Fotografía digital   |   Audio portátil   |   PDA   |   Vídeo digital   |   Cine en casa 
entrar/registrarse
Buscar:

K20D

Características
Punt. usuarios: 4,74 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
Ver opiniones
Sensor: CMOS de 14,60 MP
Tam. sensor: 23,40 x 15,60mm
Máx. res.: 4672 x 3104 p.
Factor: 1,50x
Pantalla: TFT de 2,70 pulgadas
En dos palabras
Una opción a tener muy en cuenta para quienes, sin un presupuesto excesivo, no quieran renunciar a unas completas prestaciones
Precios
Mejor precio: 735 €Ver precios
Ver ofertas en


Muestras
Pulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución original
Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Pentax K20D con nuestras 31 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
lunes, 22 de septiembre de 2008

Pletórica clase media

Pocos ofrecen tanto por tan poco en el actual mercado réflex. Con la K20D, Pentax ha subsanado algunos de los problemas que la crítica y los usuarios destaparon en su predecesora, la K10D. La robustez y la acertada ergonomía siguen siendo el plato fuerte de un modelo que ahora apuesta por un sensor CMOS de 14 megapíxeles, suma el sistema Live View a sus prestaciones y luce un precio realmente competitivo. Una auténtica ganga para los aficionados exigentes y algún que otro profesional. Eso sí, la K20D no convence en las sensibilidades extremas ni a la hora de afrontar con su ráfaga tomas de acción, y sigue sufriendo el lastre de una escueta oferta de ópticas de gama alta.

Cambios ligeros en el exterior, pero una profunda renovación interna. La consabida fórmula ha sido llevada a la práctica por Pentax con su K20D sin perder en ningún momento el norte de su filosofía inicial: una cámara que puede competir sin complejos en la esfera semiprofesional y que -además- luce un precio sin competencia.

El aumento de la resolución, la incorporación de la ya casi obligatoria previsualización Live View y algún que otro retoque -aseguran desde la compañía- para conseguir imágenes directas en JPEG con mayor nitidez y evitar así la polémica suscitada por su predecesora son algunas de sus líneas maestras.

Sin fisuras

El cuerpo de la K20D se presenta con un aspecto y unas dimensiones idénticos a los de su predecesora, la K10D, de la que hereda una muy buena ergonomía. Está construida en plástico de alta densidad, si bien posee una subestructura metálica.

En cualquier caso, entre las manos no parece más endeble que algunas cámaras de la competencia que presumen entre sus especificaciones de un cuerpo de aleación de magnesio.

Como el del modelo anterior, este cuerpo se encuentra perfectamente sellado ante el polvo y la humedad, con juntas de goma alrededor de los diales. Ciertamente, ofrece una estanquidad cuando menos similar a la de otros modelos más caros.

Los compartimentos para la tarjeta SD Card y la batería de ión de litio (de 1620 mAh) también están perfectamente sellados y cuentan, además, con un sistema de apertura de seguridad.

En la parte trasera hay espacio para un monitor de 2,7 pulgadas y 230.000 puntos. Unas características bastante habituales que, poco a poco, se van quedando cortas ante las pantallas de alta resolución. Interesante, eso sí, poder calibrar el color del mismo a través de un sencillo menú.

Además de este LCD, la K20D dispone de un segundo en la parte superior. Si bien resulta útil para conocer de un solo vistazo algunos datos de la toma, su reducido tamaño impide poder agrupar en él los ajustes más importantes.

Sincronización lenta

Con una cobertura del 95% y una magnificación del 0,95x, el visor aprueba con nota las asignaturas del tamaño y la luminosidad. Más baja es la calificación a la hora de repasar la información disponible, puesto que la falta de datos sobre -por ejemplo- la sensibilidad es inexcusable en esta gama.

La parte superior del pentaprisma también alberga un pequeño flash integrado que hay que activar siempre de forma manual.

Con un número guía de 13 y un ángulo de cobertura de aproximadamente 18 milímetros, no es de extrañar que, al probarlo junto al objetivo Pentax 16-50 mm f2.8 DA*, nos hayamos topado con sombras, máxime si utilizamos el parasol de la óptica.

Aun con su buena temperatura de color, en líneas generales muestra cierta tendencia a la sobreexposicion. La velocidad de sincronización del flash es de 1/180 de segundo, un valor algo inferior al frecuente 1/250 de segundo que encontramos en otras réflex de este segmento.

Controles excelentes

La ergonomía y el control de la cámara son, como ya ocurría con su predecesora, excelentes. Excepto el balance de blancos, se puede modificar casi cualquier parámetro sin la necesidad de navegar por los menús. Una vez habituados a su funcionamiento, la mayoría de estos ajustes pueden cambiarse incluso sin separar el ojo del visor.

La K20D, afortunadamente, hace suyas muchas de las grandes ideas estrenadas por la K10D. Tal es el caso de la función Hyper Program, que nos permite pasar rápidamente a los modos de prioridades mediante las ruedas de control, o del también conocido modo de prioridad a la sensibilidad.

