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Optio Z10

Características
Punt. usuarios: 2,8 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
Ver opiniones
Sensor: CCD de 8,00 MP
Máx. res.: 3264 x 2448 p.
Objetivo (35 mm): 38,0-226,0mm
Zoom: 7x (óptico) / 5,1x (digital)
En dos palabras
Las limitaciones de la óptica (luminosidad, angular, estabilización) manchan el expediente de esta compacta dotada de un zoom de 7x
Precios
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Análisis
martes, 27 de mayo de 2008

Zoom compacto, y punto

Más propensa a las compactas sencillas y de diseño, Pentax se introduce ahora en el segmento de los modelos de zoom largo con la Optio Z10. Ya sea un nuevo horizonte o una respuesta refleja a un mercado que demanda incesantemente novedades, el caso es que el estreno no ha salido todo lo bien que cabía esperar. Con un zoom de 7 aumentos como único reclamo, ni el rendimiento de su sensor de 8 megapíxeles más allá de 200 ISO ni su lista de prestaciones están a la altura de las circunstancias. Cierto que es bastante asequible, pero nuestras expectativas eran ya algo mayores.

Un potente zoom óptico de 7 aumentos encajado en una pequeña compacta de bolsillo. Aun no siendo ninguna fórmula revolucionaria, la Optio Z10 sí supone la primera incursión de Pentax en este segmento.

Con parecidos más que razonables con las Casio Exilim Hi-Zoom EX-V7 y V8 (en cuanto a resolución, zoom y aspecto), la primera de las Optio Z se ha colado desde hace meses en el escaparate con la discreción que corresponde a una compacta sencilla, totalmente dominada por los automatismos y con una lista de novedades bastante limitada.

En el bolsillo

Más allá del zoom interno de la cámara, lo cierto es que la lista de aportaciones de la Z10 es bastante escasa. Sin embargo, la nueva configuración del objetivo sirve también para dar a esta Z10 un aspecto bastante diferente al visto hasta ahora en las compactas de la marca.

Así, al cuerpo metálico y de construcción bastante sólida se le suma una tapa deslizante que hace las veces de interruptor de encendido. Una opción similar a la frecuente en la gama Cyber-shot DSC-T de Sony o a la de las ya citadas Casio Exilim Hi-Zoom EX-V.

La ergonomía y el diseño son uno de los puntos más fuertes de esta compacta. La Optio Z10 puede controlarse sin ningún inconveniente con una sola mano (incluyendo el encendido, el ajuste de la mayoría de las opciones y el disparo) y después guardarse en el bolsillo gracias a sus contenidas dimensiones.

Afortunadamente, el zoom no retráctil evita mayores problemas cuando descubrimos que, al transportar la cámara en la bolsa, la tapa se desliza con demasiada facilidad y se acciona el encendido de la cámara. Si en ese momento el zoom procediera a desplegarse, las averías serían inevitables. Así, por lo menos, sólo la batería se ve resentida por el descuido.

La pantalla trasera de 2,5 pulgadas y 230.000 puntos de resolución es otro de los puntos fuertes de la cámara. Con un refresco aparentemente perfecto, este LCD ofrece una muy buena calidad de imagen a la hora de reproducir las tomas guardadas.

No menos sencillo resulta el manejo de la cámara. Diseñada para los aficionados que eluden preocupaciones, este modelo de Pentax basa su funcionamiento en los modos predeterminados: media docena de escenas prefijadas, un modo automático que permite variar algunos parámetros y otro específico para tomar fotografías libres de trepidación.

¿Y el estabilizador?

Aunque Pentax califica este último modo como "estabilizado", la verdad es que su funcionamiento no tiene nada que ver con el de un auténtico estabilizador óptico o mecánico. Como suele ocurrir con ciertos modelos, la Z10 se limita a elevar la sensibilidad para forzar así una velocidad de disparo mayor. Conque de estabilizador, nada.

Amonestación a Pentax por intentar colar este gol a los usuarios. Y aunque dicha amonestación debería ser compartida por todas aquellas compañías que juegan a mistificar este tipo de especificaciones entre confusas e incorrectas, este caso es especialmente grave habida cuenta del zoom que incorpora la cámara.

