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Caplio GX

Características
Punt. usuarios: 3,85 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
Ver opiniones
Sensor: CCD de 5,10 MP
Máx. res.: 2592 x 1944 p.
Objetivo (35 mm): 28,0-85,0mm
Zoom: 3x (óptico) / 4x (digital)
En dos palabras
A pesar de sus excelentes referencias ópticas y de su holgada resolución, la GX no sobresale del montón
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Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Ricoh Caplio GX con nuestras 28 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
lunes, 25 de octubre de 2004

Unos agridulces 28 mm

Un objetivo equivalente a 28 mm no pasa desapercibido en una cámara compacta. Y más cuando ésta presume de 5 megapíxeles de resolución, de una máxima sensibilidad de 1600 ISO y de un enfoque macro de hasta 1 centímetro. La Caplio GX, cuyas prestaciones estelares concuerdan con las descritas, podría erigirse en todo un puntal del segmento en el que habita. Pero la falta de nitidez de las imágenes que captura y la mala calidad que ofrece su sensibilidad más alta le niegan este privilegio. Bien puede sentenciarse que las atractivas bondades de la Caplio GX no la eximen de una muy extendida etiqueta en este mundo: la de "otra compacta más".

La Caplio GX es una cámara que llama la atención. En el mundo del plástico plateado se agradecen pequeños despuntes de color negro. Y es que este modelo entra por los ojos. Y una vez que entra, ya dentro de nuestra cabecita, es cuando empieza a hablar. Hablan sus 5 megapíxeles, habla su terrible 1600 ISO, habla su angular de 28 mm… Hablan muchas cosas. ¿Y qué dicen?

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

Sobre el papel, la Caplio GX de Ricoh dice mucho. Pocas compactas pueden jactarse de tener 5 megapíxeles, un 28 mm, un enfoque macro de 1 centímetro y una máxima sensibilidad de 1600 ISO entre sus características. Desde luego, en teoría, esta cámara es perfecta. Pero algo que nos ha demostrado la ciencia es que las teorías sólo valen hasta que la experiencia las ratifica.

Una de cal y otra de arena

La Capio GX utiliza un CCD de 5 millones de puntos que captura imágenes de hasta 2592 x 1944 píxeles. Los colores son un poco irreales, tendiendo a sobresaturarse los más vivos cuando la luz es abundante y a dejar un sutil tono apagado cuando la ésta escasea.

Parece ser que la Caplio GX no es capaz de adaptarse cuando las condiciones no son las óptimas, y eso se nota en las fotografías.

El nivel de definición es también un tanto escaso. Esta vez no se debe a la reducción de ruido, que hace acto de presencia casi siempre, sino que es una combinación de objetivo mediocre y CCD saturado de resolución; o al menos esto es lo que parece. No obstante, démosle al primero un voto de confianza en honor a la buena corrección de aberraciones que posee, y más tratándose de un angular de 28 mm.

La sensibilidad es, permítasenos el juego de palabras, un punto sensible en la Caplio GX. La cámara abarca desde los 64 hasta los 1600 ISO, un curioso y polivalente abanico de sensibilidades para una compacta. A 64 y 100 ISO, el ruido es virtualmente nulo; a 200 y 400 ISO, su presencia no incomoda, y a 800 ISO es francamente bueno para una máquina de este nivel.

Sin embargo, la más alta sensibilidad de 1600 ISO se descubre como un instrumento publicitario cuya única finalidad es la de "hacer bonito" en los folletos de especificaciones. No sólo es del todo inutilizable por la cantidad de ruido digital que genera, sino que además trastoca los colores hasta falsearlos del todo.

No puede achacarse este fallo de color al sistema del balance de blancos. La Caplio GX cuenta con uno de los mejores sistemas de balances automáticos y prefijados que han pasado por nuestro banco de pruebas. Colores reales en la práctica totalidad de los casos, incluso con combinaciones de luz extrañas y -reconozcámoslo- difíciles de superar para muchos de los modelos digitales que persisten en el campo de juego.

No obstante, aún hoy nos preguntamos por qué en nuestra prueba rutinaria de exposición larga la fotografía nos salió… verde.

Una óptica muy digna

El objetivo de la Caplio GX equivale a 28-85 mm, en paso universal. Aunque no es muy rápido, destaca positivamente su angular, poco prodigado en el mundo de las compactas digitales, y negativamente su teleobjetivo, escaso a todas luces. No cabe duda que 85 mm son, hoy día, insuficientes para un aficionado medio.

