Fotografía digital   |   Vídeo digital   |   Mundo móvil   |   Cine en casa 
entrar/registrarse
Buscar:

Lumix DMC-TZ7

Características
Punt. usuarios: 4,02886597938144 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
Ver opiniones
Sensor: CCD de 10,10 MP
Máx. res.: 3968 x 2232 p.
Objetivo (35 mm): 25,0-300,0mm
Zoom: 12x (óptico) / 4x (digital)
En dos palabras
Sin ser perfecta, se consolida como la mejor opción –a día de hoy- entre las compactas de bolsillo y zoom largo
Precios
Mejor precio: 275 €Ver precios
Ver ofertas en


Muestras
Pulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución original
Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Panasonic Lumix DMC-TZ7 con nuestras 34 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
lunes, 18 de mayo de 2009

Más zoom y más vídeo en el mismo bolsillo

¿Qué le faltaba a una compacta ya de por sí interesante como la Lumix DMC-TZ5 para escalar un peldaño más en el catálogo de las llamadas cámaras viajeras? Aunque las posibles respuestas son variadas, muchos coincidirán en apuntar cuatro buenas ideas: más angular, vídeo en alta definición, controles manuales y formato RAW. Panasonic nos ha hecho caso sólo en parte, porque si bien la nueva Lumix DMC-TZ7 se presenta con un impresionante zoom de 25-300 milímetros y la grabación de vídeo a 720p como sus mejores argumentos, otras funciones siguen quedando reservadas para modelos de gama superior.

Las Lumix DMC-TZ configuran una de las sagas más populares del escaparate de compactas de Panasonic. De hecho, hasta hace bien pocas semanas, eran casi las únicas referencias en este segmento pensado para los viajeros que quieren ir ligeros de equipaje pero sin renunciar -sobre todo- a un zoom muy potente.

Las nuevas Lumix DMC-TZ7 y TZ6 toman el relevo de las TZ5 y TZ4, aportando novedades que afectan básicamente a la óptica empleada y, en el caso de la TZ7, a la grabación de vídeo en alta definición a 720p.

Teniendo en cuenta que, pese a alguna que otra limitación y los problemas con el ruido, su predecesora consiguió ser la reina indiscutible de esta categoría, la pregunta es si la TZ7 será capaz de mantener este título frente a las nuevas competidoras que, como la Canon PowerShot SX200 IS o la Samsung WB500, flirtean con el mismo tipo de usuario.

Ligeros retoques

En líneas generales, la TZ7 se mantiene fiel a lo que ha sido el diseño de esta saga desde hace años. Un cuerpo relativamente compacto –no olvidemos que estamos hablando de un zoom de 12 aumentos-, construcción metálica, un agarre cómodo y firme y –en resumen- buenas sensaciones entre las manos.

¿Podría ser más ligera o pequeña? Posiblemente, pero el equilibrio conseguido entre dimensiones y firmeza nos parece –hasta que alguien invente algo mejor- uno de los más acertados del escaparate.

Como en los últimos modelos compactos de Panasonic, a falta de accesos directos el menú general de control se centraliza en el botón “Q.Menu”, situado en la zona inferior trasera. Tal vez un mando algo más grande y con algo más de protagonismo sería de agradecer.

También se echa de menos el joystick que incorporan algunas Lumix y que en esta TZ7 vendría muy bien a la hora de moverse por todos estos parámetros de control o seleccionar el punto de enfoque.

Puestos a buscar pegas a un diseño que -como decíamos- aprueba con nota, algunos errores se repiten con demasiada insistencia de un modelo a otro. Así, el dial principal de la zona superior puede moverse por error o quedarse fijado en posiciones intermedias, lo que puede ser un problema si andamos con prisa, nos encontramos con un mensaje de error al encender la cámara y acabamos perdiendo la foto.

En esta misma línea, el interruptor que permite pasar de la toma de imágenes a la revisión tampoco es el colmo de la agilidad. Mientras en otras cámaras basta con pulsar el disparador para recuperar la imagen y seguir tomando fotos, en la TZ7 es necesario pasar por este mando.

