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![]() Lumix DMC-LZ5Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 2816 x 2112 p. Objetivo (35 mm): 37,0-222,0mm Zoom: 6x (óptico) / 4x (digital) En dos palabras Panasonic repite casi de memoria la fórmula de su Lumix DMC-LZ2, con buenos resultados y mejoras poco sustanciales Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Panasonic Lumix DMC-LZ5 con nuestras 37 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 10 de julio de 2006 Más es mejor… o eso dicenMás megapíxeles (un total de 6), más pantalla (2,5 pulgadas), más visibilidad de la misma, más sensibilidad (hasta 1600 ISO) y mejor autofoco. Éstas son las más importantes características que presenta la Panasonic Lumix DMC-LZ5, una cámara que nace de la colaboración de la marca nipona con Leica y que llega al mercado dispuesta a ocupar el corazón de los fotógrafos de a pie que buscan "algo más" que una compacta. Calidad, estética y sencillez conforman el triplete con el que Panasonic releva a su veterana LZ2 en una nueva vuelta de tuerca del mercado. Los cambios con cuentagotas siguen imparables. La lenta marcha del sector fotográfico se nutre últimamente de pequeños avances, no de grandes novedades, y a falta de actualizaciones de hardware, los nuevos modelos florecen como las amapolas en primavera.Una vez más, Panasonic remoza una de sus consolidadas compactas, cambiándole el nombre y poniéndola, de nuevo, en la cresta de la ola. En esta ocasión, el turno es para la Panasonic Lumix DMC-LZ5, presentada a principios de año y que bebe de las fuentes de la precedente LZ2. En pocas palabras, lo que esta máquina ofrece es una mejora general sin grandes novedades. El sensor aumenta en un millón de puntos su resolución para llegar a los 6 megapíxeles; la sensibilidad también sube hasta 1600 ISO, aunque no puede controlarse manualmente y la calidad que brinda no es para tirar cohetes; la pantalla disfruta de mayores dimensiones y visibilidad gracias a la tecnología "High Angle"; el autofoco es más rápido, y se ha añadido algún que otro nuevo modo de exposición escénica. Suma y sigue Con un cuerpo sin excesivas modificaciones, la LZ5 se presenta como una compacta de esas "incómodas": no cabe en un bolsillo y es demasiado pequeña para meterla en una bolsa de transporte. Su ergonomía está dentro de los márgenes aceptables de uso. Sosteniéndola con una sola mano, no resulta complicado acceder a todos los botones que pueblan su carcasa, aunque sí es cierto que para girar el dial de control quizás sea necesario dejar de prestarle atención a la pantalla. Como aspectos negativos, cabe reseñar que el barril del objetivo puede ser un poco molesto para aquellos fotógrafos de manos grandes, y que la rosca para la colocación de un trípode no está situada en el lugar que garantiza un mayor equilibrio. Ángulo acusado La parte trasera del cuerpo acoge la pantalla de 2,5 pulgadas (a diferencia de las 2 pulgadas de la LZ2) y sólo 85.000 puntos de resolución. Su refresco es cuestionable en cuanto la luz escasea un poco, aunque la calidad de imagen es buena durante la toma y la reproducción. Los colores son bastante reales y el nivel de detalle es más que decente para esos escasos 85.000 puntos que ofrece. Carente de visor directo, la LZ5 muestra en la pantalla una serie de menús sencillos y fáciles de controlar. Divididas en dos submenús (con aspectos fotográficos por un lado y aspectos más técnicos por el otro), todas las opciones modificables de la cámara están a un par de clics de distancia. Aparte de sus mayores dimensiones, el monitor ha experimentado mejoras con respecto al de la LZ2. Y es que Panasonic ha añadido a este modelo la tecnología High Angle, que permite -previa activación- un visionado en condiciones difíciles y desde ángulos más acusados. El efecto espejo y las bandas a contraluz -eso sí- siguen ahí, perennes. Resolución sin alardes El sensor que equipa la LZ5 asciende en un megapíxel y se encarama hasta la respetable cifra de los 6 millones (bien por Panasonic por no dejarse