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![]() Lumix DMC-ZX1Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 4000 x 3000 p. Objetivo (35 mm): 25,0-200,0mm Zoom: 8x (óptico) En dos palabras Los buenos resultados que ofrece y el zoom de 25-200 mm hacen de la ZX1 una de las compactas de bolsillo más recomendables hoy día Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Panasonic Lumix DMC-ZX1 con nuestras 28 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
miércoles, 02 de diciembre de 2009 Versión de bolsilloA veces no es necesario inventar nada, sino simplemente adaptar algo que funciona para que sea accesible a más bolsillos. Y nunca mejor dicho en el caso de la Panasonic Lumix DMC-ZX1, una compacta cuya fórmula no es ningún misterio: trasladar la filosofía de la popular Lumix DMC-TZ7 a un formato algo más reducido y barato. Más allá de los parecidos, no hay que pasar por alto que en algunos puntos –como el nuevo sistema de enfoque automático- la hermana pequeña supera a la mayor. Perfecta para quienes no quieran complicarse mucho la existencia y anden buscando una compacta de bolsillo solvente y adornada por un estupendo zoom 25-200 milímetros, sólo los amantes del vídeo, de las focales largas o de los controles manuales encontrarán que esta ZX1 se les queda pequeña. Que la saga de las Lumix DMC-TZ es una de las que más alegrías ha dado a Panasonic en los últimos años no es ningún secreto. Convertidas poco a poco en compactas de referencia para quienes buscan una cámara viajera, robusta y sin demasiadas complicaciones, ahora el objetivo parece ser popularizar más esta saga y convencer a quienes miraban para otro lado asustados por el precio o las generosas dimensiones de su carcasa.Precisamente estas dos vertientes –sobre todo la segunda- justifican la llegada de la Lumix DMC-ZX1. Encargada de estrenar una nueva saga de compactas a medio camino entre las estilizadas FX y las citadas TZ, esta Panasonic aspira a repetir el éxito de su hermana mayor, pero ahora desde el interior de nuestro bolsillo. Reduciendo Puesto que el tamaño y el diseño han sido claves a la hora de concebir este modelo, empecemos por ahí. La reducción de las dimensiones del cuerpo respecto a las Lumix DMC-TZ6 y TZ7 es perfectamente apreciable por los cuatro costados de la cámara, aunque ésta mantiene una apariencia que nos resulta ya muy familiar. Con el peso ocurre lo mismo, aunque los poco más de 150 gramos que luce la ZX1 también pasan factura. Quienes esperan algo tan robusto como las citadas TZ sufrirán una pequeña decepción, puesto que aquí la ligereza es directamente proporcional al protagonismo del plástico en el cuerpo. Por lo demás, tanto el diseño como la ergonomía responden a la estructura clásica de las compactas de Panasonic: el dial principal de modos –demasiado flojo- y el mando del zoom en la parte superior; un par de interruptores para la puesta en marcha y la conmutación entre el modo de captura y el de revisión, y media docena de botones acompañando a la pantalla en la zona trasera. Aunque no sea la más estilizada del escaparate –los interruptores siempre tienen una apariencia un poco tosca-, se agradece la fidelidad a detalles ya clásicos como el mando “Q.Menu”. No es que la ZX1 esté pensada para usuarios especialmente amantes de perderse en los ajustes de disparo y exposición, pero quienes así lo prefieran podrán acceder a lo más importante (sensibilidad, formato, ráfaga...) con sólo un par de pulsaciones. Y los que no quieran complicarse demasiado la vida disponen –por supuesto- del clásico surtido de modos automáticos e “inteligentes” (si hacemos caso de la terminología de Panasonic), con los que la cámara se ocupa de absolutamente todo. Y lo hace, además, bastante bien. La pantalla, por cierto, luce una diagonal de 2,7 pulgadas y 230.000 puntos de resolución, lo que supone el primer recorte evidente respecto a la TZ7. No tanto por la diferencia de tamaño, sino porque presenta la mitad de resolución. En cualquier caso, su visibilidad es correcta en la mayoría de situaciones, y el único problema con el que nos hemos encontrado han sido las franjas verticales que aparecen en el monitor a la hora de componer escenas con una luz frontal muy fuerte. Velocidad Aunque a primera vista ninguna de las prestaciones de la cámara se sale de lo que ya viene siendo habitual en los escaparates –destaca por encima de todo el angular de 25 milímetros-, lo cierto es que lo más interesante de esta cámara es, precisamente, lo que no se ve. Agilidad es la palabra que mejor resume su comportamiento general. Tanto la puesta en marcha como el tiempo de reacción desde que pulsamos el disparador se encuentran, sin duda, entre los mejores de su clase. Lo mismo ocurre con el mejorado sistema de enfoque que estrena esta ZX1, y que sobre el papel asegura ser capaz de enfocar en 0,3 segundos. Dejando a un lado el cronómetro, lo cierto es que, comparada con cualquier otra compacta, el funcionamiento del enfoque es notablemente más rápido, y eso se nota también –como comentábamos- a la hora de accionar el interruptor de encendido o apretar el disparador. Los menos puristas también disfrutarán con el modo de seguimiento de enfoque (“track AF”) y con el sistema de detección facial, que cada vez funciona mejor y más velozmente. El