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Lumix DMC-FZ18

Características
Punt. usuarios: 4,47476635514019 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD de 8,10 MP
Máx. res.: 3264 x 2448 p.
Objetivo (35 mm): 28,0-504,0mm
Zoom: 18x (óptico) / 4x (digital)
En dos palabras
A pesar de la excesiva presencia de plástico en su cuerpo, la FZ18 es probablemente la mejor compacta con un zoom de 18x del momento
Precios
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Muestras
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Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Panasonic Lumix DMC-FZ18 con nuestras 38 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
jueves, 22 de noviembre de 2007

La potencia se mide en milímetros

La receta es ya conocida, pero no por ello deja de tener validez cuando el resultado es un buen potaje. Mezclar una carcasa con generosas prestaciones ópticas y una resolución respetable es una fórmula que Panasonic conoce a la perfección. La Lumix DMC-FZ18 es otra prueba de ello, con un zoom óptico de 18 aumentos firmado por Leica cuyo principal atractivo -más allá del angular o el estabilizador- es ese tele de más de 500 milímetros. Pese a no ser la primera compacta con estas características, sí es a día de hoy la que mejor resuelve tan complejo entuerto. Lástima que -cómo no- el ruido o el exceso de plástico ensucien un expediente con visos de ser un éxito seguro.

Abrumados por su potentísimo zoom, el resto de características de la Panasonic Lumix DMC-FZ18 pasan necesariamente a un segundo plano. Tener un zoom óptico estabilizado con un recorrido focal de 28 a 504 milímetros -llegando incluso hasta los 2.000 milímetros cuando recurrimos al zoom digital- es impresionante.

Ni megapíxeles, ni sensibilidad, ni pantalla. La FZ18 vende milímetros, y el tamaño, en este caso, sí importa.

La más potente de las FZ, con permiso de la relativamente veterana FZ50, se enfrenta a un nuevo segmento de mercado que en sólo unos meses ha sido envestido por tres contendientes.

Olympus abrió la brecha de los zooms de 18x con la SP-550 UZ (a la que seguiría la SP-560 UZ). Poco después, Panasonic se sumaba a la fiesta con este modelo, y Fujifilm hacía lo propio con la FinePix S8000fd. Y es que, superado el bache de hace un tiempo, estas pequeñas réflex en miniatura viven una segunda edad dorada.

Su combinación de prestaciones y potencia óptica a un precio bastante razonable -por debajo del de la inmensa mayoría de réflex- unidas a una reducidas dimensiones hacen de estas compactas -y de la FZ18- una opción perfectamente válida para el 95% de las situaciones.

Plástico

De acuerdo. Tal y como apuntábamos en nuestro primer artículo de toma de contacto con la FZ18, el uso de plástico en la construcción del cuerpo resulta a todas luces excesivo. A cambio de un peso muy recatado, la FZ18 llega envuelta en una carcasa de aspecto bastante mejorable y muy poco contundente.

Aunque un par de semanas con la cámara no es tiempo suficiente para comprobar si el cuerpo resiste las inclemencias del día a día o algún que otro accidente fortuito, dejaremos este detalle en el cajón de las deberes pendientes de Panasonic para próximos modelos.

No obstante, dada la evolución de las últimas Lumix, siempre algo tendentes a la cuadratura, no parece que el diseño sea una cuestión prioritaria para la compañía (al menos en esta gama).

Siguiendo el estilo marcado por modelos predecesores, la FZ18 puede presumir de una buena ergonomía y un agarre cómodo.

Situando la mano izquierda en el barril del objetivo, es posible conferir al conjunto una estabilidad superlativa que maximice los beneficios del sistema Mega O.I.S. Estabilidad que, por otro lado, resulta imprescindible para una máquina con un teleobjetivo de 500 milímetros.

En esencia la FZ18 no aporta grandes novedades estéticas respecto a sus antecesoras. Equipada con una pantalla de 2,5 pulgadas y 207.000 puntos, el visor electrónico va dos pasos por detrás -como siempre- de la funcionalidad de aquélla.

Mientras el dial de modos está en la parte superior (junto al botón de disparo y un par de mandos más), la parte trasera aloja un multiselector para navegar por los menús de la pantalla, un diminuto joystick para cambiar algunos parámetros y otro pequeño puñado más de botones.

