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Lumix DMC-TZ1

Características
Punt. usuarios: 4,15813953488372 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD de 5,00 MP
Máx. res.: 2560 x 1920 p.
Objetivo (35 mm): 35,0-350,0mm
Zoom: 10x (óptico) / 4x (digital)
En dos palabras
Un potente zoom estabilizado de 10x da vida a esta interesante compacta, que pierde enteros por el lastre del ruido electrónico
Precios
Mejor precio: 151 €Ver precios
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Muestras
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Análisis
lunes, 20 de noviembre de 2006

Ojos de halcón

A estas alturas de la película, nadie duda del empeño de Panasonic por triunfar en el universo del píxel. Mas allá de su primera réflex, la Lumix DMC-L1, y de su compromiso con el sistema Cuatro Tercios, está claro que la marca nipona se ha hecho un hueco en el mercado fotográfico con productos que, en su mayoría, van más allá del simple refrito de megapíxeles o del rediseño de una carcasa. La Lumix DMC-TZ1 es fiel a la causa, con un cuerpo compacto, un superzoom estabilizado de Leica que ya quisieran muchas otras cámaras, 5 cómodos megapíxeles y un nuevo procesador de imagen Venus III. El ruido, el siempre dichoso ruido electrónico, es el único tendón de Aquiles de tan prometedora compacta.

Hasta ahora, los fotógrafos teníamos dos opciones en lo tocante a focales: o bien nos decantábamos por una compacta de zoom estándar, o bien por un mamotreto -muchas veces también llamada compacta- de zoom potente.

Con la Lumix DMC-TZ1, Panasonic ha puesto en juego una cámara de las de llevar -o casi- en un bolsillo, pero con un potente zoom de 35-350 milímetros y 5 megapíxeles de resolución. Posiblemente demasiado automática, la TZ1 llegó a principios de año dispuesta a revolucionar el mercado.

Su estética es, como poco, particular (con un superzoom de semejantes focales su construcción no podía ser ortodoxa).

La TZ1 cuenta con un diseño compacto y una protuberancia en el lado derecho que hace la función de empuñadura, dejando el objetivo en el otro lado. El centro de gravedad, así pues, está más o menos -y nunca mejor dicho- centrado. Esto, sumado a una ergonomía acertada y carente de aristas afiladas, permite encuadrar con una sola mano y sin dificultad alguna.

Espacio vital

La parte trasera está perfectamente diseñada para que el trabajo sea cómodo y sencillo. A diferencia de lo que sucede en otros modelos, en la TZ1 hay espacio entre mandos y pantalla; tanto, que incluso el dedo pulgar tiene un amplio espacio para reposar mientras no está pulsando ningún botón.

Los botones, precisamente, no son demasiados y apenas se cuentan con los dedos de una mano. Básicamente, permiten acceder y navegar por los menús de pantalla y controlar algunos parámetros, como la permutación entre el modo de disparo sencillo y en ráfaga, la activación del flash o la revisión de las imágenes capturadas.

Bastante automática, la TZ1 cuenta en su zona superior con otros pocos mandos más: el control del zoom, el botón para activar el estabilizador, el típico dial de modos y poco más. En efecto, esta Lumix es automática, y quizás algún modo manual no habría estado de más, siquiera uno de prioridad.

Como es costumbre en este tipo de cámaras, la TZ1 cuenta con una importante remesa de modos de trabajo que, en la medida de lo posible, facilitan la captura en condiciones -digámoslo así- complejas para los no iniciados. De esta forma, más allá de los típicos modos automáticos o del enfoque macro, esta cámara ofrece varios ajustes prefijados para, por ejemplo, fotografiar fuegos artificiales o escenas de deporte, realizar retratos nocturnos o disparar empleando sensibilidades altas.

La pantalla, por su parte, puede presumir de ser uno de los atributos más atractivos de la TZ1. Escapando de la moda -bendita moda- de las pantallas de 3 pulgadas, incluye un monitor de 2,5 pulgadas con un brillo y una calidad dignos de elogio.

Su refresco es virtualmente perfecto, los 207.000 puntos ofrecen una nitidez y un color envidiables durante la reproducción y el usuario dispone de una opción que permite ampliar el ángulo de visión. Como único punto negativo, cabe citar ese inevitable efecto espejo al que, desgraciadamente, ya casi estamos acostumbrados.

Qué ojos

El zoom, una nueva muestra del interés de Panasonic por estar en lo más alto, es un objetivo retráctil de 35-350 milímetros y nuevo diseño -según la compañía-, dotado de 3 lentes asféricas e ideado para rendir al máximo en todas las focales. Y es que la inscripción Leica Vario-Elmarit que incluye este cristal no está ahí por casualidad.

