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Lumix DMC-TZ3

Características
Punt. usuarios: 4,21025641025641 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD de 7,20 MP
Máx. res.: 3328 x 1872 p.
Objetivo (35 mm): 28,0-280,0mm
Zoom: 10x (óptico) / 4x (digital)
En dos palabras
El excesivo ruido y la ausencia de controles manuales restan puntos a una compacta que disfruta de una calidad óptica envidiable
Precios
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Análisis
miércoles, 09 de mayo de 2007

Los altibajos del camino

Con 7 millones de píxeles, 3 pulgadas de pantalla y un zoom estabilizado de 28-280 milímetros, la Lumix DMC-TZ3 de Panasonic no necesita muchos más argumentos para convencer. Puede utilizar, no obstante, el sello de Leica en el frontal, su tamaño compacto o la sensibilidad de 1250 ISO (e incluso 3200 ISO) para seducir a los fotógrafos que hayan puesto sus ojos en ella. Heredera de la aclamada TZ1 y hermana mayor de la contemporánea TZ2, la última joya de Panasonic casi se vende sola y nace dispuesta a pelear por ese puesto de "cámara para todo".

Aunque escasas, las diferencias entre las Lumix DMC-TZ3 y TZ1 son suficientemente significativas para marcar distancias. Así, la nueva compacta de Panasonic cambia el rango focal del modelo primogénito, aumenta la pantalla y refina su diseño para ofrecer una versión adaptada a los nuevos tiempos.

Con la ambiciosa vocación de ser cámara para todo y para todos, la TZ3 se reinventa, y desde luego que no va a dejar a nadie indiferente.

Algunas novedades

La nueva Lumix (y la casi clónica TZ2, de 6 megapíxeles) se diferencia de la precedente TZ1 en varios aspectos, algunos de ellos de gran calado.

Para empezar, aunque conserva el zoom óptico de 10 aumentos firmado por Leica y con la coletilla DC Vario-Elmarit, el rango focal pasa de los 35-350 milímetros a unos muchos más interesantes 28-280 milímetros.

Aunque con una pequeña reducción de la luminosidad, hay que insistir en la importancia de ese angular, tan poco común entre las compactas digitales e incluso entre aquellas que lucen un zoom potente.

El monitor TFT, por su parte, pasa de 2,5 pulgadas a 3 (detalle que, junto a la resolución y la autonomía, permite diferenciar a la TZ3 de la TZ2, cuya pantalla mide 2,5 pulgadas) y el rango de sensibilidades crece hasta 3200 ISO.

No obstante, hay que aclarar que el fotógrafo sólo puede acceder a esta velocidad ISO a través del modo escénico bautizado como "alta sensibilidad". Manualmente, sólo se puede llegar a 1250 ISO.

Continuando con la sensibilidad, la TZ3 incorpora esa curiosa prestación ya vista en otras Lumix que, bajo el nombre de "ISO inteligente", aumenta automáticamente la sensibilidad dependiendo no sólo de la luminosidad de la escena, sino del movimiento detectado en ella.

Con una mano

Como su hermana, la TZ3 presume de un diseño compacto y una protuberancia en el lado derecho que hace la función de empuñadura. El núcleo de gravedad continúa centrado, lo que facilita -sumado a una ergonomía adecuada y un contorno carente de aristas- su uso con una sola mano sin mayores problemas.

Pese a que el potente teleobjetivo podría mermar este agarre, la verdad es que tanto la correcta ergonomía como, sobre todo, el reputado sistema de estabilización Mega O.I.S. brindan un agarre firme y capturas prácticamente libres de trepidaciones.

La parte trasera es calcada a la de la TZ1, exceptuando el citado LCD de 3 pulgadas y 230.000 píxeles.

Los botones en esa zona no son excesivos y permiten acceder y navegar por los menús de la pantalla, controlar algunos parámetros, conmutar entre el modo de disparo sencillo y la ráfaga, activar el flash o visualizar las imágenes capturadas y almacenadas en los 12 MB de memoria interna o en la tarjeta SD Card.

Con pocas concesiones al modo manual, la TZ3 reserva una pequeña zona de su parte superior para albergar varios controles más: el mando del zoom, el botón para activar el estabilizador y el clásico dial de modos.

Sin control manual

Aunque podría no parecerlo, la TZ3 es prácticamente automática al 100%. Es por ello que seguimos añorando alguna concesión manual capaz de convertir este modelo en una cámara perfecta para viajar o, por qué no, en un segundo cuerpo para los usuarios de una SLR digital.

A falta de controles manuales, la TZ3 cuenta con una importante colección de modos programados y escenas.

Entre ellos se encuentran, por ejemplo, un modo para fuegos artificiales -hasta 60 segundos de exposición-, otro para fotografía de aproximación, otro para retratos. y un modo de alta sensibilidad cuya efectividad, después de las pruebas realizadas, nos atrevemos a cuestionar.

El ya citado monitor, por su parte, es uno de los atributos más atractivos de la TZ3. El tamaño, la resolución y una excelente calidad de imagen le otorgan el imaginario galardón de segundo mejor atributo de la cámara, sólo superado por el objetivo, del que hablaremos más adelante.

