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GR Digital III

Características
Punt. usuarios: 4,81538461538462 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD de 10,00 MP
Máx. res.: 3648 x 2736 p.
Objetivo (35 mm): 28,0mm
Zoom: No
En dos palabras
Nueva vuelta de tuerca a las GR Digital, con un sensor de mayor calidad y una excelente y luminosa óptica angular.
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Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Ricoh GR Digital III con nuestras 24 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
miércoles, 11 de noviembre de 2009

Rizando la Ricoh

Intencionadamente o por pura inercia económica, la saga de las Ricoh GR Digital se ha convertido en una especie de pieza deseada por los sibaritas de la fotografía digital. La reciente GR Digital III no es sólo una de las compactas más peculiares del momento -y también una de las más caras-, sino que revalida ese título con argumentos diseñados para los más exigentes. Un angular de 28 milímetros con una espectacular luminosidad de f1.9 y un nuevo CCD que mantiene su resolución para mejorar los resultados son la carta de presentación de esta tercera generación, que ha conseguido convencernos mucho más que las anteriores. Sólo su elevado precio y la creciente competencia de las cámaras Micro Cuatro Tercios -y ahora también de la Ricoh GXR- torpedean el camino hasta el escaparate más cercano.

Casi un año y medio después del lanzamiento de la GR Digital II, Ricoh presentaba su flamante sucesora, la GR Digital III. Un lanzamiento que ha supuesto rizar el rizo de una cámara ya de por sí bastante compleja y diridida a un tipo de usuario muy especial. Y es que, como iremos viendo, la lista de novedades es realmente jugosa.

Aunque a primera vista pueda parecer que pocas cosas han cambiado –al menos externamente, la cámara permanece inalterable-, nada más lejos de la realidad. Un nuevo sensor CCD de 10 megapíxeles y ligeramente más grande (1/1,7 de pulgada), un nuevo procesador de imagen (GR Engine III), una luminosidad ciertamente impresionante (f/1.9) en el ya clásico objetivo fijo de 28 milímetros y una pantalla de 3 pulgadas y 920.000 puntos de resolución.

Un cuarteto que, de entrada, pinta muy bien y vuelve a situar esta GR Digital en la órbita de las compactas más exquisitas del momento.

Aleación de magnesio

Como viene siendo habitual en la gama profesional de Ricoh, el diseño del cuerpo se hace cómodo y confortable en la mano gracias a su tacto levemente rugoso y a la ligera empuñadura.

Al igual que su antecesora, el cuerpo de esta compacta ha sido fabricado en aleación de magnesio, confiriéndole una gran robustez y una ergonomía estupenda. Sin duda, la nueva GR Digital vuelve a convertirse en una referencia en este sentido dentro del escaparate de compactas.

Las dimensiones son las ideales para poder llevar esta cámara allá donde queramos. Con un peso aproximado de 210 gramos, cabe sin problemas en cualquier bolsillo.

Los controles también se mantienen fieles a lo visto en anteriores modelos. Uno de los mandos más ágiles y que más nos ha gustado es el identificado como “Adj.Lever”. Moviendo un solo dedo es posible acceder a multitud de opciones y cambiar los parámetros más importantes -como el balance de blancos o la sensibilidad- en cuestión de segundos.

En la parte frontal, dispone del típico dial, como si se tratara de una réflex. Dependiendo del modo que usemos, con él podremos abrir o cerrar el diafragma o modificar el tiempo de exposición, entre muchas otras opciones.

Además de los múltiples mandos que incorpora y de su correctísima disposición a lo largo y ancho del cuerpo, nos ha encantado descubrir que Ricoh sigue apostando por dejar en manos del usuario unas amplias posibilidades de personalización de los controles y sus funciones.

Carácter y ambición

Emulando las últimas cámaras réflex de gama media y alta, la GR Digital III estrena un amplio monitor de 3 pulgadas y 920.000 puntos de resolución. Estas cifras y la calidad sobresaliente de la pantalla muestran de antemano el carácter y ambición de esta compacta.

Son, evidentemente, detalles que luego pasan factura en el precio. Pero puestos a pagar, se agradece que Ricoh haya buscado los mejores componentes del momento.

