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Lumix DMC-FZ5

Características
Punt. usuarios: 4,33541666666667 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD de 5,00 MP
Máx. res.: 2560 x 1920 p.
Objetivo (35 mm): 36,0-432,0mm
Zoom: 12x (óptico) / 4x (digital)
En dos palabras
Un auténtico portento compacto, con un luminoso zoom de 432 milímetros estabilizados y unas imágenes de muy buena calidad
Precios
Mejor precio: 348 €Ver precios
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Análisis
martes, 19 de abril de 2005

Un auténtico cañón

La generación de los 5 megapíxeles demostró que la resolución ya no podía venderse como diferenciador de una cámara. Meter más píxeles no implicaba más calidad, y las compañías decidieron tirar por otro lado. Panasonic lo hizo mucho antes con la Lumix DMC-FZ1, una cámara dotada de superzoom estabilizado y sólo 2 megapíxeles de resolución, y cuya versión más reciente es la Lumix DMC-FZ5. 5 millones de puntos, un luminoso objetivo equivalente a 36-432 mm, estabilizador óptico… No es una perita en dulce, es la frutería entera.

La Lumix DMC-FZ5 es un cañón, se mire por donde se mire. Aun apagada, los casi 50 milímetros de diámetro de su objetivo ya dan pistas de que esta cámara apuesta fuerte. La L de Leica estampada junto a la cristalería confirma la sospecha; las siglas OIS (Optic Image Stabilizer) la refuerzan.

Ya habrá tiempo de comentar sus 5 megapíxeles o su potente teleobjetivo de más de 400 milímetros en paso universal. Incluso apagada, insistimos, esta cámara ya habla por sí misma.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

Como otras muchas cámaras, la FZ5 es muy parecida a aquellas que la han precedido, pero remozada un poco por fuera y mucho por dentro. Heredera de la FZ3 (la FZ4 es su gemela de 4 megapíxeles), la Panasonic que nos ocupa es todo un portento sobre el papel. Un sensor a considerar, un objetivo potente, el estabilizador… Habrá que ver si semejantes especificaciones resultan también tan gratificantes en el mundo tridimensional.

Evolución interna

El cuerpo de la FZ5 es, como hemos sugerido, clónico del de las FZ3 y FZ4. Aunque de plástico, la FZ5 tiene ese aspecto de réflex en miniatura que tanto gusta a algunos fotógrafos, aunque el objetivo es de tal calibre que casi hace feo por desproporcionado. Es más pesada que la mayoría de compactas, especialmente el objetivo, y desde luego no está pensada para llevarla en un bolsillo.

El agarre es sencillo, aunque no del todo ergonómico. Algún rebaje más, especialmente en la zona de la batería, no habría estado nada mal.

El control de los mandos, por otro lado, no es sencillo. Así como en otros modelos todo se controla con un solo dedo, la FZ5 requiere separar la mirada del visor o la pantalla para accionar según que botón. Es el caso, precisamente, del pulsador que permite alternar entre la visualización por pantalla o visor electrónico, o del resorte que libera el flash de tipo pop-up.

La parte trasera aloja la pantalla y, al igual que la superior, un buen número de mandos. El monitor, concretamente, disfruta de una diagonal de 1,8 pulgadas y de 134.000 píxeles de resolución, y ofrece un refresco perfecto y una calidad sobresaliente. Su visionado a contraluz produce bandas que dificultan la visibilidad, aunque no tan severas como en otros modelos.

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El visor electrónico de 114.000 píxeles, por su parte, cuenta con una calidad y un refresco ligeramente inferiores. En todo caso, no se le pueden hacer más objeciones.

Visor y pantalla comparten las clásicas funciones de encuadre y revisión de imágenes y -obviamente- de receptáculo de menús virtuales. Los menús, precisamente, son escasos y su ordenación no es la más adecuada.

Más de 400 milímetros estabilizados

El objetivo-cañón, como deberíamos bautizarle definitivamente, es un potentísimo ultrazoom equivalente a 36-432 mm, con unas sorprendentes máximas aberturas de f2.8-3.3. Su enorme calibre -no así su longitud- hacen que el encendido de la cámara no sea especialmente rápido.

Rápido y preciso sí que es el enfoque, aunque en ocasiones tiende a perderse, especialmente al usar focales largas. La luz naranja de ayuda al autofoco no es que auxilie mucho, pues su alcance es limitado, aunque se agradece que no resulte un incordio para los sujetos fotografiados. La aberración cromática hace acto de presencia en ciertas capturas, aunque en medida muy escasa, y la distorsión geométrica disfruta de una muy buena corrección.

Por si fuera poco, la FZ5 cuenta con el denominado Mega OIS, esto es, el megaestabilizador óptico de imagen. Detrás de este rimbombante nombre se esconde un utilísimo sistema de estabilización de imagen, imprescindible para una focal tan poderosa como son los más de 400 milímetros de esta cámara, a los que acompaña una muy elogiable luminosidad de f3.3.

Son dos las opciones de estabilizado disponibles: la primera funciona de forma constante, permitiendo un encuadre y una composición más sencillos al utilizar focales largas; la segunda opción activa el estabilizador al tomar la foto, con lo que el encuadre se hace más complicado, aunque el grado de estabilización es mayor.

Una calidad de imagen que no defrauda

El sensor de la FZ5 es un CCD de 5 megapíxeles capaz de tomar fotografías de hasta 2560 x 1920 puntos. La calidad de las imágenes es estupenda, destacando un alto nivel de detalles y definición que, combinados con la excepcional calidad del objetivo, permiten obtener unas fotografías limpias y de muy alta calidad.

La reproducción del color es muy acertada, con tonos vivos e intensos. El rango dinámico, en lo que le corresponde, está en la línea de las compactas, sin destacar ni por exceso ni por defecto.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

Los balances de blancos funcionan bastante bien en el modo totalmente automático, dejando un poco que desear los prefijados. Destaca por su ausencia el balance de blancos para fluorescentes, un descarte del todo incomprensible para una compacta pensada para funcionar en un mundo -el que nos ha tocado vivir- plagado de lámparas de este tipo. Por fortuna, el modo automático rinde bien en aquellos escenarios teñidos de esta luz.

El flash, de tipo pop-up, se activa manualmente soltando un resorte. Su funcionamiento podría calificarse de regular. En focales cortas no da problemas, pero en focales largas tiende a quedarse corto en situaciones en que el destello debería iluminar perfectamente. El reciclado es bueno y rápido. Como pequeña pega se le puede achacar que, al disparar en angular, pueden aparecer en la fotografía las sombras generadas por el barril del objetivo.

El almacenamiento de la FZ5 se realiza en una tarjeta SD Card o MMC alojada en el zócalo situado junto a la batería. La descarga al ordenador se efectúa a través del puerto USB 1.1, ubicado junto a la toma de vídeo y protegidos ambos por una portezuela de plástico.

La batería, ya que estamos con ella, es de ión de litio y obsequia a la FZ5 con una autonomía considerable.

Un caramelo para el novato, un regalo para el experimentado

La Panasonic Lumix DMC-FZ5 pasará a la historia como un objetivo a una cámara pegada, evocando el soneto de Quevedo. Su potente objetivo estabilizado es toda una maravilla en manos expertas y un gozo entre los dedos de los más novatos.

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Es evidente que un aficionado encontraría tal nivel de teleobjetivo como un atractivo mucho más goloso que un superangular; pero será el profesional o el aficionado avanzado, sin duda, quien más partido le saque a esta maravilla estabilizada.

TEXTO Y FOTOS: Eduardo Parra

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