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Lumix DMC-FX33

Características
Punt. usuarios: 4,03333333333333 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD de 8,10 MP
Máx. res.: x p.
Objetivo (35 mm): 28,0-100,0mm
Zoom: 3,6x (óptico) / 4x (digital)
En dos palabras
Aunque demasiado automática y con un cierto exceso de ruido, la FX33 ofrece una interesante
Precios
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Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Panasonic Lumix DMC-FX33 con nuestras 34 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
martes, 11 de diciembre de 2007

Las llaves, el móvil y la FX33

Si en el mercado fotográfico digital seis meses de vida son ya mayoría de edad, no es de extrañar que la bien valorada Lumix DMC-FX30 de Panasonic reclame su renovación. De ello se encarga la nueva FX33, una coqueta compacta de 8 megapíxeles que, sin aportar grandes novedades respecto a su predecesora, sigue apostando por el diseño y una interesante óptica estabilizada con un angular de 28 milímetros, focal que se prodiga poco en este segmento. Orientada a los aficionados, es una lástima que la FX33 no preste atención a los controles manuales y que no esté a la altura al trabajar con sensibilidades altas.

La Lumix DMC-FX33 continúa la tradición de una exitosa saga que, desde hace varias generaciones, combina de forma acertadísima calidad con prestaciones punteras en un tamaño especialmente compacto.

Si el término medio es la medida exacta de todas las cosas (o eso suele decirse), la FX33 parece haber dado con la fórmula mágica. Su pantalla es grande, pero no lo suficiente como para acaparar todo el protagonismo.

El objetivo destaca, pero no por su alcance, sino por el angular de 28 milímetros que firma Leica. Y el sensor no abusa -afortunadamente- de la resolución, configurando en líneas generales una compacta capaz de satisfacer a los aficionados más exigentes.

No es, ciertamente, una máquina para un fotógrafo de altos vuelos, pero tiene todos los papeles para hacerse con un eslogan del tipo "no salga de casa sin ella".

Un diseño que funciona

El diseño y el sistema de funcionamiento no ofrecen apenas modificaciones respecto a modelos precedentes.

Con un objetivo clónico al de la FX30, su funcionamiento sigue siendo eminentemente automático -de hecho, ni siquiera se ofrecen diferentes mediciones- y el diseño del cuerpo es casi idéntico al del modelo anterior. Diseño, todo hay que decirlo, muy cómodo y enormemente convincente.

Así, aparte de un nuevo modo de enfoque con reconocimiento facial, la FX33 continúa recurriendo a los automatismos y a un buen puñado de escenas prefijadas. Se añade también el modo Automático Inteligente, destinado a simplificar lo que en este modelo de Panasonic ya es -de por sí- más que simple.

El manejo de la cámara es, como en las Lumix precedentes, muy sencillo y cómodo. Con la pantalla ocupando un 75% de la parte trasera, apenas si hay lugar para algo más: media docena de botones y un dial de modos. El botón de disparo, encastrado en el mando del zoom, reposa en la parte superior, al alcance del dedo índice.

28 milímetros: que cunda el ejemplo

El objetivo Leica DC Vario-Elmarit de la FX33 luce unas especificaciones idénticas a las del que incorpora la FX30. Dotado de una luminosidad de f2.8-5.6 (limitadísimo ese diafragma para un teleobjetivo tan corto), ofrece un rango de focales equivalente a 28-100 milímetros.

De este modo, el zoom óptico de 3,6 aumentos se queda algo corto en sus focales más largas, limitación que compensa el interesantísimo angular de 28 milímetros.

Prestación ya clásica en buena parte de las compactas de Panasonic, lo cierto es que es poco habitual toparse con esta cobertura angular en un segmento más volcado en el diseño que en las prestaciones realmente útiles.

Otro rasgo habitual en las Lumix que no falta a la cita en esta FX33 es el sistema de estabilización óptica Mega O.I.S. Combinando la probada eficacia de esta tecnología con el limitado teleobjetivo de la cámara, no ha sido complicado obtener imágenes totalmente nítidas empleando velocidades de 1/8 segundos.

En lo que a calidad se refiere, el objetivo de la FX33 se revela como un conjunto óptico más que aceptable, con un nivel de detalle bastante bueno para una compacta. La velocidad de respuesta del zoom es posiblemente más lenta de lo deseable, aunque el enfoque se muestra preciso en la inmensa mayoría de las situaciones.

En el apartado de distorsiones geométricas y aberraciones cromáticas, la FX33 cumple con lo que se espera de una cámara de su categoría, incluso en las focales más cortas.

Destaca también la efectividad del nuevo modo de enfoque al rostro, que permite identificar las caras de los sujetos presentes en el encuadre para afinar al máximo el enfoque y la exposición de la toma.

Menús experimentados

La pantalla de 2,5 pulgadas no destaca especialmente en ningún plano: ni por su tamaño -de lo más corriente a estas alturas- ni por sus 207.000 píxeles de resolución. Su refresco es adecuado cuando hay buena luz y la calidad de la imagen, tanto al reproducir como al componer la escena, es aceptable.

Aunque la visibilidad del monitor es correcta tanto en interiores como en exteriores con mucha luz, no nos ha convencido lo que Panasonic llama LCD Inteligente, que ajusta -eso dice la teoría- la luminosidad de la pantalla en función de la luz ambiental. La idea es interesante, pero en la práctica no demuestra demasiada utilidad ni hace gala de un funcionamiento refinado.

