ajusta a la cadencia de tiro de la i5 en las distancias cortas. El consumo energético es bastante ajustado, ofreciendo la cámara una buena cantidad de disparos, especialmente teniendo en cuenta que para cualquier operación hay que utilizar la gigantesca pantalla. Hemos notado, no obstante, que el aviso de carga baja de la batería se activa demasiado pronto, cuando todavía pueden realizarse muchos disparos. La batería se aloja en un hueco que comparte con la tarjeta de memoria, del tipo SD Card, protegido por una tapa de aspecto seguro. Curiosamente, y ya que hablamos de la tarjeta, la operación de cambio de la misma implica la desconexión automática de la cámara, algo a todas luces muy poco práctico y repetido en muchos modelos de diferentes marcas. La conectividad es especialmente destacable en este modelo. Todas las conexiones están concentradas en un único zócalo común, tanto para recargar la batería como para conectar la cámara al televisor, al ordenador o a la base de sincronización que se suministra de serie. Se evita, de este modo, una proliferación de conexiones que podría mermar la cuidada estética de la i5. Una recomendable compacta La Samsung Digimax i5 es una cámara compacta que puede marcar una época, si consigue sobreponerse a la fama -casi inexistente en el panorama fotográfico- de la marca. No sólo ofrece una construcción firme y atractiva, sino que pone al alcance del fotógrafo aficionado 5 megapíxeles llenos de calidad y un menú de fácil manejo. Es evidente que no es perfecta -ningún modelo lo es-, pero desde luego satisfará las expectativas de aquellos aficionados que más exigen, tanto en diseño como en calidad. TEXTO: Eduardo Parra |
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