A la izquierda de la pantalla nos encontramos con los principales ajustes, que pueden modificarse mediante el boton “SET”: sistema de enfoque, optimizador del rango dinámico, estabilizador, ráfaga…

Como es habitual, el botón “Disp” se encarga de ajustar la información que se muestra en el LCD de la cámara, desde los datos más básicos hasta el histograma o un práctico nivel electrónico que Ricoh ha ido incorporando en sus últimas compactas y que en este caso, con un angular de 28 milímetros, puede sernos de gran ayuda para evitar los horizontes torcidos en las fotos.

A diferencia de lo que ocurre con las GX100 y GX200, en este caso no es posible utilizar un visor electrónico opcional. Sí existen, no obstante, dos visores ópticos (GV-1 y GV-2) que pueden acoplarse en la zapata de la cámara.

Sello de identidad

Convertido ya en un sello de identidad de la serie GR de Ricoh desde los tiempos de la película química, esta GR Digital III vuelve a apostar por un objetivo fijo de 28 milímetros. Al igual que sus predecesoras, por tanto, prescinde del zoom óptico, y en su lugar cuenta con un zoom digital de 4 aumentos que los usuarios de esta cámara -estamos convencidos de ello- no utilizarán demasiado.

Sin embargo, si hay un dato que destaca es su excelente luminosidad, gracias a la abertura máxima de f1.9. Un valor que incluso supera el diafragma de f2 que ya lucen modelos como la Lumix DMC-LX3 de Panasonic o la más reciente PowerShot S90 de Canon.

La distancia de enfoque es de 30 centímetros, pero si activamos el modo macro podemos llegar a enfocar a un 1 centimetro de distancia del sujeto.

Como era de esperar, el rendimiento óptico del objetivo está a la altura de las circunstancias. La nitidez alcanza sus mejores valores hasta f4. A partir de allí y hasta f9 –su abertura mínima-, la cámara va perdiendo nitidez progresivamente.

Las aberraciones cromáticas detectadas son apenas visibles y bastante moderadas, incluso en las esquinas de la toma y en las zonas con fuerte contraste. La distorsión de barril también muestra unos valores correctos, sin que sea necesario aplicar niguna corrección a posteriori en el ordenador.

El mecanismo de enfoque es un tanto ruidoso, aunque quizás algo menos aparatoso que el ya probado en la GX200. Por otra parte, destaca por su buen comportamiento general en cuanto a velocidad y precisión.

Aunque es una lástima que Ricoh no haya integrado también algún tipo de estabilización en la óptica o en el cuerpo, lo cierto es que dadas la focal del objetivo y -sobre todo- su luminosidad es posible que no echemos mucho en falta esta prestación.

Menor densidad de píxeles

Atentos a las críticas recibidas por la calidad de imagen de los anteriores modelos con sensibilidades medias y altas, en este caso Ricoh ha optado por mantener la decena de megapíxeles que ya lucía su predecesora.

No sólo eso, sino que también apuesta ahora por un captor CCD de dimensiones algo mayores. A la vista de los resultados, está claro que la estrategia ha funcionado bastante bien.

Y es que una de las mejoras más notables en este nuevo modelo afecta directamente a su calidad de imagen. Acostumbrados como estamos a no pasar de valores ISO realmente bajos en la gran mayoría de cámaras compactas, esta GR Digital III supera con acierto estos límites habituales.

Así pues, podemos disparar sin problemas con parámetros comprendidos entre 64 y 400 ISO, aunque en este último punto el deterioro de la imagen ya puede apreciarse ligeramente. Incluso si las circunstancias lo requieren, podemos ir un poco más allá y ampliar esta escala hasta los 800 ISO sin que los resultados sean como para echarse a temblar.

La cámara dispone de dos ajustes para la reducción de ruido, válidos únicamente para las imágenes en formato JPEG. Una opción muy interesante es la posibilidad de escoger a partir de qué sensibilidad queremos que se aplique este mecanismo, de modo que podamos elegir -por ejemplo- que sólo entre en funcionamiento a partir de 400 ISO. Un mecanismo que, como es sabido, suele mermar el detalle de la imagen.

Controles para todos los gustos

Además de los típicos modos automáticos y manuales (PASM), en el dial disponemos también de tres modos programables para guardar los ajustes favoritos, un modo escénico y otro totalmente automático.

