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![]() K-7Características ![]() Punt. usuarios: Tam. sensor: 23,40 x 15,60 mm Máx. res.: 4672 x 3104 p. Factor: 1,50x Pantalla: LCD de 3,00 pulgadas En dos palabras Si el objetivo de Pentax era ofrecer una SLR de nivel semiprofesional a precio de réflex para aficionados, lo ha conseguido con esta K-7 Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Pentax K-7 con nuestras 31 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 28 de septiembre de 2009 Sin miedo a los líderesA estas alturas, no es ningún secreto que arañar una porción de mercado a Nikon y Canon en el segmento de las réflex de gama media y alta es una tarea muy complicada. Pentax vuelve a intentarlo con una K-7 que, a partir de las completas especificaciones de la K20D, va un paso más allá con pequeños ajustes e importantes detalles para situarse de lleno en el escaparate semiprofesional. Aunque la grabación de vídeo en alta definición –una primicia en el catálogo réflex de la firma- es lo primero que llama la atención, su excelente construcción, el visor con una cobertura del 100%, la mejora en la nitidez de las imágenes con sensibilidades altas y un precio muy moderado hacen de esta K-7 una máquina que ya no tiene miedo a lo sempiternos líderes. Pese a que el camino más rápido entre dos puntos es la línea recta, las compañías del sector fotográfico saben muy bien que, a veces, añadir unas cuantas curvas y paradas intermedias en este periplo resulta bastante más rentable. Actualizaciones menores, modelos que apenas aportan novedades la historia es de sobra conocida.Pero tienen suerte los usuarios de Pentax. La firma nos ofrece ahora una ruta muy poco curvilínea, con una tentadora parada denominada K-7 en su camino hacia la SLR perfecta. En el momento de su presentación fue el ejemplo más claro de que había vida para el mercado profesional más allá de las propuestas de formato completo. No ha tardado mucho en salirle competencia a la K-7 en esa misma liga: las recientes Nikon D300s y Canon EOS 7D son una respuesta clara y contundente a la intención de Pentax de convertirse en referencia de este segmento semiprofesional. Evolución alternativa Acostumbrados a que el sensor sea la primera pieza en renovar, la K-7 representa un giro a esta tendencia. Y es que pese a mantener los datos del CMOS de 14 megapíxeles de la K20D, casi todo lo demás ha cambiado para mejor. Más allá del tamaño y la resistencia del cuerpo, la lista de novedades es amplísima: medición de 77 segmentos, motor de enfoque Safox VIII+, ampliación del rango dinámico con tratamiento especifico para luces y sombras, un nuevo procesador de imagen que permite alcanzar la cifra de 5 fotogramas por segundo, monitor trasero de 3 pulgadas y más de 900.000 puntos de resolución, sistemas mejorados de limpieza y estabilización (hasta 4 pasos, en teoría) y la ya citada grabación de vídeo en alta definición. No está mal. Más pequeña, más resistentes Que la K-7 no es, como decíamos, una evolución corriente queda claro nada más tenerla entre las manos. Acostumbrados a relacionar resistencia con peso y volumen, sorprende descubrir que esta réflex es más pequeña que la K20D, pero aun así, llega con un sellado que afecta a 126 juntas de su cuerpo y que lo convierte en el más resistente de su segmento. Con un agarre excelente, la aparición de nuevos accesos directos en la zona superior (para controlar la sensibilidad y la compensación de la exposición) y las mejoras en el tamaño y la resolución de la pantalla (de 3 pulgadas y 920.000 puntos) son algunas de las novedades más destacadas. Mención aparte merece otro de los avances más notables de esta K-7, que a diferencia de lo visto hasta ahora en las réflex de la marca, se atreve con un visor con una cobertura del 100%. Aunque su tamaño y luminosidad –lógicamente- no alcanzan los que ofrecen los modelos de formato completo, basta con encarar la cámara para notar la evolución y toparse con uno de los mejores visores de su clase. Mismos datos, diferentes resultados Empecemos por las interioridades de la cámara. La K-7 monta un sensor CMOS de 14 megapíxeles virtualmente idéntico al usado por la K20D en tamaño y resolución. Se trate o no de una versión mejorada, lo que sí es nuevo es el procesador de imagen PRIME II, que promete un mejor control del ruido al trabajar con sensibilidades altas y un flujo de datos mas rápido para incrementar la velocidad de la ráfaga. Sobre este segundo punto no cabe albergar muchas dudas. Basta presionar el disparador para descubrir que el obturador de la K-7 es capaz de trabajar a 5,2 fotogramas por segundo y mantener esta cadencia hasta 40 (JPEG) o 15 (RAW) imágenes consecutivas. Dicho sea de paso, el suave sonido del obturador, su velocidad de 1/8000 de segundo, la vida de 100.000 ciclos o la agilidad de movimiento del espejo son detalles que también hay que