La pantalla muestra, así pues, un refresco perfecto, mientras que la nitidez y el color son envidiables tanto durante la reproducción como durante el encuadre.

Angular menos luminoso

El zoom es otra de las grandes novedades de esta cámara. Siguiendo la estela de los modelos anteriores, en esta ocasión se tiende al angular (28-280 milímetros) en lugar de reforzar las focales más extremas.

Más allá del acierto que supone esta reconversión, el objetivo retráctil hace buena la inscripción de Leica en su frontal y presume de una mínima carga de aberraciones y una elevada calidad.

El único dato negativo reside en la luminosidad, que se ve mermada al pasar del diafragma de f2.8 que lucía el angular de la TZ1 al f3.3 del nuevo modelo (cifra que, aun así, sigue resultando interesante). Desgraciadamente, también la máxima abertura del teleobjetivo se ve expuesta al mismo proceso, pasando del f4.2 original a un cuestionable f4.9.

La velocidad de respuesta del zoom es prácticamente idéntica a la de la TZ1, y se encuentra dentro de unos márgenes adecuados para la mayoría de usuarios.

El sistema de enfoque, por su parte, también es virtualmente idéntico al del modelo anterior, por lo que resulta rápido y preciso en todas las focales, aunque con menor medida en la parte final del zoom.

Estabilización de la casa

En lo que respecta a la estabilización, la TZ3 incorpora el sistema de reducción de vibraciones Mega O.I.S., visto y probado con enorme éxito en el resto de cámaras de la marca nipona.

Como es habitual, el usuario cuenta con dos modos de estabilización óptica: el primero actúa sobre la escena continuamente, de forma que es más fácil encuadrar, mientras que el segundo estabiliza la imagen únicamente en el momento de realizar la captura.

Sin duda, las muestras obtenidas son el mejor elemento de juicio para el potencial comprador de esta compacta.

En cualquier caso, y como era de prever -porque siempre nos ha ocurrido en este tipo de estabilizadores y porque así se especifica en las instrucciones-, el segundo modo es mucho más efectivo a la hora de estabilizar y permite capturar escenas nítidas hasta un par de pasos por debajo de la velocidad de obturación recomendable.

Tropiezo reincidente

Dotada de 7 megapíxeles de resolución y con el procesador de imagen Venus Engine III como fiel escudero, la TZ3 deja una buena primera impresión trabajando a bajas sensibilidades.

Lamentablemente, no se puede decir lo mismo al aumentar la velocidad ISO. Ya lo dijimos con la TZ1 y volvemos a repetirlo: el CCD que incorpora la TZ3 es bastante "ruidoso". Además, el sistema de reducción de ruido electrónico tampoco le hace ningún favor a esta Lumix.

Preparada para tomar fotografías de hasta 3072 x 2304 puntos (sólo en formato JPEG), la TZ3 cuenta con una sensibilidad que abarca desde 100 hasta 1250 ISO. Dispone, además, de un ajuste especial a 3200 ISO que queda bajo el control de la cámara mientras se usa el modo específico "alta sensibilidad".

Según hemos podido comprobar, trabajando a 200 ISO el ruido ya es visible. Además, si elevamos este valor a 400 ISO, comienzan a ser palpables los efectos del sistema de reducción de ruido. La TZ3 tropieza así con la misma piedra que la TZ1, con una calidad de imagen excesivamente supeditada al ajuste de la sensibilidad.

Como contrapartida, los colores son vivos y los degradados muy adecuados, al menos disparando con sensibilidades bajas. El balance de blancos también podría meterse en este saco de elementos positivos, pues funciona bien en todas las situaciones.

Sin embargo, sigue sin estar disponible el balance prefijado para luz fluorescente. Incomprensible ausencia, una vez más.

La batería, por su parte, ofrece un rendimiento muy aceptable -no nos olvidemos del colosal zoom de 10 aumentos y la energía necesaria para moverlo-, con unas 300 imágenes de autonomía con un uso normal.

Aún queda camino

Cuando analizamos la TZ1, en febrero de 2006, dijimos que estaba a un paso de triunfar, pero que aún le faltaba madurar en ciertos aspectos. La TZ3 se lanza con fuerza a superar esas antiguas barreras, aunque flaquea a medio camino.

La remodelación del objetivo es, por ejemplo, un enorme acierto. Y visto su rendimiento, estamos dispuestos a aceptar la pérdida de luminosidad (poco más se puede pedir a un zoom de 28-280 milímetros estabilizado como éste).

Sin embargo, la falta de controles manuales y, sobre todo, el ruido a sensibilidades medias vuelven a suponer una zancadilla en la línea de flotación de la TZ3. Es cierto que esta Lumix dejará a casi todo el mundo satisfecho y que está un paso más cerca del anhelado sobresaliente, pero aún quedan algunos tramos de camino por recorrer.

TEXTO: Eduardo Parra
FOTOS: Álvaro Méndez

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