Ahora 25 milímetros

Sin cambios en la pantalla posterior de 3 pulgadas y 460.000 puntos de resolución –visibilidad y refresco sin pegas en casi todas las circunstancias-, la primera parada obligatoria nos lleva a la nueva óptica empleada.

Panasonic no sólo ha optado por ampliar el zoom de 10x que hasta hoy había utilizado en esta saga para llegar ahora a los 12 aumentos. Lo más interesante es, sin duda, que además de alargar estas focales también el angular ha salido ganando con la renovación.

El resultado es un espectacular objetivo de 25-300 milímetros con una luminosidad máxima de f3.3-4.9. Está claro que no estamos hablando del 24 mm f2 de la Lumix DMC-LX3, pero la verdad es que el extenso rango y la cobertura angular ampliada hacen de esta TZ7, ahora más que nunca, una auténtica todoterreno.

Aunque la distorsión a 25 milímetros es visible, el comportamiento general de la óptica en cuanto a nitidez, contraste y definición en los bordes es más que aceptable teniendo en cuenta su tamaño y cobertura. Las aberraciones cromáticas tampoco son un problema, puesto que los halos púrpuras sólo aparecen en situaciones muy puntuales y normalmente extremas.

El comportamiento del enfoque también se sitúa en los parámetros normales, con un funcionamiento rápido y preciso que sólo flaquea si abusamos del zoom largo o en el momento de enfrentarnos a entornos oscuros.

Detección y reconocimiento

Antes de adentrarnos en cuestiones más serias, merece la pena repasar la interminable lista de automatismos que trae consigo la TZ7. A falta de controles manuales, esta Lumix despliega todo su arsenal de modos, escenas y ajustes, algunos de ellos de nueva factura.

Así, al de sobra conocido modo de detección facial, se le una ahora un curioso sistema de reconocimiento de caras que Panasonic ha estrenado en esta nueva hornada. La idea es bastante sencilla y divertida (al menos cuando empezamos a utilizarlo): la cámara es capaz de memorizar hasta seis rostros (a los que podemos incluir nombre, edad, prioridad, etcétera), que después serán reconocidos cuando aparezcan en escena.

Pese a ser un sistema nuevo, la verdad es que funciona bastante bien, incluso cuando aparecen dos personas a identificar en la escena. El proceso de configuración tampoco tiene ningún misterio: o se realiza directamente a través del menú o la cámara nos ofrece esta opción la quinta vez (más o menos) que un mismo sujeto aparezca en nuestras imágenes.

Más allá de lo curioso y divertido, esta función puede llegar a resultar útil a la hora de repasar las fotografías y buscar sólo aquellas en las que aparezcan determinadas personas.

Son interesantes también las opciones de trabajo en formato 16:9, aunque si seleccionamos este aspecto en el modo iA (el denominado Automático Inteligente), la resolución se reduce a 2 megapíxeles en lugar de los casi 9 que ofrece en otros modos.

Lo mismo ocurre en algunos tipos de escena, como la llamada “soplo de arena” (un blanco y negro bastante granulado) y la de cámara estenopeica.

1280 x 720 puntos

Otro de los puntos fuertes de la nueva TZ7 es su capacidad para grabar vídeo en alta definición, concretamente a 720p. Una función que se ha convertido casi en el nuevo leitmotiv de muchas compactas y al que Panasonic ha añadido su toque personal apostando por el códec AVCHD Lite, una especie de versión reducida del formato empleado en muchas videocámaras de alta definición.

Como ya pudimos comprobar, la TZ7 se impone en esta asignatura a sus principales competidoras no sólo en lo que respecta a la calidad y fluidez de imagen, sino también en detalles tan importantes como –por ejemplo- el poder usar el zoom óptico durante la grabación de los vídeos.

Hay que tener en cuenta, eso sí, que la cámara tiene un tiempo de reacción excesivo desde que pulsamos el botón de grabación de vídeo hasta que realmente la secuencia comienza a registrarse.