tener en cuenta al valorar los progresos de esta K-7 respecto a modelos más sencillos de la firma. ¿Y qué ocurre con el control del ruido? No sabemos si el mérito corresponde a un nuevo diseño del sensor o al procesador antes mencionado, pero lo cierto es que el salto cualitativo respecto a la K20D es visible. Con un abanico de sensibilidades de 100 a 3200 ISO y un valor forzado de 6400, las pruebas de campo realizadas dejan patente que, si bien la contención de ruido no es revolucionaria, la K-7 sí que ha conseguido minimizar la intervención del sistema de reducción de ruido ganando nitidez en la imagen, especialmente con sensibilidades altas. El ruido sigue presente, pero el tratamiento -más efectivo con el ruido cromático y más permisivo con el de luminancia- ofrece unos resultados muy equilibrados entre nitidez y un ruido granulado bastante agradable a la vista. A efectos prácticos, es viable utilizar prácticamente todas las sensibilidades calibradas de la K-7 si las condiciones luminosas son favorables. Más allá de 1600 ISO se aprecia el ruido, sí, pero si no hay zonas con sombras muy profundas, las imágenes son perfectamente utilizables, al menos para copias de tamaño medio. El valor forzado, como siempre, es mejor dejarlo de adorno o para cuando no quede otro remedio. En lo referente a la calidad general de imagen, las muestras obtenidas a pie de calle dejan patente el buen hacer de los ingenieros de la compañía. Basta echar un vistazo a la galería de fotos publicadas para hablar de un muy buen nivel de detalle, con una excelente fiabilidad de colores y degradados tonales perfectos. El nuevo sistema de medición de 77 zonas también realiza un excelente trabajo cuando dejamos la exposición en manos de la cámara o recurrimos al llamado “botón verde” para obtener la lectura del exposímetro. La moda del HDR Otra de las bazas de la K-7 es la posibilidad de ampliar el rango dinámico en luces y sombras y la creación automática de un HDR, un efecto muy de moda últimamente que se consigue fusionando varias fotos para lograr el máximo de detalle, tanto en las zonas más claras como en las más oscuras. Huelga decir que el HDR requiere de trípode para que las fotos obtenidas tengan un encuadre idéntico. El funcionamiento es muy sencillo: se selecciona el modo HDR deseado -normal o más fuerte-, se encuadra la escena y listo. La cámara dispara tres fotos con los parámetros necesarios, y en cinco o seis segundos -según lo complejo que sea el procesamiento- nos ofrece una imagen HDR. Valorar este tipo de instantáneas es siempre complicado, porque mientras sus defensores se muestran encantados con el efecto, cada vez son más los que hablan de su abusivo uso. Tras ver los resultados que ofrece la K-7 (y descubrir que el HDR no es nuestra especialidad), la verdad es que el modo más fuerte es claramente excesivo. Sin embargo, si utilizamos el normal con un poco de moderación y sentido común, los resultados son aceptables. ¿Mejor que hacerlo en un ordenador? No, pero para una emergencia o para experimentar, bienvenida sea esta función. En cualquier caso, mucho más útil resulta la herramienta que permite estirar el rango dinámico. A diferencia de otras cámaras, donde ese aumento apenas se intuía, en la K-7 los resultados son claros y contundentes. Además, el tratamiento puede darse a las altas luces y a las sombras, bien sea por separado o a la vez. El único problema es que, como era de esperar, tanto la saturación como el contraste de la imagen se resienten al aplicar este efecto. Trucos al margen, en condiciones normales el rango dinámico de las imágenes –sobre todo en lo que se refiere a las luces altas- se sitúa un poco por debajo de los mejores resultados obtenidos por las réflex con sensor APS-C. Simplificar el trabajo Aunque los menús de la K-7 no son –como en el resto de réflex de la firma- especialmente intuitivos, nos hemos topado aquí con nuevas herramientas que pueden ser útiles a la hora de simplificar la vida del fotógrafo. Algunas son ya conocidas, como la posibilidad de realizar pequeñas modificaciones en un archivo RAW y exportarlo luego a JPEG mediante acciones de la propia cámara.En esta misma línea, el botón de acceso directo para la captura en formato RAW o los amplios controles a la hora de personalizar el abanico de sensibilidades que operan bajo el modo “ISO Auto” siguen fieles a su posición. Buena nota también para el estabilizador mecánico que emplea esta K-7, y cuya activación ahora queda relegada a los menús principales de la cámara. Con una eficacia teóricamente mejorada hasta alcanzar los 4 pasos, a juzgar por las pruebas realizadas durante las semanas de convivencia con la cámara la media de resultados permite hablar de algo más de 3 pasos respecto a la velocidad de disparo normal. Vinculado a este estabilizador mecánico, la K-7 también estrena una función de corrección automática del