emborrachar por la resolución). Ello se traduce en capturas de 2816 x 2112 puntos. Con un renovado procesamiento de la imagen respecto al modelo anterior -aseguran desde Panasonic- la LZ5 aumenta la sensibilidad y llega ahora hasta 1600 ISO, aunque con truco (o trampa, depende de cómo se mire). En efecto, la máxima sensibilidad sólo está disponible en un modo de exposición predefinido, con cuya activación el fotógrafo pierde el control sobre ella. En teoría, la cámara elige automáticamente la sensibilidad entre los valores de 800 a 1600 ISO, aunque en nuestras pruebas la LZ5 sólo seleccionó eso: 1600 u 800 ISO, sin ningún valor intermedio. En cualquier caso, ambas sensibilidades repercuten enormemente sobre la nitidez final de la imagen y dejan prácticamente inutilizable cualquier toma realizada con ellas. En cuestión de calidad pura y dura, la LZ5 ofrece una buena imagen cuando emplea el resto de sensibilidades. El nivel de ruido electrónico es bajo, asomándose a partir de 200 ISO y dejándose notar más notoriamente a 400 ISO. La nitidez de las imágenes es -en general- satisfactoria, aunque nos permitimos recomendar aumentarla con la opción que para ello ofrece la cámara. Los colores, por último, son muy fieles. El balance de blancos, por su parte, funciona muy bien en el modo automático y también en los prefijados. El contrapunto lo pone el balance para luz de tungsteno, proclive a reproducir dominantes de color y con un rendimiento muy por debajo del resto de balances prefijados. Hasta 222 milímetros El objetivo Leica estabilizado con la tecnología de Panasonic -bien estabilizado, como en modelos anteriores- es un clónico del de la LZ2. Se trata, por tanto, de un zoom de 37-222 milímetros en formato universal. Panasonic ofrece, por cierto, la posibilidad de aumentar algo la focal máxima a costa de reducir la resolución del sensor, acentuando de este modo el efecto de multiplicación. O lo que es lo mismo: la magia del marketing aplicada a la fotografía. De autofoco rápido y -asegura Panasonic- mejorado, este zoom de 6 aumentos ofrece una muy respetable luminosidad de f2.8-4.5, aunque esos 37 milímetros siguen la tónica cada vez más arraigada de dotar a las cámaras de angulares poco angulares. Por fortuna, las aberraciones -cromáticas y geométricas- son mínimas.Cuestión de modos La LZ5 ofrece nada más y nada menos que 17 modos escénicos para facilitar el trabajo del fotógrafo, y carece de un modo manual de exposición y de las prioridades a la obturación y el diafragma. Algunos de esos modos prefijados son tan prácticos como los que pueden encontrarse en cualquier otro modelo, pero hay otros cuya eficacia debe ponerse en tela de juicio. Precisamente, el más llamativo de estos modos es el concebido para fotografiar cielos estrellados, que permite hablar a Panasonic de una cámara con hasta 60 segundos de exposición máxima aunque sin control sobre el diafragma o la sensibilidad. Lo cierto es que las pruebas que hemos realizado con él no son demasiado halagüeñas. El flash es de tipo integrado, útil a corta distancia pero de reciclaje un tanto lento. Cumple, aunque sin ser merecedor de ninguna medalla. En lo tocante a la alimentación, basada en dos pilas de tamaño AA, la LZ5 incorpora una muy curiosa opción que permite seleccionar el tipo de pila incluida para -entendemos- afinar el rendimiento. Lo cierto es que ni con las pilas suministradas ni con otras más potentes hemos observado grandes diferencias ni grandes rendimientos. Sin mayores sorpresas Actualización necesaria ¿sí o no? Aunque tal vez nos hayamos formulado demasiadas veces esa cuestión, en esta ocasión tampoco está de más volver a hacerlo. Independientemente de las discretas novedades que aporta, la Lumix DMC-LZ5 ofrece al fotógrafo una imagen más que acertada, una facilidad de uso apta para todos los públicos y un potente objetivo que permitirá inmortalizar sin grandes quebraderos de cabeza casi cualquier instantánea a la que un aficionado pueda aspirar. TEXTO y FOTOS: Eduardo Parra |
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