Como dijimos en su momento, si la construcción, el enorme parasol que acompaña al objetivo o la falta de diales para el control de la exposición son los puntos flacos al hablar del manejo de la FZ18, con el citado joystick ocurre todo lo contrario: supone una gran ayuda para facilitar el control de la cámara.

Mala idea también ubicar la ranura para las tarjetas SD Card en el mismo compartimiento de la batería, situado en la base de la cámara, en lugar de dedicarle un espacio propio en el lateral del cuerpo.

Automático e inteligente

Las similitudes se mantienen al adentrarnos en los menús o las opciones de control de la FZ18. Dejando al margen el llamado ISO Inteligente -interesante, aunque ya no es una primicia- o las múltiples escenas prefijadas, podemos citar como principal novedad el denominado modo Automático Inteligente.

Esta nueva modalidad de trabajo es capaz -teóricamente- de detectar el tipo de escena al que nos enfrentamos para elegir las opciones de disparo más adecuadas. Combinada con la citada sensibilidad inteligente, la cámara se ocupa de todos y cada uno de los parámetros para conseguir una respuesta óptima.

Y decimos "teóricamente" porque, como ocurre con tantas otras novedades, los resultados obtenidos dejan entrever que la idea es buena, pero aún falta refinarla.

No se echan de menos, por supuesto, el clásico modo de control manual, indispensable para un modelo de elevadas prestaciones como éste. Eso sí, se agradecería -insistimos- algún dial que permitiera variar los valores de diafragma o velocidad de forma más sencilla.

Gran calibre

Pasemos al que constituye el eje central de esta cámara: el zoom. Se trata de un cañón Leica de 18 aumentos que rinde unas focales equivalentes a 28-504 milímetros en paso universal.

A la luminosidad del objetivo (f2.8-4.2) hay que sumar el conocido sistema de estabilización óptica Mega O.I.S. Son todos ellos argumentos más que suficientes para, al menos sobre el papel, convencer al más escéptico.

Sin duda, al estabilizador le corresponde un papel importante. Y es que un teleobjetivo tan potente como el de la FZ18 requiere un mecanismo que permita trabajar no sólo cuando la luz sea excelente y se pueda disparar con velocidades muy elevadas, sino también en condiciones de iluminación más favorables.

En las pruebas realizadas a lo largo de estos días, hemos conseguido tomas perfectamente estables disparando a 1/25 segundos con la focal extrema de 504 milímetros.

Unos datos que, cotejados con la media de todos los resultados, nos permiten hablar de entre 3 y 4 pasos de diafragma ganados. El rendimiento del mecanismo Mega O.I.S. es, como de costumbre, excelente.

La velocidad de respuesta del zoom es rápida, y ello se agradece, teniendo en cuenta el largo recorrido focal. Es también reseñable que el despliegue del objetivo no comprometa el tamaño de la cámara y se mantenga en todo momento circunscrito a unas dimensiones bastante ajustadas (sobre todo si lo comparamos con otros modelos de la competencia).

El enfoque, por su parte, no le va a la zaga: luce una respuesta rauda y una efectividad más que correcta, incluso con poca luz. Es cierto, no obstante, que si combinamos esta circunstancia con las focales más largas es posible toparse con algún que otro problema.

No hay que olvidar tampoco la modalidad de enfoque macro que ofrece este objetivo, que permite disparar a sólo 1 centímetro del objeto retratado.

Mención aparte merece el sistema de reconocimiento facial, capaz -asegura Panasonic- de detectar hasta 15 rostros simultáneamente. No hemos llegado a tal extremo en nuestras pruebas, pero sí hemos podido constatar la acertada efectividad de un sistema que se afianza día a día en el terreno fotográfico.

Respecto al rendimiento de la óptica, el nivel de detalle y nitidez que ofrece en combinación con el CCD de 8 megapíxeles es más que adecuado para una cámara de estas características. Tampoco las aberraciones geométricas suponen un problema para esta Lumix, incluso en su posición de 28 milímetros, y la presencia de aberraciones cromáticas se mantiene baja.