horizonte y la composición, que puede llegar a ser útil en determinadas circunstancias. Aprovechando –precisamente- la movilidad del CMOS, la cámara es capaz de corregir hasta un grado de inclinación de las tomas. La K-7 dispone también de un nivel electrónico visible a través de la pantalla principal, especialmente útil cuando grabemos vídeos a pulso o al trabajar con angulares muy pronunciados. SAFOX VIII+ La lista de mejoras de la K-7 también hace una parada en el sistema de enfoque. Dotada del nuevo motor SAFOX VIII+, la cámara cuenta con 11 puntos de enfoque y muestra un comportamiento sustancialmente más ágil y preciso que el visto en la K20D. Aunque esto también dependerá, claro está, del objetivo empleado. Durante estos días hemos tenido la oportunidad de combinar el Pentax 18-55 mm f3.5-5.6 DA AL WR (zoom estándar que se venderá junto a la cámara) y el Pentax 16-50 mm f2.8 DA*. Más allá de la evidente diferencia de luminosidad, el zoom de 16-50 milímetros marca claramente distancias a la hora de enfocar y al revisar las imágenes con lupa. No es que el de 18-55 milímetros sea un mal objetivo para comenzar (cabe tener en cuenta, además, el plus añadido de su resistencia al agua y al polvo). El problema es que el sensor de la K-7 y su sistema de enfoque piden a gritos una óptica algo más ambiciosa. Si cambiamos el visor tradicional por el encuadre mediante Live View, nos encontraremos con pocas sorpresas. El enfoque por contraste sigue siendo bastante lento, y es sólo realmente útil con encuadres que requieran una posición fuera de lo normal. 1536 x 1024 puntos No por esperada, la función de grabación de vídeo en alta definición deja de ser uno de los puntos clave de la recién llegada K-7. Esta Pentax presume, por cierto, de ser capaz de registrar clips de vídeo Full HD, aunque desde aquí y echando mano de los estándares nos permitirmos dudar de que esos 1536 x 1024 puntos a 30 fotogramas por segundo cumplan los requisitos para ingresar en esa categoría. Cifras al margen, la K-7 trae consigo dos aspectos destacables relacionados con la grabación de vídeo: entrada para micrófonos externos y la posibilidad de controlar la abertura de forma manual. Un detalle especialmente útil, habida cuenta de la escasez de controles manuales en la mayoría de réflex que se atreven con el vídeo. Es cierto que el enfoque por contraste no es compatible con esta función, pero vista su eficacia y tras la experiencia con otros modelos, tampoco lo echaremos mucho de menos. En su lugar, preferimos descubrir que el estabilizador mecánico puede sernos de gran ayuda al tomar secuencias a pulso. Al no recurrir a nunguno de los códecs de compresión que van extendiéndose en este segmento (H.264 y AVCHD), los archivos generados por la K-7 son extremadamente pesados y liquidan rápidamente el suministro de GB de las tarjetas SD Card que empleemos. La parte positiva es que, pese a no ser especialemente fluidos, la calidad es bastante alta y hay pocos rastros de artefactos de compresión. El efecto “rolling shutter" es, eso sí, muy evidente al realizar barridos panorámicos. No nos olvidamos del consumo y autonomía de la batería, que tras una carga muy prolongada (más de 4 horas) nos ha permitido incluso superar los 700 disparos oficiales que aparecen en las especificaciones de la cámara. El abuso del Live View y -sobre todo- de la grabación de vídeo, meramarán notablemente esta cifra. Sería interesante, eso sí, revisar el indicador de nivel de batería, porque en más de una ocasión no ha resultado todo lo fiable que cabría esperar. Hablar a estas alturas de mayoría de edad para una firma con la historia de Pentax puede parecer ridículo e incluso insultante. Pero la K-7 representa, precisamente, la madurez de esta compañía en el convulso mercado de las réflex digitales. Apagadas ya las absurdas guerras de resoluciones, la K-7 se concentra en lo realmente importante: está mejor construida, es más rápida en el disparo y en el enfoque y ofrece los mejores resultados que hasta ahora hemos visto salir de una cámara firmada por Pentax. Algunos puntos siguen siendo mejorables, cómo no. El enfoque, pese al avance, está por detrás de lo visto en la gama semiprofesional de Nikon y Canon. Lo mismo ocurre con el control de ruido, aunque en este caso el equilibrio entre ruido y nitidez nos parece digno de aplauso. El balance de blancos con luces artificiales también ha sido optimizado, pero sigue necesitando un poco más de precisión en algunos puntos. Quejas al margen, las mejoras descritas, unidas a la espectacular hoja de especificaciones y a la grabación de vídeo en alta definición, hacen de esta Pentax K-7 una dignísima aspirante para este segmento profesional y una seria competidora a tener en cuenta. Más aún cuando descubrimos que ahora mismo ya puede encontrarse por poco más de 1.000 euros. |
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