La óptica de 7 aumentos se presenta con una configuración vertical que, pese a cubrir un amplio rango de focales de 38-266 milímetros, no sobresale del cuerpo de la cámara en ningún momento. No está nada mal para una compacta de bolsillo.

Aun con su potencia, la falta de cobertura angular (38 milímetros quedan muy lejos de configurar un auténtico angular), la limitada luminosidad f3.5-5.4 (más en las focales cortas que en las largas) y la referida ausencia de estabilizador obligan a relativizar los logros ópticos de este modelo de bolsillo.

Más airoso sale el análisis de la velocidad del zoom e incluso del enfoque automático. En ambos terrenos la Z10 se desenvuelve con bastante soltura. El sistema de detección facial también se muestra especialmente ágil en comparación con el de generaciones anteriores.

Como es habitual, sólo las focales más largas combinadas con una luminosidad pobre pueden dar lugar a algún problema que afecte a la velocidad y precisión del enfoque.

Por otro lado, la presencia de aberraciones cromáticas -visibles en algunas tomas- y geométricas puede considerarse dentro de los límites aceptables para una compacta que ronda los 200 euros.

Calidad, la justa

Con una resolución de 8 megapíxeles, la Z10 permite la toma de imágenes con un tamaño máximo de 3264 x 2448 puntos. El almacenamiento, lógicamente, se realiza en formato JPEG y tarjetas SD Card y SDHC compatibles.

Limitando nuestro rango de actuación entre 64 y 200 ISO, la calidad que ofrece la cámara se ajusta a lo que cualquier aficionado va a necesitar en la inmensa mayoría de las situaciones. Sin ser una maravilla, la definición y el detalle de las imágenes podrían ganarse un aprobado.

Pero si nos saltamos esta franja de sensibilidad, el CCD muestra su lado más desagradable. Curioso que la cámara se atreva a ofrecer valores de 62 a 3200 ISO, cuando en realidad a partir de 400 ISO las imágenes son difícilmente aprovechables debido al nivel de ruido manifiesto y la pérdida de detalle. Los resultados con 1600 y 3200 ISO son, sencillamente, vergonzosos.

Respecto al balance de blancos, esta cámara cuenta con un rendimiento bastante limitado al utilizar los modos automáticos para luces artificiales. Se compensa -aunque ignoramos si a los fotógrafos aficionados les bastará- con unos resultados harto mejores al utilizar los ajustes prefijados para tungsteno y fluorescente.

Vídeo con opciones escondidas

El modelo de grabación de secuencias de vídeo tampoco es una maravilla. Fiel a los clásicos 640 x 480 píxeles a 30 fotogramas por segundo, de entrada nos llevamos una decepción al comprobar que el zoom no se puede utilizar para esta función y que, además, el enfoque permanece fijo.

Sin embargo, indagando en lo más recóndito de los menús de la cámara, descubrimos una opción que permite disfrutar de secuencias de vídeo con un zoom de 7 aumentos. Una buena noticia, aunque sería aún mejor si estuviera activada por defecto, o al menos más a la vista.

En lo que respecta al flash, la cámara se comporta razonablemente bien, con un reciclaje bastante acertado y una efectividad tanto en angular como en tele correcta.

La autonomía, de unos 200 disparos, podría saber a poco, pero a la vista de las reducidas dimensiones de la batería de este modelo, no está nada mal.

No es suficiente

Aunque la primera incursión en un nuevo terreno siempre resulta complicada, mucho nos tememos que Pentax no podrá echar mano de esta excusa para justificar los problemas de su Optio Z10. Básicamente porque ya existen, desde hace tiempo, cámaras muy similares de otras marcas que han realizado su propia travesía por el desierto.

Lo pertinente habría sido tomar buena nota de los tanteos de las pioneras y presentar una Optio que, precisamente, solventara los errores de principiante de la competencia.

Sin embargo, el grave problema del ruido con las sensibilidades medias, una calidad de imagen demasiado justa y la ausencia de estabilizador de imagen relegan a esta compacta a un segundo puesto, por detrás de sus casi clónicas competidoras.

Cierto que, por unos 200 euros, no se puede pedir mucho. Pero también es verdad que los modelos de Casio con aspecto y prestaciones similares, sin ser modelos perfectos, cuestan lo mismo y además tienen estabilizador de imagen.

TEXTO: Eduardo Parra
FOTOS: Álvaro Méndez

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