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![]() Lumix DMC-FZ20Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 2560 x 1920 p. Objetivo (35 mm): 36,0-432,0mm Zoom: 12x (óptico) / 4x (digital) En dos palabras Una de las mejores cámaras de objetivo incorporado del momento, con un versátil zoom y una calidad de imagen excelente Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Panasonic Lumix DMC-FZ20 con nuestras 27 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
martes, 09 de noviembre de 2004 El sobresaliente de PanasonicLa Lumix DMC-FZ20 es, definitivamente, una cámara redonda. Combina un excelente nivel de funcionalidad, sencillez de uso y calculada austeridad, con una calidad de imagen digna de su óptica Leica y de sus 5 megapíxeles de resolución (aunque, eso sí, comprimidos en un CCD algo pequeño para tanto millón). El resto está todo en su sitio; manejable, accesible e intuitivo… y además, a un precio razonable. No es que no tenga sus detalles mejorables, pero son pocos y de escasa importancia. Panasonic, esta vez sí, ha dado en el clavo. Se dio a conocer el pasado mes de julio y ha conseguido cautivar al personal. La Lumix DMC-FZ20 es una cámara para llevar a todos lados. No exactamente por su peso y tamaño, nada discretos, sino porque es precisa, agradable de usar en el sentido más amplio de la experiencia y, sobre todo, porque es muy versátil, en buena parte gracias al objetivo Leica que incorpora.Señora, tiene usted vista de águila El potentísimo zoom de 12x (36-432 mm equivalentes en paso universal) pasa a ocupar los primeros puestos del ranking de grandes distancias focales. Gracias a la incorporación del sistema de lentes compactas DC Vario-Elmarit, no hay rastro de distorsión, aberración cromática ni reflejos. Claro y diáfano: pura calidad Leica en versión compacta. Habrá quien piense que el enorme ojo de la FZ20 no tiene nada de compacto, y es que su tamaño no es precisamente de bolsillo. La comparación con otros modelos que incluyen zooms menos aparatosos pero con focales similares, puede llevar a conclusiones equivocadas. La luminosidad de las ópticas Leica no es legendaria porque sí, pues son lentes capaces de revelar detalles por encima de la media. La luminosidad nominal es una cosa y la claridad de la imagen es otra muy distinta. Ciertamente, no son pocos los objetivos con una abertura máxima de f2.8, pero ¿cuántos zooms de 12x mantienen el valor f2.8 a lo largo de todo su rango focal? Éste, sí. El considerable diámetro de los objetivos Leica es uno de los responsables de todas estas virtudes, así como la disposición y el tipo de lentes, y la calidad óptica de cada elemento. Claro está que un zoom de esta potencia necesita un estabilizador de imagen para sacar el máximo provecho a la mayor distancia focal. El estabilizador óptico de imagen que incorpora esta Panasonic cumple su cometido a la perfección, incluso usando el zoom digital. Además, este Vario-Elmarit puede enfocar a 5 centímetros de la escena, ofreciendo un macro razonablemente aceptable. No es el fuerte de este objetivo, pero se defiende muy dignamente. El sensor de Aquiles Lo único que cabe lamentar en esta cámara es el tamaño de su sensor, un CCD de 1/2,5 de pulgada que resulta algo pequeño para una cámara de 5 megapíxeles de resolución. Entre las de su clase suelen prodigarse sensores un poco mayores, de 1/1,8 de pulgada o por el estilo. Esta estrechez provoca en las capturas algo más de ruido del que cabría esperar, especialmente a partir de 200 ISO. De este modo, el sensor impone su propio límite sobre la calidad que este objetivo es capaz de proporcionar, si bien en las exposiciones largas se aprecia un buen funcionamiento del sistema de reducción de ruido. En la práctica, los resultados que se obtienen con la FZ20 son excelentes. Sencillamente hubieran sido aún mejores con un sensor más adecuado. Nada más que esto. Un enfoque preciso e imaginativo Los sistemas de enfoque de las digitales compactas suelen ser motivo de discusión, bien por su falta de precisión, por su lentitud, por los problemas derivados del bloqueo de enfoque o por sistemas de autofoco multipunto supuestamente inteligentes, según los casos. Pues bien, esta cámara resuelve todas estas cuestiones de forma muy satisfactoria, aportando incluso alguna solución notablemente creativa. Solo en contadas ocasiones podemos hablar de autofocos multipunto sin sonrojarnos al añadirle el adjetivo "inteligente". Por su capacidad para discernir lo importante de la escena y enfocarlo sin titubear, ésta es una de las excepciones. Siempre es mejor un enfoque preciso -aunque nos cueste alguna centésima de segundo más- a un sistema tan rápido que falle más que una escopeta de feria, como sucede con muchos. En el capítulo del enfoque manual hay un par de cuestiones que vale la pena destacar. En primer lugar, decir que un buen anillo de enfoque es, en nuestra opinión, el que permite "clavar" el foco en un lugar exacto y con el mínimo esfuerzo del pulgar, para que el índice (o el corazón) sólo deba ocuparse de aportar precisión al movimiento. En el caso de la FZ20, hay que usar ambos dedos para moverlo porque va un poco más duro de lo conveniente, lo que puede restar cierta exactitud en el manejo, si nos ponemos detallistas. La mejor parte se encuentra en el lado izquierdo del cilindro del objetivo, donde hay un conmutador de tres posiciones: enfoque automático (AF), enfoque manual (MF) y lo que Panasonic llama "AF de una foto". Las dos primeras posiciones son fijas y la tercera funciona como un pulsador con resorte. Al pulsar la pestaña desde la posición MF hacia abajo, se enfoca automáticamente la imagen y el conmutador regresa de inmediato a la posición MF. Gracias a esto, es posible