Los menús de la pantalla, sencillos y prácticos, gozan de los favores de la experiencia de Panasonic en este campo. La FX33 cuenta además con una suerte de menús de acceso rápido, mediante los cuales el usuario puede modificar los parámetros más habituales de exposición -balance de blancos, sensibilidad, etcétera- sin perder de vista la escena.

La vocación de sencillez de esta Lumix provoca recortes incluso en opciones tan comunes como los tipos de medición. La FX33 resuelve el tema con un único modo matricial que actúa correctamente y es perfectamente válido para la mayoría de situaciones.

Además, ofrece un nuevo modo de disparo bautizado como Automático Inteligente, concebido para reducir el trabajo del usuario al máximo. La cámara se encarga de elegir el modo escénico más adecuado para la situación, junto al ajuste idóneo del ya conocido ISO Inteligente en función de la luz y la cantidad de movimiento que contiene la escena.

Excesivos automatismos, pensarán algunos. Tal vez, pero es posible que todo ello resulte útil para los usuarios más noveles o aquellos que no quieran complicarse la vida.

En cualquier caso, los fotógrafos más experimentados que se sientan atraídos por esos 28 milímetros de bolsillo probablemente objetarán reticencias -más que justificadas- ante tan poco control sobre la exposición.

Ruido moderado (cuando hay luz)

Equipada con un sensor CCD de 8 megapíxeles, la FX33 logra elevar la resolución en un millón de puntos respecto a su predecesora, ofreciendo ahora archivos de hasta 3264 x 2448 puntos. Imágenes que, como es habitual, pueden almacenarse en tarjetas SD Card o SDHC.

Teniendo en cuenta que la cámara está dirigida al fotógrafo aficionado, resulta agradable comprobar que el sensor ofrece un rendimiento general bastante bueno, ligeramente por encima de lo que suele verse en este segmento.

Los colores y el degradado de los tonos son excelentes, y la nitidez de la imagen no se queda corta al trabajar con buena luz, manteniendo bajo control los siempre perniciosos efectos del ruido y el consiguiente procesamiento. (No sucede lo mismo cuando las condiciones lumínicas no son las óptimas, como veremos.)

Se echa de menos, por cierto, la posibilidad de modificar los ajustes de la nitidez o saturación de la toma. Una prestación común, incluso entre las compactas más sencillas, que hemos sido incapaces de localizar en esta Lumix.

El siempre espinoso tema de la sensibilidad vuelve a ser -cómo no- uno de los puntos débiles de esta elegante compacta.

La FX33 cuenta con un rango de sensibilidades que se desplaza desde 100 hasta 1600 ISO, con un modo expandido -y disponible únicamente a baja resolución- de 6400 ISO. Ligeras novedades, por tanto, respecto a las cifras del modelo anterior, que se atrevía con un valor calibrado de hasta 1250 ISO y un modo forzado de 3200 ISO.

No obstante, los cambios no se aprecian con tanta claridad en los resultados, aunque podríamos hablar de un nivel de ruido moderado hasta 400 ISO y muy evidente a partir de este punto.

De hecho, a 400 ISO ya es posible detectar la presencia de este molesto artefacto y las consecuencias que el algoritmo de reducción de ruido tiene sobre el detalle y la nitidez de la imagen.

El fluorescente perdido

Los ajustes prefijados para el balance de blancos, por su parte, continúan reflejando esa peculiar política de Panasonic de ignorar las luces fluorescentes y no equipar sus cámaras con un modo para estas condiciones lumínicas. ¿Será que el modo automático ya es suficiente? Eso parece, a juzgar por nuestras pruebas.

No podemos decir lo mismo cuando la luz predominante es de tungsteno. La FX33 tiene un rendimiento muy aceptable al utilizar el modo prefijado para esta luz artificial, pero muy mejorable al trabajar con la modalidad automática.

Por su parte, la unidad incorporada de flash no destaca especialmente por su potencia, aunque resulta más que suficiente -como no podía ser de otro modo- para realizar capturas con la focal angular.

Situado junto al objetivo, el flash muestra una velocidad de reciclaje lenta si se descarga toda su potencia -en un contraluz en exteriores, por ejemplo- y es ligeramente más rápido cuando no es necesario un destello de tanta intensidad.

El consumo energético, por último, queda en un término medio. En nuestras pruebas hemos alcanzado -con el estabilizador siempre activo- unas 250 fotos a partir de una sola carga.

Una gran baza

Nueva vuelta de tuerca a la filosofía de las Lumix más estilizadas. En un cuerpo especialmente pequeño y estéticamente muy logrado como el de la Lumix DMC-FX33, Panasonic consigue encajar un sensor que se defiende con elegancia, un zoom estabilizado que parte de un angular de 28 milímetros y suficientes automatismos para que todo el mundo pueda desenvolverse sin problemas.

Sin duda alguna, la receta es casi perfecta para la inmensa mayoría de los aficionados que anden buscando una compacta solvente que quepa en el bolsillo. Cierto que no es la más económica, pero su relación calidad-precio-prestaciones es muy interesante.

Un rendimiento mejorado con las sensibilidades altas y -sobre todo- más posibilidades de control manual ampliarían el espectro de usuarios a aquellos con mayores ambiciones fotográficas. Lástima que, en esta ocasión, Panasonic no haya pensado en ellos.

TEXTO: Eduardo Parra
FOTOS: Álvaro Méndez

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