En suma, un cómputo destacable para un objetivo de tal calibre integrado en una cámara como la FZ18, de precio más bien asequible.

Ruido descontrolado

El captor de esta Lumix permite obtener imágenes con un tamaño máximo de 3264 x 2248 puntos, en los formatos JPEG y RAW o en ambos simultáneamente. La calidad de las imágenes es -en general- excelente, con una nitidez sobresaliente y unos colores perfectamente fidedignos.

Si se reduce la resolución a 2 megapíxeles, es posible alargar el zoom hasta nada menos que 2.016 milímetros. En todo caso, para quienes consideren escasos los 504 milímetros y prefieran aprovechar al máximo los 8 millones de píxeles, existe un teleconvertidor de 1,7x que amplía la cobertura del teleobjetivo a poco más de 850 milímetros.

La cámara está preparada para un abanico de sensibilidades de 100 a 1600 ISO, que se amplía hasta 3200 y 6400 ISO, pero sólo en determinados modos escénicos (y con unos resultados bastante pobres e inutilizables).

Como cabía esperar, el de la contención del ruido electrónico no es el terreno en el que mejor se desenvuelve esta Lumix, cuyos resultados -por otra parte- tampoco desentonan con lo que suele ser habitual en este segmento: imágenes relativamente "limpias" hasta 400 ISO -aunque el ruido se aprecia ya en las sombras, incluso con sensibilidades mínimas- y ruido bastante molesto a partir de 800 ISO.

La actuación del procesador de imagen y la consiguiente pérdida de nitidez y detalle según se va elevando la sensibilidad tampoco son de gran ayuda.

Pese a que -como decíamos- no cabía esperar milagros, tal vez sí deseábamos ver alguna mejora más sustancial en este aspecto. Más aún cuando Panasonic aseguraba que la reducción del ruido cromático era una de las novedades más interesantes de esta FZ18.

Luces y flash

El balance de blancos, por su parte, se podría calificar de aceptable, con un rendimiento adecuado con luz de tungsteno y mejorable en escenas en las que predomina la luz diurna (muchas de las imágenes presentan una excesiva dominante fría).

Para aquellas escenas con luces fluorescentes, Panasonic sigue confiando en la calibración completamente automática o manual. Y es que la FZ18 sigue careciendo de un balance predeterminado para este tipo de iluminación.

En lo que a consumo respecta, Panasonic certifica una vida media de la batería de hasta 400 disparos. Si bien nuestras pruebas nos hacen ser menos optimistas, los más de 300 disparos realizados con una sola carga y abusando del zoom y la pantalla sitúan la autonomía de la FZ18 entre sus puntos fuertes.

El flash integrado, por su parte, es claramente insuficiente para las focales medias y largas del objetivo. Aunque su potencia y cobertura es aceptable -incluso se defiende con esos 28 milímetros-, sería de agradecer una zapata que permitiera trabajar con una unidad más potente.

Mejorable, pero sólo un poco

No es ni la única compacta con un zoom de 18 aumentos ni tampoco la más asequible de este incipiente segmento. Aun así, la Lumix DMC-FZ18 tiene todos los boletos para convertirse -por ahora- en la mejor opción para quienes busquen un modelo que lleve hasta estos extremos el concepto del zoom largo.

Con especificaciones parecidas a la Olympus SP-560 UZ y a la Fujifilm FinePix S8000fd en cuanto a cobertura óptica y resolución, la opción de grabar en formato RAW -de la que carece la FinePix- y el excelente rendimiento del objetivo y del sistema de autofoco colocan a la Lumix en una posición privilegiada.

Y es que, pese a sus claras carencias en cuanto a la construcción y al rendimiento con las sensibilidades más elevadas, la FZ18 ofrece todo -o casi todo- lo que un aficionado avanzado puede querer: angular y un tele potente, grabación en RAW, estabilizador de imagen eficaz, controles manuales...

Pasando por alto sus limitaciones -incluido ese impracticable parasol que luce-, probablemente la FZ18 acabe ocupando las bolsas de muchos aficionados a la fotografía. ¿Que es mejorable? Por supuesto, pero no mucho.

TEXTO: Eduardo Parra e Iker Morán
FOTOS: Álvaro Méndez

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