Con un nivel mínimo de aberraciones cromáticas y geométricas, no hay que escudriñar muchas fotos para darse cuenta del potencial de esta óptica. Eso sí, tan buen objetivo adolece de una luminosidad en tele de f4.2, un tanto pobre (son 350 milímetros, no lo olvidemos), sobre todo si la comparamos con la adecuada abertura de f2.8 en angular.

La velocidad de respuesta del zoom está dentro de la normalidad, sin que pueda presumir de rapidez (insistimos nuevamente en que es mucha la distancia focal que hay por recorrer). Sí puede calificarse de rápido -y preciso- el sistema de enfoque, cuyo rendimiento pierde efectividad al sobrepasar los 300 milímetros equivalentes. Algo previsible, por otro lado, en una focal tan larga y no especialmente luminosa.

En lo referente a la estabilización, la TZ1 incorpora el sistema de reducción de vibraciones Mega O.I.S., visto y probado con enorme éxito en el resto de cámaras de la marca nipona. Como ya es habitual, el usuario puede activar dos modos distintos de estabilización óptica: el primero estabiliza la escena continuamente, de forma que es más fácil encuadrar, mientras que el segundo estabiliza la imagen únicamente en el momento de realizar la captura.

Así, tal y como ocurría en modelos precedentes, el segundo modo es mucho más efectivo a la hora de estabilizar, permitiendo capturar escenas nítidas hasta -según nuestro criterio- un par de pasos por debajo de la velocidad de obturación recomendable.

Silencio por la vía expeditiva

El sensor es el segundo responsable en lo que a imagen pura y dura se refiere cuando hablamos de la TZ1.

Dotado de 5 megapíxeles de resolución y complementado por un nuevo procesador de imagen Venus III, la sensación que ofrece no es del todo buena. En primer lugar, porque esperábamos que Panasonic, escapando de la ola de megapíxeles, habría acertado al colocar un sensor de "sólo" 5 millones de píxeles. Y no ha sido así.

El CCD que incorpora la TZ1 es bastante ruidoso. Además, esta Panasonic cuenta con un sistema de reducción de ruido que no le hace ningún favor. Vayamos por partes.

Preparado para tomar fotografías de hasta 2560 x 1920 puntos, el CCD de la TZ1 cuenta con una sensibilidad que abarca desde los 80 hasta los 1600 ISO, argumento el de la alta sensibilidad esgrimido por la marca para hablar de "doble estabilización" (a más sensibilidad, obturación más rápida).

La elección de estos escalones de sensibilidad incide, casi desde el principio, en la aparición de bastante ruido electrónico. A 200 ISO ya pueden detectarse rastros no sólo de ese ruido, sino también de la evidente acción del sistema de reducción.

Dicho proceso se traduce, como es sabido, en el "apastelamiento" de la imagen, con menos ruido, sí, pero también con menos nitidez y una mayor pérdida de resolución en los detalles. Sin duda, Panasonic no ha acertado en este punto. Llamada a ser una fuera de serie, esta máquina pierde precisamente por este contratiempo muchos enteros.

En el lado positivo, cabe mencionar que las imágenes capturadas por la TZ1 rezuman de colores realistas, con gradaciones suaves y una reproducción correcta de todos los tonos.

Además, para que nadie quede insatisfecho, existe la posibilidad de elegir entre varios modos de color que saturan -o no- la escena. Rizando el rizo, también existe la posibilidad de "filtrar" la fotografía con tonos más cálidos o fríos para ajustar -más si cabe- el color de la imagen. El balance de blancos, por su parte, presume de un funcionamiento adecuado en todos los modos.

En lo que concierne al resto de atributos, la TZ1 cuenta con una batería de buen rendimiento -especialmente teniendo en cuenta la estabilización y la magnitud de semejante zoom- que da para unos 200 disparos.

El flash es aceptable, pero insuficiente a todas luces -disculpen el mal chiste- al disparar con focales largas. La memoria interna es, nuevamente, más testimonial que útil, por lo que se hace imprescindible la adquisición de una o varias tarjetas SD Card o MMC.

Casi perfecta

Nuevamente, nos topamos con una de esas cámaras que ofrecen mucho y prometen más, pero que en el último momento pierden enteros para entrar en la galaxia de los ganadores del universo fotográfico.

La Panasonic Lumix DMC-TZ1 lo tenía, a priori, todo para triunfar: zoom largo, ergonomía y facilidad de uso, precio asequible… Pero el dichoso ruido y sus consecuencias vuelven a hacer mella en la valoración final. Una pena para el aficionado más exigente, y un fallo menor para quienes sólo busquen un zoom de 10 aumentos que quepa perfectamente en la palma de la mano.

TEXTO: Eduardo Parra
FOTOS: Iker Morán

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