Pese a su relativo buen comportamiento en lo que respecta a nitidez, color y fluidez –sin llegar al nivel que ofrece una videocámara, claro- el uso de este códec y los archivos resultantes con extensión MTS resultan un poco complicados de reproducir por su falta de compatibilidad con muchos programas.

Afortunadamente, la nueva versión del programa Lumix Viewer que acompaña a la TZ7 permite reproducir estos archivos con bastante agilidad, incluso en ordenadores no muy potentes. También se puede realizar una pequeña edición sobre la secuencia, aunque las posibilidades son muy básicas.

Para visionar los vídeos, la opción más sencilla pasa -¬como siempre- por aprovechar el conector HDMI que incorpora la cámara para conectarla a un televisor de alta definición.

Rendimiento mejorado

Aunque los cambios en el sensor de imagen pasan más desapercibidos que las novedades que se refieren a la óptica o el vídeo, la TZ7 también estrena un nuevo CCD de 1/2,33 de pulgada y 12 megapíxeles que -eso sí- limita su resolución efectiva a 10 millones de puntos.

Siguiendo la línea de sus predecesoras, el rendimiento general es muy bueno en cuanto a detalle y color de la imagen. Sólo el empecinamiento de Panasonic por no dotar a sus cámaras de un ajuste de blancos para luz fluorescente sin ofrecer a cambio un modo automático plenamente solvente obliga a recurrir al consabido tirón de orejas.

Pese a que el ligero aumento de la resolución de 9 a 10 megapíxeles no se percibe a la hora de la verdad, sí es cierto que la firma ha hecho los deberes con esta nueva compacta y ha afinado un poco el procesamiento de la imagen.

Si hasta ahora nos quejábamos de que a partir de 400 ISO el ruido se solventaba con un sistema de reducción que se llevaba por delante el detalle de la foto, la TZ7 mejora algo en este terreno. El ruido sigue siendo una barrera –lógicamente- a la hora de trabajar con poca luz, pero los resultados obtenidos a 400 y 800 ISO –más allá sería mucho pedir- son bastante decentes en comparación con lo que suele ser habitual en las compactas.

El rango dinámico, por su parte, no experimenta grandes cambios respecto a la norma habitual, siendo las luces altas el punto más débil de la imagen. Activar la función de Contraste Inteligente o dejarlo todo en manos de la cámara mediante el modo Automático Inteligente puede ayudar a levantar algo las sombras, pero tampoco se gana mucho en las zonas quemadas.

Respecto a la autonomía de la batería, una sola carga permite realizar casi 300 fotografías con algún que otro vídeo en alta definición intercalado. En cualquier caso, hay que estar atentos si decidimos usar el modo “Quick AF” (que mantiene activo continuamente el enfoque automático para, en teoría, agilizar el disparo), puesto que repercute notablemente en el consumo energético.

La mejor de su clase (por ahora)

Tras pasar unas cuantas semanas con la Lumix DMC-TZ7 y -sobre todo- compararla con sus potenciales competidoras, queda claro que Panasonic ha conseguido sobrevivir al envite de otras firmas interesadas en este segmento de compactas viajeras.

Partiendo de una base tan sólida como es la TZ5, la TZ7 exprime aún más su mejor argumento para ofrecer una óptica estabilizada de 25-300 milímetros, sin competencia -a día de hoy- en este segmento.

El vídeo en alta definición puede ser también un buen gancho para algunos usuarios, aunque estamos convencidos de que muchos de ellos lo cambiarían sin dudarlo un minuto por controles manuales y formato RAW.

Estas dos funciones siguen siendo, sin lugar a dudas, las dos principales carencias de una compacta que, sin inmiscuirse en el terreno de sus hermanas mayores, consigue salir airosa.

TEXTO: Iker Morán
FOTOS: Álvaro Méndez

Comenta este análisis en el foro

suscripciones
boletines
Para suscribirte a los
boletines debes registrarte antes.
Si ya eres usuario de
QUESABESDE.COM,
haz clic aquí.
RSS
publicidad