zoom de 8 aumentos también llega con novedades que no están a la vista. Con una cobertura equivalente a 25-200 milímetros y una luminosidad máxima de f3.3-5.9, la clave reside en sus reducidas dimensiones gracias al uso de una nueva estructura óptica. Siguiendo la estela y el buen nombre que los zooms de Panasonic firmados por Leica suelen tener, este objetivo no defrauda. Aunque en su focal más angular la distorsión es visible, estamos dispuestos a pagar ese pequeño tributo a cambio de unos milímetros más de cobertura. Las aberraciones cromáticas, por su parte, también están bien controladas, y puestos a buscarle pegas a la óptica, sólo la luminosidad nos recuerda que estamos ante una sencilla compacta que puede encontrarse por menos de 250 euros. Más estable El estabilizador de imagen es otro de los puntos que figuran en la carta de presentación de esta Lumix. De hecho, el conocido sistema Mega O.I.S. da el salto ahora a una nueva categoría con la denominación Power O.I.S. y la promesa de doblar su eficacia. Tal y como nos ocurrió al probar la también reciente Lumix DMC-FZ38, los resultados reales no llegan a tanto, pero sí es cierto que se nota cierta mejoría respecto a lo visto en modelos anteriores. Así, frente a los 3 pasos de diafragma que podíamos conseguir hasta ahora, el Power O.I.S. ha demostrado ser capaz de alcanzar e incluso superar en ocasiones los 5 pasos. Algo realmente útil si abusamos de la focal más larga. Más allá del buen hacer de la óptica y la velocidad de respuesta general, el CCD de 12 megapíxeles de la cámara también está a la altura de las circunstancias. Con buena luz, los resultados son bastante buenos, tanto en lo que se refiere al rendimiento de color como al nivel de detalle que la ZX1 consigue alcanzar. La cámara flaquea, como siempre, cuando las condiciones de luz empeoran –pasar de los 400 ISO no es recomendable- o en el rendimiento con las luces altas en las imágenes con mucho contraste. El sistema de “Exposición Inteligente” puede paliar en parte este ajustado rango dinámico, pero las limitaciones del sensor están ahí. Entre las numerosas opciones de control que ofrece esta ZX1 echamos de menos poder disponer de cierto control manual sobre la exposición. Sería injusto, no obstante, pedirle a la ZX1 lo que tampoco la TZ7 –su hermana mayor- ofrece. Respecto al balance de blancos, Panasonic sigue empeñada en no incluir un ajuste establecido para las luces fluorescentes. En este caso, hemos de reconocer que el modo automático funciona con bastante corrección bajo estas condiciones, así que nos ahorramos la cansina crítica de rigor. No se puede decir lo mismo del comportamiento de la cámara con luces incandescentes y de tungsteno. En este caso, ni el ajuste automático ni el programado consiguen clavar la temperatura idónea de color. Alta definición, pero sin AVCHD Lite Zoom y pantalla aparte, otro de los puntos en los que se evidencia el recorte de presupuesto de esta ZX1 respecto a la TZ7 es en la grabación de vídeo. Pese a que en este caso también podemos grabar clips de alta definición de 1280 x 720 puntos a 30 fotogramas por segundo, el códec AVCHD Lite que la firma emplea en algunas compactas ha desaparecido en la ZX1. Como consecuencia de ello, no sólo los archivos resultantes –con extensión AVI- serán mucho más pesados, sino que también la fluidez general de las secuencias pierde puntos. Lo mismo ocurre con el sonido, que a diferencia de lo visto en modelos de gama superior, aquí es monoaural. Claro que los usuarios que no le concedan una especial importancia a la función de grabación de vídeo también sabrán ver la parte positiva: los ficheros son mucho más sencillos de reproducir en cualquier ordenador, y a diferencia de los AVCHD Lite con extensión MTS, casi cualquier programa será capaz de abrirlos. La autonomía de la cámara se mueve en los márgenes habituales, con una vida útil de unos 300 disparos, aproximadamente. El pequeño flash integrado en el cuerpo, por su parte, cumple bien en las distancias medias, aunque se queda corto en las focales más largas. Cuestión de tamaño, no de precio ¿Merece la pena renunciar a algunas prestaciones de la TZ7 para ahorrarnos unos euros con esta Lumix DMC-ZX1? Ésa es la pregunta que nos hicimos nada más conocer esta nueva compacta y que nos volvemos a hacer ahora para adaptarla a la rápida evolución de los precios en un mercado tan cambiante como el de las cámaras digitales. Teniendo en cuenta que ahora mismo la diferencia de precio es de sólo unos 50 euros –de hecho, la TZ6 incluso puede encontrarse más barata que la ZX1-, la clave sigue estando en el bolsillo, pero no por el precio, sino por el tamaño. El buen rendimiento general y sus mejoras en cuanto a enfoque y estabilización hacen que resulte muy fácil recomendar esta Lumix a quien busca un modelo de bolsillo, totalmente automático y con un zoom muy interesante. Quienes hasta ahora miraban con interés la TZ7 pero no se acababan de decidir por su tamaño, ya tienen lo que andaban buscando. Para los que prefieran llegar un poco más allá –hasta los 300 milímetros, más concretamente- y apuesten también por la grabación de vídeo, la familia Lumix DMC-TZ debería seguir siendo su prioridad. TEXTO: Iker Morán FOTOS: Álvaro Méndez |
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