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En el capítulo de la luminosidad, el objetivo de la Caplio GX no está nada mal, en la línea del segmento: f2,5 en angular y f4,3 en tele. En el de la calidad, también bien. El zoom digital, como en la inmensa mayoría de cámaras digitales, es infumable.

El objetivo no aberra prácticamente nada, ni en el apartado cromático ni en el geométrico. Sin embargo, en lo que respecta a su capacidad de definición se lleva un aprobado raspado. Falta detalle en algunas tomas, parece que no hay foco en otras, y al aumentar la escena se aprecia claramente que algo falla.

El enfoque macro, por su parte, es sencillamente excepcional, en la línea de otras Caplio que han pasado por nuestras manos. El escaso centímetro de distancia mínima de enfoque habla por sí mismo.

Tal como hemos adelantado, la Caplio GX entra por los ojos. Ciertamente, su estética es particular. Se trata de una cámara muy compacta, acabada en negro mate y sin prácticamente ningún adorno.

Aunque es un poco baja para su agarre -los dedos meñique e índice se quedan bailando-, todos los controles están al alcance de los dedos de una mano. No hay necesidad de separar el ojo del visor o la pantalla para realizar ninguna operación, salvo cuando realizamos el cambio de tarjeta o de baterías.

Estos dos elementos se alojan en uno de los laterales de la máquina, en un compartimiento al que se accede mediante una tapa deslizante de dos posiciones: una para reemplazar las pilas y otra para hacer lo propio con la tarjeta. De esta forma, aunque baterías y tarjetas comparten prácticamente el mismo espacio, es posible cambiar de tarjeta con la cámara encendida.

El consumo de la Caplio GX, basado en pilas de tamaño AA -recargables o no- o en una batería de ión de litio, es muy reducido. Quizás la mayor responsable de su desgaste sea la pantalla, con un tamaño estándar de 1,8 pulgadas y una resolución de 130.000 píxeles. Su refresco y resolución son satisfactorios, aunque en ocasiones le cuesta un poco reproducir con acierto los colores de la escena.

Un tanto lenta

Otro aspecto criticable de la Ricoh Caplio GX son sus "reflejos". Esto es, el procesado de las imágenes -y de las instrucciones que damos- es lento y, a veces, complejo. El flash, por ejemplo, tarda más de 5 segundos en recargarse, y en algunos casos la grabación de una foto en la tarjeta se vuelve eterna, llegando a superar -en algunos casos, insistimos- los 30 segundos.

Además, el sistema de menús es un tanto peculiar. El menú principal se subdivide en otros tres, pero a diferencia de lo que podríamos considerar previsible, ninguno de estos menús viene encabezado por un titulo que lo identifique. Si ya de por sí esto pudiera dar pie a alguna que otra equivocación, en los propios menús se entremezclan, con un criterio más que cuestionable, la resolución y el enfoque en el primer submenú, por ejemplo, o el tiempo de exposición y el ajuste de fecha en el segundo.

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Una nota de color en esta página gris: la cámara cuenta con un modo automático, uno de prioridad a la abertura y otro manual. Este último resulta francamente confuso, sobre todo por la mala elección de los mandos con los que tenemos que manipular los valores de exposición. También se incluyen un modo de grabación de vídeo de baja resolución (320 x 240 píxeles) y varias escenas prefijadas.

Para terminar, cabe comentar un par de aspectos sobre el flash integrado. Su alcance, regular. Su tiempo de reciclado, mal. Afortunadamente, la Caplio GX cuenta con una zapata para unidades de flash externas.

Una amalgama de fallos y bondades

La Caplio GX es una máquina de contrastes. Ricoh publicita sin pudor una alta sensibilidad, la de 1600 ISO, que no pasa del aprobado. Los usuarios más experimentados no dudarán en achacarle a la máquina una ligera falta de nitidez en todas sus tomas, así como una patente lentitud en su funcionamiento general.

No obstante, a nadie puede pasar por alto su fantástico angular y otras tantas prestaciones ópticas -escasas aberraciones, excelente enfoque macro-, así como la variedad de controles manuales que ofrece sobre la exposición. Todo ello coronado por un sensor de 5 megapíxeles y un precio competitivo.

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Defectos y virtudes hacen de la Caplio GX una cámara potencialmente sujeta a las críticas más descarnadas y a los elogios más candorosos; poco apta, pues, para los fotógrafos más exigentes.

TEXTO Y FOTOS: Eduardo Parra

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