Pero sigue siendo el botón dedicado a las tomas en RAW, situado en uno de los laterales superiores, uno de los mejores conceptos de esta Pentax. Se puede configurar para que, al pulsarlo, sólo la siguiente imagen se grabe en este formato o lo hagan todas hasta una nueva pulsación.

En cualquier caso, la posibilidad de trabajar en el formato DNG de Adobe o en el PEF de Pentax resulta también muy útil. Menos provechosa -aunque original- nos parece la facultad de procesar en la propia cámara las imágenes obtenidas en RAW.

Puestos a buscar defectos a un manejo excelente, el diminuto tamaño de la mayoría de los mandos puede crear algún que otro problema cuando se trabaja deprisa o con guantes.

El botón del disparador, además, no parece tener muy definido ese punto intermedio en el que, antes de la pulsación completa, se activa el enfoque automático. Hacen falta varias decenas de disparos de práctica con sus correspondientes errores hasta conseguir hacerse con él.

Live View

La K20D es la primera réflex de Pentax que ofrece a través de la pantalla el sistema de previsualización Live View. Un estreno que se produce -desgraciadamente- sin aportar nada nuevo a lo ya visto en otras cámaras.

De hecho, la ausencia de enfoque por contraste y la necesidad, por tanto, de enfocar a través de él mediante el engorroso levantamiento del espejo no sitúa la K20D en un lugar especialmente privilegiado en este campo.

Algunas notables ausencias -información en pantalla e histograma, por ejemplo- o la escasa resolución de la previsualización que se percibe al ampliar una zona de la imagen hacen pensar que Pentax, más que apostar con firmeza por esta función, se ha limitado a incluir en su hoja de prestaciones algo que casi toda la competencia ya había hecho.

Dentro de lo anecdótico, nos ha llamado la atención el comportamiento del Live View al tener activado el estabilizador mecánico de tres ejes de la cámara. Si bien en ningún momento afecta a la calidad final de la toma, lo cierto es que las imágenes se ven algo ralentizadas y oscilantes.

14 megapíxeles

Aunque la reciente Canon EOS 50D, con 15 megapíxeles, y antes la Sony A350 le birlaron la exclusiva, durante un tiempo la K20D fue la única cámara de este segmento medio capaz de llegar a los 14 millones de puntos.

Tras el espejo réflex de la K20D, se encuentra un sensor CMOS de tamaño APS-C (a la espera de otro de 35 milímetros que la rumorología ya hace algún tiempo que pronostica) con sistemas de limpieza y estabilización integrados.

Respecto al primero, no se han realizado los cambios de óptica suficientes como para poder poner la mano en el fuego por él. Se percibe, eso sí, la fuerza del mecanismo de vibración, y es cierto que no hemos detectado manchas en ninguna de las muestras obtenidas durante varias semanas de prueba.

Ilustrativo, por cierto, el nuevo modo de detección de polvo, que muestra en pantalla las motas que se han colado en el cuerpo y que puede servir como útil referencia para cuando toque recurrir a la limpieza manual.

La estabilización, por su parte, sigue marcando distancias respecto a otros sistemas mecánicos al incluir un tercer eje de movimiento capaz de desplazar el sensor en horizontal, vertical y además hacia delante y atrás.

Aun siendo buena la idea, la verdad es que, como ocurría con la K10D, sus efectos no se dejan notar más allá de lo visto en los sistemas tradicionales. Con el objetivo de 12-60 milímetros probado, la K20D ha sido capaz de ofrecer una estabilización de entre 2 y 3 pasos respecto a la velocidad normal.

Un rendimiento que se sitúa por debajo del de algunos sistemas ópticos, pero que es compatible con cualquier óptica que se monte en la bayoneta KAF2 de la cámara.

CMOS

El salto del sensor CCD a un captor de tipo CMOS se salda con unos excelentes resultados. La resolución de las imágenes es muy buena, y sólo la nitidez de algunas tomas puede despertar -de nuevo- algún comentario crítico.

Aun así, el procesamiento de los JPEG ha mejorado en este punto respecto a la K10D, y en este caso la falta de nitidez no podría calificarse como un problema de la cámara. En cualquier caso, es cierto que trabajando en RAW es posible conseguir algo más de información y detalle de lo que esta Pentax ofrece si nos conformamos con un archivo ya final.

Sin embargo, la respuesta al ruido no ha cumplido con nuestras expectativas. Con un ajuste máximo forzado de 6400 ISO, trabajando con 400 ISO éste ya puede apreciarse, si bien hasta 800 ISO permanece bajo control.

Es a partir de 1600 ISO cuando este artefacto se convierte en un problema. No obstante, el sistema de reducción que ofrece Pentax es bueno, y logra correcciones del ruido cromático y del de luminancia sin empeorar excesivamente la resolución ni la textura de la imagen.

Por otro lado, la K20D presenta un rango dinámico realmente interesante, y es capaz de competir e incluso superar a algunos de los modelos de la competencia antes mencionados a la hora de rescatar textura de las sombras. Es, en cualquier caso, muy superior al de la K10D.