usar el autofoco y reencuadrar la escena antes de obtener la lectura del fotómetro, todo ello sin comprometer el bloqueo AF. Entre otras ventajas, este sistema también permite enfocar previamente escenas en las que esperamos un objeto en movimiento; por ejemplo, para hacer un barrido. Accesible y funcional hasta el último detalle Siguiendo la filosofía general de su diseño, la FZ20 tiene exactamente los controles externos que necesita, ni más ni menos. Panasonic parece tener claro que la austeridad bien dosificada es un valor añadido, política en la que estamos plenamente de acuerdo. Si bien el visor es algo justito, se ve compensado con creces por el estupendo monitor de 2 pulgadas. Esta pantalla LCD permite apreciar con detalle las fotografías tomadas gracias a su gran tamaño y la calidad de imagen que ofrece, además de tener un buen rendimiento en condiciones complicadas de luz ambiental. A la derecha de este bombón se encuentra el mando circular basculante que controla el cursor y el temporizador y los modos de flash y la vista previa de imágenes y la compensación de exposición y de balance de blancos y la potencia de flash y el bracketing y la exposición manual. Quienes no se hayan ahogado por el camino, se habrán dado cuenta de que si hay algún mando estresado en la FZ20, es precisamente éste. Con tanto pluriempleo, el fabricante ha tenido que solucionar el problema de incluir el control manual de diafragmado y obturación en toda esta maraña de funciones, de modo que se activa pulsando antes el botón Exposición, que se encuentra un poco alejado, sobre el monitor. Hubiera sido más cómodo dejar libres las posiciones horizontales del mando circular y colocar uno o dos botones independientes para el flash y el temporizador. De todos modos, el control manual de la exposición no resulta incómodo una vez acostumbrados al sistema. Hay que decir, además, que el control de la velocidad de obturación parece estar dispuesto con una lógica invertida: al pulsar sobre el cursor derecho, cuando parece que habría que aumentar la velocidad, la bajamos, y viceversa. Claro que también puede defenderse que pulsando a la derecha aumenta el tiempo de exposición, lo que al fin y al cabo no deja de ser lógico. El cajón de sastre Al desnutrido capítulo de faltas se le deben añadir algunas observaciones; por ejemplo, sobre la empuñadura, que es excesivamente minimalista para una cámara de este porte y tamaño. También se extraña una mayor capacidad de maniobra en las exposiciones largas: la más larga posible es de 8 segundos y no hay modo B. Por último, aunque su tiempo de arranque no llega a ser desesperante, las hemos visto (mucho) más rápidas. En la sección de halagos nos vamos a quedar cortos, porque son unos cuantos los detalles positivos que pueden destacarse. Pero no podemos pasar por alto el menú de esta cámara. Si se le había reprochado a Panasonic que su sistema de menús era un desastre, cabe decir todo lo contrario del que incluye la FZ20. Un solo botón de menú para un solo menú, en el que cabe todo lo necesario sin caer en el más mínimo engorro. Si bien es más lineal que nunca, la disposición de los ítems resulta de lo más comprensible. De nuevo, la sencillez y la austeridad se convierten en virtud. En el balance de blancos encontramos otra de las virtudes de la FZ20, lo cual no es ninguna sorpresa en las cámaras de factura Panasonic. Los modos prefijados, sin ser nada del otro mundo, resultan perfectamente satisfactorios. Pero el modo automático y la calibración manual del blanco son excelentes, especialmente esta última, que consigue clavar el color en las iluminaciones más complicadas. Por si fuera poco, el fabricante incluye (como en otras de sus cámaras) una opción de compensación del balance de blancos que permite variar más acuradamente y de forma manual la temperatura del color, hacia el rojo o hacia el azul. Además de todo lo dicho, podemos grabar vídeo a 30 fps sin otro límite que la capacidad de la tarjeta; disponemos de varias escenas programadas; podemos realizar ráfagas de hasta 7 disparos a 3 fps (y aunque no aparece en las especificaciones, también puede hacerse un número ilimitado de disparos en ráfaga a 2 fps); podemos grabar imágenes en los formatos TIFF y JPEG, este último con dos niveles de compresión (la FZ20 no permite grabar en formato RAW, pero al hacerlo en TIFF se crea simultáneamente una copia en JPEG con un nivel de compresión alto) y no seguimos, porque el resto se encuentra en las especificaciones y no se trata aquí de repetir la lista que ya tenemos allá. La mejor Panasonic Que nadie se equivoque con este análisis: a la FZ20 le hemos buscado las cosquillas por todos lados, simplemente porque nos gusta esta cámara y porque nos excita pensar que Panasonic pueda llegar a mejorar algunos detalles menores y ofrecer, en una futura versión, una cámara casi perfecta dentro de su sector. Ésta es una cámara excelente a todas luces. Llega hasta donde llegan las mejores de su clase y aporta como valor añadido uno de los mejores y más potentes objetivos, una funcionalidad a prueba de bomba y una calidad de imagen indudable, además de algunos extras suculentos, como su monitor. Aunque se trata de series distintas, la comparación con la Panasonic Lumix DMC-LC1 resulta inevitable, lo que podría llevar a pensar que la FZ20 es una cámara menor, vista la diferencia de precios. Nada más lejos de la realidad, porque la FZ20 parece solucionar todos los defectos de la primera, incluido el monetario, con el tamaño del sensor como única renuncia notable. Ésta es, sin duda, la mejor digital que Panasonic ha sacado a la luz hasta hoy, claro está. TEXTO: Alfred Pallàs FOTOS: Núria Aguadé |
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