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Optio A10

Características
Punt. usuarios: 3,8375 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
Ver opiniones
Sensor: CCD de 8,00 MP
Máx. res.: 3264 x 2448 p.
Objetivo (35 mm): 37,5-112,5mm
Zoom: 3x (óptico) / 4x (digital)
En dos palabras
La primera cámara con estabilizador SR de Pentax se alza como una eficaz compacta de apuntar y disparar, sin más pretensiones
Precios
Mejor precio: 121 €Ver precios
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Muestras
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Análisis
martes, 27 de junio de 2006

Una estabilizada compacta de apuntar y disparar

A pesar de que la Optio A10 pasará a la historia como la primera cámara digital de Pentax dotada de un sistema de estabilización real, sus credenciales son las de una sencilla compacta automática sin muchas pretensiones. Con 8 megapíxeles de resolución, está concebida -así es- como una práctica cámara de apuntar y disparar, y nadie puede negar que cumple con su cometido. Una elevada manejabilidad y una interesante pantalla son algunas de sus bondades.

El ritmo del mercado se ralentiza, pero el público aficionado sigue teniendo donde elegir. Los fotógrafos de campo y playa o los de barbacoa y cumpleaños cuentan con otra cámara para evaluar antes de cantar el "sí, quiero" definitivo.

Las principales marcas del sector continúan sumando prestaciones a sus modelos compactos antaño reservadas sólo a los buques insignia de su catálogo. En este caso, es el mecanismo de estabilización el que desembarca en la parte baja de la gama digital de Pentax, y lo hace en la Optio A10.

Desvelada durante los primeros compases del año, la Optio A10 se presenta como la cámara idónea para muchos fotógrafos. Sus más llamativas prestaciones -resolución, tamaño, pantalla- resultarán a buen seguro interesantes para cualquier aficionado, y su precio está al alcance de muchos bolsillos. De entrada, el estabilizador, es un suculento añadido.

De la caja al bolsillo

Sin duda, y dejando de lado el sistema de estabilización, uno de los aspectos más atractivos de la Optio A10 es su reducido tamaño -una tarjeta de crédito de superficie y algo más de un móvil -de los baratos- de grosor facilitan su transporte en cualquier bolsillo y sin complicaciones.

Desde el primer vistazo, queda claro que ésta es una cámara que, en muchos casos, formará en nuestros bolsillos una completa tríada con el teléfono y las llaves de casa.

De hecho, con el afán de erigirse en complemento y no estorbar en bolsos, bolsillos, chaquetas y pantalones, la Optio A10 no aligera el peso de la cartera en exceso: su precio -como ya hemos advertido- es ajustado, claro que a costa de recortar una serie de prestaciones que, por otro lado, posiblemente resultarían poco prácticas para la mayoría de los fotógrafos aficionados.

El diseño del cuerpo no se sale de los parámetros habituales en los modelos compactos. Bien acabada y de aspecto delicado -especialmente la puerta de la batería-, la parte frontal de la Optio A10 ofrece un pequeño flash integrado -útil, pero de recarga algo lenta- y un objetivo retráctil.

La parte trasera, por otro lado, obvia el visor directo y deja paso a una pantalla de 2,5 pulgadas y a los mandos, fácilmente accesibles con una sola mano. Los botones de encendido, de activación del estabilizador de imagen y de obturación reposan en la parte superior de la carcasa.

Caza a la trepidación

La Optio A10 cuenta entre sus atributos con un correcto objetivo que responde a la descripción de 38-114 mm f2.8-5.4. Aunque es cierto que algo más de angular y una pizca más de abertura en tele no se habrían echado de menos en este zoom estándar de 3 aumentos, para una cámara compacta de gama media ya es suficiente.

La velocidad del zoom, por otro lado, es muy elevada: pasa de la posición angular a la máxima focal en un momento.

Pero no hay bien que sin mal no venga, y es que la Optio A10 sólo cuenta con seis pasos intermedios de zoom, y es al buscarlos uno por uno cuando nos percatamos de su absoluta falta de precisión. O mejor dicho, de la pasmosa inoperancia del mando del zoom: en ocasiones es necesario pulsarlo un par de veces seguidas para que avance o retroceda un paso.

El más novedoso ingrediente de la Optio A10 es la ya citada función de estabilización, que en este caso es -afortunadamente- mecánica, y no digital. Denominada Shake Reduction -las letras SR aparecen junto al nombre del modelo en la carcasa-, esta tecnología recuerda a la empleada originalmente por Konica Minolta.