La cámara cuenta asimismo con una función denominada D-Range, que como ocurre en otras marcas, se muestra más efectiva en las sombras que en las luces más fuertes. El efecto, eso sí, se deja notar en las tomas más contrastadas.

"Hot pixels"

El balance de blancos de la K20D se perfila como otro de sus puntos débiles. El modo automático no se comporta demasiado bien ante las luces fluorescentes o de tungsteno. Una deficiencia que, en parte, se solventa con unos ajustes preestablecidos realmente eficaces para estos tipos de iluminación.

La velocidad de disparo de la cámara tampoco es una de las lecciones mejor aprendidas. Ni los tiempos de encendido y apagado ni la agilidad a la hora de revisar las tomas en pantalla ni -sobre todo- las ráfagas de 3 fotogramas por segundo se muestran a la altura del resto de las prestaciones de este modelo medio.

Para completar la serie de reproches -ligeros, eso sí- hemos detectado en algunas tomas de alto contraste la existencia de los denominados "hot pixels", es decir, puntos de color erróneo.

Estos "píxeles calientes" no parecen seguir una pauta concreta en su aparición, y aun cuando Pentax ha minimizado su presencia con la versión 1.01 del firmware de la K20D, siguen manifestándose en algunas imágenes.

La firma los atribuye al intento del procesador por interpretar las zonas sin información mediante la extrapolación de los píxeles circundantes, que crea así este efecto (tan sólo apreciable en algunas imágenes muy concretas). Sea cual sea la causa, urge su definitiva eliminación.

Enfocando con el zoom de 16-50 mm y f2.8

Una de las críticas que más ha recibido Pentax desde su llegada al mundo de las réflex digitales ha sido la escasa oferta de ópticas de gama alta con las que acompañar sus cada vez más potentes SLR.

La firma parece haberse puesto, poco a poco, manos a la obra con su nueva saga DA*, equipada con enfoque ultrasónico y alguna que otra pieza interesante. Esperemos que la reciente adquisición de la compañía por parte de Hoya ahonde en esta línea.

Para la prueba de la K20D hemos querido utilizar el que, sin duda, es su compañero ideal: el joven zoom de 16-50 mm y f2.8, que rinde unas focales equivalentes a 24-75 milímetros en paso universal montado en la cámara.

Mecánicamente, el objetivo ofrece un buen comportamiento y las ruedas de enfoque y del zoom muestran un tacto suave y seguro. Su apariencia es consistente, pese a abundar el plástico. Es verdad que parece menos sólido que otros objetivos de la competencia, pero no menos cierto es que cuesta casi la mitad que éstos.

En líneas generales, la nitidez de la óptica es buena y no presenta grandes problemas con las aberraciones cromáticas y geométricas. Sí hemos detectado, por el contrario, un fuerte viñeteo en la focal más corta al disparar con la abertura máxima. Incluso cerrando hasta f8 es posible percibir algún rastro de este problema.

El enfoque automático es rápido y silencioso, aunque no tanto como lo demostrado por los mejores objetivos Zuiko, Canon o Nikon. Las 11 zonas de enfoque se comportan de forma intachable con buenas condiciones de iluminación, aunque si la situación se complica, la confirmación de foco se hace más lenta de lo que sería deseable en este nivel.

Además, la K20D carece de una luz de ayuda al enfoque, por lo que en estos casos no queda otro remedio que recurrir al molesto flash estroboscópico para echar una mano al autofoco.

Capaz de competir

Sin lugar a dudas, la Pentax K20D es una cámara capaz de lidiar con modelos que la competencia califica como profesionales o semiprofesionales por un precio similar al que cuestan réflex mucho más sencillas. Éste era el mejor argumento de la K10D y éste vuelve a ser el mejorado anzuelo de esta renovación.

Exceptuando el mejorable rendimiento de su nuevo sensor CMOS -fabricado por Samsung, por cierto- en las sensibilidades más altas, lo poco que aporta la previsualización Live View o la falta de velocidad de la cámara para ciertas aplicaciones (en este terreno sí es innegable que modelos como la Nikon D300, la reciente Canon EOS 50D o la Olympus E-3 se escapan), se nos ocurren pocas excusas para no recomendar esta K20D.

Y es que, por lo que se refiere a construcción, calidad de imagen, nivel de prestaciones y grado de personalización de la cámara, cuesta creer que el precio de la K20D se sitúe en torno a los 1.000 euros.

Una oferta sin competencia en este segmento medio, a la que, eso sí, habrá que sumar unas ópticas capaces de entenderse con estos 14 megapíxeles y proporcionar un sistema de enfoque a la altura de las circunstancias.

En este sentido, el Pentax 16-50 mm f2.8 DA* se nos antoja no ya como un compañero ideal para el cuerpo de la K20D, sino casi como un complemento imprescindible si queremos ver de lo que es capaz la que, a día de hoy, es la propuesta fotográfica más ambiciosa de la firma.

TEXTO: Joan de la Malla
FOTOS: Álvaro Méndez

Comenta este análisis en el foro

suscripciones
boletines
Para suscribirte a los
boletines debes registrarte antes.
Si ya eres usuario de
QUESABESDE.COM,
haz clic aquí.
RSS
publicidad