Se agradece la posibilidad de realizar las capturas con diferentes proporciones de imagen (3:2, 4:3 y 1:1, más concretamente), y a diferencia de otros modelos, aquí podemos hacerlo tanto en JPEG como en RAW. Este último formato, además, recurre a los ficheros DNG de Adobe, por lo que la compatibilidad con los populares programas de esta compañía dedicados al procesamiento de imágenes en RAW está asegurada desde el minuto cero.

Desde el menú de escenas se puede acceder al modo DR, un optimizador de rango dinámico que funciona tomando dos fotografías para crear una sola imagen, con mayor información en las zonas de luces y sombras.

Puesto que precisamente el rango dinámico en las luces altas de la imagen es uno de los puntos débiles de la GR Digital III, bienvenida sea cualquier ayuda. En su contra, cabe resaltar que si la velocidad de obturación es algo lenta, es posible que ambas imágenes no encajen, siendo recomendable el uso del trípode en determinadas circunstancias.

Los controles, como ya vimos en modelos anteriores, son toda una delicia. El dial de modos cuenta con un singular botón de bloqueo –al estilo de algunas réflex de Nikon- que contribuye a evitar cambios accidentales del modo de disparo.

Al contrario de lo que sucede en muchas réflex de gama baja –por no hablar de las compactas-, si trabajamos en el modo de exposición manual disponemos de un dial frontal y otro trasero para controlar la abertura y la velocidad sin tener que hacer malabarismos.

La cámara cuenta con un modesto flash cuyo alcance aproximado va desde los 20 centímetros hasta los 3 metros. Su potencia puede ajustarse de forma manual desde el menú de la cámara, aunque también puede dejarse en modo totalmente automático.

La grabación de vídeo no es uno de los puntos fuertes de esta Ricoh. Tampoco es que una compacta como la GR Digital III lo pida a gritos, pero también es cierto que en los tiempos que corren y con ese precio los 640 x 480 píxeles de resolución que ofrece pueden saber a poco a algunos usuarios.

Tampoco destaca especialmente en el capítulo de la autonomía, aunque cumple con las cifras habituales: entre 200 y 300 disparos, dependiendo del uso que hagamos del flash y de la pantalla a la hora de revisar las imágenes.

Usos concretos

Salta a la vista -y al bolsillo- que la Ricoh GR Digital III no es una cámara pensada para arrasar en los escaparates. Además, y como ocurría con sus predecesoras, el angular fijo limita sus usos a temáticas bastante concretas.

Para paisajes o situaciones con poca luz puede ser nuestra compañera ideal, o también cuando queramos ir ligeros de equipaje. Pero para quienes busquen algo más polivalente, ni que decir tiene que no es éste el modelo más adecuado.

Además de las mejoras en la calidad de imagen ya citadas, cabe destacar el cuidado de los detalles. Algunos son tan sencillos como entregar el manual impreso en papel. Puede parecer una tontería, pero dada la variedad de ajustes que permite realizar esta Ricoh tendremos que consultarlo a menudo, así que no estaría de más hacerle un hueco en la bolsa durante las primeras semanas.

Tampoco faltan a la cita un buen surtido de accesorios para rematar ese punto de exquisitez que destila la GR Digital III: fundas, parasoles, un conversor angular… si el presupuesto es amplio, no habrá ningún problema para personalizar aún más nuestra cámara.

Y es que el precio de salida, de unos 600 euros, no va a ponerle las cosas fáciles a esta GR Digital III, por mucho que sea una de las compactas más interesantes del momento.

La competencia tampoco se ha quedado de brazos cruzados, y por esa misma cantidad es posible encontrar compactas de sensor grande como las Sigma DP1, DP1s y DP2 –con todas sus limitaciones, la calidad de imagen final es superior- o las nuevas Micro Cuatro Tercios.

De todos modos, no hace falta salir de casa para hablar de competencia. La recién anunciada Ricoh GXR y su peculiar sistema modular también representan un nuevo enemigo para la GR Digital III.

En cualquier caso, no es el usuario de este tipo de cámaras alguien que se deje sorprender fácilmente por un abanico de prestaciones o cifras. Quienes busquen una cámara exquisita y diferente encontrarán en la GR Digital III la respuesta a casi todas sus plegarias.

TEXTO: Sergi Monsegur
FOTOS: Álvaro Méndez

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