Consiste, en concreto, en la inclusión de dos sensores que detectan movimientos involuntarios antes del disparo y corrigen la posición del sensor CCD, mitigando de este modo la aparición de trepidaciones en la captura final.

Aunque las palabras que emanaron de Pentax en el momento de la presentación de la Optio A10 y del nuevo Shake Reduction eran alentadoras, este sistema de estabilización deja algo que desear.

Lo cierto es que después de hacernos grandes ilusiones, y aun siendo su funcionamiento aceptable, la tecnología Shake Reduction está por debajo de otros sistemas que buscan el mismo objetivo. Nos viene a la cabeza, por ejemplo, la estabilización óptica de Panasonic o el conocido SteadyShot de Sony.

En el capítulo del enfoque, la Optio A10 rinde de forma acertada. Como aspecto un tanto negativo, sin embargo, observamos que la imagen de la pantalla se congela mientras la cámara enfoca. Cabe destacar muy positivamente el modo de autofoco continuo, que sigue al sujeto fijado hasta que sale de cuadro con una fiabilidad sobresaliente.

Desafortunadamente, las siempre criticables aberraciones cromáticas y geométricas están presentes, especialmente en forma de efecto de barril y halos violetas.

Visión total

La pantalla de 2,5 pulgadas y 232.000 holgados puntos de resolución ofrece un soberbio refresco incluso con luz baja, así como una calidad y unos colores excelentes durante la toma y -especialmente- al revisar las imágenes. A pesar del eterno mal del efecto espejo, bastante acusado, y de las bandas que se producen al fotografiar contraluces, este monitor TFT pasa con buena nota el examen.

Los menús que aparecen reflejados en la pantalla, por otro lado, son bastante escasos y muy sencillos (recordemos que la cámara está destinada al público aficionado). La mayoría de opciones, además, se limitan a aspectos como el balance de blancos o la medición, y sólo hay tres parámetros que sean algo especiales: nitidez, contraste y saturación.

Aunque la Optio A10 cuenta con un botón configurable de acceso directo a valores como los citados, no habría venido nada mal un segundo botón.

Destaca, por otro lado, la posibilidad de editar las imágenes en la propia cámara. De este modo, una toma puede filtrarse, estirarse, comprimirse, virarse y someterse a otros muchos ajustes sin necesidad de recurrir a un ordenador. No es precisamente como el Photoshop, pero para tontear -y pasar un buen rato- entre amigos, es más que suficiente.

Muchos megapíxeles

El sensor integrado en la Optio A10 cuenta con nada menos que 8 megapíxeles -posiblemente demasiados para una cámara de estas características-, que invitan a disparar fotografías de hasta 3264 x 2448 puntos de resolución.

Buenos colores, nitidez, detalle… la Optio A10 destila todos estos atributos, que son francamente sorprendentes en una cámara compacta de 8 megapíxeles de resolución. A pesar de ello, sí es cierto que los colores son ligeramente irreales por su algo elevada saturación.

El balance de blancos, por otro lado, funciona de forma bastante acertada. El modo automático para luz de tungsteno es, probablemente, el más débil de los tres disponibles.

La sensibilidad del sensor abarca desde un muy agradable valor de 50 ISO hasta un máximo real de 400 ISO. Al seleccionar el modo de exposición prefijado para realizar capturas en escenas iluminadas con la luz de una vela, se activa un valor forzado de 800 ISO cuyo rendimiento es pésimo.

Ciertamente, los resultados que se obtienen hasta 400 ISO son aceptables para el aficionado medio. Eso sí, el empleo de este último valor incide en una visible pérdida de la nitidez de la toma y en la aparición de ruido electrónico (ya visible a partir de 200 ISO).

Por último, cabe reseñar que la autonomía que brinda la batería de ión de litio recargable, aunque dentro de los márgenes habituales en este tipo de compactas, no es demasiado prolongada.

Una compacta más

Quien quiera hacer perdurar sus recuerdos -cumpleaños, vacaciones y otros eventos memorables- en archivos digitales ya cuenta con otra cámara de apuntar y disparar para hacerlo.

En realidad, la Pentax Optio A10 es una compacta que cumple -en líneas generales- con su papel, añadiendo a su previsible currículo un estabilizador mecánico de imagen. Desafortunadamente, sigue tropezando con la misma piedra que muchas otras: demasiado ruido electrónico y un objetivo poco luminoso y con algún que otro aspecto por pulir.

TEXTO y FOTOS: Eduardo Parra

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